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Leer El Alma de la Eternidad (Novela) Capítulo 16 online gratis en español

DÍA N°1 DE ENTRENAMIENTO Me levanté temprano por la mañana. La academia nos proveía del uniforme, el cual había sido dejado por la madrugada en mi habitación. Al salir, quise conocer a algunos de los demás estudiantes, pero muchos de ellos me ignoraban o me daban una sonrisa incómoda para después salir corriendo. Era alrededor de los 8 tiks por la mañana, la clase empezaría como en una hora. Mientras paseaba por el pasillo de los dormitorios, fui interrumpido por una chica. Pelirroja, de mi estatura, con una cola de escamas color rojo sangre. — «¡Die un bun guran! ¡¿Wyer van nante kono?!» \[¡Aparta de mi camino! ¡¿Qué hace un simple humano aquí?!\] Mi conocimiento del dracón no era lo suficientemente bueno como para seguirle el hilo a la conversación, pero se sentía muy hostil hacia mi presencia; por lo que me aparté y seguí mi camino. Lo poco que llegué a escuchar a mi espalda fue el sonido de pisoteos fuertes y berrinches. Habiendo pasado la hora, me dirigí a la sala de entrenamiento. Un pasillo largo… ¿vacío? No había puertas ni pasillos que me guiaran a un camino concreto. En eso, sentí un choque de hombros desde atrás. La chica pelirroja había pasado por mi costado, me miró de reojo, hizo una sonrisa burlona y se adentró al pasillo; llegando casi al final ella… ¡¿ATRAVESÓ LA PARED?! En medio de mi incredulidad, hice lo mismo que ella y entré en un espacio en blanco, muy diferente de las paredes rocosas de la academia. El maestro Xa’os me vio entrar, y se disculpó por no haberme indicado antes como entrar. — «Lo siento, joven humano. Olvidé que ustedes no pueden sentir la presencia de la magia de espacio. Me alegra que hayas llegado, estábamos a punto de iniciar. Pero antes, toma esto…» El maestro Xa’os me dio una especie de collar, me explicó que era un traductor especial; de tal forma yo entendería a los dracones y ellos a mí; pero que eso no me abstendría de aprender el idioma. Empezó la clase. El maestro inició con una explicación breve sobre la espada y los 7 Caminos de la Espada. — «Bien… Empezaremos el día de hoy, con algo bastante simple. Los 7 Caminos de la Espada… ¿Alguien podría decirme sobre ellos?» Nadie levantaba la mano ni decía algo. Escuchaba murmullos alrededor, pero nadie se atrevía a hablar sobre ellos. Hasta que esa niña pelirroja levantó la mano. — «Si, maestro. Los 7 caminos de la espada, son habilidades que uno aprende al imbuir un poco de maná en su cuerpo, para mejorar alguna de sus habilidades.» — «Bien hecho, Ina. Me alegra saber que una de las herederas del Clan Colmillo de Hierro, ha sido educada correctamente… ¿Alguien desea dar alguna otra aportación?» Dudé durante un momento… ¿Serán los mismos Caminos Sagrados que mi padre me había explicado antes? Levanté la mano para participar. El maestro Xa’os, intrigado, me concedió la palabra. — «Si es correlativo a lo que aprendemos los humanos, los 7 caminos de la espada son: agilidad, fuerza, percepción, velocidad, sigilo, inteligencia y la armonía de los senderos.» El maestro Xa’os se quedó plasmado con mi respuesta, supongo que no esperaba que un humano supiera esa información. Me felicitó por la explicación y continuó con la lección desde donde lo había dejado, explicando todos y cada uno de los caminos. Luego de la explicación, el maestro Xa’os nos hizo hacer un pequeño entrenamiento de postura. Nos corrigió el agarre, la postura del cuerpo, la distancia de nuestros pies al estar en guardia… Varias cosas que ajustar. Y eso concluye mi primer día en la academia. Regresé al pasillo de dormitorios, estaba agotado. Pero fui detenido por la chica pelirroja, Ina. — «Así que, ya puedes entenderme, humano. No sé cómo ni por qué entraste en esta academia, pero el maestro ya debió haberte advertido. Esto es un infierno para los humanos, no aguantarás ni 3 días metido aquí.» — «Ejem… Hola, mi nombre es Hiroshi. Entiendo que tu nombre es Ina, es un gusto conocerte.» Extendí mi mano en gesto de buena fe, pero ella la apartó. — «Vale… Sí, el maestro me dejó bien en claro que me haría pasar por un infierno por este entrenamiento, pero eso no me impide seguir. Realmente me alegra estar aquí y… eso me ayudará con mi deseo…» — «Humanos… Siempre soñando despiertos. Con sus sueños y esperanzas. Por eso son la raza más débil. Aquí sólo existe el deber y las responsabilidades, los dracones no tenemos tiempo para cosas tan absurdas como los sueños.» Mi única respuesta fue darle una pequeña sonrisa y seguir mi camino. Llegué a mi habitación, Ina estaba plantada en medio del pasillo, la despedí con mi mano y entré en mi cuarto. Vaya día me esperará mañana… DÍA N°2 DE ENTRENAMIENTO Debí tomarme más en serio las advertencias… Todas los carteles estaban frente mío… Y no hice caso… Siendo el segundo día de entrenamiento, el maestro Xa’os nos sacó de la academia. Nos hizo recorrer TODO el Reino Sagrado Dracón. DOS VECES SEGUIDAS. No es que me queje por mi condición física, pero casi no lo logro. Los humanos tenemos una capacidad de resistencia menor que los dracones, llegué último como era de esperar, sin aliento, todo sudado… pero había llegado. — «Bien hecho, joven humano. No esperaba que realmente llegase.» — «Ya… Pero, ¿podría llamarme por mi nombre? Es…» Fui interrumpido por la mano del maestro. — «Reconozco tu esfuerzo el día de hoy, joven humano. Sin embargo, debo recordarte que, para los dracones, los humanos son una raza inferior. Si tan sólo quieres que alguien te reconozca por quién eres, o diga tu nombre; deberás hacer algo mucho más que recorrer el reino. Los dracones más jóvenes, ya lo hacen sin rechistar.» Mi falta de aliento, me impidió seguir hablando. El maestro nos dio media hora para ir a las duchas y refrescarnos antes de seguir el entrenamiento. Una ducha fría, me dejó tener los pensamientos más claros, si quiero ser reconocido… debo seguir esforzándome. No puedo quedarme atrás. Aprovechando los minutos en las duchas, di un pequeño vistazo al cuerpo de mis compañeros, todos ellos tenían varios parches de escamas en distintas partes del cuerpo, algunos con escamas rodeando todo el contorno; pero todos compartían algo en común: tenían mucho más músculo que yo. Saliendo de las duchas, empezamos el entrenamiento con espadas de madera. El maestro Xa’os nos indicó que, hiciéramos entrenamiento de suburi, debíamos levantar la espada por encima de nuestras cabezas y bajar la rápidamente, sin dejar que esta baje de nuestro pecho. Repetimos esta acción, sin descanso toda la mañana, hasta que llegó la 1 de la tarde. Mis brazos estaban sumamente adoloridos y pesados. El maestro Xa’os le dio una pequeña corrección a los demás; pero a mí me dio una lista de cosas por mejorar. — «Lo hiciste mal. La espada está muy por debajo, tanto al levantar como al caer. La postura, los pies muy juntos, la espalda curvada, las manos muy distantes. Todo necesita corrección.» Esas fueron sus únicas palabras. El maestro nos mandó a descansar por una hora. No sentía los brazos del todo, estaban sumamente adormecidos. Sin embargo, debía seguir con el entrenamiento luego del descanso. Regresando del descanso, que incluía la hora de almuerzo, continuamos toda la tarde con el entrenamiento de la espada. Intenté corregir las cosas que me dijo el maestro, pero sólo hicieron las cosas mucho más complicadas para mí. Mis brazos no daban más, mi espalda estaba a punto de quebrarse, y mis pies se caerían si no descansaba un poco… pero no podía rendirme. Debía seguir, cueste lo que cueste. Pasaron más de 3 horas, de entrenamiento continuo. Cuando el maestro levantó la mano, e indicó el fin de la clase, caí rendido en el suelo… Lo único que me alivió fue saber que no fui el único. — «Lo hiciste bien, joven humano. Mañana será peor, recomiendo que descanses.» Esas fueron las únicas palabras que recibí del maestro, no sé si las decía porque realmente le impresioné o para compadecerse de mí. Caminando a duras penas, por los pasillos de los dormitorios. Ina me detuvo de nuevo. — «Hm. Sabía que no aguantarías, será mejor que te regreses a tu continente, antes de que te rompas algo. No queremos lesionados en esta academia.» — «Hey, pasé el primer día, ¿no? Y sigo aquí… Veamos si tenías razón y no aguanto hasta mañana.» Le solté una pequeña risa burlona y seguí caminando, casi arrastrándome a mi habitación. Caí tumbado en mi cama, y apenas toqué la suavidad de mi almohada, caí profundamente dormido.
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El Alma de la Eternidad (Novela) Capítulo 16

Estás leyendo el capítulo 16 de El Alma de la Eternidad (Novela), un novela. Hiroshi Sekkatsu, hijo de Mark Sekkatsu y Tsugumi Moonlagger, nacido en el Reino Loreanti. Desafiará al mundo con sus habilidades mágicas y su dominio de la espada. Pero… ¿Será suficiente? Este capítulo tiene publicado el 13 de octubre de 2026. El Alma de la Eternidad (Novela) tiene 18 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.