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Leer Cloudless Sky (Novela) Capítulo 68 online gratis en español

🏴 Grupo: ACS✍️ Traducción: ACS
—Han... ¡Zas! La manta voló sobre el rostro de Soram. Tae-un, quien lo había envuelto firmemente en la manta, lo presionó con fuerza contra la cama. —Listo. Duerme tranquilamente. —¡Mmph! ¡Mmph! El bulto en que se había convertido Soram se retorcía. Era difícil vencer a Tae-un por la fuerza. Si hubiera usado su habilidad especial, el resultado podría haber sido diferente, pero con solo ver a los dos de primer grado forcejeando, la cama ya emitía crujidos. Después de retorcerse un rato en la manta y perder fuerzas, Soram dijo una cosa. —Puaj. —... Luego, fingió estar muerto. Aún así, era una actitud que no tenía ni una pizca de seriedad. Tae-un dejó la manta en paz, tomó una de las dos almohadas y se levantó de la cama. Cuando Soram asomó la cabeza, Tae-un se dirigía a la sala de estar y cerró la puerta del dormitorio. Agarró el pomo y lo giró, siguiéndolo, pero la puerta no se movió. Un aura blanca flotaba alrededor de la puerta, que permanecía cerrada herméticamente. Tae-un la empujaba con su habilidad. —...¿Eh? ¡Oye, abre la puerta! —Estás borracho. ¡Duerme tranquilo ahí! Tae-un arrojó la almohada al sofá que estaba detrás de la mesa de bebidas y tiró bruscamente de la manta que estaba en el piso para cubrirse. Luego, al recordar que esa manta había cubierto las piernas de Soram, la dejó en el piso con las mejillas sonrojadas. Se dio la vuelta y se acostó de espaldas a la esquina del sofá, con el cuerpo desnudo. De todos modos, como podía dormir bien en cualquier lado, no sintió ninguna incomodidad. Tras quejarse un rato, Soram pareció irse a la cama, ya que la habitación volvió a quedar en silencio. Sin embargo, Tae-un tardó mucho en conciliar el sueño, no por la incomodidad ni por el ruido del lugar donde dormía, sino por otra razón. Finalmente, gracias al alcohol que le recorría el cuerpo impulsado por los latidos intensos de su corazón, logró quedarse dormido a duras penas. \* \* \* A primera hora de la mañana, oyó vagamente unos pasos bajo sus pies. Los pasos, apenas perceptibles, se detuvieron un instante frente al sofá, dejaron escapar un leve suspiro y regresaron al dormitorio del que acababa de salir. Entonces, los pasos que se acercaban volvieron a tener un peso ligeramente mayor. Al poco tiempo, una manta se posó sobre la persona que yacía con los ojos cerrados en el sofá. La manta, colocada sin cuidado, no le cubría bien el cuerpo. Tenía las piernas al descubierto desde debajo de las rodillas, mientras que la parte de arriba le cubría hasta la nariz, lo que le provocaba sofocación. Sin embargo, él no se molestó en acomodarlo y regresó a su habitación. Tae-un abrió los ojos un poco después de que los pasos hubieran desaparecido por completo. La manta que había dejado otra persona crujió en su mano. Jin Soram era una persona de buen corazón, aunque fingía ser descarado e indiferente. Era implacable con quienes estaban fuera de su círculo, pero bastante afectuoso con los pocos que estaban dentro. ...Y parecía que Han Tae-un no había sido apartado de su corazón a raíz del incidente de ayer. Tae-un se levantó lentamente y fue al dormitorio, que tenía la puerta abierta, arrastrando la manta. Dejó lo que había traído sobre la cama y se sentó en el borde. Cuando giró la cabeza y miró por la ventana, ya estaba teñida de azul. ‘...Han Tae-un. ¿Te gusto?’ ‘Después de conocerte en persona, me di cuenta de que eras diferente de lo que imaginaba, pero cuando cuidas de Ayoung como un adulto, eres genial, y... cuando bromeas, eres adorable’. —... De repente, la voz del día anterior resonó en su mente aturdida, mezclada con el alcohol que aún conservaba. La mano de Tae-un golpeó la inocente almohada. La mandíbula, marcada por un corte profundo, se puso de un rojo intenso. Tras soltar la almohada que lo atormentaba, se cubrió el rostro con ambas manos y sintió el calor sofocante. Por suerte, la reacción de Soram no fue demasiado impactante. Más bien, tras la confesión, se mostró más distraído de lo habitual... Soram no pareció tomárselo en serio, y Tae-un expresó su intención de aclarar sus sentimientos. Así que, mientras no lo demostrara, todo iría bien. Tae-un se tragó algo injusto que, sin motivo alguno, intentaba salir de su interior. Esta era la única manera de seguir juntos como compañeros de equipo. Sin embargo, era inevitable sentir el dolor de tener que reprimir de forma tan drástica los sentimientos que habían surgido con tanta fuerza por primera vez en su vida y actuar como si nada hubiera pasado. Si hubiera ignorado el interrogatorio hasta el final, tal vez habría conservado su orgullo en lugar de una patética confesión. Sin embargo, el Soram al que se enfrentó horas atrás en aquella tensa situación se parecía a una imagen que Tae-un tenía grabada en la mente. Esa expresión cuando presionó a Soram, que intentaba matar a Kim Jae-hyeok, preguntándole qué clase de persona se creía que era. ‘¡¿Qué demonios pensabas de mí?!’ La expresión que se había instalado en el rostro de Soram en aquel momento pareció reaparecer. Era la de alguien cuyas emociones se le habían acumulado hasta la garganta, pero que no sabía cómo expresarlas. En lugar de lágrimas, Soram sustituyó su tristeza por una respiración agitada. Tae-un también recordó lo que Soram había dicho después. 'Realmente no quiero pelear con Han Tae-un-ssi.' —...Yo tampoco. En lugar de discutir y herirse mutuamente con sentimientos unilaterales, este sería un mejor final. Pasó un rato más mientras yacía con las piernas fuera de la cama. La ventana azulada se fue iluminando gradualmente. Finalmente, se escuchó el sonido que esperaba que llegara pronto, pero que también deseaba que se retrasara un poco más. Era la alarma programada para indicarle la hora de prepararse para ir a trabajar. Tae-un entró al baño, se lavó y salió. Entre las numerosas botellas de licor esparcidas por la sala, las únicas vacías eran una botella grande y dos latas de cerveza de mango. El resto del licor tendría que ser devuelto a su dueño original, Soram. Tae-un miró la puerta rota. Hoy reinaba un silencio absoluto al otro lado de la puerta, como si Soram no estuviera. Hoy fue primero a la oficina a trabajar, sin esperar a que Soram lo llamara desde la habitación de al lado. \* \* \* Pasadas las doce del mediodía, solo había una persona en la oficina del Equipo 7. Soram no fue a trabajar en absoluto. Era de esas personas que llegaban puntuales al trabajo, incluso si bajaban a la oficina, se tapaban con una manta y se echaban a dormir. Salvo en circunstancias excepcionales, como estar de guardia o hospitalizado, era la primera vez que faltaba al trabajo sin avisar. Tae-un, sentado solo en la silenciosa oficina, se quedó perplejo al mirar la hora por enésima vez. Pensaba que no podía permanecer completamente impasible, pero ¿se había vuelto tan incómodo y extraño que ni siquiera podía verle la cara? ¿Acaso Soram, que siempre parecía tranquilo e imperturbable en aquel momento, se vio tan afectado por su confesión? Entre el arrepentimiento y la resignación que se alternaban, resultaba absurdo que él mismo, cuyo ritmo cardíaco se aceleró en ese instante, se mostrara tan patético. Al mirar de nuevo el reloj, vio que solo habían transcurrido 5 minutos. Cogió su móvil, dudó un instante y marcó el número de Soram, que seguía sin contestar. \- El cliente con el que intenta comunicarse no está disponible en este momento. Por favor, inténtelo de nuevo más tarde. La señal, que ya llevaba un rato activa, tampoco se conectó esta vez. Se levantó, sosteniendo el celular que se había desconectado de repente tras terminar el mensaje de orientación. Si Soram se sentía tan incómodo que no podía soportarlo, era correcto que él, y no Soram, lo evitara. —Jaa... Tae-un volvió a esconder el rostro entre las manos mientras repasaba la conversación del día anterior en el ascensor. Ya se había hecho evidente que ni siquiera podía aferrarse a él, y ¿qué podía hacer con toda el agua que se había derramado? Tae-un subió al dormitorio para ocuparse, como prioridad absoluta, de la persona que, de la noche a la mañana, había recibido una confesión totalmente inesperada. Al entrar en su habitación, volvió a llamar. Se oyó el tono de llamada y, al mismo tiempo, una leve vibración proveniente de la habitación contigua. Pero Soram no contestó. La sala de estar de la habitación contigua era visible tal como estaba porque Soram no había cubierto la puerta al cruzar el dormitorio temprano por la mañana. La sala de estar estaba vacía. —Jin Soram-ssi, ¿estás en la oficina? Yo estaré afuera. Pero no se obtuvo respuesta. —Jin Soram. Toc, toc. Llamó a la pared en lugar de a la puerta, que no cumplía su función. Incluso después de repetirlo un par de veces, no hubo ninguna señal de movimiento. Cuando volvió a llamar, supo que la vibración provenía del otro lado de la puerta del dormitorio. La llamada se cortó de nuevo sin que nadie contestara. Tae-un disimuló su vacilación con una expresión seria y entró en su dormitorio. —Jin Soram-ssi. Aunque llamó a la puerta cerrada del dormitorio y lo llamó varias veces por su nombre, no hubo respuesta. Finalmente, giró la manija y la abrió. Apareció el dormitorio desordenado que ya había visto antes. Su mirada se desvió, pasando por las pilas de libros que parecían montañas, hacia la cama cubierta con una manta azul marino. En la cama, rodeada de almohadas, era imposible distinguir a simple vista si había alguien o no. Sin embargo, se oía una respiración que se escapaba del centro. Tae-un se acercó un poco más a la cama. Allí, un cuerpo se escondía, rodeado de almohadas, cojines, libros, etc., con solo la frente asomando por debajo de la manta. Aunque la cama del dormitorio era una espaciosa cama matrimonial, él dormía en un hueco que ni siquiera alcanzaba el tamaño de una cama individual. La manta, que cubría la zona de los hombros, subía y bajaba al ritmo de su respiración agitada. No tenía ni idea de que Tae-un se había acercado, sin dar señales de despertar. ¿Seguía durmiendo? Algo de fuerza abandonó sus hombros. Tae-un respiró hondo y dijo: —...Jin Soram-ssi, despierta. Claro, al igual que no pudo oír el teléfono sonar tres veces, tampoco se despertó con ese nivel de ruido. Lo mismo ocurrió incluso cuando gritó un poco más alto que antes. Tae-un extendió la mano y se la puso suavemente en el hombro. Y la sacudió. —Por qué... Finalmente, Soram respondió con expresión irritada. —Ya es muy tarde para ir a trabajar. Por fin, Soram entreabrió los ojos. A pesar de la luz que se colaba por las cortinas, la habitación ya estaba bien iluminada. Al darse cuenta de la situación, frunció el ceño con fuerza. Al poco tiempo, se incorporó en la cama. El suspiro que dejó escapar al dejar caer los hombros fue profundo. —...Estoy jodido. Me van a regañar. Su cabello, como un nido de pájaro, seguía profundamente revuelto. Por ahora, la somnolencia persistente parecía pesar más que la sensación de llegar tarde. Soram aún llevaba el mismo pijama que había usado el día anterior cuando vieron la televisión juntos. Tae-un desvió la mirada al ver las piernas desnudas que se asomaban bajo la manta levantada. —¿Qué vas a hacer si no puedes despertarte hasta esta hora? Soram se lavó la cara y levantó la cabeza. Tae-un entró en sus pupilas. En ese instante, la expresión de Soram se descompuso. Era evidente que esto se debía a una razón distinta a la del deslumbramiento, como cualquiera podía ver. —Han Tae-un. El sonido de dientes apretados provino de entre sus labios. Tae-un retrocedió un paso tambaleándose. El rostro de Soram se tornó sombrío, como si estuviera a punto de sacar un cuchillo en cualquier momento. Plaf. Soram se echó hacia atrás con esa expresión. —Estoy harto, agotado... Se acurrucó en el hueco de la almohada y dejó escapar un gemido de dolor. Creía que estaba bromeando, pero el rostro, los labios y todo lo demás de Soram estaban pálidos como la nieve. —Ay, mi cabeza, ay, mi estómago, ugh, urgh… Sus gemidos eran más dolorosos que cuando le estaban cosiendo las heridas y la anestesia se le estaba pasando después de destruir la mazmorra de primer grado. Tae-un se quedó estupefacto. Porque, ayer, claramente. —Solo te bebiste dos latas de cerveza. —¿Qué? ¿Dos latas? ¿Estás loco? La forma en que se tiraba del pelo y se culpaba a sí mismo era algo que solo podía hacer Tae-un cuando aún no había despertado, después de mezclar y beber varias botellas de soju y makgeolli (vino de arroz coreano). El cuerpo de Soram se encogió como un gusano. Luego se levantó, emitió un gemido como el de un zombi y se tambaleó hasta la cabecera de la cama, donde se sentó apoyándose en ella. Cuando tenía el estómago revuelto, le dolía más tener la cabeza hacia abajo. Sentarse era mejor, pero aun así le dolía. —Puaj... —... —El mundo está girando... —... Soram, que parecía como si le hubieran succionado el alma toda la noche, movió solo sus pálidos labios y dijo. —Sálvame...
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Estás leyendo el capítulo 68 de Cloudless Sky (Novela), un novela. Jin Soram, el cazador mejor clasificado de la Sede Central de Gestión del Fenómeno de la Grieta de Corea del Sur, es más fuerte y más perezoso que nadie. En cuanto llega a la oficina, se mete bajo una manta y se queda… Este capítulo tiene publicado el 10 de julio de 2026, Traducido por el grupo ACS. Cloudless Sky (Novela) tiene 181 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.