Leer ¿Desde cuándo mi Desfile Nocturno de los Cien Demonios es tan adorable? (Novela) Capítulo 50 online gratis en español
🏴 Grupo: Kuni✍️ Traducción: Kuni
—Aunque no suene muy bien decirlo, lo cierto es que los humanos tienen cierta tendencia masoquista.
Xu Shenxing levantó su bebida y dio un sorbo antes de empezar a explicarle su plan a Qin Xingyan:
—Para muchas personas, aquello que aún no han conseguido siempre vale más que lo que se les ofrece en bandeja. Ese gerente Wang no es la excepción.
—Entonces ¿por qué fuiste a buscarlo antes? —preguntó Qin Xingyan, sin entender—. ¿Y encima con esa pinta?
—Precisamente para dejarle una impresión —respondió Xu Shenxing con naturalidad—, así no tendrá dudas sobre a quién debe buscar cuando llegue el momento. En cuanto a la apariencia, tenía que ser impactante, algo que no se le olvidara fácilmente~
Lo más importante es que mi “imagen” no tiene nada que ver con la del Templo Bailu. Así, no me asociará instintivamente con ellos ni pensará que otra vez es el Templo Bailu el que está causando problemas.
—¿Estás tan seguro de que vendrá a buscarte? —Qin Xingyan seguía sin creerlo—. Apenas dijiste una frase y te sacaron de ahí a la fuerza, ¿no?
Y literalmente cargado…
Xu Shenxing miró de reojo a Jasmine, que estaba concentrada bebiendo su té con miel, y enseguida comprendió que había sido ella quien lo delató. De lo contrario, Qin Xingyan no tendría forma de saber lo que había pasado dentro.
Después de todo, la constitución de Xu Shenxing lo hacía prácticamente inmune a cualquier tipo de observación dirigida hacia él. A menos que diera su permiso explícito, ningún hechizo de localización, observación o marcaje podía surtir efecto.
Ni siquiera las cámaras de vigilancia podían captar su rostro con claridad; solo registraban una imagen borrosa.
La única capaz de observarlo sin su consentimiento era Jasmine.
—… No voy a compartirte mi té con miel.
Jasmine levantó la cabeza, vio cómo Xu Shenxing la observaba y abrazó la bebida contra su pecho como una gallina protegiendo a sus polluelos, mirándolo con cautela.
Xu Shenxing no se molestó de verdad y continuó hablando con Qin Xingyan:
—En realidad, esa sola frase ya era suficiente como detonante.
—¿Eh? ¿Entonces esos cuatrocientos cincuenta tenían algún significado oculto?
—No, lo importante no eran los cuatrocientos cincuenta… —Xu Shenxing se rascó la mejilla—, sino la frase “tendrás una desgracia sangrienta”.
—¿Planeas que se tope con Huang Laowu? Pero ese Wang no es más que un gerente. Gente en ese puesto normalmente no va a las obras, ¿no?
—Exacto, por eso su desgracia sangrienta la voy a provocar yo —dijo Xu Shenxing, jugueteando con el popote del vaso y sonriendo con calma—. ¿No notaste que los espíritus que me seguían ya desaparecieron?
—Oye…
—Tranquila, saben medir bien las cosas —Xu Shenxing mostró una sonrisa amplia—. En momentos así agradezco a su antiguo dueño. Ese tipo, cuando se quedaba sin dinero, mandaba a los espíritus a casas de ricos para fingir apariciones paranormales, y luego él aparecía “exorcizando” para estafar dinero. Gracias a eso, estos espíritus son extremadamente competentes en este tipo de trabajos.
Dicho esto, se bebió el resto de su bebida de un solo trago y hasta se metió los cubos de hielo en la boca, masticándolos con un fuerte crujido.
—Para ahora, ese Wang debe estar buscándome desesperadamente por toda la ciudad. Ya es hora de que nos separemos. Jasmine te explicará el resto del plan.
—¿Cuándo hablaste todo esto con Jasmine? —preguntó Qin Xingyan sorprendida—. Hoy prácticamente no nos separamos en todo el día. Si le explicaste el plan, yo debería haberlo notado.
—¡Ja! Eso es porque aún no lo sabes —Xu Shenxing sacó pecho con orgullo—. Jasmine y yo somos una comunidad de destino, ya superamos con creces eso de “conexión mental”.
¡Jasmine, muéstrale! Adivina en qué estoy pensando ahora mismo.
—«Jiejie… señorita de por allá, ¿le gustaría salir conmigo~?»
—……
Xu Shenxing levantó la mano y le dio un golpe seco en la frente con el canto de la palma.
—¡Duele!… ¡Estoy enojada! ¡Voy a destruir el sistema solar!
Al ver a los dos volver a sus tonterías, Qin Xingyan suspiró, divertida y resignada.
——— línea divisoria ———
—¡Maestro, maestro, no se vaya!
Wang Chengen finalmente alcanzó a Xu Shenxing en plena calle.
—¡Por fin lo encontré, maestro!
Su aspecto era lamentable. Parecía haber sido maltratado por decenas de personas: la ropa desordenada, la corbata desaparecida, y el rostro lleno de moretones morados y verdes. Evidentemente había pasado por un infierno.
Xu Shenxing levantó discretamente el pulgar hacia los espíritus que flotaban detrás de Wang Chengen.
Al recibir la aprobación de su amo, los espíritus se veían visiblemente emocionados.
—¿Qué se le ofrece, donante? —preguntó entonces Xu Shenxing, fingiendo indiferencia.
—Maestro… antes lo ofendí, lo siento mucho… ¿mi desgracia sangrienta aún tiene solución?
Wang Chengen estaba genuinamente aterrorizado.
Creyó que aquel sujeto extraño solo estaba loco, pero apenas se fue, una cadena de accidentes comenzó a ocurrirle sin parar.
Primero, la corbata se enganchó en una estructura metálica y casi lo ahorca. Luego, alguien le arrojó agua hirviendo de frente. Para esquivarla, rodó escaleras abajo, quedando magullado de pies a cabeza.
Y eso solo fue el aperitivo.
Después de casi ser golpeado por una maceta caída desde lo alto, casi ser aplastado por un cartel publicitario, y casi ser “convertido” por el famoso gay de la empresa, finalmente entró en pánico y comenzó a buscar desesperadamente a aquel “experto” que aún no debía de haberse ido muy lejos.
Tras casi ser atropellado, casi atropellar a un anciano que fingía un accidente y casi ser lavado de cerebro por una organización piramidal, por fin encontró a Xu Shenxing.
Esa experiencia, comparable a obtener las escrituras sagradas tras mil penurias —y sin discípulos que lo ayudaran—, llegó a su fin. Estuvo a punto de lanzarse a abrazarle la pierna entre lágrimas.
Xu Shenxing fingió examinarlo de arriba abajo y, en medio de la ansiedad de Wang Chengen, soltó un largo suspiro.
—… Ríndase.
—¡Maestro, no diga eso! ¡Maestro, por favor, ayúdeme!
Wang Chengen tembló. Estaba muerto de miedo. Si no lograba resolver esa desgracia, cada vez que saliera de casa sería como si la Parca hubiera llegado al rodaje. ¿Quién podría soportar algo así?
Y peor aún, si realmente moría, ¿a quién le iba a reclamar? Aunque la empresa reconociera su muerte como accidente laboral, no viviría para cobrar nada.
—En realidad… no es que no haya solución.
Al ver que la dosis de miedo ya era suficiente —un poco más y el gerente Wang se orinaría encima—, Xu Shenxing fingió dudar:
—Pero como perdiste el momento oportuno, ahora resolverlo será mucho más complicado.
—¡No importa, no importa! —dijo Wang Chengen, aferrándose a esa última esperanza—. Dígame qué hacer, maestro. Haré todo lo que esté a mi alcance, sin discutirlo.
—Ejém… donante, ¿ha oído hablar de… Amway… ejém, de montar un altar y realizar un ritual?

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¿Desde cuándo mi Desfile Nocturno de los Cien Demonios es tan adorable? (Novela) Capítulo 50
Estás leyendo el capítulo 50 de ¿Desde cuándo mi Desfile Nocturno de los Cien Demonios es tan adorable? (Novela), un novela. Tras derrotar al Rey Demonio y salvar el otro mundo, me uní de inmediato a una guerra interestelar para rescatar a la princesa alienígena... Todo ha terminado, y por fin puedo vivir en paz. Nuestro protagonista regresa… Este capítulo tiene publicado el 9 de marzo de 2026, Traducido por el grupo Kuni. ¿Desde cuándo mi Desfile Nocturno de los Cien Demonios es tan adorable? (Novela) tiene 80 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.