arrow_back

Leer Cloudless Sky (Novela) Capítulo 89 online gratis en español

🏴 Grupo: ACS✍️ Traducción: ACS
—Ver el océano. El vaso con la proporción opuesta de licor infusionado y sidra se inclinó hacia los labios de Tae-un y luego se le cayó. —No hace falta que vayas hasta Busan. Si vas un poco más allá, hay una playa desierta. ¿Qué te parece? —No. Quiero ir porque quiero ver una playa abarrotada. Ya había comprado un billete a Busan para el día siguiente en la estación de tren cercana. Como no hacía tanto frío como algunos días anteriores, no habría problema en volar hasta la estación. —¿Por qué? ¿Estás preocupado otra vez? Soram se señaló la frente y frunció la nariz. Solo entonces Tae-un se dio cuenta de que había estado tensando la mirada. Además, Soram parecía más dispuesto a preguntar entre risas que a sacar a relucir con sarcasmo la discusión de hacía un rato. Tae-un se sirvió otro cucharón de licor en el vaso. —Es que las cosas no están saliendo como yo pensaba. —¿En qué estabas pensando? —Quería darte de comer algo delicioso y dejarte dormir profundamente sin tener que ir a trabajar ni tener que ir a ningún sitio. —... Los ojos de Soram se desviaron hacia un lado como si evitara encontrarse con su mirada, y luego se dirigieron sin rumbo fijo hacia la punta de los palillos. —Han Tae-un, no te gusto demasiado. —¿Por qué de repente? —Normalmente, cuando te gusta alguien, quieres cosas como besos o sexo, y poseer a la otra persona hasta cierto punto. Si es así, no necesitas que te guste mucho. Como formaban parte del mismo equipo y sus dormitorios estaban uno al lado del otro, los dos pasaban más tiempo juntos que nadie, y como sus condiciones físicas coincidían, en ocasiones mezclaban sus cuerpos. En esta situación particular, como dijo Soram, era inevitable que compartieran una parte del otro sin añoranza alguna. —Puedes hacer todo lo que quieras sin preocuparte demasiado por mí. Durante la pausa en la conversación, uno de los cachorros, quizás despertado por el olor a comida, se acercó con su peculiar andar. Guau, guau. Llegar juntos a la casa principal y ahora, de forma natural, sentarse uno frente al otro y tomarse una copa así significaba adentrarse en cierta parte del territorio del otro. Aunque discutían y a veces recurrían a la fuerza, Soram ya le había permitido muchas cosas. Si hacía un cálculo frío de pérdidas y ganancias, todo tenía sentido, pero a Tae-un le dejaba un sabor amargo en la boca. —Si hubiera podido hacer ese cálculo, no habría sido capaz de sentir simpatía por un superior del mismo sexo en el trabajo por mi cuenta. Tae-un abrió lentamente la boca y levantó al cachorro que arañaba la silla, colocándolo sobre su regazo. Un trozo de cerdo hervido desmenuzado fue a parar a la boca del cachorro. —No niego que siento deseo sexual y posesividad hacia ti, pero también quiero verte sonreír y asombrarte con cosas que desconocías. El cachorro golpeó el pecho de Tae-un con sus patas delanteras como pidiendo más. En lugar de darle más, Tae-un se levantó de su asiento, rodeó la mesa y se acercó a Soram. Y puso al cachorro en el regazo de Soram. El cachorro miró a Soram. Soram se apresuró a darle de comer el trozo de carne que Tae-un le había pasado. La lengua rosada le lamió los dedos. —Es mucho mejor si es una situación que yo mismo he creado. —... El cachorro, que se retorcía en sus brazos, apoyó sus patas delanteras sobre la mesa. Soram miró a Tae-un sin siquiera pensar en detenerlo. Tap. —Ah. Las patas delanteras, al golpear la mesa, acabaron derribando el vaso. La sidra se derramó sobre la mesa. El cachorro se sobresaltó un instante al verter algo frío, pero pronto percibió el dulce aroma y lamió la sidra. —No. Esto contiene alcohol. Soram, que rápidamente le tapó la boca al cachorro, lo dejó en el suelo. Mientras tanto, Tae-un trajo una toalla seca y limpió la mancha. Tae-un puso la carne de cerdo hervida en rodajas y las albóndigas machacadas en un plato nuevo y lo colocó en la sala. El otro cachorro, que había abierto los ojos al oír a su amigo ladrar y saltar, también se acercó al plato. Dejando a los cachorros en la sala, los dos se sentaron de nuevo uno frente al otro. Soram dejó escapar un profundo suspiro. —Me es imposible sentir lo mismo que tú por alguien. Nunca he tenido tiempo de pensar en enamorarme mientras vivía, y la verdad es que tampoco quiero tenerlo. No podré ir más allá de vivir como ahora y tener sexo placentero entre los dos primeros grados. Así que tú también deberías hacerlo con moderación. Tae-un, que había estado escuchando las palabras de Soram con la barbilla apoyada, dijo: —¿Acaso es más rápido seducir primero el cuerpo? —¿Ya estás borracho? Toc, toc, toc. En ese momento, un sonido muy familiar provino de la puerta principal. —¿Quién es? Tae-un preguntó mientras se acercaba a la puerta principal. Al abrirla, un plato grande que le resultaba familiar estaba extendido frente a él. —Tae-un-ah, prueba un poco de gejang (cangrejo marinado) con tu invitado. —...Sí, gracias... E inmediatamente después, volvieron a llamar a la puerta. —Nuestra casa es la única que hace brochetas de camarones, ¿verdad? —Disfrutaremos... —Llévate también algo de fruta. Las uvas son dulces. —... Los aldeanos que llegaron uno por uno le entregaron a Tae-un abundante comida, miraron a Soram y luego le dieron una palmadita en el hombro. "Ve y disfruta comiendo". Parecía que la transmisión del debate especial de Chuseok había llegado a un número considerable de personas en Otgil-eup. Al final, Soram también salió a la puerta principal y saludó a los residentes mientras observaba la espalda de Tae-un, que parecía estar sudando frío. En ese momento, escuchó más de diez veces que se veía mucho mejor en persona. Después de que se marcharon, Tae-un cogió su teléfono móvil. —Madre. Por favor, diles a los aldeanos en el chat grupal que no podemos terminar toda la comida que tenemos, así que no traigas más. ...Sí. Gracias. —Realmente es un regreso glorioso para Han Tae-un. —Es gracias al invitado. Soram mordisqueó una manzana de miel generosamente pelada de la mesa repleta. Los de primer grado comían más que los civiles, pero lo que había en la mesa era una cantidad que ni siquiera diez de primer grado podrían terminar. —Haré todo lo posible. Al menos no nos dolerá el estómago. —Come solo lo que quieras. Poco después de que Tae-un volviera a su asiento, llamaron a la puerta de nuevo. Soram esbozó una sonrisa, y Tae-un se llevó una mano a la frente. —Lo siento. Pero no podemos... —Tae-un-ah. Mira. Pero la señora que vino esta vez no tenía la misma expresión de entusiasmo que las anteriores. —Hay algo extraño frente a nuestro campo, allá... Se parece a aquello a lo que le estabas dando espadazos en Seúl. —...¿Perdón? —Esa cosa negra en medio de la carretera con grietas en los costados. \* \* \* En el accidentado sendero que descendía la colina, se veían farolas dispersas en una sola dirección. Aunque eran de las pocas luces que iluminaban la noche en este lugar sin edificios altos ni luces deslumbrantes, algunas polillas que volaban desde la montaña revoloteaban sobre ellas, oscureciendo incluso la escasa luz. —Allí. En el oscuro camino rural, a una altura menor que un palmo del suelo, había una grieta más oscura que la sombra negra que la envolvía. La larga línea que separaba las farolas era claramente una grieta. Soram se acercó y tocó la superficie rugosa. Al cabo de un rato, apartó la mirada de la grieta y la dirigió hacia la mujer que los había guiado hasta allí. —Mmm, esto sí que es una grieta, pero no es de gran importancia. Normalmente, algo tan pequeño desaparece de forma natural, o en el peor de los casos, los aldeanos pueden apartarlo con un tractor o algo parecido. —¿Desaparece por sí solo? —Sí. Las grietas de baja intensidad aparecen y desaparecen por sí solas. Se ven afectadas por objetos arrastrados por el viento o por mordeduras de animales salvajes. Dado que la población aquí es pequeña, será mucho más débil. No se preocupe demasiado y entre. Nos desharemos de esto enseguida. Al ver la actitud relajada de Soram, la señora dijo con expresión de alivio: "Si es así", y se marchó. Y Tae-un, que no tenía talento para mentir, permaneció en silencio a su lado. Solo abrió la boca cuando la mujer se hubo alejado un poco. —¿Por qué apareció aquí una fisura de este grado? —... La grieta que se extendía frente a ellos era de al menos tercer grado, y como mucho, podía considerarse de segundo grado. La parte descendente estaba oculta por la sombra de un árbol, así que la torpe mentira de que era una grieta pequeña funcionó, pero si hubiera sido un poco más brillante, habrían dudado de las palabras de Soram. —¿Estás seguro de que nunca antes ha habido una grieta en este pueblo? —Sí. Es la primera vez. —Ya veo. —Soram miró la grieta con los ojos hundidos. Su expresión, momentáneamente abatida, no fue visible para Tae-un, ya que se había vuelto hacia la grieta. —Han Tae-un, ¿cuánta confianza tienes en mí como cazador? —¿Por qué de repente? —Solo responde. No pienses en nada más. —Confío plenamente en ti como cazador. La respuesta fue directa e inmediata, sin tiempo para pensarlo mucho. Las comisuras de los labios de Soram temblaron ligeramente. —Me juego mi carrera y mi posición como cazador hasta ahora y afirmo que se trata de un incidente totalmente accidental, y que algo así jamás volverá a ocurrir en tu ciudad natal. Soram señaló la grieta con la barbilla. —Así que acabemos con esto entre nosotros. —¿Quieres decir que no lo vas a denunciar? —Tendré que avisarles. ¿Mañana? —¿Sigue estando bien? —Con que me regañen un poco bastará. La primera grieta que apareció en una pequeña aldea de menos de 100 habitantes. Fue un incidente muy inusual. Si se presentaba un informe, la sede central enviaba inmediatamente un helicóptero para rastrear la aldea y determinar la causa. —Es un pueblo demasiado agradable como para armar un escándalo llamando a la gente en mitad de la noche. Son vacaciones. Si eso ocurría, la quietud donde solo se oía el zumbido de los insectos y la generosidad espontánea de compartir comida con desconocidos se verían truncadas. Si el informe se presentaba un día después, al menos se podría preservar la paz de la festividad. —Bueno. —¿Eh? Pensé que no podría convencerte, ¿pero aceptaste tan fácilmente? Es tu pueblo. —Dije que confío en ti. En el campo, tu criterio como jefe siempre prevalece sobre el mío, sin condiciones. —... Soram no respondió a esas palabras y giró su cuerpo hacia la grieta. —¿Cómo podemos deshacernos de él de la forma más discreta posible...? Las dos espadas que habían traído estaban cargadas en el coche en el que habían viajado, pero el sonido de golpear una grieta de esa intensidad con una hoja jamás podría silenciarse. —¿Recuerdas el punto de apoyo que creé en el aire en Bukhansan antes? Ese en el que me ayudaste. —¿Eso fue un punto de apoyo? —¿Entonces qué creías que era? —Olas. —Nunca me había parado a pensar en el nombre de la técnica, pero a ti te parecía que eran olas. —Sí. Olas invernales del océano. Tae-un añadió una explicación. —¿Por qué el invierno? —Las olas en un día soleado no se ven azules. Dado lo específico que era, parecía que hasta ahora había creído firmemente que se trataba de olas. —En fin... crearé eso en ambos extremos de la grieta. Y mientras la sostengo desde abajo, la presionaré desde arriba para eliminarla. Ayúdame con eso usando tu poder. Creo que es la forma más silenciosa de resolverlo en esta situación. —¿No dijiste que esa técnica consume mucha resistencia? —Me estoy acostumbrando después de usarlo un par de veces. Está bien. Es bueno practicar así. Una neblina azulada brotaba de las manos de Soram, que acababa de hablar. Quizás por haberse ganado el apodo de olas, hoy sentía como si un escalofrío le rozara las yemas de los dedos. La niebla que se filtraba se acumuló formando un remolino en la parte superior e inferior de la grieta, tal como estaba previsto. Crear dos en un lugar distinto a sus pies sin duda consumió mucha energía. Entonces Tae-un alzó el vuelo y un resplandor blanco cubrió la parte superior. La armonía de la luz blanca flotando sobre el flujo azul era sorprendente pero bastante hermosa. —Prénsalo. —Bueno. En lugar de atacar con fuerza como de costumbre, Tae-un presionó y empujó el muro que Soram había creado. La grieta, bajo presión, vibró como un ruido. Crack, crack, crack...
Cloudless Sky (Novela)

Continúa leyendo

Cloudless Sky (Novela)

Capítulo 90

Siguiente Capítulo ›

Cloudless Sky (Novela) Capítulo 89

Estás leyendo el capítulo 89 de Cloudless Sky (Novela), un novela. Jin Soram, el cazador mejor clasificado de la Sede Central de Gestión del Fenómeno de la Grieta de Corea del Sur, es más fuerte y más perezoso que nadie. En cuanto llega a la oficina, se mete bajo una manta y se queda… Este capítulo tiene publicado el 27 de julio de 2026, Traducido por el grupo ACS. Cloudless Sky (Novela) tiene 181 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.