Leer ¿Desde cuándo mi Desfile Nocturno de los Cien Demonios es tan adorable? (Novela) Capítulo 49 online gratis en español
🏴 Grupo: Kuni✍️ Traducción: Kuni
Wang Chengen tenía un dolor de cabeza terrible.
El desarrollo del monte Danxiao había sido, desde el principio, el primer paso del plan maestro de la empresa matriz para construir un gran conjunto de destinos turísticos en Jiujiang. La inversión inicial ya superaba los mil doscientos millones, y si este proyecto salía bien, sin duda sería un logro destacado que impulsaría enormemente su ascenso profesional.
Pero por alguna razón desconocida, desde el momento en que él tomó el control del proyecto, el desarrollo del área escénica se volvió anormalmente problemático.
Al principio, un grupo de sacerdotes taoístas con nariz de buey llegó a armar escándalo, alegando que el equipo de construcción había destruido la entrada de su montaña. Cuando Wang Chengen fue personalmente a verificarlo, descubrió que la supuesta “entrada del templo” no eran más que unos cuantos árboles viejos y destartalados.
Montañas pobres y aguas malas siempre producen gente problemática.
Apenas los catalogó mentalmente como simples alborotadores que buscaban compensación económica —¡aunque el asunto llegara a los tribunales no le tenía miedo!—, la demanda se perdió a una velocidad fulminante. El fallo prácticamente le fue estampado en la cara, y la empresa terminó pagando varios millones a ese grupo de taoístas rurales que aparentemente no tenían ningún respaldo.
Indignado, Wang Chengen pensó en apelar, pero la empresa matriz envió gente de inmediato para advertirle que no volviera a provocar a esos taoístas.
Fue entonces cuando comprendió que esos tipos debían tener algún respaldo tan poderoso que ni siquiera la empresa matriz podía permitirse ofender.
Por suerte, la otra parte no siguió interfiriendo con el desarrollo del proyecto. Desde arriba también entendieron que aquello había sido un incidente inesperado y que no era culpa suya, así que no le quitaron el puesto. Claro que eso no impidió que en la empresa circularan rumores y comentarios maliciosos; gente que disfrutaba del espectáculo nunca faltaba.
Todo esto solo hizo que Wang Chengen apretara los dientes y se jurara demostrar con resultados que elegirlo a él había sido la decisión correcta.
Sin embargo, apenas pasaron un par de días de calma cuando los andamios colapsaron con estruendo, llevándose consigo una grúa y una excavadora. Si no hubiera sido porque los obreros casi no sufrieron heridas graves y las pérdidas no fueron demasiado grandes, ya habría tenido que presentar su renuncia y marcharse de la empresa con la cola entre las piernas.
Aun así, su posición dentro de la empresa matriz ya era muy inestable. Aquellos que antes se mostraban cercanos empezaron a mantener distancia; nadie sabía cuándo ese pequeño barco podía volcarse de repente.
El teléfono interno de la empresa, sobre su escritorio, comenzó a sonar con un timbre estridente.
Fastidiado, Wang Chengen levantó el auricular.
—¿Qué pasa?
—Señor Wang, hay… un visitante… que va camino a su oficina… —respondió la recepcionista. Su tono era extraño, como si hubiera visto algo increíble.
—¿Qué visitante? ¿Tiene cita? —El ceño de Wang Chengen no se había relajado en días. Buscó en su memoria, pero no recordaba ninguna reunión programada para hoy.
—No… y además… seguridad no pudo detenerlo…
Antes de que la recepcionista terminara de hablar, la puerta de la oficina del gerente se abrió desde afuera.
Al ver al hombre frente a él, el párpado de Wang Chengen se contrajo involuntariamente.
El tipo vestía una camiseta blanca de pésima calidad —claramente comprada en un puesto callejero— con un dibujo de calavera estampado. Llevaba unos jeans recortados hasta media pantorrilla y unas zapatillas deportivas cuyo color original ya era imposible de distinguir. Hasta ahí todo más o menos normal.
El problema era que también llevaba un gorro taoísta en la cabeza y sostenía una bandera de tela blanca con ocho grandes caracteres escritos: “Ahuyentar males, evitar desgracias, someter demonios y exterminar monstruos”.
Acostumbrado a ver trajes formales y corbatas, Wang Chengen no encontraba una palabra mejor que “perplejo” para describir su estado mental.
—Donante, veo que tiene el entrecejo ennegrecido. Me temo que se le avecina una desgracia sangrienta —dijo el hombre apenas abrió la boca, hablando mandarín con un marcado acento del Jiangsu-Zhejiang y usando el típico discurso barato de los adivinos de películas de baja calidad—. Si confía en mí, entrégueme cuatrocientos cincuenta y yo encontraré la forma de resolver esta calamidad.
Wang Chengen lo pensó un momento y luego les dijo a los guardias de seguridad, que ya se habían reunido en la puerta sin saber qué hacer:
—Atrevido. Sáquenlo de aquí.
Así que unos lo sujetaron de los brazos, otros de las piernas, y entre todos levantaron a aquel “maestro del mundo exterior” y, ante la mirada curiosa de los empleados, lo arrojaron fuera del edificio.
—¡Maldición, entre esos guardias hay un gay! —Xu Shenxing se levantó del suelo usando manos y pies, mirando con temor a los guardias que ya regresaban al edificio—. ¡Sentí que alguien me tocó el trasero!
—¿Y ahora qué se supone que hacemos? —Qin Xingyan salió desde detrás de un árbol de sicómoro, cubriéndose la frente con resignación—. Te lo dije desde el principio, así no iba a funcionar.
—¡Pero si hasta cambié las sandalias por algo más decente! —Xu Shenxing se lamentó—. ¿Ni siquiera los jeans recortados sirven? ¡Entonces solo me queda probar con los shorts playeros estilo Hawái!
—¡No, no, ese no es el problema! —Qin Xingyan replicó con cara de incredulidad—. ¡Aunque yo casi no haya salido al mundo, sé perfectamente que ahora mismo no te pareces en nada a un adivino!
—No queda otra que esperar —dijo Xu Shenxing, sacudiéndose el polvo del pantalón y recogiendo la bandera de tela que había vuelto a hacer—. Jasmine, ¿qué se te antoja comer?
—Jugo de slime del huerto… con hielo —murmuró la niña, que parecía a punto de desmayarse por el calor.
—¿Qué clase de bebida tan perturbadora es esa…? —comentó Qin Xingyan.
—¡Oh, sí existe! Es una especialidad de Lovinia —dijo Xu Shenxing, golpeándose la palma con el puño.
—¡¿De verdad existe algo así?! —la joven cultivadora quedó en shock.
—Pero ahora no se consigue. Mejor beber algo normal de la Tierra.
—Arrendador inútil… con razón te vas a quedar calvo.
—… (furioso)
—Siento que nuestra visión del mundo no es la misma —dijo Qin Xingyan con evidente agotamiento al ver a Xu Shenxing aplicarle a Jasmine el “castigo de frotar la cara con barba”—. Dejemos las bromas. Dime de una vez qué vamos a hacer después…
—Esperar —respondió Xu Shenxing con tranquilidad, demostrando que su fuerza de muñeca era muy superior mientras la sujetaba por la cintura, ignorando sus pataleos—. Vi una tienda de bebidas frías en el camino. Vamos a sentarnos ahí un rato.
—¿De verdad está bien eso? —Qin Xingyan lo siguió rápidamente, aún inquieta—. Aunque ahora la obra está detenida por el calor, cuando bajen las temperaturas, entre las cinco y seis, volverán a trabajar. Para entonces, Huang Laowu atacará a los obreros, ¿no? Y hablando claro, con tu nivel, ¿no sería más rápido simplemente derrotarlo?
—Forzar a esos yōkai a mudarse usando la fuerza… —respondió Xu Shenxing mientras caminaba— probablemente tomaría solo diez minutos. Pero si yo me voy, ¿crees que ellos se quedarían tranquilos? Los que son obligados a abandonar su tierra natal… ejem, quiero decir, los yōkai, ¿realmente aceptarían sin resentimiento establecerse en otro lugar?
—Aun así, no hace falta complicarlo tanto… —murmuró Qin Xingyan—. Además, ¿de qué sirve solo esperar?
—Si tú invitas —dijo Xu Shenxing, guiñándole un ojo justo cuando llegaban a la tienda de bebidas, acompañados de una pieza de equipaje bastante grande—, te lo explico.

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Estás leyendo el capítulo 49 de ¿Desde cuándo mi Desfile Nocturno de los Cien Demonios es tan adorable? (Novela), un novela. Tras derrotar al Rey Demonio y salvar el otro mundo, me uní de inmediato a una guerra interestelar para rescatar a la princesa alienígena... Todo ha terminado, y por fin puedo vivir en paz. Nuestro protagonista regresa… Este capítulo tiene publicado el 9 de marzo de 2026, Traducido por el grupo Kuni. ¿Desde cuándo mi Desfile Nocturno de los Cien Demonios es tan adorable? (Novela) tiene 80 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.