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Leer Cloudless Sky (Novela) Capítulo 96 online gratis en español

🏴 Grupo: ACS✍️ Traducción: ACS
—¿Qué te pasa? Tienes el sabor de Heungseon Daewongun. Teniendo en cuenta que Soram apenas había probado hamburguesas coreanas o pasta poco grasosa hasta ahora, fue un comportamiento realmente inesperado. —Supongo que mis gustos cambian a medida que envejezco. Min-ki también se llevó a la boca un trozo de la chuleta de cerdo que Soram había cortado. —Está delicioso. Siempre que miraba la carta, me preguntaba si alguien pediría chuleta de cerdo en un restaurante especializado en sopas, pero la verdad es que está riquísima. —Conozco a alguien que va a restaurantes de haejang-guk (sopa para la resaca) o sundae-guk (sopa de morcilla) y solo come chuleta de cerdo sin pedir la sopa. —¿Quién? —Han Tae-un. Kuk, kuk. Min-ki, que hizo un sonido como si le estuvieran raspando el paladar, dijo después de tomar una respiración profunda. —¿Dijiste Ayoung? Debo haber oído mal. —Es Han Tae-un. —...Su aspecto, su ciudad natal y sus preferencias culinarias no coinciden bien. —Tampoco se debe juzgar a las personas por su apariencia. Lo mucho que se queja, lo persistente y meticuloso que es, cómo finge ser taciturno pero se le da bien el sarcasmo... Ah, ahora que lo pienso, aún no he contestado al mensaje de Tae-un en el que me preguntaba si podía hablar con él antes. Soram sacó el móvil del bolsillo. Había evitado a propósito mirarlo, pensando que habría mensajes sin cesar, pero su bandeja de entrada con Tae-un seguía igual. El último era el mensaje de la hora de comer que Soram aún no había abierto. Tras quedarse mirándolo un rato, lo dejó boca abajo. Poco después, se vieron los fondos de la olla de sopa y del plato de chuleta de cerdo. Tras terminar de comer, Soram se limpió la boca y volvió a mirar el móvil. Como era de esperar, no había ninguna llamada. En ese momento, incluso Soram pensó: “¿Eh?”. —Jin Soram, ¿ya terminaste de comer? —Ah, sí. —No paras de mirar el móvil, ¿tienes que contactar con alguien? Pues hazlo antes de irte. —No. Lo haré después de llegar al alojamiento. —¿Es algo que no puedes decir en público? —No es así, pero creo que es mejor hacerlo más tarde. Entonces Min-ki miró a Soram con una mirada sutil. —¿Por qué me miras así? —No huyas, simplemente contesta la llamada. —¿Eh? —Ustedes ya lo saben todo el uno del otro... Probablemente él es quien más te observa y te entiende, así que ¿qué sentido tiene evitarlo? ¿Qué-qué dijo? Los ojos de Soram se abrieron de par en par por la sorpresa. —¿Cómo lo sabes? ¿Que somos así? —¿Por qué no lo sabría? Te he visto durante muchísimos años. —No... no creo que nos conozcamos tan bien... Nos conocimos por primera vez esta primavera. Los codos que descansaban sobre la mesa se retiraron lentamente. Aunque habían ocurrido bastantes cosas entre él y Tae-un, si Min-ki hubiera percibido la atmósfera que ni siquiera Ayoung conocía, sería que realmente era una persona aterradora. —A juzgar por tu reacción, sí evitaste el contacto. ¿Qué está pasando? —No. Iba a hacerlo poco a poco, pero se retrasó, no a propósito. —Ja… Jin Soram. La voz que lo llamaba tenía la intención de darle un consejo, aunque resultaba molesta. —Como sabes, Ga-eul y yo tendemos a evitar las cosas. A mí me disgustan los incidentes y los accidentes, y Ga-eul tiene miedo de enfrentarse a situaciones inciertas debido a su perfeccionismo. —Mmm... Así es. Cierto. —Ya habíamos hablado de esto antes, y la conclusión fue que evitar el problema nunca soluciona nada. En nuestra situación, es así incondicionalmente, a diferencia de la gente común. Hay muchas ocasiones en las que no podemos resolver las cosas más adelante porque nuestra mayor prioridad es proteger al país. —...Ajá... Al escucharlo, se sorprendió asintiendo distraídamente. También sintió que lo estaban señalando y criticando. Min-ki señaló el teléfono plegable. —Así que llama al director-nim rápidamente. Probablemente ya piense que causaste algún problema. Seguramente ya piensa que has metido la pata. ¿Qué has hecho para estar evitando incluso la llamada del director? Si te disculpas de verdad, lo dejará pasar. ¿Eh? —¿Por qué mencionas de repente al Director-nim? —¿No es el director-nim? Pensé que sería él, por supuesto. ¡No me digas que es nuestro director! —Ya contesté la llamada del director-nim hace un rato y dije “¡Viva el pacifismo!” antes de colgar. —...¿Entonces quién es? ¿Alguien de la sede central? —Bueno... ¿Acaso se sentía culpable por sí solo? El corazón encogido de Soram se expandió de nuevo. —Si no causaste problemas, ¿hay algo que abandonaste y dejaste atrás? Abandonado. Nunca lo había pensado de esa manera, pero al oír esas palabras, también le dolió un poco. —Lo haré después de entrar. Sin embargo, al final, simplemente lo estaba evitando una vez más. \* \* \* El alojamiento que Soram eligió durante su estancia en Busan fue una casa con tejas de hojalata azules y paredes blancas irregulares que habían sido repintadas varias veces. Los dueños vivían en una villa un poco más arriba, y este lugar cerca del mar había sido remodelado para convertirlo en una casa de huéspedes que alquilaban a viajeros. Calculó el alquiler anual al precio de temporada alta y lo pagó todo de una vez. Gracias a ello, se ganó la amabilidad de los dueños. Tras recibir una olla de sopa de pastel de pescado que le dijeron que comiera como tentempié nocturno o desayuno al día siguiente, Soram entró en el estudio cuadrado. La vieja colcha, de un verde fluorescente y morado, lo recibió desde el suelo. Tras dejar la sopa de pastel de pescado, se quitó solo la chaqueta y la tiró a un lado, luego se dejó caer sobre la ropa de cama. El tosco bordado de la vieja ropa de cama le rozó la mejilla. Fuera, por la ventana, la puesta de sol ya casi había desaparecido. Normalmente, a estas horas, estaría ordenando la oficina, yendo al dormitorio, asearse y descansando. El sonido de pasos procedentes de la habitación de al lado, la imagen de alguien moviéndose por la habitación deberían haberse visto a través de la puerta abierta, pero nada de eso ocurría allí. Cuando abrió el teléfono, apareció inmediatamente el último mensaje que había visto. \[Ahora puedo hablar. Espero|\] No, tal vez no estaba esperando realmente, ya que no hubo ninguna respuesta en particular después del almuerzo. Soram borró la frase que había escrito. No quería ponerse en contacto con él para expresarle sus verdaderos sentimientos porque no encontraba una excusa para ese traslado repentino. —... Con el mensaje reflejado en sus ojos, sacó su corbata y la echó sobre la chaqueta. También se desabrochó un par de botones que tenía hasta el cuello. Tras terminar con el innecesario crujido de dedos, volvió a colocarlos frente al teléfono, pero seguía sin encontrar las palabras. No sabía qué decir, y no podía adivinar la reacción de Tae-un. —Ejem... Sí, ¿desde cuándo pidió permiso? Ya era una situación en la que había actuado arbitrariamente. En lugar de dejar un mensaje, pulsó con firmeza el botón de llamada. Sonó el tono de marcado. Cuando el timbre sonó unas seis veces, ladeó la cabeza y apartó el teléfono de la mejilla. Era hora de estar en la residencia, pero ¿acaso no había llegado todavía? O tal vez aún no había terminado un informe. La llamada que no dejaba de sonar fue interrumpida por la mano de Soram. La tensión también se disipó levemente. Como no contestó, ya estaba todo hecho. Estaba a punto de reprimir a la fuerza la sensación que aún persistía. Woong― El teléfono apagado vibró. Han Tae-un. La persona que llamó era aquella cuya llamada acababa de ser desconectada. —... \- ... La llamada se conectó, pero no hubo intercambio de palabras. —...¿Has estado bien? Aunque él mismo lo dijo, me pareció una pregunta desagradable. \- Tú. —Sí. \- ... Esta vez, lo que escuchó fue un suspiro que sonaba como si alguien estuviera reprimiendo algo. \- ¿De verdad estás en Busan? —Sí. Estoy en Busan. \- ...¿Sucedió algo allí? ¿Por qué no puedo comunicarme contigo? —Eh... estaba ocupado. Mucho. Soram continuó, sin saber por qué ponía excusas. —El director me hizo comprar café porque soy un novato, y seguí a un jefe novato, y él intentó que me enfrentara en un combate con otros cazadores de primer grado de la sucursal de Busan en la arena subterránea. Tae-un reaccionó rápidamente a esas palabras. \- ¿Luchaste contra cazadores de primer grado? —No. Me escapé. \- ...Ya veo. Pensé que se reiría, pero tal vez no sea tan gracioso. De alguna manera, su voz parece haberse vuelto aún más grave. —Ahora... eh... ya terminaste de trabajar, ¿verdad? ¿Estás en el dormitorio? \- Sí. —Ventilar mi habitación de vez en cuando. \- ¿Por qué iba a entrar yo en una habitación sin su dueño? —No está cerrada con llave. Si en mi habitación aparecen moho o insectos, también se extenderán a la tuya. \- ... Una vez más, la hora de la llamada simplemente aumentó en silencio. —Han Tae-un, ¿estás enojado? Tae-un no respondió. Soram cambió de postura y se incorporó. —Dijiste antes que no te enfadarías conmigo. \- Dije que no te volvería a gritar, no que no me enfadaría. —Oh, veo que ahora sí que quieres gritar. \- No, no lo creo. —Entonces veo que realmente quieres enfadarte. \- Dije que no. La respuesta fue firme y cortante. —¿Pero por qué no contestaste cuando te llamé la primera vez? Dijiste que estabas en el dormitorio. \- Lo revisé en cuanto lo vi. —¿Qué? ¿Tú también me ignoraste? \- Cuando vi tu nombre, sentí ganas de gritar, así que mientras me calmaba, la llamada terminó. ¿Cuánto tiempo llevabas deseando que llegara ese momento? Soram abrió un poco más los ojos y luego sonrió levemente. —Cumples tu palabra. Es genial, aunque seas tan estricto con las reglas. \- Ja... Un profundo suspiro, capaz de hacer que la tierra se derrumbara, brotó del otro extremo del receptor. También pareció perder fuerza. \- Desde esta mañana hasta ahora, he pensado en todo tipo de cosas, pero tú realmente... —... \- ¿Era urgente el envío a Busan? ¿Hasta el punto de que no pudiste avisarme con antelación? —No fue así, pero incluso si te lo hubiera dicho con antelación, solo habría arruinado el ambiente, y no habría dejado de venir. \- Cuando se trata de rendirse, eras tan frío que daba miedo, pero ¿por qué tu juicio es tan frío esta vez? —Bueno... De alguna manera, tenía la sensación de que lo estaban interrogando sin descanso. En momentos como este, parecía que ser un abogado que lucha con las palabras le iría mejor que ser un cazador que lucha con la espada. Mientras pensaba eso, Soram se frotó la nuca. En algún momento, aquello se había convertido en un gesto habitual. Ahora, ya no notaba esa sensación de escozor que solía tener en la nuca. \- ¿Cuándo vas a volver a la sede? —Hoy todos me preguntaron eso. ¿De verdad doy la impresión de que solo me quedaré unos días y luego volveré? \- ¿Tienes que quedarte mucho tiempo? —Yo tampoco lo sé. ―...¿Por qué demonios fuiste allí? —Es mi decisión. \- Debe haber una razón por la que tomaste esa decisión. —Es un secreto. Parecía que Han Tae-un iba a fingir frustración contenida y suspirar de nuevo, aunque no se notara. Y sabía que si Soram se había alejado tanto, no tendría más remedio que dejarlo pasar. \- Jin Soram, ¿sigues escuchando? —Sí. \- Soy como un osezno, tal y como dijiste, y tengo una personalidad indiferente, pero eso no te gusta. Fue una declaración que no encajaba con el contexto. Justo en ese momento, se oyó un fuerte estruendo de agua fuera de la ventana, quizás porque una ola había roto. Las palabras de Tae-un se filtraron lentamente como una ola que empapa la arena de la playa. —Han Tae-un, ¿no me digas que estás pensando en venir aquí? \- ... —No puedes. \- ¿Por qué? —Yo vine aquí después de trabajar 8 años completos, pero tú ni siquiera llevas un año allí. \- Yo tampoco estoy pensando en trasladarme. Puedo visitarte durante las vacaciones. —Eso tampoco está permitido. Ayoung aún no ha sido nombrada jefa, así que eres el único miembro oficial del equipo de vuelo. ¿Crees que te darán permiso para abandonar tu jurisdicción? \- ... En momentos como este, su adhesión a los principios y su inflexibilidad resultaron realmente útiles. Aunque la sucursal de Busan solicitara un envío de emergencia, el turno de Han Tae-un sería el último. A menos que surgiera una situación grave que los obligara a librar una batalla campal, él no podía moverse. Y si se llegara a ese punto, ya habría que considerarlo una situación sin esperanza. —Entonces no vengas. Quédate ahí.
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Estás leyendo el capítulo 96 de Cloudless Sky (Novela), un novela. Jin Soram, el cazador mejor clasificado de la Sede Central de Gestión del Fenómeno de la Grieta de Corea del Sur, es más fuerte y más perezoso que nadie. En cuanto llega a la oficina, se mete bajo una manta y se queda… Este capítulo tiene publicado el 3 de agosto de 2026, Traducido por el grupo ACS. Cloudless Sky (Novela) tiene 181 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.