Leer Cloudless Sky (Novela) Capítulo 52 online gratis en español
🏴 Grupo: ACS✍️ Traducción: ACS
Cuando el camino de grava pronto terminó, tuvieron que adentrarse en un sendero de tierra rodeado de árboles en llamas. En el momento en que Soram, quien iba a la cabeza, pisó el sendero de tierra...
—¡Puaj...!
Una rama de árbol de un negro intenso se abalanzó sobre él. Tae-un, que había saltado desde atrás, cortó la rama por la mitad. La parte superior de la rama cortada se retorció hasta desaparecer entre humo negro.
Acto seguido, algo se acercó desde el bosque circundante, raspando el suelo. Parecía como si cientos de serpientes estuvieran invadiendo el lugar. Quizás porque estaban un poco más cerca de la grieta, se podía sentir un aura asesina proveniente de los mutantes que cargaban contra ellos. Tae-un, quien estaba enfrentando una mazmorra de grado 1 por primera vez, se mordió el labio y apretó con más fuerza su espada.
—Parece que no hay manera de evitar esto y seguir subiendo.
—Sí. Tendremos que abrirnos paso. Vamos a perforar en dirección ascendente.
Soram y Tae-un patearon el suelo. Los aviones que se elevaron siguiendo los gestos de la mano de Soram se tornaron carmesí, reflejando el calor. Tae-un blandió su espada hacia adelante, observándolos.
Trozos de zarcillos cayeron al suelo, y las ramas florales que brotaban tras los zarcillos cortados también fueron seccionadas. Los pétalos rojos se acercaban como si abrieran la boca, pero al ser cortados, se plegaban como capullos, como si se marchitaran.
Durante el proceso de derrotar a los mutantes, chispas y polvo se arremolinaban alrededor de Soram y Tae-un. Cada vez que inhalaban, les picaba la garganta. Aunque no presentaban síntomas inusuales de inmediato, si permanecían allí mucho tiempo, sin duda sufrirían lesiones internas.
—¡Uf, ugh...!
¡Pung!
Cada golpe que impactaba la espada era contundente. Tae-un cortó por la mitad un tentáculo con su espada. Entonces, la parte restante se sacudió y arrojó líquido. Tan pronto como lo esquivó, el lugar donde Tae-un había estado parado se volvió negro.
Si los mutantes de la mazmorra de cuarto grado eran aniquilados como papel con un solo ataque, los mutantes de aquí tenían el poder de hacerlos retroceder si no ejercían una fuerza firme. Además, el entorno también dificultaba la situación.
Finalmente se abrió un camino donde ambos habían blandido sus espadas con intensidad. Soram y Tae-un avanzaron, cada uno ocupando un flanco izquierdo y derecho sin previo aviso. Los tentáculos que quedaban al frente fueron cortados por Tae-un, y los mutantes que venían por la retaguardia fueron eliminados por los aviones de Soram.
Tras subir corriendo por el empinado sendero de montaña, llegaron a terreno llano. Sin otra opción, saltaron y se detuvieron en la amplia explanada. Allí había un área de descanso provisional para excursionistas. A un lado, había bancos, y junto a ellos, se veían aparatos de ejercicio oxidados.
Y los arbustos espinosos que rodeaban la zona se hincharon como si quisieran atraparlos.
—Guau, es intenso…
Tras los murmullos de Soram, sus espaldas se tocaron sin que nadie tomara la delantera. Como si los empujaran hacia el centro, las ramas se acercaron una a una con un golpe seco.
¡Silbido!
—Ay.
Las ramas con innumerables espinas afiladas dejaban heridas profundas incluso con un leve roce. Debido a la intensa batalla que siguió, la ropa de ambos estaba hecha jirones, como si llevaran disfraces de Halloween fuera de lugar. Soram, que se apoyaba firmemente en la espalda de Tae-un y sujetaba su espada, habló.
—Snif snif, Han Tae-un-ssi. Tengo miedo. ¿Qué debemos hacer?
—¿Eres el único que está experimentando una mazmorra de primer grado por primera vez?
Soram echó una mirada hacia atrás. Tae-un tenía el rostro rígido, como de costumbre.
—¿Tienes miedo?
—Por supuesto.
—No mientas. Han Tae-un-ssi no tiene emociones. He notado que eres un arma humana artificial fabricada en Guncheon-gun.
—Al ver que me molesta que bromees incluso en un momento como este, parece que sí tengo emociones.
—¡Estás molesto conmigo ahora mismo! ¡Ah!
Sobresaltado, Soram trazó un semicírculo con su espada y cortó las ramas que se acercaban. Nueve aviones, cuatro más que antes, rodearon a los dos en círculo y desviaron las ramas pequeñas. Gracias a que bloquearon los ataques que llegaban incluso delante de Tae-un, este pudo descansar, aunque fuera brevemente.
—...
Jin Soram estaba infinitamente alegre.
Sin embargo, en el instante en que la espalda de Soram tocó la suya, Tae-un sintió que su cuerpo tenso se relajaba un poco. Al enfrentarse a él en la arena, sintió como si una enorme montaña se alzara frente a él. La diferencia de nivel era tan grande que parecía imposible que el Tae-un de entonces pudiera superarla.
Pero en el instante en que la montaña le sirvió de apoyo, sintió alivio incluso en aquella situación tan difícil. El simple hecho de que la persona que le había demostrado una fuerza abrumadora durante el día estuviera luchando a su lado le reconfortaba.
—Tendremos que despejar todo aquí antes de seguir adelante.
—Sí.
—Primero, hagamos una simulación sobre cómo moverse.
Uf, Soram respiró hondo. Sus espaldas se presionaron aún más, como un resorte antes de impulsarse hacia adelante.
—¿Ya terminaste de pensar?
...Sí.
—¡Entonces, a luchar!
Tras la animada ovación, los dos salieron disparados en direcciones opuestas. Al compás del largo golpe de espada de Tae-un, los aviones se dispersaron en todas direcciones.
En cuanto comenzó la batalla, los ojos de ambos cambiaron. Una niebla azul y un aura blanca brotaron de cada uno. En el momento en que arriesgaron sus vidas, su concentración se disparó.
Silbido-
La espada de Tae-un cortó a los mutantes reunidos. Solo quedaron los zarcillos de las plantas, como si la hoja se hubiera extendido. Entonces, los arbustos del costado desplegaron sus espinas y llenaron el lugar.
A diferencia de los mutantes con entidades individuales, era imposible calcular cuánto les faltaba para derrotar a los de tipo vegetal. El único consuelo era que la densa concentración parecía haber disminuido un poco.
—¡Han Tae-un-ssi!
Desde allí se oyó una voz que llamaba a Tae-un.
—¿Recuerdas cómo llamaba a mi movimiento especial en el calabozo de la escuela?
—¡Recuerdo!
Recordó la escena en la que Soram se elevaba hasta el techo pisando la pared y aplastando a los mutantes como si los presionara con una enorme plataforma.
—¡Voy a usar eso, así que levántame un poco!
Soram se acercó a Tae-un. Tae-un agarró el brazo de Soram e inmediatamente salió volando hacia arriba. Las ramas que se extendían como si los siguieran quedaron bloqueadas por los aviones.
Una niebla azul se elevó de las manos de Soram y se extendió a lo largo de sus pies.
La montaña negra donde había caído la noche, las llamas que brotaban como estrellas aquí y allá, y la niebla azul que se extendía sobre ella les recordaban a la Vía Láctea. Tae-un pensó que el rostro bajo el cabello castaño ondeante estaría sonriendo. Pero tenía una expresión fría, calculando el momento con precisión.
Soram soltó el brazo de Tae-un que lo sostenía y se dejó caer sobre las olas azules. En ese instante, una columna de fuego que los había visto surgió a lo lejos. Tae-un, quién fue el primero en percatarse de las llamas que se acercaban, extendió la mano.
¡Kwang!
Con un rugido, un peso intangible cayó sobre los mutantes. En cuanto Soram y Tae-un se estrellaron contra el suelo, una columna de fuego pasó justo por encima de sus cabezas. Lograron esquivarla gracias a que cayeron a una velocidad mayor que la que Soram esperaba.
Broom... Broom...
Las consecuencias de la técnica no se limitaron a un solo impacto. La vibración continuó, igual que cuando Soram embistió con sus aviones. Soram, cuya cintura fue envuelta por Tae-un sin siquiera darse cuenta, miró a su alrededor con expresión atónita.
—¿Qué demonios...?
Una densa columna de humo negro se elevaba al ser eliminados los mutantes. Además, los bancos y aparatos de ejercicio circundantes ya estaban completamente destrozados. Incluso se habían formado grietas en el suelo.
Soram sabía que el poder de su técnica no llegaba a ese extremo. Y recordó la escena justo antes de que el vacío azul que había sugerido momentáneamente como un "vehículo" tocara el suelo: estaba lleno de algo blanco como la nieve.
Los mutantes también comenzaron a retirarse de los alrededores, al percibir instintivamente el tremendo poder del ataque.
—Ja, uff, cof...
Y allí estaba Han Tae-un, jadeando como si hubiera usado su habilidad al máximo.
Aunque aún quedaban preguntas sin respuesta, Soram lo agarró y lo condujo hasta las escaleras de hierro que cruzaban el camino. Pronto, un grupo de mutantes que habían unido fuerzas desde lejos se abalanzó sobre ellos y se concentró en el lugar donde Soram y Tae-un habían desaparecido. Sin embargo, al no encontrar un objetivo, comenzaron a moverse como si estuvieran explorando los alrededores.
Los dos observaban sus movimientos conteniendo la respiración desde una pequeña distancia. El límite de mutantes creados era infinito, pero Soram y Tae-un tenían limitaciones físicas.
—¿Tenemos que volver a pelear?
—No. Esos... confiemos en la gente de abajo y enviémoslos hacia allá. Si agotamos todas nuestras fuerzas aquí tratando de derrotarlos a todos, no quedará nadie para cerrar la grieta.
En comparación con la orden de "priorizar la destrucción de la grieta", los dos ya se habían esforzado bastante.
Los mutantes no se acercaron a esa zona. Ni al sendero rocoso de antes ni a las escaleras de hierro. No parecían acercarse a lugares donde no pudieran echar raíces. Y gracias a que los mutantes se concentraban allí, el camino que subía desde aquí se había quedado en silencio.
—Probablemente estarán allí reunidos un rato, así que descansemos un poco.
Los dos abrieron las pequeñas botellas de agua que habían traído y bebieron. Haber traído varias herramientas, a insistencia de Soram, había resultado útil.
Tae-un apoyó su cuerpo contra la barandilla y se presionó la cabeza y las orejas con firmeza con ambas manos. Era uno de los síntomas típicos del uso excesivo de una habilidad. En casos graves, se acompañaba de dolores de cabeza y alucinaciones auditivas. Era evidente que el poder que había surgido hacía un momento dependía más de la fuerza de Tae-un que de la de Soram.
Ahora que lo piensaba, hubo una ocasión en la que él agrietó el suelo durante la prueba de fuerza. ¿Podría ser que lo utilizara de la misma manera que entonces?
La preocupación de que no pudiera desenvolverse en una mazmorra de primer grado con Han Tae-un, quien carecía de experiencia en combate, era totalmente innecesaria. Si Soram hubiera caído solo, sin él, ni siquiera habría llegado tan lejos y estaría hecho jirones.
—Han Tae-un-ssi, llegado este punto, dígame. ¿Cuál es su habilidad especial?
—...
Tae-un cerró la boca, incluso reprimiendo sus gemidos. Y durante un buen rato no hubo respuesta. Pensó que ya había dado bastante información, pero Tae-un guardaba muchos secretos. Estaba a punto de refunfuñar.
—No estoy seguro.
—¿Eh?

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Capítulo 53
Cloudless Sky (Novela) Capítulo 52
Estás leyendo el capítulo 52 de Cloudless Sky (Novela), un novela. Jin Soram, el cazador mejor clasificado de la Sede Central de Gestión del Fenómeno de la Grieta de Corea del Sur, es más fuerte y más perezoso que nadie. En cuanto llega a la oficina, se mete bajo una manta y se queda… Este capítulo tiene publicado el 30 de junio de 2026, Traducido por el grupo ACS. Cloudless Sky (Novela) tiene 181 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.