Leer Desarrollador de juegos de terror: ¡Mis juegos no dan tanto miedo! (Novela) Capítulo 6 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
\[00 : 00s\]
El tiempo se agotó y los auriculares dejaron de funcionar.
Pero ya no importaba. La música se había detenido, reemplazada por un silencio inquietante y sofocante.
—H-ha.
Mi pecho tembló mientras inhalaba con dificultad.
Para entonces, mi estómago ya se había volteado, retorcido y contraído de todas las formas posibles.
Aun así, cuando fijé la mirada en el director, un peso insoportable presionó mi vientre, como si algo dentro de mí quisiera salir arrastrándose.
—R... repite eso.
Su voz era baja y grave, como algo que estuviera abriéndose paso desde las profundidades del infierno.
Tragué en silencio, intentando contener la bilis que se acumulaba en mi garganta.
‘Relájate. Mantén la calma.’
La situación se estaba desarrollando exactamente como quería. Solo tenía que terminar lo que había empezado.
Pero ¿y si no funciona? ¿Y si lo que pensé era la respuesta estaba mal? ¿Realmente podría funcionar? Pero—
En medio de todos mis pensamientos innecesarios, mis labios se abrieron lentamente.
—Tu música...
Hice una pausa, forzando a que el nudo en mi garganta desapareciera.
—...es basura.
¡RATTLE!
Toda la sala se estremeció.
Las sillas se arrastraron contra el suelo. Las cortinas se agitaron. Los balcones temblaron. Los instrumentos cayeron al suelo con estrépito.
El estruendo continuó —violento y ensordecedor— hasta que de repente se detuvo.
—¿B... basura?
La cabeza del director se inclinó en un ángulo antinatural, el movimiento lento y deliberado. Un chasquido seco resonó en el silencio.
—...¿Mi... música es basura?
¡Crack!
Esta vez el sonido fue más fuerte y agudo.
La cabeza del director se torció aún más —más allá de los 90 grados, más allá de los 180— hasta quedar colgando boca abajo.
—Sí.
Asentí, obligándome a mantener la compostura. O al menos intentándolo.
Entonces—
Una mano fría se posó sobre mi hombro.
—.....!?
Mantuve la mirada fija al frente, con los músculos tensos.
Pero algo tiró de mí.
Una sombra se extendió sobre mis piernas y, lentamente, una figura sin rostro emergió a mi lado, su mirada vacía fija en la mía con una intensidad inquietante.
‘Voy a vomitar.’
Pero como si eso no fuera suficiente—
Cra-CRACK!
El rostro hueco a mi lado inclinó la cabeza, imitando al director con movimientos lentos y antinaturales.
Un sonido repugnante partió el silencio cuando su cara se retorció y deformó, la piel estirándose y desgarrándose con un ruido húmedo y grotesco.
Apareció una boca.
Y una voz susurró junto a mi oído.
—¿Por qué...? ¿Por qué dices eso...? Soy perfecto. Era... perfecto.
Mi mano tembló.
Mi espalda estaba empapada en sudor frío.
Esa voz...
‘¡Es la voz del director!’
La criatura se inclinó más cerca, su aliento helando mi oído.
—Dime...
—...El tempo.
Me mordí la lengua, intentando mantener la calma.
—El ritmo. Todo sobre ello se sentía aburrido.
Lentamente, giré la cabeza para mirar directamente a la figura sin rostro.
Sabía que no podía mostrar ninguna emoción.
La criatura...
Se alimentaba del miedo.
—¡Basura—!
¡BANG!
El teatro tembló violentamente.
Las partituras del piano se esparcieron por el suelo. Los instrumentos chocaron entre sí.
Mi agarre en el reposabrazos se tensó.
‘Contrólate. ¡Contrólate!’
Y entonces—
—.....
Todo se detuvo.
Silencio.
Un silencio tan sofocante que resultaba imposible respirar.
Pronto, mis oídos hormiguearon.
La voz del director volvió a llegar hasta mí.
—Tú... hazlo.
¿Hazlo?
Me quedé inmóvil un momento, procesando las palabras.
—Si... dices que mi obra... es basura. Tú hazlo.
—¿Que yo lo haga...?
Me cubrí la boca con una mano, intentando contener un sonido inesperado.
—Ha.
Un sonido escapó de mis labios.
—¿Qué... pasa?
—Hahahaha.
Ese sonido pronto se transformó en una risa mientras de repente estallaba en carcajadas.
Mi voz salió algo aguda, resultado de todo el estrés acumulado liberándose de golpe.
Por alguna razón...
Sonaba inquietantemente parecida a la risa de un payaso.
¿Que yo lo hiciera?
¿Qué clase de respuesta era esa?
Yo no era el director. No era mi trabajo hacer el suyo.
La respuesta era tan estúpida que no pude evitar reírme.
A mi alrededor, las expresiones de los demás cambiaron.
La forma en que me miraban...
Era casi la misma con la que habían mirado al director momentos antes.
¡RATTLE!
La sala volvió a temblar.
Un escalofrío recorrió mi espalda.
Dedos fríos y huesudos se cerraron alrededor de mi cuello.
—...¿Te ríes?
El agarre se apretó.
El aire abandonó mis pulmones.
En ese momento lo sentí.
Estaba a un solo chasquido de morir.
—¿Cómo... te atreves?
La presión aumentó.
Era fuerte.
Mi visión empezó a volverse borrosa.
‘Voy a morir.’
Podía sentirlo en cada hueso de mi cuerpo.
Y aun así...
No entré en pánico.
Todavía podía hacerlo.
Extendiendo la mano hacia el \*\*impresor mental\*\* que sostenía, la imagen de una partitura apareció en mi mente.
Era una pieza clásica que había visto en el pasado.
Hice algunos ajustes en ella y presioné el papel.
‘¡Funciona! ¡Tiene que funcionar!’
El papel tembló entre mis dedos.
Las notas aparecieron una a una, como tinta filtrándose desde el vacío.
¡Más rápido, más rápido, más rápido!
—Si... no puedes mostrármelo... entonces ¿por qué estás aquí?
La voz del director se enroscó en mi oído, haciéndome cosquillas y enviando escalofríos por todo mi cuerpo.
No le presté atención.
Seguí mirando el papel en mi mano.
Mitad terminado.
—¿Por qué...? Si es así... entonces quizá deberías morir.
Apenas podía sentir mi entorno.
Mi mente era una neblina confusa y el mundo a mi alrededor empezó a girar.
Mi corazón latía con fuerza dentro de mi cabeza.
El tiempo se estaba agotando.
¡Casi, casi!
—Yo... espero que el sigu—
—Aquí.
Forcé la palabra mientras levantaba la hoja.
—.....
Todo ruido cesó.
El agarre en mi cuello se aflojó.
—¿Qué... es esto?
No respondí.
Miré a la figura a mi lado.
Como si entendiera, aflojó aún más su agarre y abrí la boca.
—Toca esto. Es... una composición famosa.
Silencio.
Todo lo que sentí fue la mirada helada del director mientras observaba el papel en mi mano.
Continué.
—...Tal vez la pieza era aburrida. Dices que eres perfecto. Demuéstralo. Toca esta pieza. Es mi favorita.
—¿...Es esto un desafío?
—Sí.
Una vez más, la sala cayó en silencio.
El silencio se extendió interminablemente.
Cada segundo se arrastraba con una tensión agonizante.
En ese momento, cada gota de sudor en mi frente se volvió dolorosamente evidente.
Y justo cuando sentía que no podía resistir más...
—Está bien.
La mano se apartó, permitiéndome respirar completamente otra vez.
Antes de darme cuenta, el director sostenía la hoja de papel en su mano y la colocaba directamente sobre el atril.
Al mismo tiempo, los demás miembros de la orquesta recogieron sus instrumentos.
Su coordinación era impresionante.
En cuestión de segundos, todo volvió a su lugar.
Todas las cabezas se giraron nuevamente hacia el frente.
Golpeando su batuta contra el atril, el director levantó la mano y—
¡Wam!
La música comenzó.
El teatro volvió a la vida y una melodía agradable llenó el ambiente una vez más.
Y justo como antes, sentí que mi mente comenzaba a ser arrastrada lentamente por la música.
Mis pensamientos se retorcían.
Mi cuerpo se estremecía.
También pude ver las expresiones de los demás cambiar, dándose cuenta de que algo iba mal.
—¿Qué pasa? ¿Por qué nada cambió? Puedo sentir que la música está afectando mi mente otra vez. ¡No me digas que todo esto fue una trampa!
La voz femenina resonó por el walkie-talkie, apresurada.
Elegí ignorarla.
Pero pronto los demás la siguieron.
—¡Lo sabía! ¡Lo sabía!
—¡Esto era una trampa...!
—¡Capitana, qué hacemos!?
Estaban entrando en pánico.
Y era lógico.
Porque, para ellos...
nada había cambiado.
Pero yo sabía la verdad.
Observé al director atentamente.
Levantó su batuta para la siguiente parte cuando—
Se detuvo.
La música se cortó.
La sala volvió a quedar en silencio.
El director se rascó la cara, mirando la partitura con confusión.
Intentó de nuevo.
Bajó la batuta—
Y se detuvo.
Vaciló.
Y fue entonces cuando sonreí.
Porque...
No había forma de que pudiera tocar una pieza manipulada.
‘Lo logré.’

Continúa leyendo
Desarrollador de juegos de terror: ¡Mis juegos no dan tanto miedo! (Novela)
Capítulo 7
Desarrollador de juegos de terror: ¡Mis juegos no dan tanto miedo! (Novela) Capítulo 6
Estás leyendo el capítulo 6 de Desarrollador de juegos de terror: ¡Mis juegos no dan tanto miedo! (Novela), un novela. [Desarrollador de juegos de terror: ¡Mis juegos no dan tanto miedo!] Odio el terror. Desde el sonido de los pasos a toda velocidad detrás de mí, hasta los susurros suaves pero inquietantemente fríos que se enroscan en… Este capítulo tiene publicado el 12 de marzo de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Desarrollador de juegos de terror: ¡Mis juegos no dan tanto miedo! (Novela) tiene 290 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.