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Leer Conviviendo con la villana (Novela) Capítulo 5 online gratis en español

Arielle volvió a su asiento antes de cruzarse de brazos mientras esperaba que Luke nombrara el tipo de apuesta. —Huuh... Por un momento creyó que acababa de arruinarlo todo. —¿Y bien? —Arielle giró apenas el rostro—. ¿Cuál será la apuesta? Y para tu información, yo escogeré primero. Tampoco se puede repetir la misma respuesta. Luke recuperó la compostura casi de inmediato. —Me parece razonable. Ah, y toda apuesta tendrá una consecuencia. El resultado decidirá quién responde qué —sonrió con picardía—. Claro, tampoco tendría gracia si alguien pudiera escapar de responder después. Ella entrecerró los ojos inmediatamente. —Pervertido. —¿Q-Qué? ¡Claro que no! —se incorporó de golpe—. ¡Las preguntas normales cuentan como preguntas normales! ¡Eso ya debería asumirse! —Entonces deja de sonar sospechoso. —...Como sea. Tosió ligeramente antes de apoyarse nuevamente sobre la mesa. Y entonces sonrió. —Ya que fui quien propuso el juego, te daré ventaja. Sabes que llevamos bastante tiempo aquí, ¿verdad? Han pasado más de tres horas desde que entramos a la biblioteca. Aunque los sirvientes saben dónde estamos, seguramente ya deben estar preguntándose si necesitamos algo o similar Ella lo sostuvo con la mirada, completamente desprovista de emoción. —Estoy convencido de que alguien abrirá esa puerta en menos de tres minutos. —¿Esa es la apuesta? —Exactamente. Incluso te expliqué mi razonamiento. Honestamente, siento que estoy siendo demasiado generoso. Arielle apoyó el mentón sobre una mano. Completamente desprovista de emoción, por lo menos eso quería aparentar, pero Luke pudo ver como levantaba ligeramente las comisuras de su boca. —...Sí. De hecho, suena demasiado conveniente para ti. —¿Hm? —Todo ese discurso no es más que una excusa para hacer que escoja la opción incorrecta. Luke también sonrió con falsa inocencia. —No tengo idea de qué estás hablando. Tras unos segundos de silencioso escrutinio, la joven terminó por sentenciar: —Nadie abrirá esa puerta. —¿Segura? — Que empiece a contar el tiempo desde ya. Luke apoyó la espalda contra la silla con una tranquilidad casi irritante mientras observaba el enorme reloj de pared que continuaba marcando el paso de los segundos con su insistente tic tac. Tic. Toc. Arielle ni siquiera parecía dudar de su respuesta. De hecho, cuanto más lo pensaba, más convencida lucía de haber tomado la decisión correcta. Y honestamente, tenía sentido. Los sirvientes ya sabían que ambos estaban en la biblioteca. Interrumpir a dos nobles sin motivo sería una falta de tacto innecesaria, especialmente considerando la delicada situación del compromiso. Si alguien llegaba a acercarse siquiera a la puerta, lo normal sería retirarse antes de tocar. Era una apuesta bastante unilateral. Lo cual hacía todavía más divertida la situación. Una sonrisa lenta empezó a formarse en el rostro de Luke. \ —¿Por qué estás sonriendo así? —preguntó Arielle inmediatamente, estrechando la mirada con evidente desconfianza. —¿Hm? ¿Así cómo? —Como un criminal barato que cree que hizo algo inteligente. \ Luke carraspeó suavemente antes de alzar apenas la voz hacia la entrada de la biblioteca. —¿Hay alguien afuera? Arielle parpadeó. —...¿Qué estás haciendo? Él no respondió. —¿Hola? ¿Hay alguien? El silencio que siguió fue extrañamente incómodo. Arielle lo observó con una mezcla creciente de confusión y desconfianza mientras él seguía mirando hacia la puerta con aparente seriedad. —...¿Acabas de empezar a gritarle a una pared? —Shh. —¿"Shh" qué? Finalmente, del otro lado se escucharon pasos apresurados. La manija giró casi de inmediato y una joven sirvienta abrió la puerta con visible preocupación. —¡L-Lord Luke! ¿Ocurrió algo? Incluso ella parecía esperar algún tipo de emergencia. Luke cambió de actitud tan rápido que incluso resultó sospechoso. —Ah, perdón. No era nada urgente —respondió con una sonrisa educada—. Solo quería pedir un poco de té. La sirvienta se quedó congelada unos segundos. —...¿Té? —Sí. Pensé que sería apropiado después de tanto tiempo leyendo. La joven parpadeó un par de veces antes de reaccionar. —¡S-Sí! ¡Lo traeré enseguida! Después de hacer una rápida reverencia, salió nuevamente de la biblioteca, aunque todavía parecía confundida mientras cerraba la puerta. Click. El silencio regresó a la biblioteca. Luke volvió lentamente la vista hacia Arielle. —Bueno, supongo que eso resuelve la apuesta. Hubo unos segundos de absoluto silencio. Después— —¡Eso es hacer trampa! —espetó Arielle de golpe, perdiendo la compostura inmediatamente—. ¡Literalmente llamaste a alguien tú mismo! —La apuesta era si alguien abriría la puerta en menos de tres minutos. —¡Pero provocaste el resultado! —Y aún así ocurrió. —¡Eso es una estupidez! Luke levantó una mano con calma exagerada, como si intentara tranquilizar a una criatura particularmente problemática. —No veo necesario alterarse tanto por algo así. —¡¿Cómo quieres que reaccione entonces?! \ Por un momento, incluso él sintió un poco de culpa. Solo un poco. —Bien, bien —cedió finalmente con un suspiro—. Como claramente no vamos a ponernos de acuerdo, diré que fue un empate. Arielle frunció el ceño, todavía visiblemente molesta. —...¿Empate? —Me parece lo más justo. Si seguimos discutiendo esto, vas a terminar gritando en plena biblioteca. La irritación en el rostro de Arielle no desapareció del todo, aunque al menos dejó de mirarlo como si quisiera arrojarle el reloj encima. —Hmph... si ibas a hacer algo tan ridículo, ¿por qué no abriste la puerta tú mismo y ya? El comentario lo tomó desprevenido. — ¿...Qué? Hubo un breve silencio. —...Tienes razón. —¿Eh? —Eso habría sido mucho más simple. Arielle lo miró unos segundos, completamente incrédula, como si acabara de darse cuenta de que estaba discutiendo con un idiota sin remedio. Mientras tanto, Luke parecía genuinamente decepcionado consigo mismo por no haber pensado en una solución tan obvia antes. Cambió de tema antes de seguir sintiendo más vergüenza. —Ehem...Además, las reglas eran claras desde el principio. Arielle tuvo un muy mal presentimiento de repente. —...¿Qué reglas? Una sonrisa peligrosa apareció en el rostro de Luke. —Que toda apuesta debía terminar con una pregunta respondida. —... —Así que como esto terminó en empate... \ Arielle claramente quería protestar otra vez, pero incluso ella parecía darse cuenta de que continuar discutiendo solo le daría más terreno para seguir molestándola. Terminó desviando la mirada con evidente disgusto. —Haz la maldita pregunta de una vez. —Ooh, ¿tantas ganas tienes de saber más sobre mí? Lo siento, pero no me siento muy cómodo avanzando tan rápido, ¿entiendes...? —Bien, lo tomaré como que no quieres preguntar, entonc— —¡Espera, espera, espera! —agitó ambas manos con rapidez—. ¡Sí quiero hacer la pregunta! No me refería a eso. —Entonces escúpela rápido. \ —Bien. Ya que la audiencia no puede esperar... Se aclaró la garganta. —RURRRURRRURRR. Imitando un exagerado redoble de tambores con la boca, levantó una mano hacia el techo antes de apuntarla solemnemente hacia Arielle. —La gran pregunta es... ¿Cuáles son tus gustos? Ella pestañeó una vez. —¿Qué? —Las cosas que te gustan, cómo matas el tiempo... ya sabes, aquello que evita que quieras escapar por una ventana e incendiar la mansión. Hizo una breve pausa. —Ah, y ya que estamos, te contaré los míos sin costo adicional. Así de bondadoso soy. Me encantan las fiestas, pasear por la ciudad, visitar los puertos y dormir cuando no tengo nada que hacer. Se señaló el pecho con orgullo. —Como puedes comprobar, soy una persona perfectamente normal. ¿No me ves con otros ojos ahora? —Hablas demasiado, además nadie te preguntó y tampoco pienso recordarlo, así que ahórrate el espectáculo. Luke llevó una mano al pecho como si acabaran de atravesarle el corazón. —Veo que hoy tenemos un público difícil. Aunque, pensándolo mejor, quizá el problema sea el escenario. Hizo un gesto teatral alrededor de la biblioteca. —Demasiados libros intimidan, ¿o será acaso mi presencia la que impone? Arielle permaneció completamente inmóvil. —... —Pero bien. Señorita Arielle, ¿cuál es su respuesta? Ella bajó ligeramente la mirada. —¿Cosas que me gustan...? —Sí, no te reprimas. Aunque mis gustos sean de lo más clásicos, no te preocupes por ser juzgada. Soy una persona de mente bastante abierta. Lo suficientemente abierta como para albergar recuerdos completos de otra vida. Ignorando por completo el comentario, Arielle permaneció pensativa unos instantes, con la vista perdida en algún punto del vacío. Finalmente respondió. —No creo que haya algo así. —¡Ey! No se pueden esquivar las preguntas. Las respuestas deben ser cien por ciento honestas. —No estoy esquivando nada. Te estoy diciendo que no siento algo así por nada en particular. —No me vengas con la historia de la heroína trágica. Todo el mundo tiene algo. Pasear, tomar el té, leer novelas, molestar chicas plebeyas en la academia... debe existir alguna cosa. —No entiendo la mitad de lo que acabas de decir. —El caso es que tiene que haber algo que hagas por voluntad propia. Lo primero que se te venga a la mente sirve. El silencio volvió a instalarse entre ambos. Finalmente, todavía un poco indecisa, Arielle respondió: —Mmm... normalmente estudio magia. Luke asintió varias veces. —¡Eso! Vamos bien. Era un pasatiempo que podría esperar, con un linaje de magos y el gran historial de hechizos que manejaba en la historia original lo veía bastante normal, incluso si todavía no era capaz de realizarla. —Es divertido ver a los profesores. —¿Los hechizos? O acaso, ¿la forma en que enseñan? Sin darse cuenta, empezó a comportarse como un psicólogo frente a un paciente particularmente complicado, guiándola poco a poco para que expresara sus sentimientos. Arielle respondió casi de inmediato. —Es realmente divertida la expresión que ponen cuando empiezan a disculparse por su inutilidad como maestros frente a mi padre y le ruegan que les permita renunciar, completamente horrorizados por la respuesta que pueda darles. El movimiento afirmativo de Luke se detuvo en seco. —...¿Eh? Le tomó más de un segundo procesar aquellas palabras. Pero Arielle, quizá por primera vez desde que la conocía, parecía genuinamente interesada en un tema. Como si alguien hubiera accionado un interruptor invisible. —Oh, también es entretenido ordenarles cosas a los sirvientes cuando están ocupados. La cara que ponen cuando les pido algo en mitad de su trabajo suele ser bastante graciosa. En especial cuando son cosas que por alguna razón no quieren hacer, como hoy que le ordené al chef que agreg— Luke levantó ambas manos de golpe. —¡Alto! ¡Ya entendí! ¡No necesito más ejemplos! Pensándolo mejor, no estaba especialmente interesado en profundizar en la compleja psique de una villana. —Olvidémonos de las personas. O de sus expresiones. O de cualquier actividad que implique sufrimiento ajeno. Algo más normal. No sé... cuidar mascotas, arreglar jardines... Hizo una pausa. —En este punto hasta te compro que te guste no hacer absolutamente nada. Una pregunta aparentemente sencilla estaba consiguiendo darle dolor de cabeza. Definitivamente aquella chica tenía un talento muy peculiar. Arielle inclinó apenas la cabeza. —Mmm... supongo que me gustan las rosas. Luke esperó unos segundos. —¿Solo eso? —Su forma me parece bastante intrigante. \ Sonrió satisfecho. —¡Eso era justo lo que estaba buscando! Por fin algo completamente normal. Me parece un gusto excelente. Aunque había sido él quien hizo la pregunta, ya quería pasar a la siguiente por el bien de su propia estabilidad mental. A Arielle tampoco pareció importarle que quisiera terminar el tema tan abruptamente. No era como si tuviera especial interés en seguir hablando sobre sí misma. Así que Luke continuó. —Bueno, ahora te toca preguntar. Soy un libro abierto, así que te concederé el honor de satisfacer tu curiosidad. Mi tipo ideal de chica, por ejemplo, sería alguien humilde, tranquila, con mucho bus— —No me interesa. No tengo nada que preguntarte. Luke se quedó inmóvil. Parpadeó una vez. Luego otra. ... —No puedes hacer eso. —Claro que puedo. —No. Estoy obligado a responder una pregunta. —Entonces responde cuando exista una. —Precisamente por eso necesitas hacerla. Si no preguntas, yo no puedo responder. Y si yo no respondo, la consecuencia de la apuesta queda incompleta. Arielle lo observó fijamente. —Eso no tiene ningún sentido. —Tiene muchísimo sentido. —No lo tiene. —Sí lo tiene. —Que no lo tiene. —... Tras unos segundos de silencio, Luke cruzó los brazos con expresión satisfecha. —Es una deducción impecable. —...Cuando aprenda magia definitivamente te voy a reducir a cenizas. —Ha ha... no hay necesidad de hacer ese tipo de bromas, señorita Arielle. Resolver desacuerdos mediante incineración está bastante mal visto socialmente. Respondió con una sonrisa despreocupada. Por dentro, sin embargo, sintió un escalofrío recorrerle la espalda. \ \ Decidió no profundizar en esa línea de pensamiento. Había ciertas preguntas para las que prefería no conocer la respuesta. Afortunadamente, Arielle terminó desviando la mirada. —Bien. Terminemos con esto. Por algún motivo, sentía que seguir discutiendo aquella lógica solo conseguiría darle otra oportunidad para seguir hablando. —Me alegra que hayas entrado en razón. Adelante, dispara la bala. —Preguntaría por qué te pasas el día diciendo cosas sin sentido, pero sería como preguntarle a un idiota por qué es idiota. Extrañamente, Luke se encontró un poco de acuerdo. No con la parte del idiota, obviamente. Pero sí con lo otro. Desde que había obtenido aquellos recuerdos, cada vez le resultaba más frecuente soltar expresiones extrañas sin pensarlo demasiado. Este mundo ni siquiera tenía armas de fuego. Y aun así acababa de decir "dispara la bala" con total naturalidad. Era irritante cuando se detenía a pensarlo. —Mi pregunta es... —RURRRURRRURRR. Antes de que pudiera continuar, Luke añadió por su cuenta otro redoble de tambores. Arielle simplemente permaneció inmóvil incluso después de que terminara. La mirada que le dirigió era tan fría que habría podido congelar el té que aún no llegaba. —... —...Lo siento. Adelante. Incluso él tuvo que admitir que aquello había sido bastante estúpido. Arielle respiró lentamente. —¿Por qué tienes el cabello largo? La pregunta hizo que Luke tardara un instante en reaccionar. —¿Eh? —¿Te van esas cosas? —¿En serio estás usando tu oportunidad para intimidarme? La villana frunció ligeramente el ceño. —¿Qué tiene que ver eso con mi pregunta? Abrió la boca dispuesto a responder. Pero en realidad no encontró tampoco ninguna respuesta lógica. —...Nada. —Entonces responde para poder terminar con esto. Por algún motivo, aquella reacción lo dejó un poco descolocado. No parecía estar burlándose. Tampoco sonaba especialmente interesada. Más bien daba la impresión de que simplemente había preguntado lo primero que se le había ocurrido. \ Si era así, su capacidad para comunicarse se encontraba varios pisos por debajo del subsuelo. Olvídate de ser torpe con las palabras. Las cosas que había dicho el día anterior habrían sonado como una provocación en cien de cada cien ocasiones. Ni los propios condes habrían pensado que era una pregunta genuina. \ Aun así, ya que había preguntado, decidió responder apropiadamente. —Tienes buen ojo para las preguntas, de hecho la respuesta es bastante profunda, hay tres razones. Enderezó la espalda y levantó tres dedos con solemnidad exagerada. —Primera: porque me gusta. Bajó un dedo. —El color combina bastante bien conmigo. Tomó un mechón rojizo entre los dedos y lo observó como si estuviera evaluando una obra de arte. —Además, sería un desperdicio ocultarlo. —... —Algunas personas nacen con talento para la espada. Otras para la magia. Yo fui bendecido con un cabello excepcional. Arielle continuó observándolo con la misma expresión vacía. Luke tosió un par de veces antes de continuar. —La segunda es más importante. Bajó otro dedo. —Me molesta que otras personas decidan cosas por mí. Su tono seguía siendo ligero, pero esta vez no sonó tan teatral. —Siempre hay alguien diciendo qué debería hacer, cómo debería vestir, cómo debería hablar, cómo debería comportarme... Hizo una mueca. —Así que un día pensé: si tanto les molesta, entonces me lo dejaré largo. Era una razón infantil. Probablemente también inmadura. Pero cuanto más insistían en que se lo cortara, menos ganas tenía de hacerlo. Solo de recordarlo sentía deseos de conservarlo otros diez años. —Y la tercera... Levantó ligeramente la barbilla. Una sonrisa apareció lentamente en su rostro. —Porque me veo increíble. Técnicamente era la misma razón que la primera, pero consideraba importante enfatizarla. El silencio que siguió fue absoluto. —... —... —La verdad es importante. —...Definitivamente eres un narcisista desquiciado. —Gracias. —No era un cumplido. —Lo aceptaré gustoso de todos modos. Asintió satisfecho consigo mismo antes de apoyar un codo sobre la mesa. —Bien, veamos... para la siguiente pregu— —Me largo de aquí. Fue interrumpido tan rápido que ni siquiera alcanzó a terminar la frase. —¿Qué? ¿Ya te vas? —No pienso seguir con esta estupidez ni un segunda más. Arielle cerró el libro de golpe y comenzó a ponerse de pie. —Ya respondí una pregunta. Agradece que te concediera siquiera eso. —Pero la apuesta terminó en empate. Técnicamente ninguno de los dos ganó, así que no sirve para decidir un vencedor. —Claramente hiciste trampa, así que la que ganó fui yo. Me largo. Arielle ni siquiera parecía interesada en discutir el asunto. Para ella, aquello no era más que otra excusa inventada por Luke para seguir hablando. Y, siendo sinceros... Probablemente tenía razón. Luke se rascó distraídamente la mejilla. Bueno, tampoco era como si pudiera negarlo a estas alturas. —Está bien. Entonces hagamos una última apuesta. —Me rehúso. La respuesta llegó antes de que él terminara de acomodarse en la silla. —¿Estás segura? Si aceptas, voy a mostrarte algo realmente asombroso. —No me interesa verte hacer otro de tus disparates. Como si hubiera esperado aquella respuesta, el joven sonrió de forma temeraria. —¿Incluso si te dijera que puedo leer la mente? Arielle tan solo pudo alzar una ceja como si estuviera frente al mayor idiota del continente. —...Estás completamente loco Aquella frase no parecía una burla sino un diagnóstico. —Dices eso, pero te rehúsas a comprobarlo por ti misma. Ja... al final parece que la charlatana eres tú. —¿Haah...? Lo que dices es una completa estupidez. No necesito comprobar nada para saberlo. —Valee... así que la señorita prefiere esquivar el tema antes que descubrir mi habilidad. Lo entiendo. Debe ser duro enfrentarse a un poder que escapa por completo a tu compre— —¡Ya cállate de una vez! ¿En serio no puedes aceptar un "no" como respuesta? —Claro que puedo. Pero antes tendrás que admitir que tienes miedo de que realmente pueda hacerlo. Arielle cerró los ojos llevándose lentamente una mano a la frente como si toda aquella conversación le estuviera provocando una migraña. \ Había perdido la cuenta de cuántas veces lo había rechazado de forma directa. Y, aun así, él seguía hablando con exactamente la misma energía del principio. Era como intentar espantar una mosca. Sin importar cuanto la apartaras siempre volvía para molestar. —... —Mira, hagámoslo simple —insistió Luke, apoyando dos dedos sobre su propia sien con teatralidad—. Solo piensa en un número. El primero que se te venga a la mente. Si me equivoco, simplemente admitiré mi derrota, responderé rápido y terminaremos con esto. Arielle le lanzó una mirada llena de fastidio. Pero finalmente terminó soltando un largo suspiro. absolutamente esta iba a ser la ultima vez que le seguiría la corriente. —...Ya lo pensé. Acaba con esto de una vez. Los ojos de Luke brillaron. —¡Oh! ¿Así que aceptas? Sabía que terminarías entrando en razón. Sin darle tiempo para arrepentirse, apoyó aún más los dos dedos sobre su sien y cerró los ojos con exagerada solemnidad. —Mmmmm... Frunció el ceño. Inclinando apenas la cabeza. Luego cambió la mano de posición, como si estuviera buscando una mejor señal. —Vaya... tu fortaleza mental es considerable. Debo admitirlo. Ella lo observaba con unos ojos completamente vacíos. No de incredulidad. De eso, al menos, estaba segura. —Pero no es suficiente... Enarcó el ceño aún mas fuerte, como si siguiera concentrado. Guardando silencio unos segundos más como si estuviera luchando con alguna especie de fuerza desconocida. Entonces abrió los ojos de golpe. —¡¡LO TENGO!! dio un gran salto y, olvidándose por completo de toda etiqueta noble, la señaló con el dedo índice. —¡El número que pensaste es... el dos! Arielle ni siquiera pestañeó. —Estás completamente equivocado. —... —¿Eh? —Patético. ¿Por qué escogerías precisamente el dos? —¡Eso es imposible! Se llevó ambas manos a la cabeza, como si acabara de recibir la noticia más impactante de su vida. —¡No hay lógica detrás de mi respuesta! ¡Yo solo dije el número que estabas pensando! Se quedó inmóvil un segundo. Luego abrió mucho los ojos. —...Ah. Una enorme sonrisa apareció en su rostro. —¡Ya entendí! Un mal presentimiento recorrió a Arielle. —¡Lo adiviné! ¡Solo que te niegas a admitirlo! ¡Eso también es hacer trampa! La señaló con absoluta convicción. —¡Exijo un empate! ¡No existe ninguna forma de demostrar que ese no era el número que pensaste! Silencio. CLUNK. Uno de los gruesos libros sobre la mesa terminó en manos de Arielle. Al percatarla armada, El joven Valenroth retrocedió un paso casi por reflejo. —¡E-Está bien, está bien! ¡Es tu victoria! Así que no hagamos nada de lo que podamos arrepentirnos más adelante... —Te aseguro que yo no me arrepentiré de lo que pienso hacer. —E-Espera. Me disculpo por mi absoluta falta de criterio. Demos este asunto por terminado, ¿sí? Al fin y al cabo era eso lo que querías. Conservemos la calma. Ella no respondió en lo más mínimo, a cambio, sujeto el libro con incluso más fuerza. Los segundos comenzaron a alargarse de forma insoportablemente lenta. Solo cuando ella volvió a dejar el volumen sobre la mesa, se permitió exhalar. \ Para cuando levantó de nuevo la vista, ya había recuperado aquella sonrisa despreocupada que parecía sobrevivir incluso a sus propias imprudencias. —Bien, puedes hacer tu pregunta. Soy todo oídos y, como gesto de paz, prometo ser rápido y conciso. La respuesta de Arielle se hizo esperar. Su mirada permaneció fija sobre él unos segundos. Era definitivamente extraño. Llevaba toda el día observándolo cambiar de actitud una y otra vez con una facilidad desconcertante. Un momento actuaba como un noble educado. Al siguiente se volvía la persona más insoportable del planeta. Luego volvía a comportarse con un extreña cortesía. Y cinco segundos después parecía un niño incapaz de estarse quieto. No era coherente ni siquiera consigo mismo. Y, de vez en cuando... Entre toda aquella absurda actuación, dejaba escapar comentarios que no parecían pertenecer a ninguno de esos dos. "Porque me molesta que decidan por mí." Arielle, por primera vez desde que había comenzado aquel juego, no respondió con la intención de terminar la conversación cuanto antes. Su mirada descendió lentamente hacia la mesa. Como si estuviera ordenando una idea. O descartando varias antes de quedarse únicamente con una. Finalmente volvió a levantar la vista. Esta vez sus ojos no reflejaban el fastidio habitual. —...¿Por qué ocultas tu verdadera personalidad? El efecto fue inmediato. La sonrisa de Luke tembló por un momento. Fue un cambio tan sutil que apenas existió. —¿Eh? —No me hagas repetirme. El tic-tac del reloj volvió a hacerse presente. Por primera vez desde que había llegado a la mansión, Luke no encontró una respuesta inmediata. Sus dedos dejaron de moverse y su respiración perdió ligeramente el ritmo. La pregunta no era especialmente complicada. Precisamente por eso resultaba tan incómoda. Después de todo no era como que pudiera responder honestamente. ¿O sí podía? Durante un instante sintió que lo habían desnudado con una sola frase. No era que hubiera descubierto que tenía otros recuerdos. Ni porque hubiera visto a través de la torpe fachada del joven noble educado que intentaba aparentar. Eso habría sido lo esperable. De hecho, probablemente simplemente le había parecido extraño su forma de comportarse y a eso se refería. pero por alguna razón Luke sentía una inquietud desconcertante. Por un brevísimo instante... Sintió que Arielle estaba mirando un lugar mucho más profundo. Un lugar al que ni siquiera ella debería haber podido llegar. Sus labios se entreabrieron un poco. Como si varias respuestas distintas hubieran intentado salir al mismo tiempo. La verdad. Una media verdad. Una mentira. Sus labios se entreabrieron un poco, paralizados. ¿Qué se suponía que debía responder? ¿por qué le importaría saber eso? ¿Cambiaría algo la forma en que respondiera? Las preguntas empezaron a arremolinarse en su cabeza, cada vez con mas fuerza. Al final... ... Sonrió. —...No sé de qué estás hablando. Una sonrisa demasiado rápida. Demasiado artificial incluso para alguien como él. Arielle lo observó unos segundos más. No parecía enfadada. Ni siquiera decepcionada. Solo... Cansada. —...Qué patético. No lo dijo con desprecio. Sonó más cercano a una conclusión. Una pequeña risa seca salió de la boca de Luke intentando pasar del tema sutilmente. —Jaja... creo que la señorita Arielle me sobreestima demasiado. Yo siempre he sido así, aunque a veces me pongo un poco sentimental, soy una persona frágil, después de todo. Las palabras salieron con la misma ligereza de siempre. Pero incluso él sintió que sonaban huecas. Arielle ya había perdido el interés. Se levantó de la silla. —¿Eh? Oye, espera. No obtuvo respuesta. Ella simplemente tomó el libro que había estado leyendo y comenzó a caminar hacia la salida. —Vamos, no pongas esa cara. Era solo un juego. Silencio. —Si fue por la apuesta anterior, ya te pedí disculpas. Nada. Ni siquiera redujo el paso. Luke terminó levantándose también. —Oye, en serio. No hace falta que te enfades tanto. La mano de Arielle ya descansaba sobre el pomo de la puerta. Ella giró apenas el rostro. Lo justo para que él pudiera verla de perfil. —No me vuelvas a hablar. Click. La puerta se cerró tras ella. ... Luke permaneció inmóvil unos segundos. La sonrisa que había mantenido durante toda la conversación desapareció lentamente. —... Se dejó caer otra vez sobre la silla. —...Qué pregunta más rara. No sabía exactamente qué había querido decir Arielle. Pero, por algún motivo... Sentía que había perdido aquella última apuesta mucho antes de que empezara. En ese momento, la puerta volvió a abrirse. La joven sirvienta de antes entró con una bandeja entre las manos. —Lord Luke, traje el té que me pidió... Solo entonces levantó la vista. Parpadeó. —¿Eh...? ¿La señorita Arielle ya se marchó? La mirada de Luke terminó posándose sobre la segunda taza. Luego sonrió con la naturalidad de siempre. —Parece que sí. —Ay... qué desperdicio. Les pedí que prepararan el té favorito de la señorita Arielle pensando que podrían disfrutarlo juntos... La sirvienta dejó cuidadosamente la bandeja sobre la mesa antes de retirarse. Luke tomó una de las tazas, un tenue aroma a jazmín escapó con el vapor. La otra quedó intacta. ... —Sí... Bajó la vista hacia el asiento vacío. —...Supongo que sí fue un desperdicio.
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Estás leyendo el capítulo 5 de Conviviendo con la villana (Novela), un novela. Luke es un joven noble que disfruta de una vida cómoda, evitando a toda costa cualquier responsabilidad. Y se supone que así debería seguir siendo. Hasta que una mañana despierta con los recuerdos de otra vida. En… Este capítulo tiene publicado el 1 de septiembre de 2026. Conviviendo con la villana (Novela) tiene 15 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.