arrow_back

Leer Contrato de la Bruja de Hielo (Novela) Capítulo 153 online gratis en español

🏴 Grupo: Nishino✍️ Traducción: Nishino
El aire en el dormitorio pareció congelarse por un momento, cayendo en un silencio sutil y delicado. Las llamas de las velas chisporroteaban y chasqueaban. Desde fuera de la ventana llegaban los pasos tenues y ordenados de los guardias de la patrulla nocturna. Después de un largo rato, Igor se aclaró la garganta ligeramente, rompiendo la extraña quietud: "¿Te han… estado molestando esos rumores últimamente?" Ashlyn parpadeó y luego rompió a reír. La risa fue nítida, matizada con impotencia y diversión. "¿Te refieres al rumor de que el gran 'Caballero de la Escarcha' no ama a su baronesa, y que su verdadero amor es en realidad el Ángel de cabello Plateado?" "¡Pfft—_cof, cof, cof, cof, cof_!" El vino de bayas en la boca de Igor salió disparado directamente, asfixiándolo y haciéndolo toser violentamente, con el rostro volviéndose rojo. Ashlyn le entregó rápidamente un pañuelo, con sus ojos y cejas llenos de alegría. Se rió tanto que sus ojos se entrecerraron en dos rendijas, y sus pestañas parecían brillar con regocijo. Era como una flor floreciendo a la luz de las velas. Igor tomó el pañuelo y se limpió la boca, con una expresión incómoda y exasperada. "¿Cómo terminó distorsionándose todo hasta involucrar a la Maestra Ale de nuevo?… ¿Qué están inventando esos bardos todo el día?" Sacudió la cabeza y suspiró: "Parece que necesito poner las cosas en orden." Hizo una pausa y luego miró a Ashlyn. Había una disculpa en esos ojos azul grisáceo. "Lo siento, Ashlyn… por hacerte…" "Realmente no me importa." Ashlyn lo interrumpió, con un tono despreocupado y ligero. Se colocó un mechón de cabello rebelde detrás de la oreja, revelando su perfil suave y el pequeño pendiente en su lóbulo; el mismo que él mismo le había regalado cuando se comprometieron. "En realidad, no están del todo equivocados. El nuestro fue un matrimonio político, y fuiste obligado a aceptarlo." Ladeó la cabeza, con una sonrisa traviesa danzando en sus ojos verde jade. La luz de las velas parpadeaba en sus ojos, como dos luciérnagas juguetonas. "Pero… será mejor que tengas cuidado con respecto a Lady Ale. Si se entera de estos rumores, probablemente te regañe de nuevo." La expresión de Igor se volvió aún más incómoda. Pensó en el rostro frío y de ensueño de Aivrel, pensó en su expresión mientras lo miraba, sonriendo a medias. Una sensación de hormigueo recorrió su cuero cabelludo. "Lo siento… tendré cuidado." Al verlo tan desconcertado, la sonrisa de Ashlyn se profundizó. Pero Igor, al mirar su radiante sonrisa, sintió que una emoción compleja brotaba en su corazón. Esos rumores, él los conocía. No los que eran sobre la Maestra Ale, sino los que eran sobre la propia Ashlyn. Sabía cuánto había soportado Ashlyn a lo largo de los años. Le había dado el estatus digno de una baronesa, le había permitido administrar las finanzas y el ejército del Dominio del Susurro de Escarcha, y le había dado suficiente respeto y confianza. Pero al final, eso no pudo acallar los chismes. Especialmente en los últimos cinco años, los rumores se habían vuelto cada vez más intensos. Y él conocía exactamente la causa raíz de esos rumores en aumento. Se reducía a dos palabras: sin descendencia. En los círculos nobles, un matrimonio político sin herederos era el mayor blanco de burlas. Por no mencionar que él solo tenía una hija, Elena, y esa niña había sido criada casi por completo por Aivrel. En el punto más absurdo, los bardos incluso habían compuesto baladas afirmando que Elena era en realidad la hija del 【Ángel de Cabello Plateado】, su hija ilegítima con la Maestra Ale. Cada vez que Igor escuchaba semejantes rumores blasfemos sobre la Maestra Ale, quería encerrar a esos bardos deslenguados en el calabozo. Pero era aún más consciente de que la raíz de estos rumores residía en él. Al menos una tercera parte de las cartas del Conde Heidel a lo largo de los años les instaban a engendrar un heredero lo antes posible. Igor le había dado largas con varias excusas. Una o dos veces estaba bien, pero tras repetidas excusas, incluso el Conde comenzó a quejarse. Y Ashlyn, como su esposa, como la baronesa, soportaba mucha más presión que él. En los círculos nobles del Reino de las Tierras del Norte, una dama sin hijos a menudo era objeto de burlas y desprecio. Esa murmuraciones, esas miradas extrañas, esas tañidas veladas y desveladas… Ella lo soportaba todo sola. Igor miró el rostro aún radiante de Ashlyn, la sonrisa sin sombras en sus ojos, y una culpa cada vez más amarga brotó dentro de él. Esa culpa incluso hacía que le doliera el corazón inexplicablemente. Pero él no podía cruzar esa línea. Esa línea llamada su difunta esposa. No podía olvidar a Ella. No podía olvidar cómo se veía yaciendo en sus brazos al final, no podía olvidar el amor y la reticencia en sus ojos… Había prometido proteger a su hija. Había prometido vengarla. Había prometido muchas cosas, pero nunca había prometido amar a otra. No era que no amara. Era que no se atrevía a amar. Sentía que amar sería una traición al pasado. Además… Bajó la cabeza, mirándose las manos. Esas manos, una vez usadas para empuñar una espada, ya no eran jóvenes. Había agotado demasiada de su esencia vital. Las canas en sus sienes iban en aumento. Aunque su rostro todavía era el de un hombre joven, su percepción espiritual le decía que si no rompía hacia el rango de Resonador pronto, no le quedaban muchos años de vida. Tal vez siete años, tal vez cinco, tal vez incluso menos… E incluso si se convertía en un Resonador, todavía enfrentaría esa conspiración en torno al Espíritu Superior de Hielo. Si podría sobrevivir a eso, seguía siendo una incógnita. No sabía cuánta vida le quedaba. Si él no estaba, ¿qué pasaría con Ashlyn? Ella ya había firmado un contrato con la Maestra Ale. Su destino ya estaba fuertemente ligado a la familia Avensdale, de forma inseparable. No se iría, no podía irse de ninguna manera. Hacía mucho tiempo que había convertido este lugar en su hogar. Pero si él se iba primero, ¿qué le quedaría a ella? Sería la carga de sostener el dominio a solas, la presión de lidiar con las miradas codiciosas de todos lados. Si él le daba esperanza, le daba amor, le daba un hijo y luego se iba primero… Eso sería demasiado cruel para ella. Se convertiría en viuda, dejada para criar a su hijo sola. Él ya había designado a Elena como su única heredera. El hijo de ambos no podría reclamar la herencia del dominio. Ella y el niño se convertirían en el hazmerreír de los círculos nobles. Y ella misma pasaría cada noche anhelando a alguien que nunca regresaría, enfrentándose a una cama vacía. Quedaría atrapada por el pasado, tal como él estaba atrapado por los pensamientos sobre Ella, incapaz de liberarse. Él ya había experimentado ese tipo de dolor. No quería que Ashlyn fuera como él. En lugar de hacerla soportar todo esto… era mejor de esta manera. Era mejor de esta manera, dejando que permaneciera solo como su camarada, solo como su compañera, solo como la Baronesa del Susurro de Escarcha. Al menos, cuando él ya no estuviera, ella podría salir adelante del pasado, tener un apego menos, una fuente menos de dolor. Podría concentrar toda su energía en el futuro, en lugar de estar atrapada por los recuerdos del difunto. Ella era una caballera. Tenía sus propias convicciones, y esas convicciones eran suficientes para sostenerla. No necesitaba la carga extra del "anhelo de una esposa por su difunto esposo." No lo necesitaba. Tal vez en el futuro, ella podría conocer a un caballero aún más destacado, más confiable que él. Olvidar todo el pasado, olvidar Susurro de Escarcha, terminar el contrato con la Maestra Ale y comenzar una nueva vida propia… Él creía que la Maestra Ale también concedería eso. Pensando hasta este punto, Igor retiró sus pensamientos y dejó escapar un leve suspiro. Ese suspiro portaba demasiadas cosas que no podía articular. "Lo siento…" Suspiró. Pero Ashlyn solo sacudió la cabeza. Lo miró, y en esos ojos verde jade no había culpa ni resentimiento, solo una firmeza gentil. "No hay nada por lo que pedir disculpas." Su voz era tenue, pero muy apacible. "Igor, estoy viviendo una vida muy feliz en este momento." Ashlyn se inclinó ligeramente hacia adelante, y la luz de las velas proyectó un halo suave en su rostro. Esos ojos brillaban de forma resplandeciente, como dos manantiales claros, reflejando la figura del joven. "Te estoy muy agradecida, agradecida de que estés dispuesto a dejarme recorrer este camino contigo." "Incluso… incluso si no puedo tener tu amor…" Hizo una pausa aquí, y las comisuras de su boca se curvaron ligeramente hacia arriba. "Además—" "Ya soy tu compañera importante ahora, ¿no es así?" "Lo admitas o no, como tu compañera… ya hay un lugar para mí en tu corazón." Al decir esto, Ashlyn sonrió. Esa sonrisa seguía siendo radiante, seguía siendo cálida, seguía siendo como el sol. "Eso es suficiente." Igor la miró, pero sintió su garganta bloqueada, incapaz de hablar. Después de un largo momento, solo dijo suavemente de nuevo: "Lo siento…" … Después de la cena, las sirvientas entraron para retirar los platos, y luego trajeron agua caliente para que se asearan. Una vez que todo estuvo ordenado, el dormitorio volvió a caer en silencio. Igor se acostó en el lado izquierdo de la cama, y Ashlyn en el derecho. Una línea invisible yacía entre ellos, clara y distinta. Durante nueve años, siempre había sido de esta manera. El cielo nocturno fuera de la ventana estaba despejado y limpio, sin una sola nube. Las luces del norte danzaban a través del cielo, con sus magníficas cintas verdes y púrpuras serpenteando y fluyendo, tiñendo todo el cielo nocturno de colores de ensueño. Las estrellas centelleaban en los espacios entre las auroras, distantes y brillantes. Ashlyn se giró de costado, mirando las auroras fuera de la ventana, murmurando suavemente: "Qué hermoso..." La luz de la luna se filtraba por la rendija de las cortinas, proyectando un resplandor suave sobre su perfil. Igor también contemplaba fuera de la ventana, con los colores de las auroras reflejados en sus ojos azul grisáceo. "Después de que pase el otoño, las luces del norte aquí serán aún más hermosas." Su voz era baja, portando un indicio de reminiscencia distante. "Entonces las auroras serán más brillantes, con colores aún más variados. A veces flotan en el cielo durante toda la noche, como si intentaran iluminar todo el cielo del norte." Ashlyn no dijo nada, solo escuchó en silencio. La mirada de Igor gradualmente se volvió algo distante, como si atravesara las auroras para ver un lugar aún más lejano. "Cuando era joven, cuando aún era un mercenario, a menudo me acostaba sobre la hierba en la intemperie, mirando las estrellas." Una tenue sonrisa apareció en las comisuras de su boca, matizada con nostalgia y un toque de soledad. "No puedes ver las auroras en el cielo del sur, pero las estrellas son más densas y brillantes." "En aquel entonces, me gustaba sentarme alrededor de la fogata con mis compañeros, contando las estrellas mientras bebíamos cerveza barata." "El Viejo Bolo siempre decía que había contado más estrellas en su vida que los caminos que había recorrido…" "…" Su voz se desvaneció gradualmente. Finalmente, se convirtió en un largo y prolongado suspiro. "Si tan solo ellos… pudieran ver también estas hermosas luces del norte." Ashlyn giró la cabeza para mirarlo. Vio que su mano, en algún momento, se había apretado ligeramente. Subconscientemente, extendió la mano, queriendo tocar ese puño cerrado. Sus esbeltos dedos se acercaron a la línea central de la cama… Entonces, se detuvieron. No cruzó esa línea inexistente. Solo miró en silencio su perfil, la luz y la sombra que las auroras proyectaban sobre sus facciones, la nostalgia y el dolor en sus ojos. "Ya es muy tarde." Ashlyn retiró lentamente la mano, con voz suave. "Descansa un poco. Mañana hay más trabajo." Hizo una pausa, y un toque de sonrisa cálida se deslizó en su voz. "Después de todo… tenemos que mirar hacia adelante." Igor guardó silencio por un momento. Ese puño cerrado se relajó lentamente. Contempló las auroras danzantes fuera de la ventana, exhalando despacio un aliento turbio. "Tienes razón, deberíamos mirar hacia adelante." No se dio la vuelta. Ashlyn no volvió a hablar. Solo miró en silencio su perfil, lo vio cerrar los ojos, lo vio sumergirse en un sueño profundo. Fuera de la ventana, las auroras aún eran magníficas. Reflejadas en el rostro de él, y reflejadas en los ojos de ella. Ashlyn retiró la mirada, miró hacia ese hermoso cielo nocturno, y una tenue sonrisa apareció en las comisuras de su boca. Esa sonrisa portaba ternura y contento… pero también un rastro de agridulce… Luego, cerró los ojos. Solo así. Era suficiente. Pensó ella. Solo así, ya era muy bueno…
Contrato de la Bruja de Hielo (Novela)

Continúa leyendo

Contrato de la Bruja de Hielo (Novela)

Capítulo 154

Siguiente Capítulo ›

Contrato de la Bruja de Hielo (Novela) Capítulo 153

Estás leyendo el capítulo 153 de Contrato de la Bruja de Hielo (Novela), un novela. “Con la protección como mi espada; con el deber como mi escudo”. “Hacia donde apunte la espada, la injusticia caerá; hasta donde llegue la escarcha, el inocente será protegido”. “Si rompo este juramento—” “¡Que el hielo… Este capítulo tiene publicado el 18 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Nishino. Contrato de la Bruja de Hielo (Novela) tiene 205 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.