Leer ¿Desde cuándo mi Desfile Nocturno de los Cien Demonios es tan adorable? (Novela) Capítulo 7 online gratis en español
🏴 Grupo: Kuni✍️ Traducción: Kuni
—¿Y tú? ¿Por qué quieres perseguir a ese asesino?
La chica rodó los ojos ante el inútil consuelo de Xu Shenxing, y luego le preguntó con suspicacia.
—Jiangjin es más o menos mi territorio. Si fueran personas tranquilas como tú, no habría problema; pero no quiero que por dejar sueltos a bichos raros haciendo desastre en mi zona terminemos con un escándalo tan grande que ya no pueda vivir en paz —respondió Xu Shenxing con naturalidad—. Además… si lo atrapo, gano dinero.
—…
La sospecha en el rostro de Qin Xingyan se hizo aún más evidente.
En su opinión, alguien tan fuerte como Xu Shenxing no parecía para nada alguien que tuviera que preocuparse por el dinero. Ya fuera un asceta o un charlatán con un poco de habilidad, cualquiera de ellos solía vivir bastante bien… y ni hablar de alguien realmente poderoso. Por cómo comía Xu Shenxing y por su forma de vestir, era obvio que no era un asceta pobre, así que aquello de “no tener dinero” le resultaba muy extraño.
Lamentablemente, Xu Shenxing sí era un pobre desgraciado común y corriente…
—En fin, tenemos el mismo objetivo, ¿qué tal si cooperamos? —Sin prestarle atención a su mirada incrédula, Xu Shenxing le extendió la mano—. Me presento de nuevo: soy Xu Shenxing, el casero del Edificio Sakura… más o menos un exorcista.
Siendo sinceros, alguien capaz de contener a Jasmine bien podría considerarse un “salvador del mundo”, pero decirlo en voz alta sería demasiado ridículo.
—Qin Xingyan, universitaria —respondió la chica tras dudar un momento. Luego tomó su mano y se levantó apoyándose en él—. Trigésima segunda discípula del Templo del Venado Blanco.
—¿Templo del Venado Blanco?
—Es una rama de la Secta Louguan. Pero según dicen, nuestro fundador recibió enseñanzas de un maestro de Shushan, así que casi todos practicamos la espada voladora —explicó ella.
A Xu Shenxing aquello no le decía absolutamente nada. Su poder provenía de un origen completamente distinto, así que no tenía idea de qué era la Secta Louguan. Sobre Shushan había oído… pero solo por la novela “Los Espadachines de Shushan” de Huanzhu Louzhu.
Aun así, aquello no le impidió asentir fingiendo que entendía todo perfectamente.
Continuaron caminando por el dormitorio abandonado mientras intercambiaban información.
Cuando Qin Xingyan supo que Xu Shenxing tenía datos de otras personas desaparecidas, se alegró un poco.
—No los traje, pero cuando termine la prueba de valor, puedo dártelos —aceptó él, sin rechazar su petición—. Aunque dudo que sirvan de mucho… solo son datos personales y los lugares donde desaparecieron. No hay pistas valiosas.
—Que sirvan o no depende del análisis. Podríamos descubrir si las víctimas tenían algo en común, o si el orden de desaparición sigue algún patrón. Incluso podríamos analizar los sitios donde desaparecieron y ver si el asesino prefiere algún tipo de ubicación… tal vez podamos predecir dónde ocurrirá la próxima —enumeró Qin Xingyan, contando con los dedos.
Xu Shenxing pensó un momento, pero refutarla le parecía demasiado molesto, así que simplemente puso cara de “lo que dices suena muy lógico, no tengo argumentos”.
Aquel dormitorio abandonado debía haber sido construido para hijos de familias ricas: el espacio interior era ridículamente amplio. Con razón lo habían hecho en la montaña trasera; en Jiangjin, donde cada pedazo de tierra cuesta una fortuna, un lugar tan grande no era nada barato.
Justo por ese tamaño era posible que cinco grupos realizaran la prueba de valor sin cruzarse casi en ningún momento.
Pero después de caminar un buen rato sin encontrar la escalera que debería haber aparecido hacía mucho, Xu Shenxing empezó a sentir que algo andaba mal.
Y fue entonces cuando notó que Qin Xingyan, que hacía un instante parloteaba detrás de él, ya no estaba.
Giró la cabeza.
Detrás de él… no había nadie.
—…Un laberinto fantasma, ¿eh?
Dudó unos segundos y luego lanzó un puñetazo contra la pared.
La pared se rompió como si fuera una galleta, cediendo ante el golpe y deshaciéndose por la vibración. Del otro lado apareció un pasillo.
Cruzó el agujero y siguió caminando unos minutos, hasta que, sin darse cuenta, llegó a la salida.
Se rascó la barbilla, pensó un instante y decidió volver a entrar.
Pero no importaba cuántas veces lo intentara… siempre terminaba de regreso en la entrada.
—¿Así que, al ver que no puede vencerme, mejor decide dejarme salir? El dueño de este lugar sí que sabe jugar…
Rodeó el edificio abandonado. Como no vio nada inusual por fuera, se plantó frente a la puerta y gritó:
—¡Si sigues haciéndote el misterioso, voy a derrumbar toda la casa!
Ni siquiera lo decía muy en serio; era más un “total, no pierdo nada con intentarlo”.
Pero contra todo pronóstico, en la jardinera frente al edificio la tierra se abultó y se elevó un montículo oscuro. Era como si unas manos invisibles amasaran esa tierra, dándole forma… hasta que tomó la silueta aproximada de una persona.
—¡Oigan, chamacos! ¡Todo el día vienen a mi casa a hacer escándalo! ¡Solo los estaba asustando un poco y ya me quieren tumbar la casa! ¿¡Dónde quedó la justicia, ah!? —gruñó la figura de barro—. ¡No crean que por ser tierra no soy un dios! ¡Si me enojo, hago temblar al dragón de la tierra!
—¿Eres un dios de la tierra? —Xu Shenxing parpadeó, curioso—. ¿No deberían ser esos pequeños que parecen sapos, redonditos, cafés y que siempre andan en los jardines?
Los veía a menudo plantando pastos y flores silvestres al borde del camino. El que más veía era cola de zorro…
—¡Eso son espíritus de tierra! ¡La clase más baja de criaturas! —estalló el ser de barro, tan molesto que su cabeza casi se le caía.
Xu Shenxing, consciente de su ignorancia, se encogió de hombros y siguió preguntando:
—Pero llevo años viviendo en Jiangjin y nunca te había visto…
—¡Pues claro! ¡Mi templo fue demolido cuando destruyeron las “cuatro viejas”! ¡Quedé debilitado y encima no tengo santuario donde recibir incienso! ¡¿Cómo demonios quieres que salga?! —refunfuñó el dios, dejando ver su disgusto hacia los humanos.
Xu Shenxing comparó su fuerza con la de aquel supuesto anciano de tierra… y llegó a la conclusión de que no había razón para tenerle miedo. De hecho, hasta Qin Xingyan era más fuerte que él.
Así que preguntó directamente:
—¿Puedes liberar a mis compañeros? Ah, y si puedes decirme algo sobre la chica que desapareció aquí hace tres días, mejor aún.
—¡Mientras no vuelvan a molestar, no pienso asustarlos más! El “evento” de hoy ni siquiera lo terminé… —rezongó el dios. Luego levantó la voz—: ¡Y lo de hace tres días sí lo sé! ¡Pero por qué tendría que contártelo!
—¿Y si te pago? —preguntó Xu Shenxing sin mucha esperanza.
—Quinientos yuanes, sin regateo —dijo el hombre de barro, frotándose el pulgar con el índice.
Qué decir… un dios de la tierra con un marcado espíritu capitalista socialista con características chinas.
Xu Shenxing pensó un poco. Qin Xingyan parecía tener dinero, así que probablemente no le dolería pagar quinientos. Así que aceptó.

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Estás leyendo el capítulo 7 de ¿Desde cuándo mi Desfile Nocturno de los Cien Demonios es tan adorable? (Novela), un novela. Tras derrotar al Rey Demonio y salvar el otro mundo, me uní de inmediato a una guerra interestelar para rescatar a la princesa alienígena... Todo ha terminado, y por fin puedo vivir en paz. Nuestro protagonista regresa… Este capítulo tiene publicado el 5 de enero de 2026, Traducido por el grupo Kuni. ¿Desde cuándo mi Desfile Nocturno de los Cien Demonios es tan adorable? (Novela) tiene 80 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.