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Leer Desarrollador de juegos de terror: ¡Mis juegos no dan tanto miedo! (Novela) Capítulo 68 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Si había algo que comprendí después del primer escenario con el conductor, era que buscar la perfección era una maldición. Muchos se esforzaban por ser perfectos. El deseo de perfección era un rasgo profundamente humano, aunque su intensidad y su forma de manifestarse variaban enormemente de una persona a otra. Pero, inherentemente, esa lógica era defectuosa. Aunque las personas aspiraban a la perfección, nada era jamás perfecto. Alcanzar la perfección era casi imposible. Muchos comprendían esta simple verdad y, por lo tanto, se rendían cuando se acercaban a ella. Esto es suficiente. Para mí, es perfecto. Pero… Existían aquellos que no creían en tal idea. Personas o seres que dejaban que su incapacidad para alcanzar la perfección consumiera sus mentes y pensamientos. Su realidad… Estaba llena de nada más que angustia y desesperación. Con un único pensamiento dominando completamente sus mentes: la perfección. Hasta el punto de la locura. El conductor era una de esas personas. Miré el reflejo frente a mí. Sus ojos cosidos. Sus labios cosidos. Antes no lo entendía, pero ahora sí. Ninguna voz podía manchar su pieza. Ninguna visión podía influir en su sonido. Se cosió los labios y selló sus ojos. Para escuchar la música a su alrededor. Y… Para ahogar el mundo exterior. …La locura había alcanzado un punto sin retorno. Lo único en lo que el conductor podía pensar era en alcanzar la perfección; toda su vida impulsada por ese único pensamiento. Yo no podía relacionarme con una forma de pensar así. No era perfecto. Ni siquiera aspiraba a serlo. Yo solo quería vivir. Yo solo… Parpadeé lentamente. Eso era mentira. Podía relacionarme un poco. Pensé en el juego que había desarrollado recientemente y en todas las reacciones que había visto en internet. Los gritos, las llamadas a la policía, el… todo. Empecé a entender. …La sensación de querer hacer más. Mejor. Más perfecto. Parpadeé de nuevo mientras miraba la imagen del conductor frente a mí. No dijo nada mientras me observaba a través de la superficie pulida del piano. Comenzaba a comprender mejor. Y, sin darme cuenta, mi espalda empezó a encorvarse. No sabía realmente por qué. Dang— Pero cuando toqué la siguiente nota, algo en ella se sintió diferente. Sonó más clara. Más afilada. "....." Mi dedo se contrajo. Sentí un dolor instalarse en mi pecho. Levanté la cabeza para mirar el reflejo en el piano. El conductor estaba allí, con su batuta levantada. ¿Cuándo…? "Haa…" Un largo suspiro escapó de mis labios. El temblor en mi dedo persistía mientras tocaba la siguiente nota, cuyo sonido se expandía aún más por la sala, permaneciendo suspendido durante unos segundos adicionales. Ese sonido… ’Suena tan bien.’ Tragué saliva en silencio. Mi boca estaba extrañamente seca mientras miraba las teclas frente a mí. Quería escucharlo otra vez. Quería oír ese mismo sonido claro de antes. Así que lo intenté de nuevo. Dang, Dang. Mis manos comenzaron a moverse por sí solas. Danzaban sobre las teclas, presionándolas mientras las notas resonaban en el aire. "H-ho." Mi pecho tembló mientras las notas flotaban en la sala. Mirando el reflejo frente a mí, el conductor agitó su batuta. Estaba… Dirigiendo mi pieza. Dang. Comencé a seguir su guía. …Mi espalda se encorvó aún más mientras mi mano empezaba a tensarse. Cuanto más tocaba la música, más sentía que mis manos se volvían ligeras. Cada nota de la melodía se desplegaba con una fragilidad que hacía parecer que las teclas estaban hechas de vidrio fino, listas para romperse con la más mínima presión. Empecé a sentir miedo. Miedo de cometer un error. La sola idea de presionar demasiado fuerte hacía que mi corazón doliera. Llenaba mi mente de pensamientos que la consumían. Cuanto más tocaba, más entendía. La razón del perfeccionismo del conductor. Era para… Sentirse completo. Dentro del vacío que existe en las mentes de algunos, la perfección se convierte en un medio para llenar ese vacío. Un medio para dar propósito. Para… dar prueba de existencia. Porque solo aquellos que alcanzan la perfección pueden ser escritos en los libros de historia. Reconocidos. …Y eso era todo lo que el conductor realmente quería. Quería ser reconocido. ’Así que déjame hacerlo por ti.’ Dang. Una vez más presioné las teclas con fuerza, y las notas se arrastraron por el aire con mayor intensidad y nitidez. El conductor permanecía frente a mí, su batuta moviéndose ligeramente. Seguí su guía. …El conductor sabía qué tempo y ritmo debía seguir para acercarme a la perfección. Da Dong. Mis manos se movían con fluidez, presionando las teclas con precisión constante. Sentí el sudor correr por el costado de mi rostro mientras tocaba el piano. Cuanto más me acercaba al final, más pesado se volvía el peso en mi pecho. No podía equivocarme. …Tenía que ser perfecto. Sentí mi respiración acelerarse cuando esos pensamientos aparecieron en mi mente. "Haa… Haa…" Se estaba volviendo difícil. Pero como si estuvieran poseídas, mis manos continuaron moviéndose, volviéndose aún más fluidas. El mundo a mi alrededor había desaparecido hacía mucho. Solo quedaba el piano frente a mí. Y el conductor, de pie no muy lejos, mientras cierta oscuridad envolvía nuestros alrededores. Seguí tocando. Mis movimientos eran rápidos. Mi ejecución, impecable. Y lo más importante… Era perfecto. Dong. Pero… ’No, esto no es suficiente.’ Algo no se sentía del todo bien. Miré las teclas frente a mí y luego al conductor. Faltaba algo. ¿Pero qué…? ¿Qué era exactamente lo que faltaba? La respuesta llegó poco después cuando me detuve y miré alrededor, mientras la oscuridad que nos rodeaba se desvanecía. Entonces lo vi. Los rostros de todos en el salón de baile. Dirigidos hacia mí. Ni una sola persona apartaba la mirada. …Y ninguno de ellos estaba bailando. ’Ah, ya veo.’ Dong. Volví a presionar una tecla. Eran ellos. Ellos eran la pieza que faltaba en mi perfección. Aquellos que la reconocerían. Mi audiencia. * * * Con excepción de la melodía que provenía del gran piano del salón, todo estaba en silencio. La mirada de todos estaba fija en el bufón junto al piano. El baile se había detenido hacía mucho. En ese momento, parecía que cualquier ruido adicional arruinaría su pieza. Nadie se atrevía a hacer el más mínimo sonido. Pero al mismo tiempo, sus expresiones no pudieron evitar cambiar al ver las transformaciones que ocurrían en el bufón. Su espalda se encorvaba cada vez más. Sus manos se curvaban. Sus hombros se enrollaban hacia adelante. Era una visión enfermiza. …Y aun así, nadie podía apartar la mirada. ’¿Qué demonios está haciendo?’ ’…¿Por qué actúa así?’ ’Es un monstruo.’ Sus estómagos se revolvían mientras miraban al anfitrión, que observaba fijamente en dirección al bufón. Su reacción lo decía todo. Pero al principio no había sido así. Al comienzo, la pieza parecía normal. Aburrida. Pero algo cambió a mitad de camino. Fue justo cuando el bufón también cambió. Algo en las notas que flotaban en el aire se volvió hipnótico. Adormecedor. Zoey luchaba por apartar la mirada del bufón. De repente recordó sus palabras anteriores. ’Tus palmas están sudando. ¿Nervioso?’ ’…¿Estoy cerca de descubrir algo?’ Ahora parecían ridículas. ¿Nervioso? No. Probablemente lo contrario. Estaba emocionado. Emocionado por mostrar esto ante ellos. Dang. Y con cada nota que resonaba, su mente se volvía más y más vacía. No podía apartar la mirada de él. En ese momento, parecía que el mundo entero giraba alrededor del bufón. Ellos solo eran espectadores de su mundo. De su pieza. Y entonces— Dang. La última nota resonó, extendiéndose suavemente por el salón. "....." El silencio se prolongó mientras todos se detenían. Todos los pensamientos quedaron en blanco mientras la nota permanecía flotando en el aire durante unos segundos después de que la última tecla fuera presionada. Solo reaccionaron cuando el sonido finalmente se desvaneció. Levantaron las manos y miraron al bufón. "....!" "Ah…" "¿Qué es…!?" Fue en ese momento cuando lo vieron. La figura larga y delgada que estaba al otro lado del gran piano. Sus brazos finos reposaban sobre la superficie mientras sus ojos y su boca cosidos miraban directamente al bufón encorvado, que lentamente levantaba la cabeza. Y entonces… Sus miradas se encontraron. Bajo las miradas de todos en la sala, el bufón se levantó de su asiento y observó a todos los presentes. Todos lo miraban. Reconociéndolo. Esto era… La pieza perfecta. Su pieza perfecta. El se inclinó.
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Desarrollador de juegos de terror: ¡Mis juegos no dan tanto miedo! (Novela) Capítulo 68

Estás leyendo el capítulo 68 de Desarrollador de juegos de terror: ¡Mis juegos no dan tanto miedo! (Novela), un novela. [Desarrollador de juegos de terror: ¡Mis juegos no dan tanto miedo!] Odio el terror. Desde el sonido de los pasos a toda velocidad detrás de mí, hasta los susurros suaves pero inquietantemente fríos que se enroscan en… Este capítulo tiene publicado el 7 de abril de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Desarrollador de juegos de terror: ¡Mis juegos no dan tanto miedo! (Novela) tiene 290 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.