Leer El Descenso del Santo (Novela) Capítulo 100 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
El tiempo apremiaba. Gao Mei y Gu Hanzhang no podrían ganar mucho tiempo, de modo que Yan Shixu no se anduvo con rodeos: empuñando el sable largo que ardía en llamas cegadoras, se convirtió en una línea de fuego que cruzó el corredor a toda velocidad.
Las pupilas verticales del anciano mitad humano y mitad serpiente se llenaron del reflejo de las llamas. De pronto, dobló su torso hacia atrás para esquivar la trayectoria del corte horizontal.
Yan Shixu giró la muñeca y, aprovechando el impulso, descargó un tajo descendente directo hacia el cuerpo de la serpiente.
En la estrechez del corredor, un cuerpo descomunal equivalía a ser un blanco andante; por muy ágil que fuera, de nada le serviría.
"¡Clang!"
Las llamas que envolvían la hoja del sable se dispersaron como fuego líquido en todas direcciones.
El sable de acero templado se melló en el acto, abriendo apenas una leve marca en las escamas de la serpiente.
"¡Buscas la muerte!"
El anciano mitad humano y mitad serpiente bramó de dolor y furia. Su gruesa cola de serpiente barrió hacia él, arrastrando una feroz ráfaga de viento.
Yan Shixu agachó el cuerpo y se deslizó pegado al suelo para esquivarla. La cola de serpiente se estrelló con violencia contra la pared de piedra, desprendiendo cascotes y polvo que rodaron por doquier.
Apoyó una mano en el suelo y rebotó hacia arriba. El sable largo, cayendo como el hacha de un leñador, descargó otros dos tajos con sendos "¡clang, clang!" que hicieron saltar chispas por doquier.
El sable de acero templado se partió en dos pedazos.
Los sables de acero templado que usaban los oficiales militares de Yunshuo tenían una tenacidad demasiado deficiente; una calidad semejante no podía soportar en absoluto la descomunal fuerza física de un guerrero marcial.
El anciano rugió de rabia y su grueso cuerpo de serpiente perdió el control, agitándose y azotando con frenesí.
En aquel estrecho corredor, Yan Shixu no tenía escapatoria. Recibió un latigazo en pleno pecho; su vista se oscureció de inmediato y escupió una flecha de sangre.
El cuerpo de la serpiente, cubierto de escamas rojas, barrió de nuevo hacia él.
Yan Shixu saltó en el aire, apoyó apenas la punta del pie en la pared de piedra como si caminara sobre tierra firme y se abalanzó contra el anciano.
Puesto que el cuerpo de la serpiente era impenetrable para las armas, entonces atacaría su parte humana.
El sable roto fue directo hacia la cabeza.
Al parecer, el anciano no esperaba que un guerrero en la fase inicial del Reino Humano, tras recibir un golpe de su cola, pudiera seguir tan lleno de vitalidad. Tomado por sorpresa, cruzó el brazo a toda prisa para bloquearlo.
El sable desgarró el pálido brazo, igual que si cortara cuero curtido, abriendo apenas una leve marca ensangrentada.
El semblante de Yan Shixu cambió de golpe.
Al segundo siguiente, la cola de serpiente lo enganchó desde atrás, enrollándose alrededor de su cintura. El cuerpo reptiliano se enroscó capa tras capa, atrapando a Yan Shixu al instante hasta dejarle visible únicamente la cabeza.
El anciano soltó un siseo burlón:
"Tu golpe de sable no es más que una fuerza bruta vacía, sin ápice de flujo de qi. ¿Un vulgar artista marcial que ni siquiera ha alcanzado la fase intermedia del Reino Humano pretende quebrar mi cuerpo gu, templado en mil batallas?"
El cuerpo de la serpiente comenzó a constreñirse lentamente. Los huesos emitieron un crujido seco y el rostro de Yan Shixu se enrojeció hasta tornarse purpúreo.
"Vaya...", exclamó el anciano con asombro, antes de pasar a un deleite salvaje. "A un guerrero común me bastaría un ligero estrujón para hacerlo pedazos. Y pensar que posees una constitución tan formidable. ¡Maravilloso, verdaderamente maravilloso! Tu carne y tu sangre deben ser exquisitas".
No se apresuró a devorar a su presa, sino que contoneó su cintura de serpiente, rodeándolo mientras lo observaba con fijeza, a veces a la izquierda, a veces a la derecha.
"Muchacho, ¿qué es ese ojo anómalo en tu frente?", siseó el anciano sacando la lengua bífida. "Y ese método de hace un momento, el de devorar a la serpiente para asimilar su gu, ¿de dónde lo sacaste?"
Jamás había visto a un "semejante" así.
Los rivales capaces de infundirle miedo, haciéndolo sentir frente a un depredador natural, solían ser maestros gu o bestias gu de reinos más elevados.
El joven frente a él poseía un poder y una posición que a todas luces no concordaban; sin duda ocultaba algo insólito. A sus ojos, aquello era igual a un niño que escondía oro: poseer un tesoro atraía la desgracia.
Jadeando con dificultad, Yan Shixu sonrió enseñando los dientes:
"Cuando te mueras, quemaré ofrendas de papel para contártelo".
El anciano resopló con desdén:
"¡Terco hasta el final! Deja que te rompa todos los huesos del cuerpo; luego de ayudar al Oficial de Enlace a repeler a los invasores, te interrogaré a fondo...".
De pronto, su semblante se descompuso. Un estallido de luz dorada resplandeciente brotó con furia, acompañado por el bramido de Yan Shixu:
"¡Ábrete!"
El enemigo no solo poseía un cuerpo de serpiente invulnerable a filos y flechas, sino que su torso humano también gozaba de una piel y carne extremadamente duras. Yan Shixu no vaciló en activar el Talismán de fuerza bruta.
Una fuerza colosal estalló a través de sus cuatro extremidades y todos sus huesos, separando a la fuerza las capas del cuerpo de serpiente que lo estrangulaban.
Yan Shixu rompió las ataduras y lanzó su puño derecho directo como una lanza, impactando en pleno pecho del anciano.
Un estruendo sordo como un trueno retumbó en el corredor de la mazmorra. La vista del anciano se nubló y su respiración se detuvo al instante.
Bajo aquel dolor lacerante, su naturaleza despiadada se desató por completo. Enrolló de nuevo su larga cola para inmovilizar a Yan Shixu, clavándole sus colmillos con saña en el cuello y el hombro para inyectar su veneno.
El veneno penetró en su organismo como magma hirviente, consumiendo la vitalidad de su carne y sangre. De haberse tratado de un guerrero ordinario, ya habría perdido toda capacidad de combate.
Sin embargo, Yan Shixu había devorado a la serpiente para asimilar su gu, compartiendo el mismo origen que el anciano; poseía una resistencia innata al veneno, por lo que sintió dolor, mas no quedó incapacitado.
"¡Pum!"
Yan Shixu le propinó un cabezazo que apartó al anciano de golpe, aunque su hombro sufrió un desgarro cuando el otro le arrancó un trozo de carne en el proceso.
Sin darle importancia al dolor, se giró y apretó los puños, descargándolos como lanzas una y otra vez contra el pecho del anciano.
Aquel monstruo mitad humano y mitad gu destacaba por su constitución impenetrable y su veneno fulminante, pero en términos de fuerza física pura, no podía compararse con un guerrero de la fase avanzada del Reino Humano.
Si las armas no lograban penetrar su defensa, entonces emplearía la fuerza bruta para destrozarle las vísceras.
Los impactos sordos resonaron de manera incesante.
La fuerza de los puños penetró capa tras capa a través de los huesos; la caja torácica del anciano se hundió y de su boca y nariz brotó sangre a raudales.
Al principio aún intentó contraatacar, pero ante una fuerza absoluta, la constricción de su cuerpo serpentino resultó inútil, y en el combate cuerpo a cuerpo no era rival para un artista marcial.
El anciano retorció su cuerpo reptiliano, intentando huir hacia la escalera de piedra.
Yan Shixu aferró la cola de la serpiente, hundió la cintura y afianzó la postura. Sus músculos se tensaron tan firmes como el granito, con las venas marcándose una a una mientras rugía:
"¡Ven aquí!"
El cuerpo de serpiente, de diez metros de largo, fue arrastrado hacia atrás a pura fuerza bruta.
En medio de la desesperación, el anciano clavó los dedos con violencia en la pared de piedra. Sus uñas negras y afiladas rasparon la roca azul, abriendo profundos surcos blanquecinos y desprendiendo virutas de piedra; aun así, fue incapaz de contrarrestar semejante fuerza colosal.
Presa del pánico, suplicó a grandes voces:
"Joven... no, joven héroe, jamás tuve la intención de ser tu enemigo. Todo fue una decisión arbitraria de Li Huai'an, ¡no tiene nada que ver conmigo!".
Pese a sus ruegos, terminó siendo arrastrado de regreso.
A Yan Shixu solo le quedaba el tiempo de una vara de incienso. Con una intención asesina ardiente, se le echó encima y descargó puñetazos implacables.
Los golpes resonaban secos como el redoble de un tambor.
La piel del anciano era tenaz como el hierro, pero hasta el metal se deformaba poco a poco bajo un golpeteo incansable.
Bajo la lluvia de pesados puñetazos, las pupilas verticales del anciano perdieron todo su brillo; sin embargo, la cola de serpiente aún se aferraba obstinadamente al cuerpo de Yan Shixu, constriñéndose con lentitud.
Su pecho quedó completamente destrozado, y su corazón fracturado bombeaba chorros de sangre hacia el exterior.
'¿Debo comerlo? Me da un poco de reparo llevarme eso a la boca...'. Yan Shixu vaciló unos segundos, apartó la cola de serpiente que lo envolvía, bajó la cabeza y bebió la sangre del anciano a grandes tragos.
Sus compañeros aún lo esperaban afuera y el efecto del Talismán de fuerza bruta ya corría contra el reloj; le gustara o no, no le quedaba más remedio que devorar.
"Glug, glug...".
Su nuez de Adán subía y bajaba al tragar. Su intensa succión pareció haber reemplazado el latido de aquel corazón moribundo, encauzando torrentes de sangre directamente hacia el interior de su propio cuerpo.
La piel del anciano se marchitó a ojos vistas mientras la totalidad de su esencia vital se disipaba hasta agotarse.
Al tragar el último sorbo de sangre tibia, Yan Shixu echó la cabeza hacia atrás y cerró los ojos, dejando que una expresión de profunda saciedad y regocijo inundara su rostro.
Las escamas de sus mejillas se volvieron más densas y adquirieron un matiz mucho más vivo. Sus piernas mostraron la tendencia a fundirse en una sola extremidad, pero la mutación se detuvo casi de inmediato.
En sus mismos genes quedó inscrita una nueva facultad: ¡la Transformación en Gu!
Al transformarse en gu, no solo obtenía la defensa de las escamas serpentinas y un potente veneno, sino que además era capaz de controlar su cuerpo a voluntad: podía convertirse en un monstruo mitad humano y mitad serpiente, o bien conservar la figura humana y manifestar únicamente las escamas.
Aquello era algo que el anciano jamás había sido capaz de lograr.
Tras adaptarse de manera preliminar a los cambios de su cuerpo, las escamas de las mejillas de Yan Shixu se ocultaron por completo bajo la carne. Sus pupilas verticales se contrajeron con lentitud hasta volver a ser redondas, recuperando la apariencia de una persona común y corriente.
Empuñando el sable roto, caminó hacia las profundidades del corredor y entró en una cámara de piedra.
"Hermano Yan, hermano Yan, escúchame..."
"No pienso escucharte."
La voz aterrorizada de Wei Chengshuo se cortó de golpe, seguida de inmediato por el sordo golpe de una cabeza al rodar por el suelo.
Yan Shixu salió de la mazmorra llevando la jaula de pájaro en la mano. Abrió la puerta de una habitación tranquila y depositó la jaula sobre la mesa.
Con voz suave, Yan Shixu dijo: "Espérame aquí. No tardaré."
Hizo una pausa y añadió en un susurro: "Aguanta. Muy pronto podremos volver a casa."
Xueyi asintió de manera casi imperceptible.
Yan Shixu salió a paso firme con rumbo al campo de batalla. Al talismán de fuerza bruta apenas le quedaba medio palillo de incienso de duración.
Aun así, haber obtenido un cuerpo de gu invulnerable a cortes y estocadas era una ganancia inesperada.
\*\*\*
En un patio apartado.
Apenas los guardias secretos de Li Huai'an se sumaron a la contienda, dos cadáveres resucitaron de forma siniestra y, aprovechando el descuido al no haber nadie protegiéndolo, se lanzaron en un ataque mortal contra él.
Los sirvientes apostados en el tejado fueron los primeros en advertir el peligro, pero cuando quisieron tensar los arcos para auxiliarlo, ya era demasiado tarde.
Al ver que los atacantes se le venían encima, Li Huai'an desenfundó su sable sin cambiar de expresión. La hoja destelló un par de veces y ambos cuerpos quedaron cercenados por la cintura, desparramando vísceras ensangrentadas por todo el suelo.
De los restos mutilados brotaron hebras serpenteantes de qi yin que se abalanzaron y penetraron en el cuerpo de Li Huai'an.
Su cuerpo se tensó al instante y su sangre pareció congelarse.
"¡Fiu!"
Una pequeña espada, tan negra como la tinta, surcó el aire a toda velocidad con la punta dirigida en línea recta hacia su rostro.
Al mismo tiempo, una silueta enmascarada vestida de negro saltó el muro hacia el patio e impulsó la palma derecha, envuelta en un aire gélido y sombrío, contra su pecho.
Por la nariz de Li Huai'an salieron despedidos dos chorros de vapor blanco mientras su vigor y sangre hervían con furia, disipando el frío en un instante.
Blandió el sable para desviar la diminuta espada negra y chocó su palma contra la de la figura enmascarada.
El violento estallido de energía desató una ráfaga de viento feroz. Li Huai'an permaneció tan firme como una roca, mientras que la enmascarada salió despedida hacia atrás. En el instante de tocar tierra, bajo las plantas de sus pies se dibujó un pez Taiji que giró con lentitud para absorber el impacto.
"¿De la Escuela del Sur?" Li Huai'an la evaluó con la mirada. "¡Sin haber alcanzado el Reino Terrenal, ¿te atreves a salir a meterte en asuntos como este?!"
La Escuela del Sur era muy distinta de la Escuela del Norte. Esta última nutría el qi y templaba el cuerpo, forjando una constitución física superior a la de los propios artistas marciales, por lo que resultaban letales en el combate cuerpo a cuerpo incluso en el Reino Humano.
En cambio, la Escuela del Sur solo desplegaba su auténtico poder al alcanzar el Reino Terrenal, momento en el que el espíritu yin abandonaba el cuerpo carnal para atrapar almas, subyugar voluntades y arrebatar vidas de forma invisible.
Gu Hanzhang extrajo un fajo de papel moneda funerario de su pecho y lo lanzó al aire con una sacudida de muñeca, haciendo que los billetes se dispersaran revoloteando.
Un lamento fúnebre resonó cuando el viento nocturno se volvió de pronto glacial, asemejándose a sollozos entrecortados, como si una infinidad de almas en pena y espectros solitarios aguardaran agazapados en la penumbra.
Gu Hanzhang ejecutó con los dedos el Maleficio de Control de Espectros. Las almas errantes de los alrededores comenzaron a congregarse en un flujo incesante, sumergiéndose bajo la tierra.
"¡Encadena!"
De aquel suelo, transformado casi por completo en tierra de ultratumba, emergieron cadenas negras invisibles para la gente común que se enroscaron en los tobillos de Li Huai'an. A pesar de no estar sujeto por ataduras materiales, sus pies quedaron totalmente inmovilizados.
"¡Rayo!"
Un relámpago negro cayó en picado sobre su cabeza, impactando de lleno en su punto Baihui. Sus ojos se quedaron en blanco y perdió el conocimiento por un breve instante.
La diminuta espada negra salió disparada como una saeta veloz con rumbo a su pecho. En aquel instante crítico, una lluvia de flechas cayó desde el tejado; una de ellas chocó contra la hoja desviándola varios centímetros, lo suficiente para evitar que le perforara el corazón.
Gu Hanzhang suspiró para sus adentros y mandó de vuelta la espada voladora. Mientras esquivaba las flechas, limpió los rastros de sangre que habían quedado en el filo.
A continuación, extrajo un muñeco de paja de su bolsillo y untó la sangre sobre él.
El muñeco ardió de inmediato y en cuestión de segundos quedó reducido a cenizas.
Li Huai'an, quien continuaba rígido en su sitio, vomitó de golpe una gran bocanada de sangre.
"¡¡Oficial de Enlace!!"
Los guardias secretos se estremecieron de alarma y varios de ellos se apartaron al instante para acudir en su ayuda.
"¡No se preocupen por mí!", rugió Li Huai'an. "Ya están en las últimas. ¡Cumplan con su deber!"
Li Huai'an se limpió la sangre de la comisura de los labios y cargó al frente con el sable en ristre. Con su corpulencia desmedida, avanzaba como un buey salvaje o un jabalí furioso, desbordando un ímpetu atronador.
Su sable de cien templados rebosaba de energía acumulada, haciendo hervir el aire a su paso mientras descargaba un tajo descendente.
Bajo los pies de Gu Hanzhang emergió la figura del pez Taiji, desplegando las ocho puertas de Qian, Kun, Zhen, Kan y Li. Dio un paso ligero hacia atrás y reapareció a espaldas de Li Huai'an.
En el sitio exacto donde había estado parada un instante antes, quedó marcada una hendidura superficial dejada por el filo.
Li Huai'an falló el golpe, pero giró sobre sus talones barriendo en horizontal, trazando un destello cegador que dibujó un arco en el aire.
'Está a punto de manifestar Qi de Sable...', pensó Gu Hanzhang mientras volvía a esquivar gracias a su juego de piernas. Prefirió no responder a los ataques; se limitó a esquivar una y otra vez, desplazándose con agilidad entre los imponentes resplandores del arma.
No huía, pero tampoco se trababa en un combate cercano.
Mientras tanto, en el otro frente situado a escasa distancia, ya habían quedado destruidos tres colosos de armadura dorada, y cuatro guardias secretos y oficiales militares yacían muertos. Los muros del patio y la letrina se habían derrumbado.
Gao Mei había pasado de ser la fuerza de choque principal a cumplir un rol de apoyo, cubriendo las carencias de agilidad del perro marioneta para evitar que lo destrozaran.
El poder de los votos que le quedaba era escaso; ya no podía permitirse el lujo de frenar los filos a discreción. Si sus reservas se agotaban, el maestro gu entre los guardias secretos aprovecharía la más mínima oportunidad para envenenarlo.
Por contrapartida, el humo venenoso de su propio bando ya se había disipado por completo, dejando de surtir efecto para contener a los enemigos.
Aunque en apariencia ninguno de los dos bandos cedía terreno, en realidad ellos ya habían consumido casi todos sus recursos. Una vez que los colosos de armadura dorada desaparecieran, la situación se volvería irremediable.
Antes de iniciar la operación, él y Yan Shixu habían repasado el plan en incontables ocasiones: la alternativa con mayores probabilidades de éxito radicaba en que Yan Shixu ejecutara una decapitación fulminante para luego volcar todos sus medios en erradicar a los oficiales con la mayor celeridad posible.
Si caían en una batalla de desgaste, la derrota era inevitable.
Los hombres de Yunshuo eran todos tropas de élite que comprendían muy bien la situación, por lo que combatían con aplomo, afianzando cada paso de forma metódica.
Li Huai'an se movía al compás de su sable, descargando tajos feroces y acorralando a Gu Hanzhang en una persecución implacable.
A pesar de que sus heridas no eran menores, la complexión de un guerrero marcial era dura como el hierro y su vigor y sangre se mantenían rebosantes, por lo que su poder de combate apenas se había mermado. En cambio, aquella cultivadora de la Escuela del Sur parecía haber quemado todos sus cartuchos en la embestida inicial, quedándose sin reservas para mantener el ritmo.
Tras perseguirla como quien intenta atrapar una luciérnaga escurridiza, Li Huai'an enarcó las cejas: "¿Estás ganando tiempo?"
'¿Acaso tienen más cómplices?'
De repente, de entre las filas de sus tropas resonó un alarido desgarrador.
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• Novela: Lín Shèng / 临圣
• Autor: Mai Bao Xiao Lang Jun (卖报小郎君)
• Traductor: Inmensurable
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El Descenso del Santo (Novela)
Capítulo 101
El Descenso del Santo (Novela) Capítulo 100
Estás leyendo el capítulo 100 de El Descenso del Santo (Novela), un novela. En este mundo, ¿quién mueve las piezas del tablero y quién es tan solo un peón? La pluma y la espada grabaron la lealtad y la rectitud, solo para volverse y conspirar con traición. Las danzas en el Salón del Trono… Este capítulo tiene publicado el 17 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Descenso del Santo (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.