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Leer El Alma de la Eternidad (Novela) Capítulo 17 online gratis en español

DÍA N°3 DE ENTRENAMIENTO Tercer día de entrenamiento. Decidí empezar temprano por las mañanas, para aumentar mi resistencia y fuerza. Luego llegar a mis actividades diarias con el maestro Xa’os. Debía lograr estar al nivel promedio de los demás. Sé que son dracones y yo un humano, pero eso no me excluye de tratar de alcanzar su nivel. El maestro Xa’os decidió iniciar el día con un suburi matutino, como de costumbre para seguir con la rutina de fuerza, no era mucho problema. Para la tarde, el maestro nos indicó que iniciaría con unas series de estocadas y semanalmente haríamos unos pequeños enfrentamientos en parejas, para ir equiparando nuestros niveles actuales. Cuando llegó mi turno, me enfrenté a un dracón… Me destruyó por completo. No tuve ni siquiera una mera oportunidad de atacar. Estuve bloqueando la mayoría de ataques, lo mejor que pude, pero varios golpes de la espada me estaban destrozando fuertemente en los costados. Cuando caí rendido, el alumno siguió con los golpes durante un rato, hasta que finalmente el maestro detuvo la pelea. — «Deberás estar preguntándote, ¿por qué dejé que este alumno siguiera golpeándolo, pese a que te habías rendido… Simple, debes conocer realmente la diferencia entre tu fuerza actual y la de un joven dracón promedio. Esto te hará rendirte o te hará esforzarte más, depende de ti el camino que elijas.» Había muchísima diferencia entre ellos y yo… eso estaba claro. Pero no pensaba rendirme. Mi cuerpo que, de por sí ya estaba magullado del día anterior, ahora estaba hecho puré por los golpes de la espada de madera. Al llegar a mi habitación, me saqué el uniforme manchado de sangre en ciertas partes; mi piel estaba llena de moretones. Me tumbé en la cama y decidí dormir para tratar de recuperarme un poco. Vaya día de mierda… DÍA N°10 DE ENTRENAMIENTO Como cada mañana, me levantaba temprano para poder ir a entrenar. Mi resistencia y fuerza subían cada día. Pero seguía sin estar al nivel promedio de los demás. Mi actividad con la espada también iba por buen rumbo. Cada día, tenía menos críticas por parte del maestro, pero de vez en cuando me daba alguna nueva. Los enfrentamientos entre nosotros, eran por lo menos una vez a la semana. Yo seguía sin poder ganarle a los demás, pero por lo menos veía cómo iba resistiendo aunque sea un poco más que la vez anterior. Aprendí a leer los movimientos de los demás, aunque nunca lograba moverme de acuerdo a lo que mi cuerpo quería. Ya que siempre llegaba a recibir un golpe que me terminaban haciendo perder. Mi cuerpo ya no dolía tanto, al pasar los días, seguía con moretones, pero el dolor se había reducido bastante. Finalmente, lograba ver un avance en mi entrenamiento. DÍA N°14 DE ENTRENAMIENTO Como todos los días, mi entrenamiento matutino empezaba. Pero hoy hubo algo diferente. Ina también estaba fuera. Cuando me vio, hizo una cara irritada y se fue por el lado contrario. No supe como reaccionar, así que seguí con lo mío. Luego de un pequeño recorrido por el reino, saqué la espada de madera que el maestro Xa’os me había prestado. Cerré los ojos, empecé a hacer el suburi. Además, un pequeño duelo fantasma. Me imaginaba en mis duelos anteriores, los movimientos, ataques, y demás. Intentaba recordar con la mayor exactitud para mejorar mi lectura corporal. En eso, Ina interrumpió mi concentración. — «¡¿Huh?! ¿Qué haces con una espada de la academia? Seguramente te la robaste. Aunque no me sorprende, los humanos son criaturas atroces.» Dijo Ina, con una voz burlona. Yo intenté ignorarla, pero ella seguía intentando sacarme de mis casillas. — «Sabes, Ina. Aún recuerdo que dijiste que no aguantaría ni 3 días en esta academia. Llevo más de 2 semanas, y retirarme ni siquiera cruza mi mente. Debe ser bastante frustrante para una dracona, haberse equivocado.» Ina se quedó atónita e irritada. Se veía en sus labios cómo quería decir algo, pero no le salían palabras de su boca. Dió un pisotón con la cola y el pie, y se fue enojada a la academia. Yo seguí con mi duelo fantasma. Llegada la tarde. El maestro Xa’os anunció la lista de combates, yo iría último contra la última persona con la que me quería enfrentar… Ina. Vi su rostro de reojo. Unos ojos llenos de hambre de desahogo, se notaba que tenía ganas de pelear conmigo en ese mismo instante. Las peleas pasaron sin ningún problema, y llegó mi turno… Esto va a doler. Ina se abalanzó sobre mí, apenas el maestro Xa’os dió la orden. Logré bloquear de milagro, pero recibiendo todo el impacto en mis brazos. Se entumecieron por un segundo, pero no había tiempo de recuperarme. Ina ya estaba lanzando su siguiente ataque, y otro, y otro… estaba tratando de sacarme la resistencia para darme un golpe rápido. Gracias al entrenamiento fantasma que hice, y recordando viejos trucos de mi padre, empecé a dejar de ver su espada, para ver los movimientos de su cuerpo. Con eso, lograba predecir con muy poco tiempo de reacción su siguiente ataque. Ina era rápida y fuerte, esas eran sus ventajas. Yo tenía un pequeño favor de inteligencia de combate, pero no era suficiente. Ina lanzó un golpe muy torpe por encima, pero eso era planeado. Con su fuerza chocando con mi espada, me hizo mover el brazo al costado, dándole libertad para que ella diera un giro y me golpeara con su cola de escamas. Un golpe directo en el pecho. Mi visión se ponía un poco borrosa por el dolor, y la falta de aire. Ina empezó a alardear un poco de su talento frente a los otros. Dándome tiempo a recuperarme, agarrar mi espada de nuevo para abalanzarme contra ella, era el primer intento de ataque que había hecho hasta ahora, en todos mis enfrentamientos. Ina olió a kilómetros mis intenciones, esquivó fácilmente, y estuvo a punto de darme la estocada final. Pero ello me dió tiempo de darme la vuelta rodando en el suelo y darle un pequeño golpe en el lateral del cuerpo. Estaba agotado. Los ojos de Ina, abiertos como platos, fijos en mi espada en su costado… ví como sus pupilas se transformaban de círculos a finas hendiduras. Me miró fijamente y sólo dijo: “Prepárate para morir”. Ina estuvo a punto de molerme a golpes, si no hubiese sido detenida por el maestro Xa’os. — «Joven Ina, saber controlarse, es parte de un todo, en ser un espadachín. Perder los estribos por un pequeño desliz, no es propio de una descendiente del Clan Colmillo de Hierro. ¿No le parece?» Ina intentó refutar y desahogar todo su enojo acumulado, por la humillación que había recibido, al haber sido tocada por mi golpe. Pero fue interrumpida por el maestro, dirigiéndose a mí. — «En cuánto a usted, joven humano. Es notable el esfuerzo y dedicación que le ha dedicado a diario a su entrenamiento. Se nota una ligera mejora, pero le falta bastante para llegar al nivel de alguien como la joven Ina. Ella demostró nivel, capacidad, fuerza y actitud. Usted demostró inteligencia de combate, necesario para todo espadachín, más no es suficiente. Siga entrenando, no permita que una pequeña ocasión cambie el rumbo de su determinación.» Habiéndome dicho esas palabras, el maestro declaró a Ina como ganadora del combate y nos permitió retirarnos. Regresando a mi habitación, Ina me detuvo en medio del pasillo y me agarró del cuello. — «Mira, escoria humana. Tu golpe, fue sólo algo de suerte. Algo que NUNCA volverá a ocurrir, y de eso, me encargaré personalmente. No permitiré que vuelvas a humillarme de esa forma, ¿entendiste?.» — «Parece que… mi victoria estratégica, te sigue doliendo, ¿eh?... Me alegra saber… Que tengo una pequeña chance de victoria.» Logré decir a duras penas, debido al dolor que aún sentía en el pecho. Ina, visiblemente enojada, clavó la punta de su cola contra la pared, junto a mi rostro. Me soltó el cuello y se retiró. Esto va cada vez de mal en peor…
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El Alma de la Eternidad (Novela) Capítulo 17

Estás leyendo el capítulo 17 de El Alma de la Eternidad (Novela), un novela. Hiroshi Sekkatsu, hijo de Mark Sekkatsu y Tsugumi Moonlagger, nacido en el Reino Loreanti. Desafiará al mundo con sus habilidades mágicas y su dominio de la espada. Pero… ¿Será suficiente? Este capítulo tiene publicado el 14 de octubre de 2026. El Alma de la Eternidad (Novela) tiene 18 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.