Leer Cloudless Sky (Novela) Capítulo 163 online gratis en español
🏴 Grupo: ACS✍️ Traducción: ACS
―Si no cooperan, no nos quedará más remedio que entrar por la fuerza...
―Me estaba duchando.
Soram apareció por detrás, sonriendo levemente. Tenía el pelo mojado, el torso desnudo y solo una toalla envuelta alrededor de la cintura. Las miradas que habían estado fijas en la espalda de Tae-un se dispersaron avergonzadas.
―¿Cómo es que terminaste duchándote en la habitación de otra persona, en lugar de en la tuya, que estaba cerca?
―Estábamos cenando juntos como amigos y bromeando cuando derramamos algo.
―Nos gustaría comprobarlo nosotros mismos.
―Bueno, adelante.
Sobre la mesa del salón, una botella de alcohol y un refresco yacían volcados. El empleado miró con recelo hacia la ventana abierta. Soram se encogió de hombros con indiferencia.
―Olía a alcohol. Como sabes, apenas tenemos veinte años, así que el director nos regañaría si nos pillara.
―...¿Así que dices que te lo derramaste encima y ahora estás mojado porque te lo estabas lavando?
―Sí. Ah, para ser precisos, salí en medio de la ducha. El ambiente fuera del baño era extraño.
Los empleados intercambiaron miradas. Como para zanjar cualquier discusión, Soram intervino con un "Pero".
―Parece que tienes motivos para sospechar de mí, pero ¿confías en que puedes llegar hasta el final?
―¿Qué quieres decir?
―Les pregunto si confían en poder venir aquí, investigarme a fondo y llegar a la conclusión que desean. De lo contrario... deberían prepararse para enfrentarse al resentimiento de dos cazadores de primer grado que por fin están descansando tras haber realizado siete u ocho misiones diarias últimamente.
―...
―Dijiste que era una petición del Comando de Defensa de la Capital, ¿verdad? Voy a revocar todo lo dicho hasta ahora. Como tengo una cara bonita, me pregunto si llorar y lamentarme en directo tendría algún efecto.
Al mostrar su irritación, los rostros de los empleados reflejaban incomodidad. A diferencia de Han Tae-un, él también era una persona capaz de hacer algo impredecible.
―Por ahora... lamentamos haber interrumpido su descanso. Hemos confirmado su identidad, así que no investigaremos más. Dicen que ni siquiera el Comando de Defensa de la Capital tuvo otra opción, ya que Busan insistía en confirmar los hechos.
―Ajá. Pase lo que pase, ¿cómo puedes maltratar a tus compañeros que comen del mismo plato después de escuchar semejantes tonterías? Deberías saber ponerle fin. ¿Cómo iba a ir a Busan?
―...Entendido. Informaremos que usted ha estado en el dormitorio desde la noche y que fue un error de ellos.
―Sí. Gracias por su arduo trabajo a estas horas.
―En absoluto. Pedimos disculpas por la interrupción. Por favor, descanse.
Aunque persistía cierta inquietud, se retiraron obedientemente, ya que habían entrado por la fuerza. Al fin y al cabo, era mejor ponerse del lado de aquellos con quienes se encontraban a menudo al compartir la mesa.
Cuando los pasos que se alejaban del pasillo se desvanecieron, Soram exhaló un largo suspiro. Se dirigió a la mesa de la sala y se quitó la toalla de la cabeza para limpiarse el líquido derramado.
―Fue una medida temporal. Lo limpiaré pronto.
―No hay problema, ve a tu habitación y termina de ducharte.
―Voy a terminar de limpiar esto...
―Dije que te vayas.
Tae-un agarró el brazo de Soram y lo levantó. Incapaz de mirarlo a los ojos, apretó el brazo blanco con la fuerza suficiente para lastimarlo.
Inclinando lentamente la cabeza, Soram finalmente se percató de su propio cuerpo semidesnudo.
―Ah, lo siento.
―...
―No me di cuenta...
Esta reacción fue tan desconcertante como su apariencia de hacía apenas unos instantes, en la que no había mostrado ningún signo de recelo.
―Lo limpiaré todo después de ducharme. Déjalo así.
Soram se dirigió directamente a su habitación. Tae-un apartó la mirada de su figura que se alejaba, como si intentara escapar. Tensó el cuello con rigidez para evitar mirar a la habitación contigua y recogió la toalla que había estado usando para limpiar el suelo.
Cuando estaba a punto de limpiar el suelo manchado.
¡¡¡Bang!!!
Se oyó un fuerte estruendo. Al otro lado de la puerta, Soram se había desplomado en la sala de estar. La sangre brotaba por los huecos entre sus manos, con las que se tapaba la nariz, y una niebla azul se escapaba de su cuerpo acurrucado.
―¡Jin Soram!
Tae-un corrió hacia Soram y lo volteó, pues estaba acurrucado. Por suerte, no había perdido el conocimiento.
―¿Qué te pasa? ¿Por qué eres así?
―Huu..., es una sobrecarga.
Como si le hubiera entrado sangre por las vías respiratorias, le dio una tos seca y fuerte. Tae-un le dio unas palmaditas en la espalda y preguntó: ―¿Por qué hay tanta sobrecarga?
―Volé hasta aquí desde Busan. Tenía un mal presentimiento, y acerté.
―...
―Estaré bien en un rato, así que déjame...
Tae-un suspiró y luego levantó a Soram por debajo de sus rodillas y espalda.
Aún en brazos, Soram fue traído de vuelta por donde había venido y trasladado al baño de Tae-un. Tae-un lo acostó en la bañera y abrió el grifo del agua caliente.
―¿Por qué has venido aquí?
―Porque es obvio que no habrías limpiado tu baño.
―Ajá... no tengo nada que decir al respecto.
―¿Se te ha detenido la hemorragia nasal?
―No pasará nada si lo dejas un momento...
Tae-un no hizo caso y salió.
Poco después, llegó una bolsa de plástico llena de hielo. Tae-un mantuvo la mirada fija en los azulejos del baño mientras presionaba suavemente el hielo contra la nariz de Soram. En un lugar que Tae-un no podía ver, la expresión de Soram se ondulaba como el agua en la bañera.
―Calienta un poco el cuerpo, luego lávate y sal.
―Pronto terminará. Te digo que esto no es necesario.
Sin responder, Tae-un salió. En cuanto cerró la puerta, se limpió rápidamente la cara con el dorso de la mano.
Había visto el cuerpo desnudo de la persona que le gustaba e incluso le había tocado la espalda y los muslos. El intenso calor que sentía le hizo sonrojar no solo la cara, sino todo el cuerpo. Jin Soram debió haberlo visto todo.
Debió haberlo leído todo incluso sin la piedra mágica blanca.
Tae-un se dejó caer junto a la puerta del baño y apoyó la espalda contra la pared. Desde dentro se oía el sonido del agua llenándose: tung tung tung tung. Mientras el sonido rítmico continuaba, su mente se tranquilizó un poco.
Tras cerrar los ojos un instante, formuló una pregunta.
―¿Por qué fuiste a Busan?
―Ahí es donde ocurrirá la Tercera Gran Grieta. Necesito hacer varias cosas con anticipación para poder resistir, pero el problema es que no solo la relación entre la sucursal de Busan y la sede central es mala en este momento, sino que además soy solo un simple jefe, así que no puedo ir oficialmente. Si al menos fuera jefe de equipo, podría haber insistido e ido un par de veces.
―¿Así que fuiste solo a prepararte en secreto?
―No sé si funcionará.
―...
―Pero siento que necesito al menos la excusa de que hice lo mejor que pude.
El sonido del agua llenando la bañera se fue apagando gradualmente. Era señal de que el nivel del agua subía. Poco después, tras el murmullo del agua al agitarse, el agua dejó de correr. Tras una breve conversación, ambos guardaron silencio durante un largo rato. Al desaparecer el eco que había resonado en el baño, el silencio se hizo aún más profundo.
―No tienes que estar ahí. No me aburro. Me lavaré, pondré todo en orden y saldré.
―No estoy aquí para hacerte compañía.
―¿Entonces?
―Por si vuelves a desmayarte en el agua.
De nuevo reinó el silencio.
Durante el silencio sin respuesta, Tae-un levantó las rodillas y apoyó los brazos sobre ellas. Ahora entendía un poco por qué Soram solía encorvarse. Era una postura que se adoptaba cuando uno se sentía avergonzado de algo y temía la reacción del otro.
―Han Tae-un. ¿Estás haciendo esto porque te gusto?
―...
La siguiente pregunta hizo que los muslos y el pecho de Tae-un se apretaran aún más. Su mirada, fija en el suelo, vaciló. Pronto, respondió con calma.
―Yo vigilaría de cerca a cualquiera que tuviera una hemorragia nasal y se desmayara.
―Mmm...
―...Excepto por eso, todo lo demás que estoy haciendo ahora es correcto.
Hasta el más mínimo movimiento de Soram se transmitía a través del agua que llenaba la bañera. Por suerte, la situación no se invirtió. La agitación de Tae-un probablemente era mucho mayor.
―Así que de verdad te gusto.
―Ya has visto lo que pasa por mi cabeza, ¿por qué dices “de verdad” ahora?
―No lo sabía. Ni una sola vez hasta ahora.
―Dijiste que vivíamos como enemigos... Pero con tu personalidad, ¿qué tan malo podías haber sido? Incluso yo, de quien dijiste que le di la espalda por completo, parezco un poco extraño.
―Oh, no. Yo era mucho peor de lo que estás pensando ahora.
―Probablemente sea solo tu forma de pensar.
No había respuesta para eso.
―¿Eras... gay originalmente?
En cambio, surgió otra pregunta.
―Simplemente me gustabas sin pensarlo. Si fueras mujer, sería heterosexual, y como eres hombre, supongo que me volví gay.
―¿Incluso sabiendo que soy una persona que ha desperdiciado 20 oportunidades para salvar el mundo? Quizás esté más cerca de ser un villano que el héroe que te gusta.
―...
La cabeza que había estado mirando al suelo se alzó. Quizás porque había una pared entre ellos, palabras que normalmente no podía pronunciar brotaron de sus labios.
―Si eres la persona que vino a buscarme a Guncheon, se quedó tres días y se marchó, y compartió la habitación de al lado conmigo en la sede central, me caerías bien aunque fueras el villano que causó la Gran Grieta.
El sonido del agua salpicando provenía del interior. La voz que se había escuchado a través de ella se volvió un poco más aguda.
―...Me molesta cada vez que actúas de forma extraña.
Tae-un sintió que el corazón se le encogía de nuevo.
―¿A qué te refieres con actuar de forma extraña?
―Haciéndome cosas que nadie más me haría excepto tú.
¿Fue excesivo su comportamiento? Podía responder que sí sin siquiera mirar atrás. También comprendía la incomodidad de Soram ante tal trato.
―Probablemente te incomode saber que le gustas a otro hombre.
―No es eso, simplemente estoy molesto.
―¿No es eso lo mismo?
―No es así. Sé lo que se siente al estar incómodo. Esto es simplemente molesto. Pareces un poco pusilánime, y es frustrante verlo.
Tae-un alzó la vista y suspiró en dirección a la luz cóncava que había frente al baño.
―Me estás criticando abiertamente. ¿Qué es exactamente lo que te resulta tan molesto y frustrante?
―Haces demasiado por mí. Podrías dejarme en paz, pero sigues haciendo cosas. Eres demasiado...
La frase quedó inconclusa y su voz se cortó bruscamente. Entonces se oyó un chapoteo, el sonido del agua desbordándose.
―¿Jin Soram?
―...
―Jin Soram.
¿De verdad se había desmayado? Se levantó bruscamente y abrió la puerta del baño.
Soram no se había desmayado. Era una imagen mucho más inesperada. Tenía la cara roja, desde las orejas hasta el cuello y las mejillas.
―¿Es que... eres demasiado amable?
La frente blanca de Soram se giró hacia donde estaba Tae-un. Debajo de ella, sus ojos marrones, ligeramente húmedos, se abrieron de par en par.
―Me molesta porque siento que mi corazón se asfixia cada vez que actúas con amabilidad.
Por un instante, pareció que el tiempo se había detenido en ese lugar. Soram parpadeó, humedeciendo sus pestañas, y se tocó la mejilla con el dorso de la mano.
―¿Eh?
―...
―Ah, ¿podría ser esto...?
La mirada de Soram se dirigió hacia arriba, y Tae-un dobló las rodillas para bajar el cuerpo. Sus miradas se encontraron en el centro.
Y por un instante fugaz, casi por casualidad y al mismo tiempo, sus miradas rozaron los labios del otro. Sus ojos, que se habían movido al mismo punto, volvieron a encontrarse en el centro.
Eso fue todo.
Sus labios se encontraron.
El primer beso de sus vidas tuvo sabor a agua de lluvia, con un ligero regusto metálico.

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Cloudless Sky (Novela) Capítulo 163
Estás leyendo el capítulo 163 de Cloudless Sky (Novela), un novela. Jin Soram, el cazador mejor clasificado de la Sede Central de Gestión del Fenómeno de la Grieta de Corea del Sur, es más fuerte y más perezoso que nadie. En cuanto llega a la oficina, se mete bajo una manta y se queda… Este capítulo tiene publicado el 2 de octubre de 2026, Traducido por el grupo ACS. Cloudless Sky (Novela) tiene 181 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.