Leer ¿Desde cuándo mi Desfile Nocturno de los Cien Demonios es tan adorable? (Novela) Capítulo 76 online gratis en español
🏴 Grupo: Kuni✍️ Traducción: Kuni
Miyama Chihaya nunca esperó que la otra parte hiciera algo tan dramático como la típica “grulla que devuelve el favor”, pero justo después de decir que la recompensaría, aquella pequeña desapareció sin dejar rastro. Incluso tras registrar toda la casa, no logró encontrarla; al parecer, ya se había marchado.
—¿Será algo como un _zashiki-warashi_…? —murmuró.
Tras darle muchas vueltas sin llegar a ninguna conclusión, Chihaya no tuvo más remedio que tragarse sus dudas.
A la mañana siguiente, en la casa de los Miyama no apareció ningún desayuno preparado ni telas tejidas ni nada por el estilo.
Eso confirmaba que aquella pequeña ya no estaba allí.
Por alguna razón, Chihaya sintió una extraña sensación de haber sido engañada.
Sacudió la cabeza para apartar ese pensamiento y, a la mayor velocidad posible, preparó su habitual desayuno japonés. Luego cambió sus anticuados lentes de montura negra por lentes de contacto, arregló su largo cabello color albaricoque, se puso el uniforme escolar y, tras revisar su apariencia, gritó un “¡ya me voy!” antes de salir de casa.
Aunque la Academia Huanghua tenía su propio dormitorio estudiantil, había dos razones por las que Chihaya no vivía allí. Primero, aquel edificio lujoso, parecido a una mansión europea, tenía un costo de alojamiento bastante alto; pagar eso dejaría las finanzas de la familia Miyama al límite, y ella no tenía ningún interés en protagonizar una historia titulada “La precaria economía de la familia Miyama”. Segundo, mantener la fachada de estudiante ejemplar en la escuela ya era agotador; si vivía en el dormitorio, ni siquiera después de clases podría quitarse la máscara. Viéndolo así, su propia casa era, sin duda, el lugar más relajante.
La Academia Huanghua estaba ubicada en una pequeña isla, construida junto al monte Bailingshan. Sumado a sus edificios de estilo occidental con un marcado aire rococó, daba a quienes entraban la sensación de haber llegado a otro país.
El tren urbano no llegaba directamente hasta la academia, pero frente al puente que conectaba la isla —una estructura que imitaba el Puente de la Torre de Londres— había una estación. Desde allí, autobuses escolares se encargaban del traslado.
En resumen, el camino de Chihaya a la escuela consistía en tomar primero el tren y luego hacer transbordo al autobús escolar.
Y los trenes de Fusang eran famosos por ser hábitat de cierto tipo de criatura conocida por llevar el nombre de un lobo.
Aunque nunca antes se había topado con uno, ese día, en el vagón abarrotado, Chihaya sintió claramente que alguien estaba tocándole el trasero.
Se giró y clavó una mirada feroz en la persona que tenía detrás.
Era un joven completamente común, casi invisible. Vestía una camiseta amarillenta por haber sido lavada demasiadas veces y unos pantalones cortos hawaianos que, a simple vista, no parecían propios de alguien decente.
En ese momento, el joven de cabello erizado sostenía un viejo teléfono plegable en la mano derecha y miraba a Chihaya con una expresión totalmente inocente.
Sintiendo que la advertencia ya había sido suficiente, Chihaya se dio la vuelta y volvió a concentrarse en su cuadernillo portátil de vocabulario, repasando palabras en inglés en silencio.
No pasó mucho tiempo antes de que aquella sensación volviera a aparecer.
La mano que sostenía el cuadernillo tembló ligeramente. Aguantó con todas sus fuerzas durante unos segundos y, de pronto, se dio la vuelta.
El joven de rostro anodino claramente no esperaba ese movimiento repentino. Su cuerpo seguía inclinado hacia adelante, la cabeza ligeramente baja, como si estuviera estudiando la postura de las caderas de la chica.
Levantó la vista con torpeza y se encontró con la mirada helada de la joven y un rostro casi inexpresivo.
—E-espera, en realidad es un malentendido… —dijo, agitando las manos con nerviosismo para intentar explicarse.
—Señor —respondió Chihaya, mirándolo con desprecio mientras sacaba su teléfono—, lo que quiera decir, explíqueselo con calma a los oficiales en la comisaría.
———
Frente a la chica furiosa, Xu Shenxing sintió que esa podía ser la situación más desfavorable desde que se había convertido en salvador del mundo… incluso peor que cuando se había enfrentado a la Reina Demonio a golpes.
Todo había comenzado unos minutos antes.
Debido a la escasez de fondos de la Superintendencia de Asuntos Sobrenaturales, aunque Xu Shenxing había ingresado al país en avión de forma normal, Molly había sido enviada por correo (clasificada como “mascota”).
Tras bajar del avión, Xu Shenxing planeaba ir a la casa donde Molly debía quedarse, pero la 陰陽寮 \[Oficina de Onmyōji\] lo interceptó y le informó que ella ya se había dirigido a la Academia Huanghua. Así que, al no poder aprovechar el transporte oficial de la 陰陽寮 \[Oficina de Onmyōji\], Xu Shenxing no tuvo más remedio que tomar el tren hacia la academia.
Hasta ese punto, todo iba bastante bien.
Pero a medida que el vagón se llenaba, la distancia entre él y la chica que tenía delante se fue acortando.
Cuando estuvieron lo suficientemente cerca como para tocarse con solo estirar la mano, ocurrió el accidente: el fragmento de divinidad que había sido repelido por las Escamas de Nube y que llevaba un buen rato flotando alrededor de Xu Shenxing, por alguna razón terminó adhiriéndose a la chica que tenía delante… y para colmo, justo en el trasero.
Tras observar durante un rato aquella situación absurda, Xu Shenxing sacó su teléfono. Debido al costo de las llamadas internacionales, dudó una y otra vez, hasta que finalmente envió un mensaje a Qin Xingyan.
«Un fragmento de divinidad se metió por el trasero de otra persona, ¿qué hago? Estoy en línea, es urgente…»
Poco después, recibió la respuesta.
«¿Podrías no enviarme este tipo de mensajes de acoso sexual mientras estoy en clase?»
Xu Shenxing intentó mandar varios mensajes explicativos más, pero no recibió respuesta alguna.
Así fue como confirmó, con tristeza, que probablemente lo habían bloqueado…
Fuera como fuera, Xu Shenxing no podía permitir que un fragmento de divinidad se introdujera sin más en el cuerpo de una persona común. Dejando de lado si los viejos del Templo del Ciervo Blanco, que veneraban esos fragmentos como tesoros supremos, morirían de rabia al saber que la divinidad sentía tanta afinidad por el trasero ajeno, el simple hecho de que un humano normal no pudiera soportar la explosión de poder divino —ejem, quiero decir, la fuerza que traía la divinidad— ya era motivo suficiente para no ignorarlo.
Claro que, siendo un completo inútil en lo que respecta a hechizos y rituales, pedirle que resolviera la situación con magia o formaciones era demasiado. Así que solo pudo intentar despegar con la mano el fragmento de divinidad adherido al trasero de la chica.
Por desgracia, no solo el resultado no fue muy bueno, sino que además él mismo fue tomado por un pervertido. ¡Que el cielo sea testigo de su inocencia! Su mano ni siquiera había tocado una sola vez esa zona vergonzosa; todo era una ilusión causada por el fragmento de divinidad retorciéndose ahí.
Pero… ¿cómo demonios podía explicarle la verdad a una persona normal?
Xu Shenxing guardó silencio durante unos segundos y, bajo la mirada gélida de la chica, habló con total seriedad.
—No te preocupes, no me interesan las de tu edad —dijo, mostrando una gran sonrisa y levantando el pulgar—. ¡Porque soy lolicon!
—¿Hola? ¿Policía? —respondió ella sin dudarlo, llamando directamente.
Esto era malo. Si lo arrestaban y lo deportaban, probablemente sería una mancha imborrable en su vida.
¡Xu Feng y Xiao Zhengyi se burlarían de él hasta la muerte!
Aunque todavía quedaba cierta distancia hasta la Academia Huanghua, ya no era momento de dudar.
Así que, con decisión, abrió la ventana del tren, gritó un “¡sararaba!” y saltó hacia afuera. Por suerte, el modelo del tren era antiguo; si hubiera sido un vagón completamente sellado, no le habría quedado otra que romper la ventana con la cabeza…
—¡Espera, es peligroso…! —La chica se sobresaltó por su acción y corrió hacia la ventana, pero ya no pudo ver ni rastro de Xu Shenxing.

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Estás leyendo el capítulo 76 de ¿Desde cuándo mi Desfile Nocturno de los Cien Demonios es tan adorable? (Novela), un novela. Tras derrotar al Rey Demonio y salvar el otro mundo, me uní de inmediato a una guerra interestelar para rescatar a la princesa alienígena... Todo ha terminado, y por fin puedo vivir en paz. Nuestro protagonista regresa… Este capítulo tiene publicado el 6 de abril de 2026, Traducido por el grupo Kuni. ¿Desde cuándo mi Desfile Nocturno de los Cien Demonios es tan adorable? (Novela) tiene 80 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.