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Leer ¿Desde cuándo mi Desfile Nocturno de los Cien Demonios es tan adorable? (Novela) Capítulo 42 online gratis en español

🏴 Grupo: Kuni✍️ Traducción: Kuni
—¿Las semillas de girasol cuentan como frutos secos? Qin Xingyan no estaba muy segura. —Cuentan, claro que cuentan —respondió con impaciencia el que estaba fuera de la ventana. Así que la joven bajó de la cama, descalza, tambaleándose hasta la ventana. Aspiró hondo y, solo entonces, tomó la decisión de correr la cortina de un tirón. La apariencia del visitante exterior quedó por fin expuesta ante sus ojos. Si se hablaba de Qin Xingyan, gracias a su capacidad de visión espiritual, desde pequeña había visto no pocas criaturas extrañas. En realidad, ya se había preparado mentalmente para encontrarse con algo como un fei tou man (monstruo de cabeza voladora), un demonio de cuello largo o un fantasma errante e inestable, pero la verdadera forma del otro aun así superó sus expectativas. Era una criatura de color verde azulado… —¿Un… gorrión? —la niña parpadeó, murmurando con incredulidad—. ¿Ahora incluso los gorriones pueden convertirse en demonios? —¡No soy un gorrión! —el gorrión llamado Qingmeng abrió las alas y protestó con descontento—. ¡Yo soy un ser noble… eh…! A mitad de la frase, de pronto se desinfló como si le hubieran echado un balde de agua fría encima, limitándose a repetir una y otra vez: «No soy un gorrión». —¿Quieres comer semillas de girasol? En aquel momento, Qin Xingyan no pensó demasiado. Simplemente sacudió la bolsa de plástico que tenía en la mano y preguntó. —¡Sí! —el gorrión saltó de inmediato de un lado a otro del alféizar, lleno de alegría. La niña abrió la ventana. El aire nocturno, ligeramente frío, la hizo estremecerse. Luego rasgó la bolsa de plástico para el gorrión y la dejó en el borde de la ventana. Qingmeng agitó las alas y voló hasta la bolsa, agarrando una semilla con sus pequeñas y finas garras, y comenzó a picotearla con fuerza. A la niña le pareció divertido de ver y simplemente se apoyó en la ventana, acompañada por la suave brisa nocturna, observando al gorrión comer semillas. Sin embargo, el pico del gorrión era demasiado corto y pequeño, lo que hacía que comer resultara bastante incómodo, así que la niña decidió ayudarlo a pelarlas. —De verdad eres una buena persona —dijo Qingmeng mientras comía y se llevaba más, metiendo varios granos de semilla en su buche y agradeciendo repetidamente a la niña—. Por cierto, ¿por qué vives en un lugar tan poco limpio? No solo hay espíritus desordenados por todas partes, sino que además el olor de dentro es muy desagradable. Mientras hablaba, incluso metió la cabeza bajo el ala, como si quisiera usar ese gesto para enfatizar lo mal que olía el desinfectante del hospital. —Porque desde muy pequeña he vivido aquí… y porque estoy enferma —en el rostro de la niña apareció un leve aire de tristeza. Abrió los brazos y marcó una distancia enorme para ella—. Es una enfermedad muuuuy grave, así que no puedo salir. —Eso sí que es una desgracia —el gorrión apartó las cáscaras de semillas y, tras asegurarse de que no quedaba ningún grano olvidado, levantó la cabeza y miró a la niña con sus pequeños ojos redondos y brillantes—. ¿Entonces siempre te quedas en un lugar como este y nunca has salido? Aunque esto no se compara con mi tierra natal, hay que admitir que hay muchos paisajes bastante buenos: edificios tan altos como montañas, personas tan densas como hormigas, y un montón de carteles grandes y hermosos… Si el aire fuera un poco más fresco, sería aún mejor. —Qué bonito… Me temo que nunca podré verlo en toda mi vida. La niña mostró una expresión de envidia al oír eso. El gorrión observó el rostro de la niña durante un rato y de pronto dijo: —Hagamos esto: tú me preparas comida y, cada noche que venga a comer, te contaré los paisajes que veo afuera. ¿Qué te parece? —¿De verdad? —preguntó la niña, incapaz de ocultar su alegría. —Claro. Yo soy un ser noble… ejem, ejem. En fin, no dudes de mis palabras —el gorrión dio unas palmaditas en su propio pecho con sus finas patas, luciendo extremadamente poco fiable. Claro que, siendo un ave, ese gesto tampoco le resultaba fácil. Pero la niña, al otro lado, no mostró ni la más mínima duda. Apenas él terminó de hablar, ya había asentido aceptando. Desde entonces, cada noche el gorrión azulado volaba hasta la ventana de la niña y golpeaba el cristal con el pico como señal. La niña, por su parte, escondía en secreto distintos tipos de comida y, al oír la señal, abría la ventana para alimentarlo. El gorrión siempre comía sin hacer ascos, devorando frutas variadas (que la niña conseguía de otros pacientes) o comidas de hospital de todo tipo, mientras seleccionaba las partes más interesantes de lo que había visto ese día y se las contaba a la niña. Aunque Qingmeng no era más que un gorrión, su elocuencia era sorprendentemente buena. Narraba sus experiencias con gran claridad, hasta el punto de hacer que la niña sintiera que estaba allí en persona. Ni siquiera el propio gorrión se dio cuenta de que, al principio, solo quería encontrar a sus dos familiares y regresar cuanto antes a su peligrosa tierra natal. Sin embargo, después de conocer a la niña, sus pensamientos comenzaron a cambiar de forma imperceptible. Aunque cada día seguía batiendo las alas con esfuerzo, volando por los cielos de la ciudad, su atención ya no estaba en buscar a esos dos familiares entre las bandadas de aves. En cambio, miraba hacia abajo desde el cielo, usando una vista comparable a la de un águila para grabar en su mente todo lo interesante de la ciudad, esperando luego la hora nocturna de la comida y de contar historias. Aunque la niña seguía sin poder salir por la puerta del hospital, los relatos de casi medio año del gorrión le dieron un conocimiento considerable del mundo exterior. Ante sus ojos se desplegó, con todo detalle, el paisaje social de un mundo formado por humanos. Por supuesto, sus encuentros secretos no siempre fueron tranquilos. En varias ocasiones, las enfermeras de guardia nocturna vieron a la niña levantarse a escondidas para charlar con el gorrión. Como no podían ver al ave, naturalmente pensaron que la enfermedad mental de la niña había empeorado, así que, además de darle “orientación psicológica” (sermones), no dejaban de cambiarla de habitación para evitar que siguiera abriendo la ventana y mirando afuera. Además, la comida que ella retenía cada día a veces era descubierta. En esos casos, los sermones y el que le quitaran y tiraran la comida eran problemas inevitables que la esperaban. Pero la niña ya no reaccionaba como antes, permaneciendo apáticamente en la cama esperando el final de su vida. Empezó a resistirse en secreto a las enfermeras: si la cambiaban de habitación, avisaba al gorrión mediante notas u otros métodos, y él siempre lograba encontrarla. Si le quitaban la comida, iba a otros cuartos a hacerse la pobrecita y a comportarse de forma adorable. Muchos pacientes eran ya mayores, y al ver a una niña que bien podría ser su hija o nieta con esa expresión tan lastimera, no podían evitar que se les desbordara la compasión y le regalaban algo de comer. A diferencia de los días monótonos de antes, después de la aparición del gorrión, la vida de la niña comenzó poco a poco a volverse interesante. Su sonrisa se hizo cada vez más frecuente y su carácter más abierto, hasta el punto de que incluso los médicos y enfermeras que antes la evitaban empezaron a aceptarla de nuevo, en medio de esa constante “lucha de ingenios” por el asunto de la comida con aquella pequeña paciente. Así transcurrieron casi seis meses. Y entonces, su enfermedad empeoró.
¿Desde cuándo mi Desfile Nocturno de los Cien Demonios es tan adorable? (Novela)

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¿Desde cuándo mi Desfile Nocturno de los Cien Demonios es tan adorable? (Novela) Capítulo 42

Estás leyendo el capítulo 42 de ¿Desde cuándo mi Desfile Nocturno de los Cien Demonios es tan adorable? (Novela), un novela. Tras derrotar al Rey Demonio y salvar el otro mundo, me uní de inmediato a una guerra interestelar para rescatar a la princesa alienígena... Todo ha terminado, y por fin puedo vivir en paz. Nuestro protagonista regresa… Este capítulo tiene publicado el 23 de febrero de 2026, Traducido por el grupo Kuni. ¿Desde cuándo mi Desfile Nocturno de los Cien Demonios es tan adorable? (Novela) tiene 80 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.