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Leer El Descenso del Santo (Novela) Capítulo 10 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Seis Agentes de Inspección, con los sables ceñidos a la cintura y la mirada fija al frente, entraron presurosos al Puesto de Guardia Wuhou. De principio a fin, ninguno le dedicó una sola mirada a Yan Shixu, y mucho menos salieron a perseguirlo para arrestarlo. 'Así que no venían a por mí...', pensó Yan Shixu mientras contemplaba las espaldas de los Agentes de Inspección, frunciendo el ceño. La Oficina de Asuntos de Inspección era el enemigo mortal de los espías de cualquier bando; no podía permitirse ignorarlos. '¿Habrán venido por el caso de Li Jing? Pero la Oficina de Asuntos de Inspección no se involucra en altercados ordinarios de orden público, ni siquiera en casos de homicidio', caviló para sus adentros. 'A menos que el caso de Li Jing esté vinculado con espionaje'. Cruzando un callejón tras otro, regresó a la ancha Calle de la Encrucijada. Yan Shixu miró a Wang Da, un hombre de carácter íntegro y palabra franca, motivo por el cual los vecinos lo habían elegido como jefe vecinal. "Jefe Vecinal Wang, aquí nos separamos. Tengo que ir a la Residencia Yunlai". El Jefe Vecinal Wang se sobresaltó y le sujetó la manga de inmediato: "Por muchas ganas de mujer que tengas, no puedes buscar a esas meretrices bárbaras. Las mujeres de la Residencia Yunlai son las más embaucadoras; lo único que codician es tu dinero. ¿Cuántas monedas crees que gana tu cuñado en todo un año? No lo malgastes en semejante sitio". 'Jefe Vecinal Wang, parece usted tener mucha experiencia en el tema...', pensó Yan Shixu, y le explicó que allí realizaba trabajos de carpintería y que su caja de herramientas se había quedado en el local. El Jefe Vecinal Wang se mostró escéptico y propuso acompañarlo. Yan Shixu sospechó que solo quería aprovechar la oportunidad para echar un vistazo adentro. Los dos avanzaron hacia el norte por la vía principal. Al llegar a la espaciosa encrucijada, vieron que las puertas de la Residencia Yunlai estaban cerradas a cal y canto. Se acercó y llamó a la puerta. Tras insistir un largo rato, el interior del edificio permaneció en silencio sepulcral, sin respuesta alguna. "¡Maldita sea!". Yan Shixu no pudo evitar soltar una maldición. Las herramientas eran el sustento con el que se ganaba el pan. "No queda más remedio que esperar hasta mañana y preguntarle al guardia Wuhou Wang Zhong". Desilusionados, Yan Shixu y el Jefe Vecinal Wang emprendieron el camino de regreso. Él se dirigió en línea recta hacia la Tienda Tang. A la distancia, divisó a Tang Shuang con los brazos en jarras, parada bajo el toldo de tela del negocio, enfrascada en una ruidosa riña con una mujer madura. ¡La jovencita soltaba unas palabrotas de lo más sucias! En cuanto vio llegar a Yan Shixu, Tang Shuang mudó al instante el semblante a una sonrisa radiante y entonó con voz melosa: "Segundo Hermano Yan". La furia desatada de hacía un momento pareció una simple ilusión. La mujer madura soltó con sorna viperina: "Miren a la zorrita descarada, basta con que vea a un hombre para que se le alborote el celo". Yan Shixu le lanzó una mirada de soslayo y soltó una risa burlona: "Si las jovencitas no andan en celo, ¿acaso van a esperar a convertirse en una vieja como usted para estarlo?". La mujer montó en cólera. Tang Shuang volteó la cabeza y escupió al suelo con desdén: "¡Largo, largo! ¡Que los perros de la calle se aparten y no le estorben a esta dama para hacer negocios!". Dicho esto, tiró encantada de la manga de Yan Shixu para entrar en la tienda. "¿Qué pasó?", preguntó Yan Shixu. "Su marido desayunó aquí temprano y alguien le birló la bolsa de monedas. La vieja arpía se empeña en decir que se le cayó en la tienda y exige que le devolvamos el dinero", rezongó Tang Shuang con desprecio. "¡Pretender extorsionarme, ni en sueños!". "Ah", asintió Yan Shixu. Tang Shuang frunció el ceño, llena de preocupación: "Segundo Hermano Yan, ¿no habré sido demasiado grosera recién?". Yan Shixu contempló aquel rostro de facciones marcadas y vivaces, aún con un toque de redondez infantil. "Insultaste en la lengua oficial, no en idioma sute; así que no cuenta como grosero". "¿Acaso insultar en idioma sute es más grosero?". "No solo es grosero, además quita las ganas". Tang Shuang resopló: "Cuidado, que le voy a decir a mi padre". Los miembros de la etnia Sute eran muy sensibles a la discriminación racial. En los tiempos de mayor esplendor de la Gran Dinastía Sheng, diez mil naciones acudían a rendir tributo; los nacidos en las Planicies Centrales gozaban por naturaleza de un estatus encumbrado, los siervos de Kunlun ocupaban el estrato más bajo y los pueblos bárbaros se situaban justo por encima de estos. Los roces étnicos jamás habían cesado. No fue sino hasta el estallido de la Rebelión de los Tres Reyes, cuando la Gran Dinastía Sheng cayó presa de amenazas internas y externas, y el poder del imperio decayó día tras día, que la columna vertebral del orgullo imperial se partió a la mitad. A partir de entonces, la corte imperial empezó a contemporizar y calmar a las tribus extranjeras asentadas en sus fronteras. Fue precisamente en el transcurso de esos doscientos años que el Culto del Fuego Sagrado prosperó y cobró fuerza. No obstante, Tang Shuang y Yan Shixu se trataban con la confianza de hermanos, de modo que ella no se ofendió. Tras fingir un puchero de enojo, marchó hacia la cocina interior para prepararle una sopa de láminas de masa. Tras terminar el desayuno, Yan Shixu regresó a su patio y se dirigió directamente a la habitación principal. Paseó la mirada por la estancia y notó un bulto bajo la manta de lino. El Anciano Letrado Confuciano ya había traído las cosas. Cerró la puerta con sigilo y levantó la tela; dos objetos aparecieron ante sus ojos. El primero era una Saeta de Manga de forma cilíndrica, forjada en hierro puro. Medía unos seis pulgares de largo —alrededor de veinte centímetros— y una décima de pulgar de diámetro —unos 3,3 centímetros—. En su acabado exterior se apreciaban a simple vista el perno de liberación, un resorte y correas de cuero resistente. Esto lo había fabricado Yan Shixu tras alcanzar cierto dominio artesanal, siguiendo los planos de la sección de armas ocultas del \*Compendio del Ingenio Celestial\*. El camino que había escogido era, en esencia, la senda del asesino. Cuando decidió quitarse la vida con veneno, le entregó tanto sus armas ocultas como los tratados de Artes Mohistas que dejó su hermana a Xing Dos para que se los llevara consigo. Las cosas de verdadero valor jamás debían caer en manos de la Oficina de Asuntos de Inspección. El segundo objeto era un bloque de madera negra con las cuatro esquinas reforzadas en bronce, de dimensiones y aspecto similares a un mazo de magistrado. En uno de sus extremos poseía una diminuta anilla de bronce. Al tirar de la anilla, acompañado por el chasquido fino y denso de diminutos engranajes internos, emergió un hilo blanco plateado y translúcido. Se asemejaba a un sedal de pescar de su vida pasada, pero con un filo penetrante. Yan Shixu rozó el hilo con la yema del dedo, y al instante brotaron diminutas gotas de sangre. Al soltar la anilla, el hilo se replegó velozmente, y la anilla de bronce chocó con un chasquido metálico contra la superficie de madera. El diseño recordaba al marcador de tiralíneas de un carpintero, pero el material del hilo era aterradoramente cortante. '¿Mi hermana usaba esta cosa como tiralíneas?', pensó. Bastaba con enrollar ese hilo alrededor de un cuello para rebanar una cabeza con suma facilidad. '¿Acaso el cultivo en las Artes Mohistas de mi hermana ya había alcanzado el nivel de forjar materiales compuestos?'. De pronto, Yan Shixu cayó en la cuenta de que, desde su niñez, la comprensión que tenía sobre el verdadero poder de su hermana siempre había sido difusa. Aquella hermana, semejante a una madre amorosa, dulce y a la vez rigurosa, se comportaba como la gran mayoría de los sostenes de familia: trabajaba, ganaba dinero y vivía atada a las tres comidas diarias. Jamás exhibió nada fuera de lo común ante él. No fue hasta que ella murió en medio de los estragos de la guerra que su cuñado le hizo entrega de los libros de Artes Mohistas. El Anciano Letrado Confuciano era un viejo amigo de su hermana, pero siempre guardaba un hermetismo absoluto sobre el pasado de ella y jamás lo mencionaba por iniciativa propia. Ahora que él mismo se había adentrado en el sendero de las Artes Mohistas, comprendía muy bien que alguien capaz de refinar semejantes materiales compuestos se hallaba, como estimación conservadora, en la tercera etapa del Reino Humano, o con gran probabilidad en el escasísimo Reino Terrenal. Una persona de ese calibre, ¿cómo podría haber perecido tan fácilmente a causa de una simple escaramuza militar? La muerte de su hermana no era tan sencilla. 'Cuando regrese mi cuñado, buscaré una oportunidad para interrogarlo'. Yan Shixu escondió la Saeta de Manga y el marcador de tiralíneas bajo la tarima de la cama, y se sentó junto al escritorio. Mientras hojeaba los clásicos daoístas, fue trazando mentalmente el plan para la misión en la Academia Daoísta. Elaboró en su mente una lista de las tareas pendientes: Primero: reforzar su armamento. En cuanto cobrara la recompensa al día siguiente, comenzaría a forjar armas y agujas para la saeta. El cultivo en el Sendero Marcial no podía dar saltos agigantados a corto plazo, por lo que dependía enteramente de su equipamiento. La forja de las agujas debía hacerse en secreto; podía encubrirlo diciendo que fabricaba una daga corta. De todos modos, la agente Filo de Cigarra oculta en las sombras no se asomaría por encima del muro para espiarlo sin descanso. Segundo: recopilar información sobre la Academia Daoísta y los perfiles de sus integrantes. Su conocimiento sobre la Academia Daoísta, e incluso sobre el organigrama de la Secta Chongzhen, era demasiado escaso. En ese aspecto podía solicitar la ayuda de la Oficina de Asuntos de Inspección. Tercero: encontrar la manera de volver a contactar al Anciano Letrado Confuciano. Tenía que averiguar la situación del Antiguo Reino de Zhuli. Con esto en mente, Yan Shixu tomó una barra de tinta y el tintero, y escribió sobre una hoja de papel basto: "Necesito información detallada sobre el personal de la Academia Daoísta y del Monasterio Chongzhen". Salió al patio, tomó carrerilla, saltó apoyándose en el muro hasta alcanzar el tejado y colocó el papel basto debajo de una teja. El Anciano Letrado Confuciano le había advertido la noche anterior que Filo de Cigarra solía vigilar desde su tejado al caer la noche. \*\*\* Cerca del mediodía, unos golpes sonaron en la puerta del patio, acompañados por la voz de Tang Shuang. Yan Shixu dejó a un lado el clásico daoísta y fue a abrir. Tang Shuang vestía una blusa sencilla de mangas ajustadas y un chaleco corto color naranja sobre ella; aguardaba de pie ante la entrada con porte agraciado. Apenas se abrió la puerta, la joven exclamó con voz sonora: "¡¿Segundo Hermano Yan, es verdad que anoche atrapaste y mataste a un criminal en la Residencia Yunlai?!". En una época desprovista de medios de comunicación rápidos, las noticias tardaban en correr. "Las hermanas de la Residencia Yunlai dicen que pelearon desde el segundo piso hasta la planta baja, y que casi destrozan todo el local", relató Tang Shuang con un brillo inédito en los ojos. "¿Desde cuándo practicas artes marciales?". En la Gran Dinastía Sheng, dividida por caudillos militares y azotada por continuas guerras, la población civil profesaba una enorme admiración por la fuerza física. Un mocetón fornido y vigoroso tenía muchas más facilidades para conseguir esposa que un letrado endeble. Yan Shixu suspiró y se lamentó: "El Jefe Vecinal Wang me dijo que un huérfano sin padre ni madre como yo jamás encontraría esposa, así que tenía que aprender artes marciales para que las casamenteras se dignaran a tocar a mi puerta". "Ah, esto...", los ojos de Tang Shuang vacilaron tímidamente: "¿El Segundo Hermano Yan quiere casarse? La verdad, la verdad es que yo...". "¿Venías por algo en particular?", la interrumpió Yan Shixu. "Ah, sí, claro", Tang Shuang rebuscó en su faltriquera y extrajo ciento veinte monedas de cobre. "Esto me lo dio la Señora Yuchi para que te lo entregara; es el jornal de ayer. Dijo que fueras hoy también a trabajar". '¿Acaso ya cerraron el caso de Li Jing?', pensó. Había supuesto que la Residencia Yunlai permanecería precintada. Yan Shixu tomó el dinero, apartó treinta monedas y se las tendió a Tang Shuang: "Quédatelas para tus gastos; te las da tu hermano". Si le decía que era para pagar el desayuno, Tang Shuang se negaría en redondo a aceptarlas. La jovencita las guardó con una sonrisa radiante. Yan Shixu se mudó a sus ropas de faena de tela basta, cerró el portón con llave y partió con las manos vacías hacia la Residencia Yunlai. La Residencia Yunlai había reabierto sus puertas. El salón principal estaba impecablemente limpio; dos criados de rostros desconocidos aguardaban con desgano en la entrada. En el corredor del segundo piso, justo en el tramo donde faltaba la barandilla, varios carpinteros se afanaban en las reparaciones. En cuanto Yan Shixu explicó el motivo de su visita, el sirviente llamó a la Señora Yuchi. La patrona de la etnia Hu se había puesto un vestido sobrio y elegante que realzaba su porte maduro y distinguido. "Agradezco infinitamente al joven Yan por intervenir con tanta valentía anoche para someter y matar a ese criminal. De no haber sido por usted, me temo que mi humilde Residencia Yunlai no habría podido seguir funcionando", dijo Yuchi Yunjia con voz dulce y cadenciosa. 'Si de verdad me lo agradeces, ¡auméntame la paga!', pensó Yan Shixu. "Fue solo un esfuerzo menor; me alegra saber que el negocio de la Señora Yuchi no se vio perjudicado", respondió Yan Shixu fingiendo curiosidad para tantear el terreno: "¿Cómo concluyó el caso del Capitán de Patrulla Li?". Según sus deducciones, era muy probable que en la Residencia Yunlai hubiera cómplices del asesino. Yuchi Yunjia forzó una sonrisa: "Las autoridades han impuesto reserva; no me está permitido revelar detalles". "Todavía no he comido, ¿sería posible que la cocina me prepare un tazón de fideos?". Yan Shixu echó un vistazo al mostrador de los licores; la tablilla con el menú era la misma de ayer, sin alteraciones. Yuchi Yunjia sonrió y dio órdenes a un criado para que avisara a la cocina. Yan Shixu trabajó hasta la puesta de sol y regresó a casa cargando su caja de herramientas al hombro. Lo primero que hizo al llegar fue trepar al tejado para inspeccionar. El papel basto que había colocado bajo la teja ya no estaba. \*\*\* Cayó la noche. La vida nocturna de los dignatarios y nobles transcurría entre copas y regocijo en los burdeles de lujo, o celebrando fastuosos banquetes en sus mansiones para agasajar a sus colegas. La noche del hombre común, en cambio, se destinaba a explorar a fondo los orígenes de la vida junto a la esposa de toda la vida. Yan Shixu no tenía dinero ni esposa; completamente solo en el mundo y sin diversión a su alcance, la larga noche se le hacía exasperantemente pesada. Tras completar sus ejercicios de respiración y visualización, se quedó dormido poco a poco en la sofocante habitación. En mitad de la duermevela, escuchó una voz aguda y aterrorizada: "¡Socorro, socorrooo!". '¿Otro sueño?'. '¡No, esto no es un sueño!'. Yan Shixu abrió los ojos de golpe y aguzó el oído en la oscuridad. \----- • Novela: Lín Shèng / 临圣 • Autor: Mai Bao Xiao Lang Jun (卖报小郎君) • Traductor: Inmensurable ⚔️ ¿Qué te pareció el capítulo? ¡Deja tu reacción y comenta abajo! Tu apoyo impulsa con fuerza los próximos capítulos. 💬✨
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Estás leyendo el capítulo 10 de El Descenso del Santo (Novela), un novela. En este mundo, ¿quién mueve las piezas del tablero y quién es tan solo un peón? La pluma y la espada grabaron la lealtad y la rectitud, solo para volverse y conspirar con traición. Las danzas en el Salón del Trono… Este capítulo tiene publicado el 16 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. El Descenso del Santo (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.