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Leer Cuidado con el pollo (Novela) Capítulo 155 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Si tenía alguna idea de cómo iba a transcurrir mi día, lo admito. Desde luego, no fue así. Entré al pabellón con la mayor determinación posible. El hermano mayor Lu Ri ya me esperaba. Su cabello oscuro recogido en un moño. Ataviado con sus mejores galas cortesanas, sentado en el pabellón, bañado por la luz de la luna. Parecía sacado de un cuento. Si buscaras en internet “erudito cortesano severo”, probablemente te aparecería la imagen de Lu Ri. En lugar de severo, resuelto e intimidante, mi antiguo hermano mayor era cortés. Demasiado cortés. Me saludó primero. Asintió con la cabeza a Gran D, Noodle y Yin, lo cual demostraba una gran consideración, por decirlo de alguna manera. El simple hecho de que reconociera su existencia ya era significativo, y luego me sirvió el té. Té del distrito de donde era Rou. Algo en mi interior se estremeció al olerlo. Una cálida oleada de nostalgia, al recordar cuando los padres de Rou lo preparaban, se mezclaba con tristeza y pena, amenazando con desbordar el dique que había construido alrededor de mis recuerdos. Estaba desequilibrado y tambaleándome cuando él me dio el golpe final. Esperaba al menos un poco de postureo. De andarse con rodeos. Pero eso no fue así. ¿Todo eso, todo el miedo que sentí… por una carta? Me quedé mirando fijamente el sobre que Lu Ri me extendió. Reconocí la letra del abuelo garabateada en el frente. Los recuerdos me invadieron sin buscarlos. La choza donde vivíamos, después de que el abuelo me rescatara de la calle. Él enseñándome las normas de la corte. Cada mañana, corriendo por las katas que aún practicaba. Jugando en el río. Tirándole estiércol a la cabeza. Él persiguiéndome y atándome a un árbol en represalia. Quedándome dormida a su lado, después de cenar algo quemado, porque el viejo apenas sabía hervir agua. Aunque no estaba unido a este cuerpo por la sangre, el anciano era toda la familia que Rou había conocido. Yo me sentí… Rou se sintió perdido cuando el abuelo me dio la espalda y dijo con severidad que tenía que irse. Después de tanto tiempo sin decir una palabra, pensé que le había ocurrido algo terrible. No había tenido noticias suyas en casi tres años. Rou no lo había visto en casi tres años. ¿Y ahora me escribía una carta? ¿Qué demonios? Con manos temblorosas, se lo quité a Lu Ri; el rostro del hombre era tan inescrutable como el del magistrado. Por un instante pensé en abrirlo de un tirón en ese mismo momento; mis amigos nos miraban con curiosidad, y Lu Ri tomaba un sorbo de té. “Cuando consultaste cómo abandonar la Secta, ¿no leíste también las secciones sobre la salida honorable?” preguntó con curiosidad. “Ah… ¿no?” respondí. “Además del correo, también puedes reincorporarte a la secta en cualquier momento y puedes pedir refugio para tus parientes en tiempos de peligro”, afirmó Lu Ri con autoridad. Fruncí el ceño al leer eso. Supongo que no se me había ocurrido informarme sobre los beneficios. Solo quería salir cuanto antes. “Es un poco extraño que tengan esas reglas” admití. Lu Ri pareció divertirle un poco la afirmación. Jugué con la carta, dándole vueltas de un lado a otro, antes de suspirar. “Gracias” susurré. Lu Ri asintió magnánimamente. “Me llevó más tiempo del que esperaba, pero es un buen resultado” afirmó. Eché un vistazo a la fecha de la carta. Fue enviado hace casi un año. Me recliné en mi silla y volví a mirar su ropa. Estaba limpia y fresca, pero su sombrero había sido remendado varias veces y parecía algo cansado. “Veo que tu derrota no te ha doblegado del todo, Jin Rou. Eso habla muy bien de ti. ¿Acabaste dedicándote a la agricultura? De nuevo, las palabras de Lu Ri me desconcertaron. Sinceramente, no deberían haberlo hecho. Lu Ri fue quien me devolvió el dinero cuando abandoné la secta. En sus ojos solo había curiosidad. Apenas reaccionó ante mis amigos, salvo un leve asentimiento. Una charla informal tomando té. Sin amenazas, sin peleas repentinas en el pabellón. Solo un reparto de correo. Sonreí tímidamente. “Sí. Sí, lo hice. La verdad es que ha sido genial, aquí.” Abrí la caja que había traído. La había hecho por impulso, por si acaso la reunión resultaba ser un fiasco y para distraerme de la reunión inminente. Hacer dulces es realmente fácil cuando puedes usar un Sun-rabbit como estufa. Lu Ri arqueó una ceja al ver el dulce de leche. Lo olisqueó con descaro.” ¿De arce...?” aventuró a preguntar con tono curioso. “¿Ah, ya lo habías probado antes?” pregunté con curiosidad. “Sí, la tengo. Una ofrenda exquisita, pero la ciudad ya no contiene más…” Hizo una pausa, me miró, cerró los ojos y soltó una risita. “Parece que los cielos son caprichosos. Pensar que hace meses tuve algo creado por tus manos. Me revitalizó durante mi búsqueda. En realidad, fue un poco gracioso. Tomó un trozo y se lo metió en la boca. Cerró los ojos un instante al sentir el sabor. “He estado cultivando arroz, trigo, verduras…” Me arriesgué. “Y algunas de las humildes hierbas espirituales.” “¿De verdad conseguiste cultivarlas aquí?” preguntó. Estaba sorprendido, pero no preocupado. Frunció el ceño ligeramente y negó con la cabeza. “Increíble. Me alegra que hayas tenido la fortuna, hermano menor, de crear cosas de tan alta calidad. Dio otro mordisco al dulce de leche y un sorbo de té, contemplando cómo se mezclaban los sabores. Parecía estar reflexionando sobre algo. “Sin embargo, hay otro asunto”, declaró finalmente. Y así, de repente, la tensión volvió a aumentar. Enderezó la espalda de nuevo y se llevó las manos a la cara, inclinando la cabeza. “Jin Rou. La Secta Espada Nublada desea disculparse por las acciones que uno de sus Jóvenes Maestros cometió contra ti. El hombre ha sido castigado. Un incidente así no debía ocurrir y asumimos toda la responsabilidad.” Me quedé atónito. Las sectas no se disculparon. La Secta de la Espada Nublada no se dirigió a los discípulos externos más débiles para decirles: “Perdonad por la paliza que os dieron”. ¿Qué demonios estaba pasando? ¿Por qué a mí? “Además, solicito que regreses a la secta conmigo” declaró Lu Ri. “Serás readmitido como discípulo y se te compensará por este desafortunado incidente. Tus discípulos, por supuesto, son bienvenidos a acompañarte y estarán bajo mi protección y la de la Secta de la Espada Nublada. La voz tranquila y pragmática de Lu Ri contrastaba con lo inverosímil de lo que decía. Creo que estaba probando mi propia medicina con todo este asunto de la "revelación impactante". El corazón me latía con fuerza en el pecho. Me sentí mareado. La secta de la Espada Nublada me quería de vuelta. Me entregaron el correo porque me fui por los canales oficiales. Me encontraron porque me fui por los canales oficiales. Me pidieron que volviera a la secta porque me fui por los canales oficiales. “¿Por qué?” logré articular finalmente con voz ronca. “Porque así lo desean los ancianos” afirmó Lu Ri con sencillez. “Tu benefactor es de gran importancia para la secta. ¿Benefactor? ¿Abuelo? ¿Qué era esto exactamente? Lu Ri observó mi expresión y tomó otro sorbo de té. “Te he dado mucho en qué pensar. No necesito una respuesta inmediata. Puedes tomarte tu tiempo. Nos veremos mañana, si te parece bien. Si me necesitas, estoy a tu disposición”. Colocó un cristal sobre la mesa frente a mí, mientras yo permanecía sentada, mordiéndome el labio. Lu Ri abandonó el pabellón. Yo no me levanté. Me quedé mirando la carta. Una carta que hizo que la secta de la Espada Nublada me encontrara y me pidiera que regresara. Rompí el sello. Pequeño Rou. Estoy viva, por si dudabas de mí, mocosa. Y no te he olvidado. Disculpa mi repentina partida y la falta de contacto, pero surgieron circunstancias ajenas a mi voluntad. Si puedes evitarlo, nunca le debas un favor a otro hombre. ¡Suelen reclamarlos en el peor momento! ¡Estoy bien! Esta tarea es simplemente tediosa y no representa ninguna amenaza, aunque está tardando más de lo que quisiera. Y sí, es una tarea, muchacho, aunque no pueda decir mucho al respecto. Sé que te gusta llamarme borracho, ¡pero esto no es una simple visita a unas bellezas con una buena botella de vino! Aunque me gustaría que así fuera. Sería mucho más divertido. Ya eres mayor de edad, ¿verdad? Las mujeres estaban muy enamoradas de mí en mi juventud. ¡Hazme la reverencia cien veces y tal vez te revele mis secretos! Quizás de viaje. Cuando todo esto termine, te llevaré conmigo de excursión. ¡El mundo es demasiado grande como para quedarse en una sola ciudad toda la vida! Pero esto no se trata de mí. ¿Qué tal te lo estás pasando en mi antigua secta? Sé que aprobaste, muchacho. Me lo contó un amigo. Pero no te creas la gran cosa, ¡aunque aprobar el examen de ingreso a la Secta de la Espada Nublada sea todo un logro! Desempeña bien tus funciones allí, aunque parezcan fáciles comparadas con todo el trabajo que solías hacer. Seguro que tienes mucho tiempo para meditar y recuperar fuerzas. Pero yo, tu abuelo, me siento generoso y te daré algunos consejos. En primer lugar, el mejor sitio para leer en la biblioteca es la esquina sur. Tómese su tiempo y examine detenidamente los textos que allí se encuentran. En segundo lugar, cuando puedas, te sugiero que des un paseo por el Bosque Nuboso. Allí hay algunas cuevas muy propicias para la meditación. En tercer lugar, pide consejos a quienes tengan más experiencia siempre que puedas. Puede que sea un poco difícil por tu falta de práctica, ¡pero es la mejor manera de aprender rápidamente! Por último, un regalo. Sé que te frustró que no te dejara empuñar una espada, pero ¿ves el sello al final de esta carta? Se desbloqueará cuando alcances la segunda etapa del Reino Profundo. Tómalo y aprende todo lo que puedas. Tengo muchas ganas de ver qué haces con esto, ¡si es que logras alcanzar el reino Profundo con tu talento! Todo un reto. Si demuestras suficiente dominio de la técnica, quizá incluso te permita pedirme un favor. Rou, cuando puedas, respóndeme. Este anciano se preocupa a veces por tu salud. Sé que estás en buenas manos, pues la Espada Nublada es justa, pero me gustaría saber de ti personalmente. Aunque solo si te abstienes de llenar esta carta de estiércol. Mis contactos en el Ejército Imperial garantizarán su entrega. Jin Rou dejó caer la carta sobre la mesa y se frotó los ojos. La pálida luna bañaba el pabellón con su luz, tiñendo de plata las hojas y las flores. Miró al cielo, se reclinó en su silla y suspiró. Recordando.
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Cuidado con el pollo (Novela) Capítulo 155

Estás leyendo el capítulo 155 de Cuidado con el pollo (Novela), un novela. Jin Rou quería ser un cultivador que desafiara a los cielos y superara todos los límites. Desafortunadamente para él, murió, y ahora estoy atrapado aquí. ¿Jóvenes maestros arrogantes? ¿Tribulaciones celestiales?… Este capítulo tiene publicado el 29 de noviembre de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Cuidado con el pollo (Novela) tiene 643 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.