arrow_back

Leer Conviviendo con la villana (Novela) Capítulo 4 online gratis en español

Una vez Luke terminó de comer, regresó a su habitación para terminar de arreglarse. Tenía la manía de cuidar especialmente su cabello rojizo, prestando atención a la longitud para que no se desordenara ni le restara presencia. Cuando terminó, su siguiente destino era la biblioteca de la mansión. La noche anterior le había comentado a su mayordomo su "plan de acción" y, como cabía esperar, este ya había transmitido sus intenciones; una de las sirvientas se lo había recordado al finalizar el desayuno. —Ahhh... qué pereza —murmuró, arrastrando un poco los pies al salir—. ¿No puedo simplemente relajarme en la mansión? Ya saben... adaptarme y todo eso. Las ganas de quedarse en su habitación empezaron a crecer con rapidez. No, más que eso, lo que realmente quería era salir de la mansión y recorrer las calles del condado sin preocuparse por nada. —No... todavía no puedo —se corrigió con fastidio—. Tengo que seguir con el plan... aparentar ser un chico bueno. Decirlo era fácil. Mantenerlo no tanto. Luke no tenía ninguna intención real de fingir su personalidad más de lo necesario; le resultaba agotador, innecesario, y honestamente le daba igual lo que los sirvientes pudieran decir de él a sus espaldas. Si fuera por él, ni siquiera se molestaría. Pero esta situación era distinta. Si su prometida no fuera la villana, probablemente ni lo intentaría. —En serio que tengo mala suerte... —bufó—. Tenía que tocarme justo ella. ¿Qué tan mal le había salido la jugada como para que sus nuevos recuerdos y ese compromiso coincidieran de esa forma? —Aunque... pensándolo mejor —añadió, torciendo un poco la boca al recordar cierto tenedor—, sin esos recuerdos mi destino sería bastante peor... No necesitaba desarrollarlo más. Después de todo, no parecía un futuro especialmente largo. —Tsk... Se rascó el lateral de la cabeza, claramente irritado, no tanto por la situación en sí como por lo incómoda que se le estaba haciendo. —Y encima... esta sensación... No supo terminar la idea, pero tampoco hizo especial esfuerzo en profundizar en ello. Mientras pensaba en todo eso, sus pasos no se detuvieron en ningún momento. Avanzaba por el pasillo amplio de la mansión con naturalidad, como si en el fondo ya hubiera tomado una decisión y lo demás fueran solo quejas de acompañamiento. Fue entonces cuando levantó la vista. Al otro lado del pasillo, alguien venía en su dirección. Su mala suerte no parecía tener intención de darle tregua. \ La figura se fue definiendo con cada paso. Arielle. Al igual que él, parecía haber pasado por su habitación antes de salir. Ahora vestía con más cuidado, con un conjunto que, lejos de suavizar su presencia, terminaba resaltando aún más el contraste con su cabello celeste aguamarina, un contraste que atraía la vista aunque uno se propusiera lo contrario. En cuanto lo reconoció, una expresión de disgusto apareció en su rostro sin el menor intento de ocultarla. Luke respondió casi por reflejo con un ceño fruncido a juego, claramente molesto por la forma tan abierta en la que ella mostraba su desagrado. \ Por supuesto, en su cabeza eso no aplicaba para él. Después de todo, Luke consideraba que su situación era distinta: él sí sabía con quién estaba tratando, tenía esos recuerdos, tenía contexto, tenía razones más que suficientes para no fingir simpatía. Al menos eso pensaba. La distancia entre ambos se redujo con rapidez hasta dejarlos prácticamente frente a frente, justo en el punto donde se encontraba la puerta de la biblioteca. Para Luke, aquello era casi una salida conveniente; si simplemente tomaba el pomo y entraba, todo terminaría sin necesidad de intercambiar una sola palabra. Era perfecto. Extendió la mano con total naturalidad, dispuesto a abrir la puerta y dar por terminado el encuentro sin complicaciones. Y entonces— otra mano se adelantó en el mismo instante. Sus dedos estaban a punto de alcanzar el frío del metal cuando un roce inesperado detuvo el movimiento. El gesto se interrumpió de forma automática y su mirada descendió apenas lo suficiente para descubrir qué lo había detenido. La mano de Arielle estaba sobre la suya. El silencio que siguió no fue largo, pero sí lo bastante incómodo como para dejar claro que aquello no había sido una coincidencia fácil de ignorar. \ Ahora sí no había duda: iban al mismo lugar. Ambos reaccionaron casi al mismo tiempo. —...! Arielle retiró la mano como si se hubiera quemado, llevándola de inmediato hacia su pecho. El gesto fue demasiado rápido para alguien que hace un momento parecía tan segura de sí misma, y su expresión cambió en un instante. —¡Q-Qué c-crees que estás haciendo...! Luke tardó medio segundo en reaccionar, todavía procesando el contacto. —¿Yo? ¡Fuiste tú la que puso la mano sobre la mía! —¡No te hagas el tonto! —lo interrumpió sin dejarlo terminar, dando un pequeño paso hacia atrás como si necesitara marcar distancia—. ¿Ahora también eres un acosador? ¡Te dije explícitamente que no quería verte en lo más mínimo y sigues empeñado en sacarme de quicio! El golpe fue tan directo que incluso Luke se quedó en blanco por un instante. —¿A-Acosador? —repitió, incrédulo—. ¿Qué disparates estás diciendo? Yo venía desde el principio a buscar unos libros a la biblioteca... ¿no serás tú la que me está empezando a seguir? Se cruzó de brazos, recuperando algo de compostura mientras fruncía el ceño y complementaba. —Para tu información, avisé desde anoche que tenía planeado venir aquí. —¡Nadie me avisó de eso! —¿Y por qué tendrían que avisarte? —respondió, más rápido de lo que había planeado—. Lo que yo haga no es de tu incumbencia. El aire entre ambos se tensó. Sus miradas chocaron sin disimulo, cargadas de fastidio, como si en cualquier momento fueran a volver a enzarzarse. Y, de hecho, lo habrían hecho. Pero Luke se dio cuenta del error que había cometido. \ Este no era el chico bueno que buscaba. —Ehem... —Tosió, ladeando la cabeza hacia la pared mientras intentaba recomponerse antes de que la cosa escalara más de la cuenta. Volvió a mirarla, esta vez forzando un tono más controlado. —Mira... no sé qué clase de malentendido te estás haciendo, pero ya tenía pensado venir aquí desde antes. Se lo comenté a mi mayordomo anoche, y él lo transmitió. Hizo un pequeño gesto hacia la puerta, sin perder del todo la rigidez. —Más allá de eso, no tiene nada que ver contigo. —Mmm... El cambio la tomó ligeramente desprevenida. Arielle no respondió de inmediato. Se quedó mirándolo unos segundos con el ceño fruncido, sopesando si aquello era verdad o solo otra forma torpe de justificarse. Se replanteó la situación por un momento. Darle el beneficio de la duda estaba descartado; lo primero que pensó fue que se trataba de otra excusa mal armada. Hasta ahora, todo lo que venía de él le resultaba sospechoso por defecto: cada gesto suyo parecía esconder una segunda intención, por torpe que fuera la ejecución. Pero aun así... La escena no terminaba de encajar del todo. Si de verdad la estuviera siguiendo, ¿habría reaccionado así? ¿Tan torpe, tan descolocado por algo que ni siquiera parecía entender? Arielle bajó la vista un instante hacia la puerta. Luego volvió a fijarla en él, evaluándolo en silencio. Confiar en él seguía fuera de discusión. Simplemente... no parecía lo bastante listo como para improvisar una mentira así sobre la marcha. Lo cual, en lugar de tranquilizarla, le resultó ligeramente irritante por razones que no se molestó en analizar. —Tch... Chasqueó la lengua, apartando la mirada como si el asunto hubiera perdido interés de repente. No valía la pena seguir dándole vueltas. —Entonces muévete. No fue una petición. Lo dijo como si fuera lo más obvio del mundo, avanzando sin esperar respuesta y obligándolo a apartarse si no quería volver a chocar. Pasó a su lado con paso firme, abriendo la puerta con un gesto seco. —Y deja de hacer cosas raras —añadió en voz baja, sin mirarlo, como si hablara más consigo misma que con él—. Es molesto. Entró a la biblioteca sin esperar reacción alguna, liberando el agarre del pomo al momento de pasar al otro lado. Luke soltó un suspiro ante aquel desenlace tan repentino y alcanzó a sostener la puerta antes de que se le cerrara en la cara. La biblioteca de la mansión no era simplemente grande; estaba construida con un nivel de detalle que dejaba claro cuánto dinero había sido enterrado allí. Filas de estanterías altas recorrían las paredes hasta casi rozar el techo, cargadas con volúmenes de distintos tamaños cuyos lomos decorados parecían más reliquias que simples libros. La luz de la mañana atravesaba los ventanales alargados del fondo y caía sobre la madera oscura, envolviendo el lugar en una calma elegante que invitaba a bajar la voz. Se notaba que el condado Lioren albergaba una familia de magos. Incluso Luke, que normalmente no tenía demasiada paciencia para ese tipo de cosas, tuvo que admitir internamente que estaba bastante bien hecha. El leve sonido de un reloj acompañaba el silencio del lugar. Tic. Toc. En el centro, una única mesa larga dominaba el espacio, lo suficientemente amplia como para albergar a varias personas sin obligarlas a interactuar entre sí, lo cual, dadas las circunstancias, le resultó bastante conveniente. Arielle prácticamente desapareció entre las estanterías apenas entró, moviéndose entre los corredores con una naturalidad que dejaba claro que ya conocía el lugar. Recordando el motivo por el que había entrado allí, terminó imitándola y comenzó a recorrer los distintos estantes sin demasiado orden. Eso sí, asegurándose inconscientemente de evitar cualquier sector por donde ella estuviera pasando. Tenía el presentimiento de que bastaba con cruzarse a menos de dos metros para que iniciaran otra discusión absurda. \ Su mirada recorrió títulos de historia imperial, tratados mágicos, estudios políticos, manuales de etiqueta, alquimia, arquitectura y quién sabía cuántas cosas más. Había demasiadas opciones. Enserio que era demasiadas... Al cabo de unos segundos terminó frunciendo ligeramente el ceño antes de rendirse casi de inmediato. \ Apagó el cerebro deliberadamente y empezó a sacar libros únicamente porque el título sonaba interesante, pretencioso o lo suficientemente impresionante como para llamar su atención por unos segundos. Para cuando terminó de vagar entre las estanterías, ya llevaba varios libros apilados bajo el brazo. Al volver hacia la mesa, Arielle ya se había instalado en el extremo opuesto sin dirigirle una sola palabra. Tenía una pila considerable de libros acomodada a un lado de su silla y ya se encontraba leyendo uno de ellos con total concentración, como si el resto de la habitación hubiera dejado de existir desde el momento en que abrió la primera página. El joven apenas le dedicó una mirada rápida. No alcanzaba a distinguir los títulos desde esa distancia, aunque tampoco le interesaba demasiado lo que estuviera leyendo. Probablemente sólo quería verse intelectual. Se acercó al lado opuesto de la mesa y dejó caer los libros que había traído consigo. Thump. El golpe seco de varios volúmenes chocando contra la madera rompió el silencio de la biblioteca y viajó suavemente a través de toda la mesa. Inevitablemente, Arielle levantó la vista. La mirada asesina que le lanzó cruzó la distancia casi con precisión mágica. —Ups, mi error —se disculpó Luke por reflejo, intentando mantener intacta su fachada razonable mientras acomodaba los libros frente a él. A juzgar por la expresión de Arielle, aquello no había servido absolutamente de nada. Aun así, ella no dijo nada y simplemente volvió a bajar la vista hacia su lectura. Como si el destino le hubiera dado otra oportunidad, decidió aceptar aquella misericordia implícita y se sentó sin tentar más a su suerte. Acomodó uno de los libros frente a él y lo abrió sin demasiada ceremonia. "Fundamentos del Entendimiento Elemental y Circulación Mágica." \ Sus ojos recorrieron el título mientras una idea empezaba a inflarse sola dentro de su cabeza. \ La imagen apareció de inmediato. Un Luke adulto, elegantemente vestido, caminando frente a enormes auditorios llenos de magos mientras explicaba teorías complejísimas que nadie más podía comprender completamente. Decenas de discípulos anotaban cada una de sus palabras; algunos incluso se arrodillaban al terminar la conferencia esperando recibir aunque fuera un fragmento adicional de su sabiduría. \ Una sonrisa satisfecha apareció en la comisura de sus labios. \ Con una renovada motivación, abrió la primera página. "Los principios de canalización requieren una comprensión profunda de la relación entre maná ambiental y capacidad individual de almacenamiento..." La emoción le duró exactamente tres líneas. \ Pasó un par de páginas más, intentando darle una oportunidad adicional que en realidad no pensaba conceder. "Las variaciones en la densidad mágica pueden generar inestabilidades en la formación de estructuras arcanas..." \ Cerró el libro con una ligera mueca de decepción, empujándolo a un lado con desgana. —Los eruditos mágicos están sobrevalorados —murmuró en voz baja, como si estuviera emitiendo un juicio serio—. Si de verdad fueran tan increíbles, este mundo estaría lleno de guerras o algo así... y míralo, todo tranquilo. Tomó el siguiente libro sin pensarlo demasiado. Esta vez, el título estaba relacionado con artes refinadas, específicamente pintura y composición estética, lo cual no tardó en despertar otra escena en su cabeza. \ Ahora se imaginaba caminando lentamente por una galería llena de nobles en absoluto silencio, todos observando sus obras incapaces de comprender por completo la profundidad de su talento. Él, por supuesto, permanecería de pie frente a la multitud con expresión tranquila, fingiendo modestia mientras recibía elogios imposibles de rechazar. \ \ Sus ojos brillaron ligeramente. \ Con el espíritu renovado una vez más, abrió el libro que supuestamente definiría su legado artístico. Las primeras páginas hablaban sobre teoría del color, proporciones, composición visual y balance estético. Luke leyó más que antes, quizá simplemente por inercia, pero no tardó demasiado en empezar a fruncir el ceño. \ Pasó otra página. \ El libro terminó cerrado con bastante menos paciencia que el anterior. —Demasiado restrictivo... —murmuró mientras lo apartaba—. Si voy a ser un genio, no pienso seguir las reglas de nadie. Su mirada vagó por la pila restante hasta detenerse en un volumen que destacaba por el título. Esgrima de los caballeros de Helmut. Lo tomó. Lo sostuvo unos segundos. Y finalmente lo devolvió al montón sin siquiera abrirlo. —No. Ni siquiera se molestó en justificarlo esta vez. \ Continuó revisando otros libros, pero el patrón no tardó en repetirse. Abría uno, leía unas cuantas páginas con interés aparente y, apenas el contenido empezaba a exigir algo más que imaginación, terminaba haciendo una mueca de decepción antes de abandonarlo con cualquier excusa improvisada. Con cada nuevo intento, el entusiasmo le duraba menos tiempo y la frustración aparecía más rápido, hasta que finalmente dejó escapar un largo suspiro mientras observaba la pila frente a él. \ Apoyó el codo sobre la mesa y sostuvo su mejilla con aburrimiento. No era que no quisiera encontrar algo interesante; el problema era que todo parecía mucho más atractivo antes de abrirlo. En su cabeza, cada disciplina tenía potencial para convertirlo en alguna figura legendaria. En la práctica, casi todas terminaban reducidas a páginas llenas de teoría, términos tediosos y personas demasiado obsesionadas con explicar cosas simples de la manera más complicada posible. Fue entonces cuando, casi por casualidad, tomó otro libro. El título no era tan llamativo como los anteriores. "Introducción a la ingeniería mágica." \ Lo abrió sin muchas expectativas. "La ingeniería mágica no representa únicamente una herramienta auxiliar para quienes carecen de afinidad elemental, sino una disciplina enfocada en reproducir fenómenos arcanos mediante estructuras de grabado rúnico..." \ Ese fue su primer pensamiento. Pero, a diferencia de los anteriores, esta vez no cerró el libro inmediatamente. "La habilidad de controlar los elementos de la naturaleza sin necesidad de tener la capacidad mágica es un poder que solo se puede lograr a través del grabado mágico de runas..." \ Los ojos de Luke no pudieron evitar abrirse. Sintió un pequeño vuelco en el pecho antes de darse cuenta siquiera de que estaba prestando verdadera atención. Y entonces, casi por reflejo, habló en voz alta. —...Está completamente mal. Una afirmación que buscaba contradecir todo lo que el libro representaba resonó en la biblioteca. No, no era que estuviera todo mal. De hecho, cuanto más avanzaba páginas, más evidente le resultaba que quienes escribieron aquello habían llegado increíblemente lejos con los conocimientos que poseían. Luke pasó varias hojas seguidas, encontrándose con descripciones de artefactos que habían transformado por completo la vida cotidiana del continente: lámparas mágicas capaces de mantener iluminación constante durante días enteros, sistemas rudimentarios de refrigeración mediante núcleos de hielo encantados, incluso diagramas básicos de dirigibles flotantes, considerados actualmente una maravilla tecnológica reservada para las élites y el ejército imperial. Y precisamente por eso sentía aquella molestia atorada en la garganta. Era como ver a alguien construir una obra maestra utilizando herramientas improvisadas... solo para descubrir que llevaba todo el tiempo sosteniendo el instrumento equivocado entre las manos. \ Pasó el dedo bajo aquella línea, frunciendo el ceño. \ Pero él lo sabia. Porque él sí podía imaginar algo más. Los recuerdos que habían aparecido dentro de su cabeza no le otorgaban conocimiento absoluto, ni mucho menos, pero sí le permitían ver una dirección completamente distinta a la que ese mundo parecía haber tomado. La ingeniería mágica no tenía por qué limitarse a reproducir fuego, viento o electricidad mediante runas. El verdadero potencial estaba en la precisión. En construir mecanismos capaces de ejecutar procesos complejos sin depender del talento, concentración o estado mental de un mago. Después de todo, incluso el hechicero más talentoso seguía siendo humano. Su control podía fluctuar. Su agotamiento afectaba el resultado. Sus emociones alteraban la estabilidad de la magia. \ No pensaba adjudicarse mérito por llegar a esa conclusión. Hasta hacía apenas un par de semanas, él mismo habría leído ese libro sin notar nada extraño. Pero ahora era diferente. Ahora tenía recuerdos de otro mundo. Uno donde la gente había construido ciudades enteras basándose precisamente en la creatividad más que en la potencia pura. Y cuanto más lo pensaba, más absurda le parecía la dirección limitada que había tomado la ingeniería mágica actual. "La base para lograr un producto perfecto es comprender exactamente las piezas y procesos que lo componen. La comprensión es el primer y mayor paso hacia el mejor resultado." Incluso el propio libro parecía estar intentando llegar a esa conclusión... y aun así se detenía a medio camino. Resultaba incluso irónico. Entre todas las posibilidades existentes, había terminado interesado precisamente en un campo asociado a investigadores obsesivos y académicos encerrados durante semanas entre planos y fórmulas. Exactamente el tipo de persona que jamás habría imaginado convertirse. Aun así, no dejó el libro. TIC TOC. Continuó con su lectura olvidando, aunque fuera por un rato, el aburrimiento que le habían provocado todos los demás libros. Resultaba muy paradójico que el de todas las personas se interesara por un campo más asociado a los eruditos que libertino como él. Aun así, eso no frenaría su lectura. TIC TOC. Las manecillas de reloj continuaban sonando. TIC TOC. Finalmente levantó ambos brazos y se estiró lentamente, soltando un pequeño gruñido de incomodidad. —Huuh... Sus hombros y espalda estaban rígidos. Claramente no estaba acostumbrado a permanecer sentado leyendo durante tanto tiempo. Al alzar la vista hacia el reloj, recién entonces se dio cuenta de cuánto había pasado. Casi tres horas. \ Su cabeza se sentía pesada después de absorber tantos términos y conceptos seguidos. No sabía si era gracias a los recuerdos de su otro mundo que muchas ideas le resultaban extrañamente intuitivas, pero incluso eso tenía un límite. Por muy interesante que fuera algo, no podía esperar comprender una disciplina completa en una sola tarde. Era como arrojar a alguien al océano y esperar que aprendiera a navegar antes de hundirse. Con algo de curiosidad, terminó girando la cabeza hacia el otro extremo de la mesa. Arielle seguía leyendo. Su postura apenas había cambiado desde que comenzaron. Tenía un libro abierto frente a ella mientras sostenía parcialmente su cabeza con una mano. El flequillo aguamarina caía suavemente sobre su rostro, ocultándole parte de los ojos y dándole una apariencia mucho más tranquila de la que esperaba ver en alguien como ella. \ La observó unos segundos más antes de desviar la vista hacia la pila acomodada junto a su silla. Está vez intentó enfocar la mirada para visualizar los libros amontonados, Y entonces logró leer algunos títulos. "Guía práctica para doblegar la voluntad de tu prometido." "Técnicas verbales para destrucción emocional avanzada." "Cien maneras elegantes de atormentar a tu futuro cónyuge." \ Parpadeó confundido, como si el cansancio le hubiera jugado una mala pasada. Se frotó los ojos antes de volver a mirar. Pero los libros seguían exactamente igual. Su expresión se deformó lentamente. —¿Qué demonios...? La frase escapó de su boca antes de que pudiera contenerla. \ El comentario bastó para que Arielle levantara la vista. Sus ojos siguieron la dirección de la mirada de Luke hasta comprender exactamente qué estaba observando. Como satisfecha de su reacción, realizó una sonrisa más perturbadora que agradable antes de añadir. —¿Qué ocurre? —preguntó con falsa inocencia—. ¿Te dio curiosidad? Considero que el contenido de algunos de ellos, podrían venirte bien. Un escalofrío completamente injustificado le recorrió la espalda. Por un instante incluso imaginó aquellas guías siendo aplicadas experimentalmente sobre él. \ Pero Luke tampoco era alguien dispuesto a dejarse provocar tan fácilmente. Entrecerró ligeramente los ojos antes de responder con otra sonrisa. —Sí, en realidad me interesa bastante el que se encuentra leyendo ahora mismo. No esperaba que la señorita Arielle tuviera interés en estudiar magia con tanta dedicación. Aquel comentario a primera vista desubicado, logró un efecto inmediato. Su sonrisa desapareció completamente. El ceño de Arielle se frunció con una rapidez casi impresionante mientras lo miraba fijamente. Ya había visto esa expresión demasiadas veces para alguien con quien apenas llevaba un día comprometido. Y precisamente por eso entendió que había acertado. —Eres increíblemente irritante, ¿lo sabías? —No realmente. Tal vez confundiste "irritante" con "intelectual". Siendo lo modesto que soy rechazaría esas amables palabras pero tienes razón en que es un adjetivo perfecto para mi. — Había escuchado que el segundo hijo de la familia Valenroth era frívolo y perverso —soltó Arielle volviendo al libro que estaba leyendo— pero en persona pareces simplemente infantil y un fastidio. Como respuesta, Luke solo apoyó la mejilla sobre su mano, sin verse realmente afectado por sus palabras. — Te podría decir exactamente lo mismo. El silencio volvió a instalarse entre ambos durante unos segundos. Curiosamente, empezó a notar algo extraño. A sus ojos Arielle no se parecía en lo más mínimo a la villana del juego, ¿tal vez era porque a sus ojos no era un enemigo sino simplemente una molestia inevitable? No, pero si ese fuera el caso la protagonista nunca hizo nada para ganarse su odio, no solo ella, sino todo el campus temía de toparse con ella en los pasillos. Recordó entonces una de las frases del libro que había estado leyendo hacía apenas unos minutos. "La comprensión es el primer y mayor paso hacia el mejor resultado." Volvió a mirar el libro durante unos segundos antes de cerrarlo lentamente. No tenía intención de relacionarse con Arielle más de lo estrictamente necesario, eso estaba claro. Pero tampoco parecía una mala idea entender, aunque fuera un poco, a la persona con la que técnicamente compartiría techo a partir de ahora. O al menos hasta encontrar una forma conveniente de romper el compromiso. —Oye, sabes... —¿Qué quieres ahora? —Arielle ni siquiera levantó la vista del libro—. ¿No te había dicho ya que no me hablaras? —Bueno, eso es un poco complicado dada la situación, ¿no crees? —No. La respuesta fue tan seca que incluso tuvo que hacer una pausa. —Eso fue bastante cruel, señorita Arielle. Ah... ya sé. ¿Qué tal si hacemos preguntas para conocernos un poco mejor? Algo simple. Podemos aprender sobre los gustos y límites del otro. —Me parece una idea horrible. No tengo absolutamente nada que preguntarte ni tampoco interés en contarte algo sobre mí, así que deja de hacerme perder el tiempo. \ Se levantó despacio de su asiento mientras una sonrisa peligrosa comenzaba a dibujarse en su rostro. \ —Entonces hagamos una apuesta. Arielle levantó una ceja, sin apartar el resto de la cara de la página. —El perdedor tendrá que responder una pregunta del ganador. Suena justo, ¿no? —Ya te dije que me niego, bastardo insistente. —Ohhh, ya veo... Asintió lentamente, como si acabara de comprender una gran tragedia. —Entiendo. Debe ser duro apostar contra alguien de mi nivel. Después de todo, personas de mi calibre no aparecen una vez cada cien años... probablemente cada mil. —... —Mi situación es bastante triste si lo piensas. Nunca podré sentir la auténtica emoción de una apuesta si desde el principio ya sé cómo va a terminar. Ah... qué cruel es la vida para alguien tan excepcional como yo. —¿Ya terminaste? —No realmente, pero tampoco quiero que te deprimas. No hay nada malo con sentir miedo. Cualquier persona normal reaccionaría igual frente a alguien tan brill— —Si acepto, ¿te callarás de una vez? \ Se enderezó de golpe inflando el pecho solemnemente. —Si ese es el caso, supongo que no me queda más opción que acept— —Porque entonces me marcho. Su mente tardó medio segundo en alcanzarla. Arielle cerró el libro que estaba leyendo y empezó a caminar hacia la salida sin siquiera molestarse en devolver los demás a su sitio. Pasó por su lado sin detenerse, completamente decidida a abandonar la biblioteca. La siguió con la mirada mientras se acercaba a la puerta. \ Al final, había supuesto que caería en una provocación tan obvia tarde o temprano. La mano de Arielle alcanzó el pomo. El sonido metálico del mecanismo resonó suavemente. Click. Parecía que su interacción moriría allí mismo, aunque a Luke tampoco le importaba realmente. Al menos eso creía, pero entonces— —No te queda muy bien el apellido Lioren. No parece apropiado para alguien que huye tan rápido. Arielle se detuvo. El ambiente cambió en cuanto terminó de hablar. Y casi inmediatamente después— \ Incluso él sabía que acababa de pasarse. Hacer comentarios relacionados con la familia de otro noble jamás era buena idea, y mucho menos en una situación tan delicada como la suya. Si Arielle decidía mencionar aquello frente a los condes, dudaba muchísimo que su propia familia estuviera dispuesta a protegerlo. Pero, como si fuera poco, su boca decidió empeorar todavía más la situación. —Aunque bueno, tampoco esperaba demasiado valor de alguien que— \ Quiso arrancarse la lengua ahí mismo. El silencio continuó unos segundos más. Después— Bang. La puerta volvió a cerrarse con fuerza. —Solo será una vez —dijo finalmente, con una voz peligrosamente calmada—.Voy a tolerar tu estúpido juego una única vez para demostrar la estupidez que acabas de escupir. Después no quiero volver a oír hablar nada de él. Un gran alivio se apoderó de su cuerpo. Había estado peligrosamente cerca de arruinarlo por abrir la boca de más. Al final, contra todo pronóstico, Arielle había aceptado. Ahora solo tenía que evitar arruinarlo en los primeros treinta segundos.
Conviviendo con la villana (Novela)

Continúa leyendo

Conviviendo con la villana (Novela)

Capítulo 5

Siguiente Capítulo ›

Conviviendo con la villana (Novela) Capítulo 4

Estás leyendo el capítulo 4 de Conviviendo con la villana (Novela), un novela. Luke es un joven noble que disfruta de una vida cómoda, evitando a toda costa cualquier responsabilidad. Y se supone que así debería seguir siendo. Hasta que una mañana despierta con los recuerdos de otra vida. En… Este capítulo tiene publicado el 31 de agosto de 2026. Conviviendo con la villana (Novela) tiene 15 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.