Leer Devorando El Cielo Estrellado (Novela) Capítulo 19 online gratis en español
🏴 Grupo: Valthor✍️ Traducción: Valthor
Aquel joven de aspecto demacrado no era otro que "Cobra", una figura de formidable reputación en los círculos del distrito de Yi'an; se había hecho un nombre gracias a su maestría con el cuchillo arrojadizo. Desde que los otros prisioneros lanzaron su frenético ataque contra Luo Feng, Cobra había estado aguardando el instante preciso para actuar. ¡Eligió su momento justo cuando Luo Feng estaba inmerso en el fragor de la batalla, luchando con un ímpetu desenfrenado!
Fue un lanzamiento artero: el cuchillo salió disparado desde detrás del cuerpo de otro prisionero, ocultando así su trayectoria e impidiendo que Luo Feng lo viera venir.
¡Zas! ¡Un destello gélido surcó el aire!
El cuchillo salió disparado de entre las piernas de un prisionero que había salido volando por los aires. Para cuando Luo Feng divisó la hoja, ¡esta se encontraba a escasos dos metros de distancia!
—¡Oh, no!
—Es demasiado tarde. —Aunque Luo Feng poseía unos reflejos fulminantes, la distancia era demasiado corta para esquivar físicamente el ataque a tiempo.
El cuchillo no apuntaba a un órgano vital, sino al hombro derecho de Luo Feng.
—¡No! —Los ojos de Luo Feng se abrieron de par en par. Para un artista marcial, el brazo que empuña el arma es crucial; Luo Feng utilizaba un sable y su mano derecha era la dominante. Si la articulación de su hombro derecho resultaba atravesada y el hueso se fracturaba, sería incapaz de empuñar su sable o combatir contra monstruos durante meses.
En otras palabras, si recibía el impacto, se perdería la evaluación de combate para artistas marciales del 1 de agosto y se vería obligado a esperar hasta el 1 de febrero del año siguiente.
—¡No! ¡Esquívalo! ¡Apártate!
Dada la velocidad asombrosa del cuchillo arrojadizo y los escasos dos metros que los separaban, Luo Feng no tuvo tiempo de sopesar las consecuencias. En esa fracción de segundo —ese momento crítico de vida o muerte—, su mente se tensó al máximo nivel de concentración y llevó la fuerza de sus músculos y huesos hasta su límite absoluto. Observaba fijamente la hoja que se le venía encima, impulsado por un único objetivo y una convicción inquebrantable: tenía que esquivarla; ¡no podía permitir que le golpeara el hombro! \*¡Zas!\*
Justo cuando el cuchillo arrojadizo estaba a punto de impactar contra Luo Feng, su punta describió una trayectoria extraña y levemente desviada. En lugar de clavarse directamente en el hombro, pasó rozándolo, desgarrando apenas la superficie de la piel y manchando la camisa con un rastro de sangre.
—¡Todos al suelo! ¡Todos al suelo!
—¡Rápido, agáchense!
En ese instante, un numeroso grupo de policías armados irrumpió en la sala con rifles de asalto en mano. Los prisioneros, que hasta hacía poco estaban en pleno frenesí, se agacharon de inmediato y con obediencia; incluso el joven enjuto conocido como «Cobra» se puso en cuclillas, mirando a Luo Feng con estupor: «¿Cómo ha pasado esto? ¿Cómo he podido fallar el lanzamiento?».
Al ver entrar a la policía, Luo Feng también se agachó rápidamente.
«¿Por qué cambió de rumbo el cuchillo?», se preguntó Luo Feng, desconcertado. Pero justo entonces, un dolor insoportable estalló de repente en su cabeza sin previo aviso. Sentía como si una púa afilada le estuviera taladrando el cerebro sin tregua; la agonía hizo que todo su cuerpo se convulsionara y cayó desplomado al suelo.
—¿Qué está pasando?
—Venid aquí.
Los policías, tras asegurar la zona, observaron a Luo Feng con asombro. Todo su cuerpo se había vuelto de un rojo intenso, y el sudor —mezclado con gotas de sangre— brotaba de sus poros, empapando rápidamente sus ropas de rojo. Las venas se le hinchaban por todo el cuerpo como serpientes verdes retorciéndose, dándole un aspecto aterrador y monstruoso.
—Oh, no; el dolor ha hecho que pierda el conocimiento.
—Rápido, llevadlo a la enfermería.
Los agentes estaban alarmados por su estado; aunque había perdido el conocimiento, su cuerpo seguía mostrando un color rojo intenso y preocupante.
En el interior de la mente de Luo Feng... Oleadas de una energía poderosa y misteriosa fluían continuamente desde su mente, impregnando al instante cada parte de su cuerpo. Bañado por esta fuerza misteriosa, sus huesos, órganos internos, sangre, músculos y piel experimentaron transformaciones drásticas; cada célula cambiaba rápidamente. La velocidad de esta metamorfosis corporal era cientos, incluso miles de veces mayor que cuando él mismo cultivaba Energía Genética. Lógicamente, cambios tan violentos y rápidos deberían haber provocado que su cuerpo colapsara o incluso explotara bajo la tensión.
Sin embargo, a medida que la energía misteriosa impregnaba su organismo, aunque el cuerpo de Luo Feng mostraba síntomas como convulsiones, sangre brotando de los poros y temblores óseos, no sufrió absolutamente ninguna lesión interna.
—Rápido, con cuidado: llévenlo a la enfermería. —Los agentes de policía trasladaron de inmediato a Luo Feng a la unidad médica.
Mientras tanto, los detalles de la enorme pelea se recopilaron y resumieron rápidamente.
8:00 p. m.
Dentro de un edificio tranquilo de tres plantas en el centro de detención, una pantalla enorme —de fácilmente doscientas pulgadas de diagonal— colgaba de la pared de la sala de estar en la planta baja, reproduciendo una película.
—Pausa.
Un hombre de mediana edad en bata de baño, sentado en el sofá, pronunció la palabra y la película se detuvo al instante. Solo entonces se escuchó un golpe en la puerta.
—Adelante. —La puerta se abrió sola y entró un hombre con uniforme militar. Habló con respeto: —Director, hemos investigado la pelea a gran escala. Resulta que Zhou Huayang orquestó un ataque contra un joven llamado Luo Feng. Sin embargo, el resultado fue que un gran grupo de personas terminó herido a manos de Luo Feng; varias de ellas de gravedad.
—¿Ese mocoso de Zhou Huayang? Sin duda es arrogante, valiéndose de la influencia de la familia Zhou —comentó con frialdad el hombre de mediana edad en bata—. Aunque Zhou Huayang orquestó la maniobra, sospechamos que la persona realmente interesada en atacar a Luo Feng es un joven llamado Zhang Haobai —dijo el oficial respetuosamente—. Revisamos el expediente de Luo Feng; su detención está vinculada a Zhang Haobai, por lo que es muy probable que Zhang solicitara la ayuda de Zhou Huayang.
Actualmente, toda la nación de China se compone de seis grandes ciudades base. Debido a que la humanidad se ha concentrado en una escala sin precedentes, el control del Estado sobre sus ciudadanos se ha intensificado.
—Sin embargo, alcaide, basándonos en nuestra inspección del lugar de la pelea —específicamente en los bancos y mesas de metal abollados por los golpes—, hemos concluido que las capacidades físicas de Luo Feng han alcanzado el nivel de «Guerrero» —afirmó el oficial con firmeza. El mobiliario del comedor del centro de detención era metálico.
Luo Feng había abollado una mesa de metal con el puño e incluso había seccionado un banco metálico con un solo golpe de mano a modo de cuchilla.
Fue una demostración de poder aterradora.
—¿Nivel Guerrero? —El hombre de mediana edad, que hasta entonces se mostraba sereno, se puso en pie de repente y miró fijamente al oficial con el ceño fruncido—. ¿Está seguro?
—¡Cien por cien seguro! —respondió el oficial—. Ya lo he verificado con el Dojo del Trueno y el Dojo de los Límites. Luo Feng se sometió recientemente a la evaluación de «Cuasi-Guerrero» y la aprobó. El registro aún no se ha actualizado en su perfil de ciudadano, pero debería quedar formalizado en los próximos días.
—¿Un Cuasi-Guerrero? ¿Qué hacía un Cuasi-Guerrero en un centro de detención? —El hombre de mediana edad frunció el ceño—. Si esto escala hasta convertirse en un incidente real, tendremos problemas.
Los Guerreros —independientemente de su afiliación— valoran enormemente sus derechos y privilegios.
Si un Guerrero sufriera malos tratos a manos de la policía, ello provocaría inevitablemente la ira de toda la comunidad de Guerreros, lo que acarrearía graves complicaciones. Al fin y al cabo, el cuerpo policial no tiene autoridad para detener o encarcelar a un Guerrero.
—¿Dónde está Luo Feng ahora? —preguntó el hombre de mediana edad—. Luo Feng sufre un extraño dolor de cabeza recurrente desde la infancia; tuvo un episodio durante los exámenes de acceso a la universidad y otro hace apenas un momento. Ahora ha vuelto a la normalidad, aunque permanece inconsciente en la enfermería —respondió el oficial. El hombre de mediana edad reflexionó un instante antes de dar una orden inmediata: "Trasladen a Luo Feng al sanatorio militar de al lado de inmediato. Asígnenle una suite de primera categoría para que pueda descansar. Cuando despierte, quiero que se disculpen personalmente con él en mi nombre. Mañana por la mañana contactaremos a su gimnasio de artes marciales 'Extreme' para aclarar la situación; debemos asegurarnos de manejar esto con discreción y resolverlo sin causar revuelo. Después, acompáñenlo a casa".
"Entendido, director". El oficial acató la orden y se marchó de inmediato.
Ya entrada la noche.
En el tranquilo dormitorio, los ojos de Luo Feng se agitaron levemente antes de abrirse.
"¿Eh? ¿Dónde estoy?". A medida que recuperaba la conciencia, Luo Feng observó su entorno. Las motas de polvo en la barandilla de la ventana se veían increíblemente nítidas; el sonido de los vecinos viendo la televisión parecía inusualmente fuerte, e incluso podía escuchar las conversaciones de los peatones que caminaban por la carretera lejana.
"Espera... no es que los sonidos sean más fuertes. Es que mi oído ha mejorado enormemente".
Luo Feng salió de la cama y se puso en pie, mirando a su alrededor. Su vista, su oído e incluso su olfato habían experimentado una mejora asombrosa.
"¿Por qué cambió de dirección repentinamente aquel cuchillo arrojadizo?". Luo Feng recordaba claramente el momento; si el cuchillo no hubiera desviado su trayectoria, le habría atravesado el hombro.
Su mirada se posó en un taburete cercano. Un pensamiento cruzó su mente y, al instante, una fuerza invisible tomó el control del taburete.
\*¡Zas!\*
En medio del silencio nocturno, el taburete se elevó por los aires. "¿Eh? ¿Qué... qué está pasando?". Luo Feng se quedó atónito. "¿Puedo hacer que las cosas leviten?".
Tras la sorpresa inicial, Luo Feng se calmó poco a poco y comenzó a rememorar cuidadosamente la secuencia de los hechos: "El cambio de dirección del cuchillo arrojadizo de hace un momento debió ser controlado por este poder mental mío; no hay otra explicación. Pero ¿cómo he conseguido la capacidad de manipular objetos a distancia?". "Hace un momento tuve un dolor de cabeza tan intenso que perdí el conocimiento. Mi capacidad actual para hacer levitar objetos debe estar relacionada con eso. Siento una comodidad increíble en la mente; es como si nunca me hubiera sentido tan bien en todos estos años". Luo Feng sentía como si se hubiera liberado de una atadura; todo su ser se sentía inmensamente ligero y libre de cargas.
"Tengo la capacidad de controlar objetos... pero ¿qué tan fuerte es?"
Con un simple pensamiento, Luo Feng fijó la mirada en la cama cercana y, al instante, esta se elevó en el aire. Dirigió los ojos hacia el mueble del televisor y este también flotó. A continuación, tres sillas, una mesa de centro y el armario se despegaron del suelo.
Pronto, casi todos los objetos del dormitorio flotaban sobre el piso, como si estuvieran en un entorno de gravedad cero en el espacio.
"¿No siento ni la más mínima tensión al hacer levitar tantas cosas?" Luo Feng salió lentamente al balcón. Era plena noche y reinaba el silencio. Fijó la vista en la barandilla y concentró su mente.
\*¡Clac!\*
Una barra de acero de la barandilla giró lentamente y luego se desprendió con fuerza. Mientras Luo Feng observaba, el extremo de la barra comenzó a retorcerse y girar, afilándose hasta convertirse en una punta de acero. El objeto permaneció suspendido en el aire, sostenido por aquella fuerza invisible.
"¡Ve!", ordenó Luo Feng con el pensamiento.
La punta de acero salió disparada como un rayo hacia un jardín de rocas en el complejo residencial de abajo. Desplazándose a una velocidad asombrosa, atravesó al instante una enorme roca del jardín. Tras perforar la piedra, la punta dio una vuelta y la atravesó de nuevo. ¡Zas! ¡Zas! ¡Zas!
La punta de acero se transformó en innumerables estelas visuales, perforando furiosamente el jardín de rocas una y otra vez —como si estuviera siendo acribillado continuamente por una lluvia de proyectiles perforantes— hasta que toda la estructura quedó convertida en un colador.
\*¡Bum!\* De repente, resonó una explosión sorda y grave. La rocalla, de dos o tres metros de altura, se hizo añicos por completo, convirtiéndose en innumerables fragmentos, mientras que las púas de acero —controladas en todo momento por Luo Feng— se desintegraron hasta convertirse en un polvo fino.
«¿Quién anda ahí?»
\*¡Wiiiu... wiiiu...!\* Las alarmas comenzaron a sonar de inmediato por todo el complejo del sanatorio militar; se encendieron focos de gran intensidad y numerosos guardias acudieron corriendo con las armas en la mano.
Mientras tanto, Luo Feng bajó la cabeza y regresó rápidamente a su habitación, donde se tumbó en la cama, aún conmocionado. \*¡Esa enorme roca —de más de un metro de grosor— fue atravesada de parte a parte en un instante! La potencia de mi control sobre las púas rivaliza con la de las balas perforantes de un fusil de francotirador pesado. Y eso a pesar de que las púas carecían de la dureza y el filo adecuados; terminaron pulverizadas hasta convertirse en polvo.\*
\*La atravesé más de cien veces en una fracción de segundo... ¿acaso no equivale eso a disparar más de cien balas perforantes simultáneamente?\* Luo Feng estaba totalmente atónito ante el alcance de su propia habilidad.
Una habilidad así...
...era sencillamente increíble.
De vuelta en el complejo del sanatorio, un grupo de guardias se congregó alrededor de la rocalla destrozada.
«¿Qué... qué demonios ha pasado aquí?» La rocalla —que antes era una hermosa estructura de dos o tres metros de altura y varios metros de anchura— había quedado reducida a escombros; estaba completamente pulverizada.
«¿Fue... fue un impacto de misil?»
Armados con munición real, los guardias permanecían allí, incapaces de comprender qué clase de fuerza podía reducir instantáneamente una rocalla a un montón de piedras destrozadas.

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Devorando El Cielo Estrellado (Novela)
Capítulo 20
Devorando El Cielo Estrellado (Novela) Capítulo 19
Estás leyendo el capítulo 19 de Devorando El Cielo Estrellado (Novela), un novela. En el espacio. «Este planeta es completamente de color amarillo terroso y no hay ninguna forma de vida en él. Tiene un diámetro de 21.000 kilómetros. ¿Eh? ¡Resulta que contiene un filón de oro de las lágrimas estelares!… Este capítulo tiene publicado el 7 de diciembre de 2025, Traducido por el grupo Valthor. Devorando El Cielo Estrellado (Novela) tiene 60 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.