Leer El Ataúd del Héroe (Novela) Capítulo 74 online gratis en español
🏴 Grupo: ACS✍️ Traducción: ACS
—Pensé que si hablaba con Saiph, tal vez podría comunicarme mejor con mi hermano más adelante...
—¡Te dije que no te acercaras a él tan fácilmente! Mira, incluso lleva un collar sospechoso en el cuello. ¡Podría estar sellando su verdadero poder!
Mientras Jade murmuraba, Serena entró en pánico e intentó detenerlo de nuevo. Apreciando la imaginación de Serena, preguntó abruptamente:
—...¿Por qué? Parece que no te comunicas bien con tu hermano.
El Sile que había conocido en Rus parecía muy hablador y sociable, pero la actitud de Jade era la de un hermano mayor afligido que no había hablado con su hermano en mucho tiempo. Se desempeñó bien en la reunión de seguidores de Isaph.
Los ojos de Jade se iluminaron al instante.
—¡Sí, así es! Incluso cuando quiero hablar con él, siempre me rechaza diciendo que no entiendo. Pensé que podríamos hablar si leíamos juntos los libros que él lee, así que entré a escondidas en su habitación, pero se enfadó muchísimo. Intenté explicarle que solo quería entender, pero cuando le pregunté qué demonios ocultaba la Sociedad Secreta de la Oscuridad, acabamos discutiendo aún más...
«Hizo preguntas crueles a un otaku como si fuera una persona normal...»
Él escuchaba las palabras que brotaban como un lamento con una sensación de inquietud. Los padres de Jade estaban preocupados por Sile, así que él había intentado intervenir varias veces, pero siempre salía mal, y los días en que volvía a casa después de mucho tiempo, su hermano le cerraba la puerta de golpe.
No sabía él cómo había terminado dando terapia familiar, pero al menos podía percibir que Jade se preocupaba sinceramente por su hermano. Simplemente, su método resultaba una carga para él.
—...Déjenlo en paz.
—¿Qué? ¿Y si nos distanciamos aún más?
—Cuanto más insistas, más se alejará tu hermano. Así que no te entrometas demasiado y simplemente detenlo si parece que va a lugares peligrosos con sus amigos...
En ese preciso instante, al recordar el incidente de la estafa telefónica, añadió un consejo, y los ojos de Jade se abrieron de par en par.
—¿Cómo lo supiste? En una carta reciente de mis padres, decían que Sile se vio envuelto en un alboroto con un estafador y sus amigos. Dijeron que casi resultó gravemente herido, así que estaba pensando en regañarlo cuando regrese después de esta petición...
—No lo regañes.
Él negó con la cabeza con firmeza.
—Los estafadores son gentuza, tu hermano no hizo nada malo.
—Pero casi se lastima, así que necesito advertirle con firmeza...
—Si quieres advertirle, puedes hacerlo con preocupación. Él también debió estar asustado. En lugar de regañarlo diciéndole que sucedió porque estaba haciendo travesuras y jugando, consuélalo diciéndole que seguramente estaba asustado. ...Es tu hermano.
—Hermano...
—Si demuestras que siempre estás de su lado, algún día tu hermano también te hablará.
Sile parecía tener entre dieciocho y veintipocos años, así que pensó que podría estar en la pubertad tardía, pero de todos modos, le dio a entender que todo se solucionaría cuando pasara esa etapa. Si lo regañaba con dureza ahora, podrían distanciarse para siempre.
Él terminó hablando más de lo previsto. Quizás le inquietaba la historia de que Sile, quien había sonreído inocentemente y se había llevado bien con los demás incluso en el absurdo lugar de la reunión de seguidores de Isaph, se estuviera distanciando de su familia. Él, que ni siquiera tenía familia, se sintió extrañamente atraído por la imagen del hermano mayor en apuros. Tal vez sentía una extraña responsabilidad por ser el causante de aquel revuelo.
Escuchó a los mercenarios murmurar desde el otro lado: "¿Qué? ¿Está diciendo cosas más normales de lo esperado?". Como parecía que estaban interpretando su comportamiento anterior como una actuación, rápidamente añadió una cosa más.
—...El camino para encontrar el propio poder es, en principio, solitario. Sé el lugar al que pueda regresar.
Intentó decir algo al azar, pero poco a poco los ojos de Jade se abrieron de par en par. Como profundamente conmovido, no dejaba de asentir.
—Así es, cada vez que regreso a casa después de terminar mi trabajo como mercenario, siempre me siento seguro y cómodo, ¡como si volviera a mi hogar! ¡Debería convertirme en una persona así para Sile!
Jade, milagrosamente, lo interpretó bien. A su lado, los ojos de Serena brillaron mientras decía: “Como era de esperar, ¿acaso quienes aceptan misiones peligrosas adquieren una mayor perspicacia?”. Empezaba a preguntarse cómo era posible que esos dos pertenecieran al mismo grupo de mercenarios.
—¡Eres un chico muy amable y bueno! ¡Debería hablarle de ti a Sile!
—...Mmm.
—Ahora que lo pienso, Sile dijo que ya no sale de noche después de aquel incidente. Dijo que recibió ayuda de una persona muy buena y genial allí, así que la seguirá de ahora en adelante. ¿Cómo se llamaba? ¿Isa... Saiph?
—¡Keh, kuh, cof!
Él se atragantó con aquellas palabras totalmente inesperadas. Ese día, Kalterik casi había gritado su verdadero nombre, pero apenas logró disimularlo, lo que provocó que lo llamaran de forma extraña, ¿y Sile se lo había creído? No, en fin, acababa de conseguir que dejara de seguir a Isaph, así que ¿por qué seguía a otra persona otra vez?
Mientras seguía tosiendo, alguien a su lado le tendió un termo de agua.
—...
Era una persona vestida con una túnica de fondo dorado intenso bordada con hilo de plata. Aunque no se le veía el rostro debido a la capucha que le cubría completamente, la barbilla delgada y la complexión menuda que se vislumbraban bajo la capucha sugerían que se trataba de una mujer.
Aunque su ropa era espléndida, no se había dado cuenta de que alguien estaba a su lado hasta que ella le entregó la cantimplora. De alguna manera, sintió como si lo hubiera estado observando todo el tiempo. Mientras la miraba aturdido, ella extendió la mano hacia él de nuevo.
Probablemente se la dio pensando que debía tener la garganta dolorida de tanto toser, pero él dudaba en confiar en una completa desconocida. Cuando no se atrevió a coger la cantimplora, ella se encogió de hombros y retiró la mano.
Entonces, en cambio, hizo una pregunta muy inesperada.
—¿Ese gato tiene nombre?
Le sorprendió su voz grave que resonaba en sus oídos, increíblemente refinada pero a la vez poderosa. Era la primera vez desde Harenir que sentía que alguien no era ordinario solo por su voz. Una voz que captaba la atención al instante.
Cuando él permaneció en silencio, el ser hizo un leve gesto con la barbilla. Probablemente señalaba a En, que estaba en sus brazos, pero de alguna manera también parecía una invitación natural a responder. Como si estuviera acostumbrada a ese comportamiento.
—...En.
—Qué nombre tan bonito. Con el cuidado con el que le atas una cinta de lavanda, y teniéndolo en brazos con tanto cariño incluso ahora... Debes quererlo muchísimo.
—...¿Qué tipo de conversación quieres tener?
Su voz se fue atenuando naturalmente a medida que la cautela se apoderaba de él. Al retroceder un paso, intuyendo que la otra persona no era común, los labios bajo la capucha dorada se curvaron en una sonrisa.
—No, no está mal.
—¿...?
—Parece... una combinación más bonita de lo que pensaba.
«¿Eh?» ¿ Acaso decía que la combinación del gato y la cinta era adorable? Pero parecía estar mirando alternativamente a él y al gato. En, inusualmente dócil, permaneció en sus brazos, de espaldas a ella.
En ese preciso instante, Jade exclamó: —¡Ah!
—¡Eso es! ¡Originalmente iba a preguntarte cómo domesticaste al gato!
—...¿De repente?
—Sí, mi hermano llevaba tiempo buscando un gato negro. Así que pensaba aprender a domesticar gatos contigo y contárselo. Creí que si lo hacía, podríamos hablar.
Al ver brillar los ojos de Jade, él soltó una risa seca y dijo que era un buen plan. Su recelo se disipó ante esas palabras repentinas, y una risita se extendió. Realmente no entendía la mente de un otaku, pero esta era una persona normal y amable que, de alguna manera, quería estar con él.
—Guau, cuando sonríes, parece que el ambiente cambia.
Ante su reacción, Jade abrió los ojos de par en par. Le brillaban como si hubiera presenciado algo extraordinario, lo que le hizo taparse la boca avergonzado. ¿Por qué últimamente la gente a su alrededor reaccionaba con tanta sorpresa a su sonrisa? Se sorprendían como si trataran con alguien que nunca sonreía. Harenir también.
—¿No puedes sonreír una vez más? ¡Quítate la capucha ya que estás en ello!
—No digas cosas raras.
—Ay, quiero ver tu cara bien.
—...Qué estás diciendo.
Él respondió secamente y retrocedió un poco. Sin darse cuenta, se había enfrascado en una conversación con Jade. Pensó que debía regresar, pero Jade lo siguió rápidamente, diciéndole que no huyera. Los hermanos se parecían mucho en ese aspecto insistente.
Al alejarse de nuevo, y mientras Jade lo seguía, continuando con aquella sutil persecución, algo sólido le tocó la espalda. Sin darse la vuelta, reconoció inconscientemente de quién se trataba por el cálido aroma, como la luz del sol, que le cosquilleó la nariz.
—¿No deberías entrar ahora para controlar adecuadamente ese peligroso sello?
Harenir apareció de repente detrás de él.
Además, apareció diciendo algo escandaloso, y justo cuando estaba a punto de exclamar con disgusto, Harenir lo rodeó con el brazo por detrás. Fue un gesto natural que bloqueó el acercamiento de Jade.

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El Ataúd del Héroe (Novela) Capítulo 74
Estás leyendo el capítulo 74 de El Ataúd del Héroe (Novela), un novela. —Hora de comer, prisionero número 444. Me encontré transmigrando al cuerpo de un prisionero. Un prisionero en el corredor de la muerte, cuya ejecución está programada para mañana. Sin embargo, antes de que pudiera… Este capítulo tiene publicado el 30 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo ACS. El Ataúd del Héroe (Novela) tiene 101 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.