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Leer Cloudless Sky (Novela) Capítulo 167 online gratis en español

🏴 Grupo: ACS✍️ Traducción: ACS
Ssssss— Soram se agarró el pecho con fuerza, como si fuera a arrancarse el corazón. Una niebla azul brotó de su cuerpo de nuevo. En medio del entorno negro y rojo, el único azul se reunió para hacer frente a la ola. ¡Kwakwakwakwakwa!!! ¡¡¡¡Chiiiiik―...!!!! Una cortina azul se extendió frente al muro rojo, esparciéndose con un rugido. La ola roja se estrelló contra la parte superior de la cortina. ―¡Kkeuk, keuk...! La cortina se interpuso entre la ola de lava y su avance, bloqueando su marcha. La lava que debería haberlos alcanzado se detuvo en el aire. Se produjo un tenso enfrentamiento en el aire. Era, en esencia, una batalla de fuerza, como un huevo chocando contra una roca. El cuerpo, infinitesimalmente pequeño comparado con la ola, se aferraba desesperadamente tras la cortina. Los vasos sanguíneos de sus ojos saltones estallaron, tiñendo de rojo brillante el blanco de sus ojos. ―¡Ah, aaaaagh! ―¡¡¡Jin Soram!!! Grupos de luz blanca se apresuraron desesperadamente a unirse a su cortina. Los ataques de cazadores que podían usar sus habilidades a distancia también se dirigieron hacia la ola. Pero la lava que se agitaba sobre la ola se lanzó para devorar todos los intentos. Soram, que desprendía una niebla incesante, parecía una bestia joven con el pelaje azul erizado. Su cuerpo se encogía gradualmente, como si sintiera dolor. En medio de todo esto, mutantes de lava en el suelo se le acercaron con la boca abierta. Chwak― Un mutante que extendía su brazo hacia Soram fue abatido por la espada de Tae-un mientras este se abalanzaba sobre él. Tae-un vigilaba constantemente los alrededores de Soram mientras observaba fijamente la ola. Sabía que no era rival para la inmensa niebla azul y la aún más enorme ola de lava, pero seguía añadiendo grupos de luz blanca. La habilidad especial de Tae-un estaba neutralizando claramente el poder de la ola de lava, y como prueba, se avecinaba una sobrecarga que le hacía sentir como si sus entrañas ardieran. Sin embargo, el ímpetu no disminuyó en absoluto. Todo el cuerpo de Soram temblaba. ―¡Kkeuk, heuik...! Gugeuk, kuuuu, geugeu... Tras un largo enfrentamiento, la ola, bloqueada en el aire, se estremeció enormemente. Kuung― geugeugeuk―... Gugung, guruek, geudeuk, deuk, deudeudeu. ¡¡¡¡¡Kwang!!!!! ―¡Mantente al día! ¡Kugugugugung...! La niebla azul y la ola de lava estallaron en el aire. El paisaje se tornó completamente blanco antes de volver a la normalidad. Kung, kugung, gugu... La explosión resonó por todas partes. Desde el punto de la explosión, la lava no pudo avanzar más y fluyó hacia el suelo. ―Haa, ah, ...uk, heuu... Jin Soram finalmente había logrado detener la enorme ola. ―Ah, eu... Con un gemido de agotamiento, su cuerpo cayó del aire. ―¡Jin Soram! Tae-un corrió para alcanzar su cuerpo. Pero sin darle un respiro, los mutantes que emergieron de la ola caída se abalanzaron sobre él. ¡Chwaaak! ¡Taeng, taeng, taeng, taengeong! ―¡Llévenselo de vuelta rápido! ―¡Tae-un-ah, retrocede! Tres o cuatro cazadores corrieron hacia donde Soram había caído y bloquearon el paso a los mutantes. Los cuerpos de aquellos que habían huido de sus posiciones de batalla originales, arriesgándose a resultar heridos, también estaban esparcidos. Tae-un voló hacia atrás, sosteniendo a Soram. Una niebla azul seguía saliendo del cuerpo que sostenía en sus brazos como un saco de harina lleno de agujeros. ―Keuheuek, heup, kkeuk...! Soram se retorcía dolorosamente. Vomitaba sangre por la boca y la nariz, e incluso de sus ojos fuertemente cerrados brotaban lágrimas mezcladas con sangre. Tae-un no podía hacer nada mientras el cuerpo se convulsionaba con espasmos. ―Jin Soram, tu habilidad sigue aflorando. Tienes que detener esto. ―No-no puedo... Tae-un dejó a Soram en la azotea de una villa. Aun estando en un lugar donde el calor lo había evitado un poco, Soram se retorcía. Parecía como si todos sus vasos sanguíneos estuvieran ardiendo. La niebla azul que emanaba sin cesar parecía ser la fuerza vital de Soram. ―Alto. Alto, por favor. ¡Basta! ―Keok, kkeuk, akeuk. La razón desapareció de los ojos de Soram, dejando solo convulsiones incapaces de soportar el dolor. Clavó sus dedos ensangrentados en su propio cuello y se arañó con fuerza. ―¡No, no hagas eso! Tae-un agarró a Soram con ambas manos. El cuerpo de Soram, oprimido, se retorcía. Ya agotado, no pudo resistirse a Tae-un. Pero el rostro de Soram palidecía cada vez más. ―¡Por favor, detente Soram-ah! ¡Por favor! Tae-un no pudo hacer más que sujetar a Soram con ambas manos. Los huesos se marcaban en el dorso de sus manos temblorosas. ―Terminar así, con tanto dolor, es demasiado. Esto no puede pasar, esto... Se había preparado para que el mar embravecido fuera el destino final de su vida. Había aceptado la muerte, pero esta despedida era injusta. ―Si mi juicio erróneo y este dolor abrasador son los últimos momentos, tu yo de la próxima vida sufrirá demasiado. Así que, por favor... El campo de batalla seguía siendo un infierno, y la resistencia inútil continuaba por doquier. El aire se llenaba de sonidos de explosiones, edificios derrumbándose y gritos. ¿Cómo se habrá sentido Soram al verse a sí mismo diciendo tonterías sobre cambiar el futuro cuando había presenciado esa desesperación innumerables veces? Aun así, ¿qué debió sentir cuando participó en el entrenamiento sin decir palabra y le revelaron información sobre la mazmorra? Tuvo que terminar con todo después de al menos escuchar una disculpa por todo aquello. Una niebla azul seguía filtrándose entre sus dedos que sujetaban los brazos de Soram. Aunque no me atrevería a ser tu salvador, por favor. ―¡Keok...! ―¡Respira! Tae-un se tumbó cerca de él como para bloquear la niebla que se filtraba con su cuerpo. Por favor, Soram-ah, por favor. Por favor... La niebla azul seguía saliendo como si su dispositivo de control se hubiera roto, pero los gemidos de agonía de Soram aumentaron. En ese instante, los ojos de Tae-un, hundidos en el hombro de Soram, se abrieron de par en par. El rostro que de repente se alzó reflejaba incredulidad. ―¡...! Soram-ah, Jin Soram. ¡Jin Soram! Tae-un colocó apresuradamente ambas manos sobre el cuerpo de Soram. Grupos de luz blanca surgieron de sus palmas. Donde tocaba, sentía como si agarrara un cable con corriente con las manos desnudas. ―Hue... La cantidad de destellos de luz que emanaban de sus palmas aumentaba gradualmente. El dolor que se transmitía a sus manos también crecía, pero Tae-un lo sujetaba aún con más fuerza. ―... Sus pupilas negras vibraban. La mirada temblorosa de Tae-un se posaba en la frente de Soram, justo encima de sus cejas. Tras un instante, la niebla azul que emanaba del cuerpo de Soram disminuyó lentamente. Su cuerpo, que se había retorcido de agonía, perdió fuerza y quedó flácido. ―Hack..., ja, ha..., ja... Su respiración también recuperó la normalidad. Pronto, sus ojos, que habían estado fuertemente cerrados y fruncidos, se abrieron. ―...Han, Tae-un. Sus labios se movían sin poder enfocar la mirada, que seguía borrosa. ―¿Qué hiciste? ¿Lo... detuviste? ―Probablemente... Soram, que había cerrado los ojos y recuperado el aliento por un instante, esbozó una leve sonrisa. ―Qué bien. Hubiera sido... bueno si lo hubiéramos sabido antes. ―Acuéstate más. Estás muy herido. A pesar de los intentos de Tae-un por contenerlo, Soram se incorporó obstinadamente. Se sacudió la sangre coagulada de las manos. Para entonces, todas sus heridas ya habían sanado. ―Dado que usé tanta habilidad, mi cuerpo también debe haberse fortalecido. ...Estoy bien. Puedo volver a luchar después de descansar un poco. Tae-un miró a Soram y luego bajó la vista hacia sus propias manos. Era inusual en él, que no apartaba la vista de Soram, quien había regresado de las garras de la muerte. ―... Algo de confusión, preguntas y un tenue hilo de pista cruzaron por su mente. Su mirada, profundamente baja, vaciló, perdiendo el rumbo. Tak, el sonido de unos pasos rompió el silencio. Unos zapatos manchados de sangre subieron a la barandilla de la azotea donde estaban Soram y Tae-un. ―Niños, ¿están bien? El director Park Jae-seon, quien hizo esta pregunta, estaba tan herido como Soram y Tae-un juntos. Sin embargo, primero revisó las heridas y el estado físico de ambos. ―Director, ¿cómo está la situación en la Gran Grieta? ―La velocidad de avance de la lava ha disminuido. Parece que el ataque que bloqueaste, Soram, fue su ataque total, que requirió toda su fuerza. Y la dirección de la ola ha cambiado, así que dudarán un poco. Mientras explicaba, se acercó aún más y se arrodilló junto a Soram y Tae-un. ―Debió ser una decisión inevitable, pero te pasaste de la raya. De ahora en adelante, quédate atrás. Aunque se reveló que había ocultado su fuerza incluso a Park Jae-seon, quien lo había cuidado como a un miembro de su familia durante años, Park Jae-seon trató a Soram igual, sin ningún cambio. Algo parecido a las lágrimas asomó al rostro de Soram al mirarlo. Park Jae-seon sonrió como para bloquear las palabras que Soram no se atrevía a pronunciar. ―El gobierno está negociando actualmente la recepción de agentes extranjeros. Hasta entonces, de alguna manera... tendremos que resistir. Ya que no es un nivel que podamos resolver con nuestras propias fuerzas... Incluso Park Jae-seon, quien siempre los animaba con madurez, parecía no tener mucho que decir. En lugar de eso, los tomó por los hombros y los abrazó con fuerza. ―Lo siento. No puedo prometerte que te protegeré ahora. ―...¿Por qué deberías disculparte por eso? Soram se aferró con fuerza a su ropa andrajosa y luego la soltó. Park Jae-seon, que se separó de él, les acarició la cabeza a ambos. ―Descansen los dos, aunque sea por un momento. Se levantó de su asiento. Para él, que se encontraba en el centro de los cazadores del país, había demasiado que hacer en ese breve momento de calma. Después de que Park Jae-seon se marchara, Soram, que había estado observando su figura mientras se alejaba durante un rato, murmuró. ―Ja. Ese envío nunca ha sido puntual. Son todos demasiado avariciosos. Tae-un ya había bajado la mirada de nuevo. Su mano se contrajo y se curvó. Grupos de luz blanca giraban alrededor de su mano como si estuvieran trazando lo que acababan de descubrir. ―Han Tae-un, ve más atrás y cúrate las heridas... Poco después, aquella mano agarró a Soram. Tae-un movió la boca con torpeza, como si pronunciara esas palabras por primera vez en su vida. Tras un breve instante de vacilación, las pronunció con un significado claro. ―Huyamos. Soram parpadeó varias veces mirando a Tae-un. No dudó. ―De acuerdo. Hagámoslo como quieras. \*\*\* Dos cazadores abandonaron el campo de batalla sin permiso. Desde Busan, directamente hacia el interior. Justo debajo de la frontera entre Gangwon-do y Gyeongsang-do. Había un pequeño anexo que había quedado vacío después de que su dueño se mudara a la capital. Como allí se había alojado hasta los diecinueve años, seguía pareciendo una habitación de estudiante. Era exactamente igual a como Soram la recordaba de su visita de hacía cuatro años. ―Así que, al final, aquí es adonde venimos. Este lugar ya había sido el refugio de Soram en el pasado. El anexo, que se había mantenido limpio, se convirtió inmediatamente en un desastre cuando los dos entraron, lleno de heridas y hollín. Era una decisión que Soram jamás habría esperado de Tae-un. Pero Soram no le dio muchas vueltas. Simplemente quería hacer lo que Tae-un deseara hasta el final. Si él quisiera, no estaría mal quedarse aquí juntos y afrontar el final. ―Soram-ah. Eso era lo que pensaba hasta que Tae-un se paró frente a él y abrió la boca con una expresión severa. ―Creo que puedo salvarte. ―...¿Eh? ¿Por qué la canción "Castillo Mágico" sonaba como si estuviera grabada aquí?
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Estás leyendo el capítulo 167 de Cloudless Sky (Novela), un novela. Jin Soram, el cazador mejor clasificado de la Sede Central de Gestión del Fenómeno de la Grieta de Corea del Sur, es más fuerte y más perezoso que nadie. En cuanto llega a la oficina, se mete bajo una manta y se queda… Este capítulo tiene publicado el 5 de octubre de 2026, Traducido por el grupo ACS. Cloudless Sky (Novela) tiene 181 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.