Leer Desarrollador de juegos de terror: ¡Mis juegos no dan tanto miedo! (Novela) Capítulo 5 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
‘Las cosas no se suponía que terminaran así…’
Clara murmuró para sí misma, con la mirada fija en el director en el centro del escenario. Su batuta cortaba el aire en arcos precisos y fluidos, guiando la melodía con cada uno de sus movimientos.
Su agarre sobre el walkie-talkie se tensó.
Los auriculares en sus oídos amortiguaban el sonido, pero no podían silenciar la música.
De alguna manera… encontraba la forma de colarse en su mente.
¡Click!
—Resiste… resiste… resiste…
Su boca se abría y se cerraba una y otra vez, repitiendo las mismas palabras. Lo que antes decía para recordarles a los miembros de su escuadrón que debían mantenerse firmes, ahora lo repetía para conservar su propia cordura.
Temía que la música la consumiera por completo si dejaba de hacerlo, aunque fuera por un segundo.
Si fallaba aunque fuera un instante…
Clara se mordió el labio.
‘¿Cómo terminó todo así?’
La primera señal de que algo iba mal había sido el Bufón.
Su sola presencia debería haber sido una señal de alerta.
Anomalías como esa no aparecían sin más… eran advertencias, presagios de que algo dentro de la Puerta estaba cambiando.
Pero como capitana de un escuadrón de alto rango, Clara pensó que no tendría problemas con una misión así.
Incluso si las Puertas de Tipo Anómalo tendían a tener las tasas de supervivencia más bajas, no debería haber sido tan difícil.
Había hecho suficientes preparativos para tener éxito.
Desde dispositivos de cancelación de ruido para reducir el impacto de la música, hasta numerosos dispositivos de amortiguación que habían traído por adelantado.
Nada funcionó.
Nada en absoluto.
—¡Aghhhh—!
Un grito —crudo, húmedo y quebrado— atravesó la sinfonía.
¡Bang!
Clara se estremeció.
‘N-no… basta… esto tiene que parar…’
Sus manos temblaban mientras se obligaba a mirar al frente.
Los labios del director, grotescamente cosidos con alambre ennegrecido, se estiraban en una sonrisa enfermiza.
Él estaba disfrutando esto.
Y Clara, por primera vez en su vida, sintió algo más profundo que el miedo.
Impotencia.
Todo su escuadrón estaba compuesto por diez miembros de élite, todos entrenados para enfrentar situaciones como esta.
Pero esto…
esto era diferente.
Incluso tratándose de una Puerta de Tipo Anómalo —considerada la de menor tasa de supervivencia entre todos los tipos de Puertas— las cosas no deberían haber sido tan difíciles.
Algo había salido mal.
Terriblemente mal.
Esto no era una Puerta normal.
La música pulsaba en el aire, cada nota empujando su mente hacia el entumecimiento, avanzando lentamente hacia su conciencia, arrastrándola hacia ese extraño estado que hacía que sus dedos se movieran involuntariamente.
‘Piensa… piensa… piensa.’
La mente de Clara trabajaba frenéticamente, innumerables posibilidades pasando por su cabeza.
Todavía tenía tiempo.
Necesitaba encontrar una forma de sacar de esta situación tanto a ella como a su escuadrón.
A pesar de que la música estaba drenando poco a poco su capacidad mental, todavía podía mantener suficiente lucidez para pensar.
—C… capitana… no puedo resistir… mucho más.
—¡C-capitana! ¿Y si simplemente atacamos? Puede que no podamos… derrotarlo. ¡Pero al menos podríamos detenerlo!
¿Derrotarlo?
Clara levantó la cabeza y miró al director.
Negó rápidamente.
Eso era imposible.
Podía sentirlo en cada hueso de su cuerpo.
Esa criatura no era algo que pudieran derrotar.
La única forma de vencerlo era siguiendo las reglas.
—A-ayuda… estoy a punto de…
¡Piensa, piensa!
Al escuchar los gritos y súplicas de su escuadrón, Clara se mordió los labios.
Sus ojos recorrieron todo el teatro, buscando una salida para esta situación.
Pero por más que lo intentara…
no encontraba ninguna.
Esta… situación.
‘Es imposible. Es…’
Fue en medio de su impotencia y desesperación cuando una voz surgió del walkie-talkie.
—Si quieres vivir, haz lo que te digo.
‘¿Qué…?’
Era una voz que no reconocía.
Y lo más importante…
tenía una calma absoluta que no encajaba con la situación.
Un escalofrío recorrió la espalda de Clara.
Lentamente, giró la cabeza.
El Bufón.
Él también… sostenía un walkie-talkie.
‘¿Cómo…?’
Con la mano temblorosa, llevó el dispositivo a sus labios.
—¿Quién… quién eres?
Silencio.
La respiración de Clara se entrecortó.
Al otro lado del teatro, la expresión del Bufón cambió.
Su rostro se tensó, formando un gesto de disgusto.
Entonces volvió a hablar.
—Eso es irrelevante. No tienes mucho tiempo.
Clara se mordió los labios.
Cada parte de su mente quería hacer preguntas como: ¿Por qué estás aquí? ¿Eres humano? ¿Cuál es tu propósito?
Pero comprendiendo su situación actual, sabía que no tenía el lujo de perder tiempo.
Y por eso, no tuvo más opción que volver a hablar por el walkie-talkie.
—¿Qué necesitas que hagamos?
Otra pausa.
El rostro del Bufón volvió a contraerse.
Sus mejillas se inflaron levemente, como si estuviera conteniendo algo.
Clara soltó un suspiro nervioso.
¿Había respondido mal?
¿Iba a abandonarlos?
¿O…?
Entonces llegó la respuesta.
—Insulten al director.
—¿Qué?
No era la respuesta que esperaba.
¿Insultar al director?
Clara giró la cabeza hacia él, confundida.
¿Qué clase de broma era esa?
¿Una trampa?
¿El Bufón estaba jugando con ellos antes de su inevitable muerte?
—C… capitana…
—Yo… no puedo resistir mucho más…
—No… escuchen. Podría ser una trampa.
Las voces tensas de su escuadrón sonaban entre la estática.
Algunos suplicaban.
Otros advertían.
Pero todos esperaban…
su decisión.
La voz del Bufón volvió a sonar, más dura esta vez.
—¿Van a hacerlo o no?
Los dedos de Clara se apretaron alrededor del walkie-talkie.
Su corazón latía con fuerza en sus oídos.
La decisión parecía imposible.
Pero en realidad…
no había ninguna elección.
—Háganlo…
—¡Capitana!
—Háganlo.
Las palabras apenas salieron de sus labios cuando se volvió hacia el director y dijo lo primero que se le ocurrió.
—Esto… es aburrido.
‘Incluso si esto es una trampa, ¿qué otra opción tengo? Si vamos a morir todos, ¡al menos intentemos esto!’
Sus palabras provocaron una reacción.
Uno por uno, los miembros del escuadrón la siguieron.
Sus voces temblaban al principio, pero poco a poco ganaron confianza.
Insultos.
Abucheos.
Risas burlonas.
Algunas sonaban vacías.
Otras desesperadas.
Pero todos hablaron.
—He escuchado cosas mejores.
—¿Podemos hacer que esto se detenga?
—Qué asco.
—¡Yo… quiero matarme de lo mala que es est—!
¡Crack!
Un sonido repugnante y crujiente llenó el teatro.
El director se había detenido.
Y también la música.
"....."
Se quedó de pie en silencio.
La respiración tensa y entrecortada de todos los presentes resonó por todo el teatro.
Entonces ocurrió.
¡Swoosh!
El público sin rostro giró la cabeza al mismo tiempo.
Sus “ojos” vacíos se fijaron en ellos.
El cuerpo de Clara se puso rígido.
Todos sus músculos se tensaron cuando un sonido húmedo y desagradable rasgó el silencio del teatro.
Venía del director.
—...!?
Con un movimiento brusco y violento de la cabeza, las costuras que sellaban su boca se rompieron.
Sus labios se desgarraron.
La carne se abrió con un sonido repugnante.
Pedazos irregulares de piel rasgada colgaban sueltos mientras su boca se abría por completo.
Entonces, una voz ronca y crepitante se deslizó desde su garganta, resonando por todo el teatro.
—¿Q… qué… dijiste…?
Su mirada…
se fijó directamente en el inexpresivo Bufón.

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Desarrollador de juegos de terror: ¡Mis juegos no dan tanto miedo! (Novela)
Capítulo 6
Desarrollador de juegos de terror: ¡Mis juegos no dan tanto miedo! (Novela) Capítulo 5
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