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Leer Conviviendo con la villana (Novela) Capítulo 12 online gratis en español

La campanilla sobre la puerta sonó cuando ambos entraron. El interior de la tienda era mucho más amplio de lo que parecía desde la calle. Los percheros estaban distribuidos en pequeñas secciones, dejando pasillos suficientemente espaciosos para recorrerlos sin tropezar entre sí, mientras varias prendas expuestas cerca de las paredes permitían hacerse una idea de los estilos disponibles. El olor a tela nueva y madera encerada se mezclaba con un perfume ligero que mantenía el ambiente agradable, muy distinto al bullicio de la plaza que acababan de dejar atrás. Arielle dejó escapar un pequeño resoplido mientras avanzaba. El incidente del helado había quedado atrás hacía un rato. La mancha ya no estaba y había conseguido limpiar tanto la zapatilla como la parte afectada de la media con uno de los trapos que guardaba Luke en su bolsa, pero eso no significaba que la incomodidad hubiese desaparecido por completo. Cada cierto tiempo sentía la tela de la media contra la piel y volvía a recordar aquel momento. —Qué fastidio... El murmullo apenas llegó a escapar de sus labios antes de que una joven se acercara desde el mostrador. —Bienvenidos. Espero que hayan tenido un buen día. Si buscan alguna prenda en particular, estaré encantada de ayud— …arles. La empleada los recibió inicialmente con la amabilidad habitual de alguien acostumbrado a recibir clientes, pero finalizando su oración un pequeño sobresalto la recorrió al observar a los jóvenes con más detenimiento. Primero fue el joven. La capa ocultaba buena parte de su ropa, pero no lo suficiente para impedirle distinguir ciertos detalles de la vestimenta que llevaba debajo. La calidad de las telas, el corte y hasta la manera en que estaban confeccionadas eran demasiado buenas para tratarse de prendas corrientes, ella misma podía saberlo después de tantos años trabajando de ello. Después dirigió la atención hacia la joven que lo acompañaba. La capa estaba colocada de una manera un tanto particular. No parecía destinada principalmente a ocultar su cuerpo, sino a cubrir buena parte de su cabeza y rostro, como si quisiera pasar desapercibida durante el trayecto. Aquello permitía que el resto de su atuendo quedara bastante más expuesto. Por eso mismo la prenda que llevaba destacaba aún más. Al fin y al cabo, no era habitual cruzarse con una criada fuera de su lugar de trabajo. Había visto a otras sirvientas por la ciudad, desde luego, pero en este caso resultaba evidente que aquel vestido había sido confeccionado con bastante más atención de la necesaria para un simple vestido de trabajo. Lo que solo dejaba dos opciones disponibles: o que su benefactor tenía un profundo fetiche con las sirvientas y aquel disfraz era parte de algún juego privado que no le concernía, o que aquella chica no era una sirviente cualquiera y por el contrario trabajaba para una prestigiosa familia… Volvió su mirada al chico, su postura demostraba clara confianza al mismo tiempo que parecía perfectamente ordenado incluso aunque en su camisa se veía una pequeña mancha blanca. Tal vez por eso había decidido entrar a la tienda en primer lugar. \ De repente la comprensión llegó como una revelación divina, no faltaba más que juntar hilos para saber lo que estaba pasando en realidad. “¡Por supuesto!” Pensó. Aquella combinación no podía ser nada más y nada menos que una relación prohibida que desafiaba a la Sociedad. Ya no había dudas. Probablemente se trataba de un noble joven. Quizá incluso pertenecía a una familia importante mientras que ella era su maid personal. Una relación que, dadas las circunstancias, su familia no aprobaba. Tal vez sus padres habían intentado separarlos. Tal vez habían encontrado un compromiso para él. Y, cansados de luchar contra las decisiones de una familia que jamás aceptaría una relación entre un noble y una sirvienta, ambos habían decidido fugarse juntos. \ La empleada tuvo que contener la emoción que amenazaba con reflejarse demasiado en su rostro. \ No querían que nadie los reconociera. Seguramente aquel noble estaba intentando mantener un perfil bajo mientras buscaban ropa nueva para continuar su viaje, lejos de una familia que probablemente ya había puesto todos sus recursos en encontrarlos. La sonrisa profesional que había mantenido hasta entonces se volvió mucho más cálida. \ Una nueva determinación nació de sí misma mientras formaba un puño con su mano, decidida a florecer aún más su intenso amor. —Siéntanse libres de recorrer la tienda juntos. Tenemos prendas de distintas calidades y estilos, muchas de ellas perfectas para actuar con discreción, así que estoy convencida que encontrarán algo que les sirva. Luke asintió un poco extrañado por la forma en que lo había dicho, pero decidió no darle muchas vueltas. Arielle por su parte ya había desviado su atención a las diferentes secciones que distinguía desde lejos, así que decidió responder por los dos con un tono educado, a fin de cuentas había aprendido por las duras que era mejor no buscar problemas por fuera de la mansión... —Ehm… ¿Gracias? Por ahora no necesitamos ayuda. Si encontramos algo que nos interese, la llamaremos. —Por supuesto, tómense su tiempo, y no se preocupen por nada… yo me encargaré de que nadie los moleste La empleada inclinó ligeramente la cabeza y se retiró hacia el mostrador, aunque Luke no pudo evitar estremecerse por cómo lanzaba miraditas hacia ellos mientras se tapaba disimuladamente la boca. Una vez concluido aquello, se dirigió hacia la zona de ropa masculina. Apenas había dado unas pisadas cuando empezó a escuchar otros pasos detrás de él. No necesitó girarse para saber quién era. Siguió caminando durante unos segundos, esperando que Arielle cambiara de dirección al darse cuenta de que estaba avanzando hacia una sección que claramente no le correspondía. Sin embargo, las zancadas continuaron detrás de él con la misma insistencia. No pudiéndolo soportar más, se detuvo en seco, haciendo que Arielle frenara de golpe, a punto de chocarse contra él. —¿No habías dicho que ibas a escoger tu propia ropa? —preguntó Luke, levantando el dedo hacia el estandarte que mostraba la sección de hombres—. ¿O es que escuché mal y te referías a que ibas a escoger mi ropa? Arielle frunció el ceño ante el sarcasmo con el que fue recibida. —¿Q-Qué? Claro que no, preferiría quedarme encerrada toda la vida en mi habitación antes que elegir lo que se va a poner un maniquí sin cerebro como tú, por supuesto que hablaba de mi ropa. Pero no significa que tenga que correr hacia el primer vestido que encuentre solo para demostrarte que puedo hacerlo. —Entonces explícame por qué terminaste siguiéndome hasta la sección de ropa masculina. La pregunta consiguió dejarla sin una respuesta inmediata. Así que en cambio recorrió con la mirada los estantes cercanos en busca de alguna explicación razonable, pero todos los artículos que tenía alrededor pertenecían, sin excepción, a prendas para hombres. Después de unos segundos, la seguridad con la que había llegado hasta allí empezó a desaparecer. —Humph, Bueno... El silencio terminó por hacer evidente que no tenía ninguna excusa convincente. Por supuesto que no, pensó Luke. Ni siquiera tenía el sentido común para escoger una prenda de vestir adecuada en la mansión como para que pudiera desenvolverse en este nuevo entorno para ella. Dándose por vencida, finalmente bajó un poco la mirada y admitió, con visible fastidio: —No sé cómo se supone que debo hacer esto. Hay tantas cosas que ni siquiera sé por donde debería empezar… o como continuar después… Luke arqueó ligeramente una ceja. —¿Hacer qué cosa exactamente? —¡¿Que más va a ser?! ¡Elegir la ropa obviamente! — La respuesta salió acompañada de un gesto de frustración, como si admitirlo le resultara mucho más desagradable que enfrentarse a cualquier discusión con él. —No sé qué debería buscar, qué prendas combinan entre sí, ni siquiera dónde se supone que debo probarme algo. ¡Nunca he tenido que hacer algo así por mi cuenta! Tch… si solo te vas a burlar entonces hazte a un lado, yo misma puedo buscar como encargarme. Por un instante, Luke estuvo a punto de burlarse ante su estallido. Pero decidió refrenarse. Incluso si la situación era divertida, especialmente después de verla insistir en que podía arreglárselas sola. Sin embargo, el recuerdo de sus propias primeras escapadas terminó conteniendo la broma antes de que llegara a sus labios. Él también había descubierto, aunque de una manera bastante menos elegante, que abandonar una mansión sin saber cómo desenvolverse fuera de ella era mucho más complicado de lo que parecía. —Entonces llama a una empleada. Puede ayudarte a escoger algo y recomendarte un conjunto con el que te sientas cómoda. Seguramente podrá escoger mejor que cualquiera de nosotros. —¿Por qué tendría que llamarla yo? Si necesito ayuda, ella debería venir a ofrecerla, es su trabajo después de todo. Luke se llevó una mano al rostro y cerró los ojos durante un instante. No tenía ganas de explicar algo tan básico, mucho menos después de haber tenido que detenerse en mitad de la tienda para solucionar el problema. —Porque así no funciona una tienda. Las empleadas no pueden adivinar cuándo necesitas ayuda si no les dices nada. Necesitas ponerle un poco de lóg— Ahhh, ya cállate —lo interrumpió Arielle, superando ya sus niveles usuales de fastidio—. Es solo llamar a una empleada, ¿verdad? —dijo, levantando una mano para llamar la atención de la mujer. \ Algo le decía que así no era la expresión correcta de decirlo, pero no le tomó importancia, peor aún, para su sorpresa, la empleada reaccionó acercándose casi de inmediato, como si hubiera estado especialmente pendiente de ambos inclusive posterior a separarse. Arielle al ver su exitoso plan ejecutado, infló el pecho con orgullo mientras le lanzaba una mirada de autosuficiencia a Luke. \ La empleada finalmente se paró enfrente de ellos antes de agregar un “¿Sucede algo?” con una cara desagradablemente sonriente. —Necesito ropa—soltó Arielle de la nada, completamente inconsciente de la forma de pedir las cosas o proporcionar información asertivamente, pero la trabajadora tal vez acostumbrada ya a situaciones absurdas en su lugar de trabajo, preguntó naturalmente las intenciones concretas. —¿Se refiere a que requiere ayuda buscando algunos conjuntos que le puedan sentar bien? —También quiero saber dónde puedo probármelos. —¡Con mucho gusto! —la curvatura en los ojos de la dependiente fue suficiente para saber que no le molestaba su forma autoritaria de hablar—. Por aquí, por favor, síganme al sector de damas. —No, yo me quedaré aquí, necesito comprar mis propias cosas. —Las manos de Luke se posaron sobre una de las camisas de la sección, expresando su desinterés por lo demás mientras se la llevaba al frente para simular como se vería con ella frente a un espejo cercano. —Nadie te pidió que vinieras de igual manera. ¡Hmph! vamos. Y por el lado de Arielle también salieron palabras frías como respuesta, retomando el paso en la dirección contraria, dándole miradas de odio de reojo. \ El intercambio se mostraba tan seco para la empleada que por un momento dudó de su propia teoría. ¿Y si estaba equivocada? ¿Y si aquellos dos no tenían la relación que creía? \ Fue entonces el pinchazo de descubrimiento perforó su pecho. \ ¡¿Cómo no se había dado cuenta?! El autocastigo llego por sí mismo, simplemente bastaba por entender que a pesar de sus palabras, la chica se había marchado lanzándole una pequeña mirada de cariño a escondidas, y el propio joven, disimulando que estaba revisando una prenda, usaba el espejo para devolverle aquella amorosa mirada. \ Definitivamente, el destino la había puesto en este mostrador por una razón: ayudar a que aquel amor prohibido floreciera contra viento y marea. Rebosante de nueva resolución, empezó a moverse en dirección a la joven, iba a poner todo su empeño en que pudiera sorprender a su amado. … Sin tener la menor idea de la historia que continuaba reforzándose en la cabeza de la empleada, Luke aprovechó el momento para continuar revisando la sección masculina. No necesitaba que nadie le explicara dónde encontrar su talla. Sus anteriores escapadas le habían dado más experiencia de la que probablemente admitiría frente a cualquier otro noble. Después de haber tenido que comprar ropa por su cuenta en más de una ocasión, sabía reconocer rápidamente qué prendas le quedaban bien y cuáles terminarían resultando incómodas después de unas horas. No era precisamente una habilidad digna de presumir en los círculos nobles, pero resultaba bastante útil cuando uno tenía la costumbre de desaparecer de casa sin avisar. Recorrió los estantes con tranquilidad hasta encontrar varias prendas que llamaron su atención. Escogió una camisa de tela ligera, un pantalón sencillo y una chaqueta que pudiera utilizar durante los viajes sin preocuparse demasiado por ensuciarla. Después de comparar algunas alternativas, terminó reuniendo un pequeño conjunto que llevaba bajo el brazo mientras continuaba recorriendo la tienda. Fue entonces cuando encontró un apartado dedicado a bolsas de viaje. Había varios modelos expuestos sobre una mesa lateral, desde piezas compactas pensadas para una salida de fin de semana hasta opciones mucho más amplias, diseñadas para travesías de varios días. Entre todos ellos, uno terminó llamándole especialmente la atención. Era de cuero oscuro, relativamente compacto y con varios compartimentos en el interior. No parecía particularmente elegante, pero sí resistente, y su tamaño resultaba suficiente para guardar varias pertenencias sin convertirlo en necesariamente en una carga. Lo abrió y revisó el interior con cierta curiosidad. \ Entre la ropa que pensaba comprar, el artefacto de camuflaje y cualquier otra cosa que terminaran adquiriendo durante el día, continuar llevandolo todo bajo en la pobre bolsa que había traído sería bastante incómodo. Además, tenía el tamaño adecuado para acompañarlo durante futuros viajes sin llamar demasiado la atención. —supongo que me llevaré este también… Pasó un rato más comparando algunas prendas, aunque su atención comenzaba a dispersarse. Ya había encontrado prácticamente todo lo que necesitaba y, si Arielle no tardaba demasiado, todavía tendría tiempo de seguir recorriendo la ciudad antes de regresar. Estaba examinando una chaqueta cuando una voz llegó desde unos metros más atrás. —Disculpe, señor... La reconoció enseguida: era la misma empleada que había acompañado a Arielle. Sin embargo, algo en su expresión había cambiado; ya no mostraba la misma afabilidad despreocupada de unos minutos atrás, sino una extrañeza incómoda en su forma de dirigirse hacia él, como si estuviera tratando de decidir cuál era la mejor manera de plantear algo que preferiría no tener que explicar. —¿Podría acompañarme un momento? La prenda volvió lentamente a su lugar. Aquellas palabras bastaron para que la mente de Luke comenzara a imaginar toda clase de posibilidades desagradables. —Sí, claro… ¿Ocurrió algo? ¿O acaso esa idi—? Ejem, ¿mi compañera hizo algo? —No exactamente... Aunque me gustaría que nos acompañara un momento. Su acompañante le espera en los probadores. Aquello no hizo más que aumentar la preocupación. La zona de los probadores se encontraba al otro lado del establecimiento, aislada por una pared negra que cortaba casi toda la visual. Desde su posición, la perspectiva solo le permitía ver el hueco de entrada en la esquina; a través de ese espacio, apenas se distinguían los primeros dos o tres compartimientos, mientras que el resto de la hilera quedaba oculto al fondo, perfectamente resguardado tras el muro. \ Lo primero que pasó por su cabeza fue que Arielle había vuelto a discutir con alguien. Quizá había rechazado alguna prenda de mala manera. Tal vez había tenido algún problema con la empleada. Incluso existía la posibilidad de que hubiese terminado involucrada en alguna discusión absurda con otra clienta. Fuera cual fuera el motivo, solo significaba más problemas. —Está bien. Vamos. Tomó las cosas que llevaba consigo y siguió a la mujer. Atravesaron el centro del establecimiento hasta dejar atrás los principales estantes de ropa. El ambiente también parecía cambiar a medida que avanzaban. Había menos movimiento y las voces de los demás clientes llegaban apenas como un murmullo lejano. Al llegar a aquella sección, Luke comprendió que los probadores estaban destinados principalmente a las clientas. —¿Hay algún problema con que yo pase? La empleada sonrió antes de negar con suavidad. —No, señor. Aunque esta zona suele utilizarse para las damas, no existe ninguna prohibición. De hecho, es bastante común que los hombres acompañen a sus amantes cuando desean conocer su opinión sobre las prendas. Aquella última aclaración le pareció innecesaria, aunque tampoco encontró una razón para discutirla. \ Continuaron hasta el fondo del pasillo. Al no ver ninguna señal clara de cuál era el compartimiento correcto, Luke miró alrededor, confundido. Estaba a punto de preguntarle a la empleada en cuál de todos se encontraba exactamente Arielle cuando la cortina del último cubículo se abrió desde el interior. Durante un instante, olvidó por completo lo que iba a decir. Arielle salió del probador sin la capa que había utilizado para ocultar su apariencia durante el paseo por la ciudad y también sin el elaborado uniforme de maid que había llevado hasta entonces. Vestía una blusa holgada de color marfil que entallaba sutilmente su esbelta silueta, combinada con una falda ligera de tono azul marino que ondeaba levemente con sus pasos, haciendo resaltar el celeste de su cabello. La ropa era mucho más ligera de lo que Luke estaba acostumbrado a verla llevar. No había bordados llamativos ni adornos innecesarios; las telas caían con naturalidad y dejaban sus movimientos mucho más libres. Incluso los zapatos bajos contribuían a esa sensación, haciendo que por un momento pareciera menos la hija de un conde y más una joven que simplemente había decidido salir a caminar por la ciudad. A Luke se le encogió el estómago en un vuelco imprevisto. Apartó la mirada hacia una repisa cualquiera, molesto por su propia falta de concentración. —¿P-Por qué t-tienes esa cara de tonto? —preguntó Arielle con los hombros temblando un poco y las mejillas ligeramente encendidas. Parecía incómoda, sin duda fastidiada por tener que vestir prendas tan baratas y ajenas a sus costumbres, se convenció Luke. Probablemente para ocultar ese malestar, añadió cruzándose de brazos todavía en el mostrador. —¿Y-Y bien? \, pensó Luke, completamente descolocado. Una presión molesta se instaló en el pecho de Luke. ¿A qué venía esa pregunta? ¿Qué clase de respuesta esperaba de él? No tenía sentido que la hija de un conde buscara la aprobación de alguien como él en algo tan trivial como la ropa. Quizá solo quería ponerlo a prueba, o peor, buscaba una excusa para burlarse de su falta de tacto social. Esa idea encendió una punzada de pura irritación que le ayudó a camuflar el sobresalto inexplicable que tenía. Atrapado entre el fastidio de verse arrastrado a sus caprichos y una extraña e inexplicable renuencia a comentar del tema, Luke se aferró al único argumento lógico que le quedaba para defenderse. —¿A qué te refieres con "y bien"? —respondió finalmente, adoptando un tono acusador que también le servía para intentar mantener la compostura—. Te dije que quitarte la capa sería realmente problemático. —¿Pero qué querías que hiciera? No puedo cambiarme con ella puesta. Además, estamos en la parte más apartada de los probadores; dudo que alguien siquiera vaya a vernos. \ Era exactamente lo que quería responderle. Sin embargo, antes de que pudiera decirlo, la empleada intervino con una sonrisa cargada de una complicidad tan sospechosamente desbordante que a Luke le dio una mala espina inmediata. —Por favor, no se preocupen por mí. Mis labios están completamente sellados —dijo guiñándoles un ojo con excesiva complicidad—. Entiendo perfectamente la... urgencia de la situación. Les juro por mi vida que nadie sabrá lo que pasa en este probador. Así que, por favor, ¡sigan en lo suyo y disfruten sin miedo! Había algo en su mirada que a Luke le recordó a un melodrama de telenovela, dejándolo con la incómoda sospecha de que esa mujer no estaba en la misma página que ellos, sino en una biblioteca totalmente diferente. Por el contrario, La expresión de Arielle transmitió una satisfacción bastante clara, casi como si su rostro entero celebrara un silencioso triunfo. \[¿Lo ves? Te dije que no hay ningún problema.\] Eso era exactamente lo que la mirada de Arielle parecía estar gritándole, completamente orgullosa y convencida de que estaban en perfecta sintonía. El problema era que Luke estaba empezando a convencerse de que aquella empleada no había entendido la situación del todo. Al final, prefirió dejar el tema de lado. No tenía sentido seguir discutiendo por algo que ya estaba hecho y, por suerte, independientemente de las ideas que aquella mujer pudiera haberse formado, no parecía que fuera a alertar a ningún guardia ni a intentar sacar provecho de ellos. —Entonces... ¿cómo me veo? La pregunta llegó otra vez, esta vez tapando cualquier malinterpretación que se pudiera darse con una insistencia que hizo evidente que Arielle no pensaba dejarlo pasar. —Solo para que lo sepas, no es como si me importara tu opinión para decidir cómo debería vestirme o algo por el estilo. Solo quiero saber si me veo rara. No pienso descubrirlo después, cuando estemos caminando por la ciudad y todo el mundo esté mirándome por culpa de una ropa mal escogida. La explicación salió con tanta rapidez que casi parecía una defensa preparada de antemano. Luke volvió a recorrer el conjunto con la mirada. La respuesta no debería ser difícil, y sin embargo, las palabras se quedaban atoradas en su garganta, ¿qué rayos pasaba con él?, ¿desde cuándo no era capaz de decir lo que pensaba directamente? —T-Te ves…—Tragó saliva mientras buscaba un término que no lo hiciera sentir raro—…Normal. —¿Normal? — Arielle quedó descolocada ante su respuesta, ¿se suponía que eso era un cumplido o una ofensa? —Sí, normal. No hay nada extraño en cómo te queda y tampoco parece que vayas a llamar la atención por las razones que te preocupaban. Así que, si ya terminaste de comprobarlo, podríamos seguir con la compra y dejar de perder tiempo aquí. su respuesta fue rápida y concisa, lo suficiente para que no tuviera ningún problema adicional con ella. Aun así, Arielle pareció querer responder algo, pero terminó conteniéndose. —...Hmph, como sea. La empleada, que había permanecido unos pasos atrás con ambas manos en sus mejillas extasiada durante todo el intercambio, aprovechó entonces para intervenir. —Vamos, vamos. La señorita se ve muy bien con ese conjunto. El joven solo está siendo tímido respecto a sus pensamientos. —¿Q-Qué? ¡Por supuesto que no! —la negativa salió de Luke demasiado rápido, casi antes de que la mujer terminara de hablar. — ¡U-Un ser superior como yo no perdería el tiempo pensando estupideces s-sin sentido como esas! —¡E-Exactamente! Además, no me interesa absolutamente nada de lo que piense ese tipo —Arielle de igual manera se apresuró a responder, desviando la mirada con una rabia inusual—. Yo también quiero terminar rápido con esto. Solo que era necesario comprobarlo para no tener problemas después. Sí, eso es todo. La sonrisa de la mujer se hizo todavía más amplia. —Por supuesto. Pero eso no cambia que el conjunto le siente bastante bien. La respuesta pareció ser suficiente para convencerla. Volvió a observar su reflejo durante unos segundos más antes de asentir para sí misma. —Entonces me llevaré este. —Una muy buena elección. Parecía que aquello finalmente había terminado. Luke incluso empezó a girarse de vuelta al pasillo, dispuesto a dirigirse hacia la caja con las prendas que ya habían escogido. Sin embargo, antes de que pudiera dar más de un par de pasos, la empleada volvió a hablar. —Ya mismo traeré el siguiente conjunto que le comentaba. Creo que también podría quedarle bastante bien. La mujer desapareció rápidamente por el pasillo antes de que pudiera recibir una respuesta. \ La naturalidad con la que había dicho aquello hizo que Luke tardara un momento en procesarlo. —En ese caso debería también irme preparando… —respondió Arielle antes de entrar nuevamente al interior del probador. La puerta volvió a cerrarse. —Espera, ¿a qué se refieren con "el siguiente"? —preguntó Luke, acercándose al cubículo—. No me digas que vas a probarte más cosas. Solo necesitamos un cambio de ropa para continuar. No tenemos todo el día, ¿sabes? Desde el otro lado llegó un resoplido. —Agh, qué irritante. Que si explorar la ciudad y ver los alrededores, que si no perder tiempo... Bla, bla, bla. Yo también quiero llevarme algunos recuerdos a la mansión. No seas exagerado y espera ahí. ¿O acaso ahora eres tú el que va a armar un escándalo, señor problemático? —... —Además, no te quedes ahí parado frente al cubículo. Asqueroso pervertido. —¡¿P-Pervertido?! Por un instante, Luke tuvo ganas de marcharse y dejarla allí para averiguar por sí misma qué pensaba hacer sin él. La idea incluso llegó a parecerle bastante tentadora. Sin embargo, terminó reprimiendo el impulso. No iba a armar una discusión por algo tan insignificante. Era una persona madura. Al menos eso se repetía mientras cerraba el puño con una fuerza que parecía sobrehumana. —Bien. Haz lo que quieras. Se apartó de la entrada y buscó uno de los pequeños taburetes dispuestos cerca a modo de zona de espera. Tomó asiento con un suspiro, apoyando la espalda mientras dirigía la mirada hacia el pasillo por donde había desaparecido la empleada. Solo esperaba que aquello no terminara retrasándolos demasiado. No pasó mucho tiempo antes de que la vendedora regresara con los brazos cargados de nuevas vestimentas. Apenas Arielle terminaba de decidirse por un conjunto, la empleada ya tenía el siguiente listo, encadenando telas y colores con un entusiasmo que no dejaba demasiado espacio para protestar. La cortina volvió a cerrarse. Luke tan solo se acomodó mejor sobre el taburete, a fin de cuentas, algo le decía que aquello iba para largo. Escoger ropa nunca había sido una actividad particularmente rápida. Incluso él podía tardar bastante cuando realmente buscaba algo que quisiera conservar. La diferencia estaba en que, después de tantas escapadas y visitas improvisadas a distintos establecimientos, ya conocía bastante bien qué tipo de prendas le gustaban, qué vestimentas le resultaban cómodas y cuáles terminaban abandonadas en algún rincón de su armario. Con Arielle, en cambio, la situación era completamente distinta. Era la primera vez que tenía la oportunidad de elegir ropa de aquella manera, sin tener que limitarse a lo que otras personas consideraban apropiado para una joven de su posición. Probablemente por eso estaba tomándose su tiempo. La cortina volvió a abrirse. Apareció con otra combinación y la empleada comenzó a señalar algunos detalles del conjunto, explicándole cómo podía combinarse con las demás prendas que ya había seleccionado. \ No había necesidad de que lo admitiera en voz alta. Bastaba con verla comparar las prendas, preguntar por las telas y detenerse frente al espejo para analizar cada detalle. Incluso la molestia que había mostrado al principio parecía haberse reducido considerablemente. Al menos mientras estuviera ocupada con la ropa. La empleada, lejos de mostrar cansancio, parecía disfrutar de aquella tarea. Luke, en cambio, estaba empezando a hartarse del aburrimiento, ¿Por qué demonios debía de quedarse esperando allí sin hacer nada? No había salido de la mansión para esto. —Ugh... —masculló. Pero no había mucho que pudiera hacer al respecto: él mismo fue quien invitó a la hija de los condes a escaparse, todo para alimentar un poco su propio sentimiento de rebeldía, así que no tenía demasiados argumentos para protestar. Simplemente volvió a recostarse contra el respaldo. El tiempo continuó avanzando entre cortinas que se abrían y cerraban, prendas que eran apartadas y otras que terminaban acumulándose en una pequeña pila junto al probador, incluso algunas veces Arielle le preguntaba que tal le parecía lo que llevaba puesto, él solo se limitaba a contestar una y otra vez como un casete rayado que no se le veía mal, y a cambio, ella siempre repetía “ya veo…” antes de volverse a encerrar, en serio, ¿de qué se suponía que trataba todo aquello? Tal vez solo buscaba una excusa para llevárselos. Sea como fuere, en algún momento, Luke dejó de intentar calcular cuánto faltaba. Cuando finalmente escuchó: —Creo que ya es todo. Levantó la cabeza casi de inmediato y la cortina se abrió una última vez. Arielle llevaba nuevamente el primer conjunto que había escogido, mientras la empleada sostenía varias prendas dobladas sobre ambos brazos. —¿Ya por fin nos podemos largar de este sitio? —Nadie te pidió que te quedaras esperando como un espantapájaros sin cerebro. \ Sin ser consciente del lamento del Valenroth, Arielle arrojó otro par de prendas sobre una canasta que ya almacenaba bastantes atuendos dentro. Algunas eran ropas pensadas para el uso diario, mientras que otras parecían haber sido escogidas simplemente porque le habían gustado. \ Cumpliendo con su trabajo, la dependiente tomó la cesta y comenzó a guiarlos hacia la zona de pago. Su corazón no había parado de palpitar en todo el tiempo que estuvo apoyando a la joven a probarse y decidirse por los conjuntos. No solo era la actitud de la chica de querer llamar la atención de su acompañante cada vez que se cambiaba, sino la del propio muchacho que durante todo el tiempo estuvo inquieto volteando la vista de un lado para otro con bastante frecuencia, anhelando profundamente que el vestidor se volviera a abrir para admirar a su amante. Claramente tendrían que seguir fingiendo que se detestaban para no levantar sospechas. Poco importaba que ella ya hubiese insinuado conocer la verdad para que pudieran hablar con normalidad —nada había cambiado— Pero podía entenderlos, sí, estaba mucho en juego como para bajar la guardia, los entendía absolutamente. Los tres empezaron entonces a ir a la zona de pagos, allí, algunas otras vendedoras se encontraban finalizando sus propias ventas. Cada una había sido instruida para poder liquidar los artículos de la tienda por si sola, por lo tanto la trabajadora los guió a una de las cajas que no estaba siendo usada. Al llegar a la caja, depositaron todo lo que habían seleccionado cada uno de ellos. La ropa de Luke ya estaba doblada y organizada junto al maletín que había elegido. A un lado Arielle descargó la canasta con la ropa que pensaba comprar, adicional al uniforme de sirvienta con el que había entrado. Se le había dicho que no había problema si se llevaba puesta de una vez uno de los conjuntos, así que no pensó en nada más antes de hacer precisamente eso. —Parece que ya está todo listo —comentó la empleada mientras colocaba las últimas prendas sobre el mostrador. Entre ropa, accesorios y el maletín de viaje que Luke había escogido para guardar sus pertenencias, el total terminó siendo considerable para cualquier cliente común. —Serán ocho monedas de plata en total —informó mientras realizaba el cálculo final, con un entusiasmo que resultaba excesivo para tratarse de una simple suma de dinero—. Pueden pagar cuando estén listos. Para alguien de la nobleza, aquella cantidad ni siquiera merecía consideración. Aun así, Luke tuvo que reconocer que el establecimiento era bastante bueno considerando la calidad de las prendas y el servicio prestado. Ya estaba dispuesto a sacar el dinero cuando vio que Arielle se adelantaba. Llevó una mano hacia uno de los pliegues de su ropa y sacó un pequeño monedero que hasta ese momento había pasado completamente desapercibido. Luke arqueó una ceja enseguida, pues no recordaba haber visto aquello cuando habían salido de la mansión. ¿Dónde lo había estado guardando todo este tiempo? El problema apareció un instante después, cuando recordó el tipo de cambio que recibiría la única hija de los condes Lioren, conocidos por estar entre los mejores magos del reino y, al mismo tiempo, por ser unos padres completamente sobreprotectores con ella. Su expresión cambió de inmediato al ver como extraía lentamente una moneda de oro blanco de su interior; una moneda que superaba en valor con creces incluso al oro común, sin darle demasiada importancia. —Aquí tie— —Y-Yo pagaré. Interpuso medio cuerpo entre ambos para tapar la mano de Arielle que sostenía la moneda. La interrupción salió con tanta rapidez que lucía anticlimática, incluso la encargada cambió su expresión de forma extraña, pero definitivamente no podía dejar que pagara con esa moneda, si algo así pasaba la conmoción sería inminente. Escuchando el repentino gesto de cortesía, Arielle lejos de verse agradecida se fastidió por aquel entrometimiento, ¿acaso pensaba que ella no tenía dinero por haber tomado aquella manzana sin pensarlo? Estaba completamente equivocado, sus padres le solían dar grandes sumas de dinero inclusive, aunque ella misma no compraba nada. —¿Tú? —preguntó, con el mismo tono que usaría para señalar algo particularmente estúpido—. ¿Acaso crees que no tengo suficiente dinero para pagar mis propias cosas? Guárdate esa desagradable caridad para alguien que lo necesite. —N-No es eso... Esta chica nunca podía simplemente seguir el camino más fácil. Luke estaba convencido de que, si le pidiera respirar, ella encontraría la forma de convertirlo en una discusión sobre su honor o cualquier cosa. —Simplemente prefiero encargarme yo —dijo finalmente, optando por la versión más corta y menos comprometedora—. No hace falta que le busques una segunda intención a todo lo que hago. A veces solo intento evitar posibles problemas antes de que ocurran. Lo dijo de una forma tan lenta y enfática que incluso alguien que solo pensara en flores se podría dar cuenta. —¿Qué estás balbuceando ahora? el único problema que se me ocurre se encuentra en tu desgastado cerebro. Luke mantuvo la sonrisa y un gesto gentil con los ojos cerrados, aunque por dentro estaba haciendo un esfuerzo considerable para que no reventara la vena de su sien. —¡Tu…! Frente a ambos, la empleada seguía la conversación con la cabeza inclinada ligeramente mirando al suelo, a primera vista podría mostrarse como un simple acto de cortesía ante la pequeña discusión que se desarrollaba delante de ella… \ Nada más lejos de la realidad. Sus mejillas ya habían pasado de un ligero sonrojo a una expresión completamente extasiada en su propia fantasía, como si hubieran finalmente encontrado el edén después de décadas de reclusión. \ Había presenciado un resplandor dorado tan solo por un instante, brillando entre los dedos de la joven antes de que el muchacho la cubriera con tanta urgencia. Debía ser una moneda de oro, probablemente todos los ahorros que aquella chica había acumulado a través de su trabajo en la familia. El joven, sabiendo aquello, y con un profundo anhelo, quería con toda su alma pagar por ella, pero sin mostrarse insensible y ofenderla por error. \ Upss, se estaba desviando de nuevo, primero tenía que romper aquel ciclo sin fin. —No se preocupen —intervino finalmente con una sonrisa amable—. Si el joven desea hacerse cargo del pago, podemos recibirlo directamente de él. No hay ninguna necesidad de discutir por algo como eso. Luke casi sintió que podía respirar de nuevo. —Exactamente. No hay nada más que discutir —respondió Luke con rapidez, aprovechando la oportunidad para extender su mano hacia el bolsillo donde llevaba su dinero—. Solo será más sencillo si lo hago yo. Arielle lo observó durante unos segundos con evidente molestia, todavía sin comprender por qué aquel asunto parecía importarle tanto. Aunque finalmente se dio por vencida, metiendo nuevamente la moneda que sostenía en su propio monedero. —Das auténtica vergüenza ajena cuando te pones así de intenso, o mejor dicho, siempre actúas como un patético payaso, pero llega a ser incluso peor —murmuró finalmente—. Si tantas ganas tienes de gastar tu dinero, adelante, no es como que me importe. Solo no pienses que te lo agradeceré. —Déjalo en mis manos — respondió, sintiendo que por fin se quitaba un peso de encima. La encargada recibió el monto en monedas de plata con un rostro satisfecho y las guardó con cuidado antes de terminar de preparar las pertenencias que habían dejado sobre el mostrador. —¡Aquí tienen todo! Espero que hayan quedado satisfechos con sus compras. Luke tomó la bolsa de viaje y acomodó las cosas de ambos dentro, comprobando rápidamente que no faltara nada. Arielle al ver sus cosas siendo agarradas sin su consentimiento, abrió la boca para decir algo, pero al final optó por no decir nada. \ Luke estaba resuelto a dejarla cargando sus cosas todo el viaje si lanzaba la más mínima replica. —Sí, todo está en orden. Le agradezco. —Contestó buscando acabar de una vez por todas con todo aquel martirio. —Has sido bastante útil. Te lo tengo que dar. — a su lado otra voz complementó con mucha menos modestia. La mujer parpadeó un par de veces, pero lejos de sentirse ofendida por la forma tan cortante de decirlo, una sonrisa boba terminó apoderándose de su rostro. —No tienen nada que agradecer. Ha sido un placer atenderlos. Arielle se disponía a darse la vuelta cuando la encargada añadió con un brillo de repentina complicidad en la mirada: —Y espero que puedan encontrar su propia felicidad. Hacen una pareja maravillosa; estoy segura de que, si continúan así, su amor no tardará en florecer todavía más. Su cuerpo se convirtió en piedra en ese mismo instante. Durante unos segundos, pareció no haber comprendido exactamente lo que acababa de escuchar. Luego, muy lentamente, devolvió la mirada hacia la encargada. —¿...Nuestra qué? — Espera… ¡¿no me digas que se trataba de eso?!— Incluso Luke fue sacudido por sus palabras. La mujer pareció interpretar aquellas reacciones como simple vergüenza y su sonrisa se volvió todavía más cálida. —Su relación, por supuesto. Desde que entraron pensé que debían quererse mucho para haber decidido recorrer la ciudad juntos. —¡¡POR SUPUESTO QUE NO!! De esa manera terminaron de comprar las cosas que necesitaban. Después de intentar resolver apresuradamente aquel horrible malentendido por otro par de minutos, finalmente la campana de la puerta sonó nuevamente, aunque en esta ocasión para darles la despedida del establecimiento. Al marcharse, la empleada simplemente los observó con unos ojos brillantes de satisfacción. Un último suspiro de afecto marcó el fin de aquel episodio, o más exactamente, el nacimiento de aquella nueva historia. —Qué pareja tan encantadora...
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Estás leyendo el capítulo 12 de Conviviendo con la villana (Novela), un novela. Luke es un joven noble que disfruta de una vida cómoda, evitando a toda costa cualquier responsabilidad. Y se supone que así debería seguir siendo. Hasta que una mañana despierta con los recuerdos de otra vida. En… Este capítulo tiene publicado el 15 de septiembre de 2026. Conviviendo con la villana (Novela) tiene 15 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.