Leer El Descenso del Santo (Novela) Capítulo 103 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Los oficiales militares, los guardias secretos y los sirvientes de la Oficina de Enlace podían ser eliminados sin contemplaciones; eran leales a Yunshuo, constituían la fuerza combativa de la Oficina de Enlace y eran enemigos declarados.
Las concubinas hu, en cambio, eran distintas: un grupo de mujeres confinadas en el hogar, consideradas posesiones antes que miembros de la facción.
Pero si no las mataban, ¿cómo disponer de ellas?
Si se marchaban sin más, al día siguiente la identidad de Yan Shixu quedaría inevitablemente al descubierto; ellas sabían muy bien que Li Huai'an había invitado esa misma noche al primer lugar de los recién ingresados a la Academia Daoísta, Yan Shixu.
Incluso varias de ellas le habían lanzado miradas seductoras una y otra vez durante el banquete, codiciando su cuerpo.
Tras reflexionar sin hallar una solución, Yan Shixu le pasó el dilema a la gran belleza Gu: "¿Cómo lidiamos con las concubinas hu?".
Como correspondía a una adepta de una orden daoísta, Gu Hanzhang le devolvió la pelota con la sutileza del taiji: "Tú eres el autor intelectual; la decisión es tuya".
Yan Shixu: "..."
Gu Hanzhang esbozó una sonrisa que no era del todo una sonrisa y sentenció: "Para un espía, la compasión es la debilidad más mortífera. Si te tiembla la mano a la hora de actuar contra otros, en el futuro estarás plagado de fisuras por doquier, y llegará el día en que mueras a causa de ello".
"Si no hubiera otra alternativa, lo haría", declaró Yan Shixu con firmeza, para luego suspirar: "Pero antes de llegar a ese extremo, siempre vale la pena buscar una solución".
Un destello de aprobación cruzó los ojos de Gu Hanzhang, quien meditó un momento antes de decir:
"Mi venerable maestra tiene a un antiguo subordinado en Qinzhou, un terrateniente respetable y de gran renombre en la zona. Puedo enviarlas allí; tendrán un lugar donde establecerse y, al mismo tiempo, podrán mantenerse bajo estricta vigilancia".
Yan Shixu preguntó: "¿Es de fiar esa persona?".
"En su día fue un hombre de absoluta confianza de mi maestra. Más tarde perdió un brazo y regresó a su tierra natal para retirarse", respondió Gu Hanzhang.
'Siendo un hombre de confianza de la Emisaria del Inframundo, no debería haber problema alguno; Xingchadu goza de una reputación intachable a la hora de seleccionar a su personal'. Yan Shixu se tranquilizó al instante: "Hagámoslo de ese modo".
Gu Hanzhang asintió con suavidad: "Al amanecer me las llevaré. En la Oficina de Enlace hay carruajes, así que no hay de qué preocuparse".
Yan Shixu cayó en la cuenta de que ella ya había previsto la situación y había pensado en una solución para él con antelación.
'Parece que tiene bien calado mi carácter. Ay, y yo, en cambio, sigo sin sondear sus profundidades'.
Las autoridades de la Capital Oriental jamás investigarían hasta las últimas consecuencias por el bien de la Oficina de Enlace de Yunshuo, y Yunshuo no poseía facultades judiciales dentro de los dominios de la corte imperial, ni mucho menos una red de inteligencia tan vasta como para extender sus pesquisas hasta Qinzhou; lograr rastrearlas allí resultaba sumamente improbable.
La única preocupación de Yan Shixu residía en que, en algún momento del futuro, esas mujeres divulgaran lo que él había hecho.
A fin de cuentas, era posible vigilarlas por un tiempo, pero no durante toda una vida.
'Ay, otra trampa latente, ni muy grande ni muy pequeña...'. En ese instante, Yan Shixu detestaba sobremanera esa sensación de no poder resolver los asuntos con absoluta pulcritud.
En el pasado, cuando su padre escritor componía obras históricas, solía suspirar con una frase: "Para lidiar con los enemigos hay que exterminar reinos y linajes; para lidiar con los enemigos hay que cortar la hierba de raíz". Ninguno de los soberanos ilustres de los anales históricos escapaba a esa regla, aunque era una lástima que semejante ideología no encajara con los valores modernos.
En aquel entonces, Yan Shixu solo creía que su padre estaba presumiendo de erudición vacía, pero ahora, inmerso en este mundo turbulento plagado de disputas incesantes, comprendía por fin el inmenso peso de aquellas palabras.
"En el almacén de la Oficina de Enlace hay una gran cantidad de riquezas, joyas e ingredientes medicinales, ¿cómo nos lo llevamos?", inquirió Yan Shixu, cambiando de tema para abordar la distribución del botín.
No tenía ningún plan previo para esto.
El objetivo de asaltar la Oficina de Enlace esta noche era rescatar a Xueyi y silenciar a todos los testigos.
Los bienes materiales ni siquiera entraban en sus planes iniciales, pero en el momento en que Yan Shixu empujó las puertas del almacén, sus ojos quedaron deslumbrados por la raíz de todos los males.
Al escuchar aquello, los límpidos ojos de Gu Hanzhang también quedaron cegados ante el brillo del dinero, e inmediatamente dijo:
"Llévame a ver".
Yan Shixu acomodó a Xueyi sobre una cama baja y guio a Gu Hanzhang hacia el almacén.
Ambos entraron en el almacén y encendieron un candelabro.
La hermosa concubina hu que lo había conducido hasta allí ya no se encontraba en el almacén, pero bajo la barrera protectora condensada por el Poder de los Votos de Gao Mei, le resultaba imposible escapar de la Oficina de Enlace.
Gu Hanzhang sostuvo la vela en alto y, al contemplar las seis arcas colmadas de oro y plata, su respiración se aceleró sutilmente.
Exclamó conmovida: "En verdad es cierto aquello de que 'el asesinato y el saqueo dejan cinturones de oro'. Si mi venerable maestra hubiese sido un poco más despiadada en su época, no habría tenido que regresar a la montaña con el rabo entre las piernas a cultivar el retiro".
'¡Eso es porque tu maestra no tenía a su lado a un asistente de primer nivel como yo!'. Yan Shixu sonrió: "Con todo este dinero, podrás dormir con total tranquilidad, Hanzhang".
"¿Hanzhang?". Gu Hanzhang le lanzó una mirada de reojo.
Yan Shixu conservó una compostura impecable: "A partir de mañana ya no seré discípulo de la Academia Daoísta; seguir llamándote Erudita Asistente resultaría algo inapropiado".
Determinados tratamientos variaban de significado según el momento en que se usaran.
La noche en que ambos se sinceraron sobre sus identidades, Gu Hanzhang le había dicho que podía llamarla "Hanzhang", pero en aquel momento apenas eran nuevos colegas, y usar el nombre de pila servía para acortar distancias.
Sin embargo, cuando dos personas alcanzaban un grado suficiente de familiaridad, el peso de esas dos palabras cambiaba por completo.
Gu Hanzhang apretó levemente los labios.
Yan Shixu se dio una palmada en la frente: "Casi lo olvido, con la parte de los beneficios del Pabellón Jinhe, hace mucho que el dinero no te hace falta. ¿Qué tal si me cedes tu parte?".
Gu Hanzhang le clavó una mirada fulminante: "¡Vete a soñar despierto a otra parte!".
Acarició los pesados lingotes de oro con ternura y murmuró para sí: "Cuando estaba en la secta, consideraba el dinero como simple estiércol. No llevo ni un año tras bajar de la montaña, y ya me he dejado mancillar por este fango mundano".
'Erudita Asistente, ¿por qué no te miras en un espejo y contemplas las estrellitas que te brillan en los ojos antes de soltar semejante frase?', pensó Yan Shixu para sus adentros.
Apartándose con visible desgana de las arcas repletas de oro y plata, alzaron las velas y comenzaron a inventariar el contenido del almacén.
Gu Hanzhang abrió los cofres de madera uno por uno, con los ojos relucientes: "Son todas hierbas e ingredientes medicinales de primera categoría".
Había ginseng silvestre de muchos años de maduración, cuerno de rinoceronte, sangre de drago, madera de agar, cornamenta de ciervo y muchas otras rarezas; servían para auxilios y curaciones de emergencia, o bien para nutrir la esencia y la sangre, ideales para practicantes marciales.
Ella dominaba las artes médicas a la perfección, y ante la vista de aquellos ingredientes tan preciosos, sintió un anhelo irrefrenable en el pecho, deseando con fervor quedarse con todos.
Tras clasificar los ingredientes medicinales, ambos abrieron un cofre repleto de perlas, piezas de jade y adornos preciosos. Yan Shixu aprovechó la distracción para guardarse a escondidas un brazalete de jade, una horquilla colgante de oro y una horquilla de jade esmeralda.
Sostuvo la horquilla de jade a la altura del moño de Gu Hanzhang para comparar, y le dijo con una sonrisa:
"Las demás joyas son demasiado vulgares, pero esta horquilla de jade posee una elegancia sobria e inmaculada que va perfecta contigo. Nos la guardamos a escondidas, y así no tendremos que repartirla con esos dos tipos de afuera".
Apenas una sonrisa empezaba a asomar en los labios de Gu Hanzhang, cuando vio cómo él se metía el brazalete de jade y la horquilla colgante de oro en el pecho. Su sonrisa se desvaneció de golpe y preguntó con tono gélido:
"¿Para cuáles dos confidentes íntimas son ese brazalete de jade y esa horquilla colgante de oro?".
Nada más pronunciar aquellas palabras, se arrepintió de inmediato: ¿acaso no se había incluido a sí misma en la categoría de "confidente íntima"?
Al notar el ligero bochorno de Gu Hanzhang, Yan Shixu respondió con total franqueza: "Es que estas dos piezas deberían venderse por un dineral".
Gu Hanzhang emitió un frío "ah" carente de expresión y, sosteniendo el candelabro, avanzó hacia otra zona para registrar el último botín: dos lingotes de hierro en bruto apilados en un rincón y una cajita de madera de durazno.
Los ojos de Yan Shixu se iluminaron. Avanzó a paso ligero, tomó uno de los lingotes de hierro y lo examinó minuciosamente.
El lingote presentaba una tonalidad rojiza tenue y su superficie estaba recubierta por una delgada capa de óxido. Yan Shixu conectó su Corazón de Artesano con el material y descubrió con asombro que se trataba de un lingote de hierro bintie.
Sin embargo, el hierro bintie auténtico poseía un matiz oscuro y opaco, de un negro cenizo.
Esto indicaba que el lingote contenía otros materiales amalgamados que su percepción no lograba descifrar.
El hecho de que el Corazón de Artesano fuera incapaz de leerlo solía deberse a dos razones: o bien se trataba de un material de grado sumamente elevado, o bien era una aleación fundida por un maestro de Artes Mohistas de rango superior.
Yan Shixu levantó entonces el otro metal, el cual era completamente negro azabache; este resultó del todo imposible de identificar.
Otra pieza de primera categoría.
'La Oficina de Enlace de Yunshuo en verdad nada en la opulencia...', reflexionaba para sus adentros, justo cuando Gu Hanzhang abrió la caja de madera. En su interior reposaba un puñado de arena cristalina de un tono amarillo brillante.
"¿Arena Fluida de Llamas Rojas?", soltó Yan Shixu, presa del asombro.
La Arena Fluida de Llamas Rojas era un material sumamente raro, originario de los volcanes de las Regiones Occidentales. Cada año, tras el apogeo del verano, en los cráteres volcánicos cristalizaba y precipitaba una arena transparente de color amarillo anaranjado.
Esta sustancia poseía una textura sumamente dura y un bajo punto de fusión; al derretirse, desataba temperaturas aterradoras. Los habitantes de las Regiones Occidentales la utilizaban como catalizador de combustión para la fundición y la forja. Más tarde, los mercaderes hu la introdujeron en las Llanuras Centrales, convirtiéndose en el codiciado anhelo de los artesanos.
Tras la Rebelión de los Tres Reyes, la Gran Dinastía Sheng se había debilitado de forma progresiva, mientras que las fuerzas de las Regiones Occidentales se volvieron cada vez más poderosas y agresivas, cometiendo constantes saqueos e incursiones a sangre y fuego a lo largo de la frontera. Como consecuencia, el comercio entre ambas partes fue decayendo hasta desaparecer.
Hoy en día, conseguir un solo gramo de Arena Fluida de Llamas Rojas resultaba casi imposible; su valor superaba con creces al del oro.
Al recordar que Li Huai'an estaba a punto de desarrollar el gang de sable y dar el paso hacia la fase tardía del Reino Humano, el propósito detrás de la Arena Fluida de Llamas Rojas y los dos lingotes de hierro resultaba muy fácil de deducir.
Un sable afilado y de calidad superior podía nutrir y potenciar el gang de sable.
"¡Aceptado queda con gusto, aceptado con gusto! ¡Matar y prender fuego deja un cinturón de oro!", exclamó Yan Shixu hacia Gu Hanzhang, incapaz de contener la misma exclamación.
En ese instante, la voz de Huangfu Yi llegó desde el exterior:
"Boheng, Boheng..."
Gu Hanzhang se cubrió el rostro a toda prisa y se deslizó en la oscuridad de un rincón para ocultarse.
Yan Shixu salió con paso desenvuelto y respondió en voz alta: "Estoy aquí".
Huangfu Yi se acercó corriendo hacia la voz, acompañado por Ah Fu y Ah Gui vestidos con ropas de tela burda; en sus brazos llevaba una pequeña caja de madera.
"¿Cómo es que viniste? ¿Dónde está el hermano Gao?", preguntó Yan Shixu.
"En el vestíbulo principal, vigilando a esas doncellas hu", respondió Huangfu Yi mientras sostenía la caja de madera con una mano y abría el cerrojo de cobre con la otra. "Encontré un compartimento secreto en la habitación de Li Huai'an; esto tan bueno estaba oculto allí dentro".
Al abrir la caja, se reveló un fajo de cartas apiladas.
"Entra y hablemos".
Yan Shixu lo guio al interior del almacén, acercándose a la mesa donde se amontonaban los libros de cuentas. A la luz de las velas, comenzó a hojear la correspondencia.
En la capa superior se encontraban escrituras de tierras y títulos de propiedad; en el centro, copias de la correspondencia cruzada con las Oficinas de Enlace de diversas prefecturas feudales, junto a detallados registros de sobornos pagados a funcionarios de la Capital Oriental; en el fondo reposaban las cartas de respuesta de la Comandancia Militar de Yunshuo.
Se trataba de documentos acumulados a lo largo de los años, extraordinariamente numerosos. Los registros de sobornos podían examinarse más tarde; él centró de inmediato su atención en las respuestas de la Comandancia Militar de Yunshuo y las copias enviadas por los demás feudos.
Entre ellas figuraban tres cartas procedentes de la Oficina de Enlace de Chengzhao.
La primera decía: "La intención de la corte imperial es debilitar a los feudos y abolir la sucesión hereditaria de las comandancias militares. Chengzhao se halla aislada y apenas puede resistir a la autoridad legítima; los diversos circuitos deben forjar alianzas, unirse en un solo corazón y coordinarse a la distancia, trazando juntos una estrategia común de avance y retirada".
La segunda rezaba: "Las diversas Oficinas de Enlace en la Capital Oriental carecen de fuerza y unidad; solo vuestra comandancia se alza poderosa como un baluarte fiable. Nuestro Comisionado Militar dispone de un plan para tomar la Capital Oriental; una vez quebrantada la urbe, los caudales se repartirán a partes iguales y compartiremos cuantiosos beneficios".
La tercera señalaba escuetamente: "Todo está dispuesto, aguardamos las buenas nuevas".
Un estremecimiento sacudió el corazón de Yan Shixu. Bajo la luz de las velas, comparó minuciosamente las tres cartas secretas. Por el rastro de la tinta, la primera había sido escrita hacía tiempo, mientras que en la segunda y en la tercera la tinta aún conservaba frescura y relieve, redactadas a todas luces en fechas recientes.
'Todo está dispuesto, aguardamos las buenas nuevas...'
No era difícil colegir que Chengzhao y Yunshuo conspiraban en secreto para quebrar y someter la Capital Oriental.
Del lado de Chengzhao existía un despliegue concienzudo y un plan meticuloso, aguardando únicamente la respuesta de Yunshuo.
Yunshuo indudablemente había dado el visto bueno, pues de lo contrario jamás habría existido esa tercera carta confidencial. Sin embargo, las misivas enviadas desde Yunshuo quedaban fuera del alcance de los ojos de Yan Shixu.
¿Cuál era el despliegue de Yunshuo?
Con certeza no eran los efectivos de la Oficina de Enlace; pretender someter la Capital Oriental con esta gente sería un sueño de ilusos.
Yan Shixu cerró la caja de madera y dijo: "Ziyao, lleva a Ah Fu y a Ah Gui a registrar con detenimiento toda la Oficina de Enlace; quizá aún queden compartimentos secretos por descubrir".
Huangfu Yi puso mala cara: "La Oficina de Enlace es enorme, ¿pretendes que lo hagamos nosotros tres?".
Yan Shixu señaló las riquezas a sus espaldas: "Esta noche ustedes tres apenas movieron un dedo; si quieren su parte del botín, tienen que ganársela trabajando".
Huangfu Yi chasqueó la lengua una y otra vez: "Con razón a Su Majestad le gusta tanto confiscar posesiones ajenas; el dinero fluye a raudales".
Dicho esto, salió de la estancia rebosante de entusiasmo, llevándose consigo a los dos sirvientes.
Yan Shixu se dirigió a solas hacia el vestíbulo principal.
Gao Mei se hallaba sentado con las piernas cruzadas en el suelo, explicándoles las escrituras sagradas a las doncellas hu.
Las mujeres ya no mostraban el pánico inicial; habían imitado su postura, sentándose en el suelo. Algunas escuchaban con paciencia, otras reprimían algún bostezo y no faltaba quien interrumpiera para hacerle un par de preguntas.
Al verlo entrar, volvieron a sobresaltarse como pájaros asustados ante el silbido de una flecha, apretujándose unas contra otras presas del temblor.
Yan Shixu preguntó: "¿Hay algún lugar prohibido dentro de la Oficina de Enlace?".
Una doncella hu susurró tímidamente: "No se nos permite ir al jardín del oeste...".
El jardín del oeste era la dirección en la que se hallaba la mazmorra subterránea.
Otra muchacha añadió: "Tampoco podemos pisar el jardín del sur; allí hay sembradas plantas espirituales, son como la vida misma para el Oficial de Enlace".
Yan Shixu frunció el ceño: "¿Hay algo más?".
Las jóvenes se miraron entre sí y sacudieron la cabeza sucesivamente.
Yan Shixu se volvió hacia el monje, que ya había dejado de recitar: "Hermano Gao, hablemos a solas un momento".
Ambos salieron del vestíbulo y, deteniéndose junto a la puerta, Yan Shixu bajó la voz:
"Hermano Gao, ¿serías capaz de borrar sus recuerdos?".
Lo había meditado detenidamente; si deseaba añadir una capa extra de seguridad, el Sello de la Concesión de Deseos de Gao Mei tal vez pudiera servir de ayuda.
Gao Mei negó con la cabeza levemente:
"Si se trata de una supresión temporal, ya estoy en condiciones de lograrlo, pero al cabo de tres días como máximo recordarán todo lo ocurrido esta noche. El Sello de la Concesión de Deseos cultiva la naturaleza de todos los seres sintientes; los anhelos de la multitud son infinitos y variopintos. Aunque a simple vista parezca todopoderoso, en verdad conlleva numerosas restricciones".
En cuanto a cuáles eran esas restricciones, optó por no revelarlas.
Tratándose de los misterios íntimos del cultivo ajeno, a Yan Shixu no le correspondía indagar más a fondo.
No le quedó más remedio que regresar al vestíbulo principal, clavar la mirada en las doncellas hu y hablar con tono gélido:
"¿Quieren vivir o prefieren morir?".
Las mujeres cayeron de rodillas al unísono: "¡Le rogamos al joven amo que nos perdone la vida!".
Yan Shixu les advirtió con firmeza: "Pasada la hora mao, las sacaré de la Capital Oriental y les daré un lugar donde establecerse. Lo acontecido esta noche debe pudrirse dentro de sus entrañas; si alguna se atreve a revelar media palabra, morirá sin remedio".
Las doncellas hu rompieron a llorar, abrumadas por la dicha.
...
Las luces del alba comenzaron a clarear en el horizonte.
El grupo registró minuciosamente cada rincón de la Oficina de Enlace, pero no obtuvo resultado alguno.
"Parece que no está aquí", comentó Yan Shixu con cierta decepción.
Gao Mei, tras haber terminado de leer las cartas, intervino: "La situación en la Capital Oriental es tensa, y todas las Oficinas de Enlace permanecen bajo la vigilancia estricta de la Oficina de Asuntos de Inspección. Cuanto más confidencial sea un asunto, menos probable es que se lleve a cabo dentro de este recinto".
"Tanto esfuerzo para nada", suspiró apesadumbrado Huangfu Yi. "De seguro todo esto es porque Boheng derrotó a Baoyue en el debate del Monasterio Chongzhen; en Chengzhao se enfurecieron por la humillación y tramaron a escondidas una venganza contra la Capital Oriental. Al liquidar al Oficial de Enlace de Yunshuo, dimos en el blanco por pura chiripa y contuvimos provisionalmente una calamidad".
Uno no puede atiborrarse con nueve comidas en un solo día; la conjura entre Chengzhao y Yunshuo se resolvería más adelante. Yan Shixu dejó de darle vueltas al asunto y procedió a repartir el botín de guerra.
El oro, la plata y las monedas de cobre se dividieron en cuatro partes iguales, tocándole una a cada uno de ellos.
Las hierbas medicinales quedaron en manos de la persona enmascarada, Gu Hanzhang. La Arena Fluida de Llamas Rojas y los dos lingotes de hierro fueron para Yan Shixu. De las perlas y jades, Gao Mei se llevó el setenta por ciento, mientras que el treinta por ciento restante se repartió equitativamente entre los otros tres.
En el rostro sobrio y reservado de Gao Mei afloró una leve sonrisa de satisfacción.
Ya tenía asegurados los gastos para sus visitas a los burdeles durante todo el año venidero.
Ah Fu, Ah Gui y el tío Hong trajeron desde el patio trasero un carruaje de caballos y dos carretas de bueyes. Cargaron en las carretas las riquezas, las medicinas y los demás pertrechos del almacén en un solo viaje, asegurándolo todo firmemente con sogas y cubriéndolo con lonas de cáñamo grueso.
A continuación, Yan Shixu hizo subir a las doncellas hu al carruaje de caballos, apiñándolas en su interior hasta no dejar un solo hueco libre.
Una vez ultimados los preparativos, el repique de los tambores matutinos resonó por doquier, despertando a la Capital Oriental de su letargo.
Gu Hanzhang, con el rostro cubierto tras el velo, tomó las riendas del carruaje de caballos y fue la primera en alejarse de la Oficina de Enlace. Al cabo de lo que tarda en consumirse una varilla de incienso tras su partida, Ah Fu y el tío Hong partieron conduciendo sendas carretas de bueyes.
Los demás montaron a lomos de los caballos confiscados a la Oficina de Enlace y se perdieron en la distancia, dejando atrás una residencia sumida en un silencio de muerte, envuelta bajo el poder de las restricciones.
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• Novela: Lín Shèng / 临圣
• Autor: Mai Bao Xiao Lang Jun (卖报小郎君)
• Traductor: Inmensurable
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El Descenso del Santo (Novela)
Capítulo 104
El Descenso del Santo (Novela) Capítulo 103
Estás leyendo el capítulo 103 de El Descenso del Santo (Novela), un novela. En este mundo, ¿quién mueve las piezas del tablero y quién es tan solo un peón? La pluma y la espada grabaron la lealtad y la rectitud, solo para volverse y conspirar con traición. Las danzas en el Salón del Trono… Este capítulo tiene publicado el 17 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Descenso del Santo (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.