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Leer Cloudless Sky (Novela) Capítulo 161 online gratis en español

🏴 Grupo: ACS✍️ Traducción: ACS
―Mmm... ¿Dije algo malo otra vez?... Ah, esto no es para nada porque me caigas mal. Podemos seguir siendo amigos aunque no seas cazador. Quedemos alguna vez fuera de la sede central. No era un asunto que pudiera refutar o discutir para mantener su orgullo. La cabeza de Tae-un, que acababa de mirar a Soram, volvió a caer rápidamente. ―¿Soy una carga porque no puedo luchar tan bien como tú? El orgullo de veinte años, lleno de espíritu juvenil, se desmoronó con un crujido. ―Ah, no es eso... Soram se quedó callado, incómodo, sin dar ninguna otra explicación. Para Tae-un, esta serie de conversaciones fue un shock mayor que cuando había estallado de ira, o incluso que cuando lo había ignorado unilateralmente. Que la persona con la que quería luchar dijera que no necesitaba al "cazador" Tae-un era lo mismo que negar el origen de su despertar. Track. ―¡Han...! Le resultaba difícil permanecer sentado en el mismo sitio. Se sentía avergonzado, patético y con náuseas hasta el punto de querer vomitar. ¡Bang! Subió al dormitorio imprudentemente y cerró la puerta. Al ver la habitación que le había gustado porque estaba al lado de la de Jin Soram, sintió que se le enrojecían los ojos. ―Mierda... Su visión se nubló y las lágrimas cayeron gota a gota sobre la entrada, donde ni siquiera se había quitado los zapatos. Por suerte, la luz del sensor se apagó pronto, ocultando las manchas de agua. Parecía que era la primera vez que lloraba así desde la escuela primaria. Eso demostraba la profunda herida que sentía en su interior. ―Han Tae-un. En ese instante, la puerta que comunicaba con la habitación contigua se sacudió. Tae-un se sobresaltó y se limpió la cara bruscamente, y entonces se dio cuenta de que había cerrado la puerta con llave al salir por la mañana. ¡Menos mal! ¡¡¡Bang!!! Soram empujó la puerta con fuerza. La cerradura no pudo resistir la fuerza de un cazador de primer grado y la arrancó. ―Lo siento, pero no tenemos tiempo para pelearnos como jóvenes, para levantar muros emocionales... Ya he perdido unos días cavando mientras ordenaba mis pensamientos. ¡Kuung! El panel de la puerta, que crujía, finalmente cayó al suelo, y una niebla azul se arremolinó levemente antes de desaparecer. ―Tú, ¿qué estás...? Tae-un retrocedió como si se hubiera topado con un ladrón. Su espalda tocó la puerta de entrada. Retirarse no fue una buena decisión. La luz del sensor de la entrada, que se había apagado, se encendió, revelando claramente el rostro de Tae-un. Soram pareció sorprendido y luego frunció el ceño. ―¿Estabas llorando? ―¡No! ―... ―¡Dije que no! Soram caminó pesadamente hacia Tae-un. Tae-un, que había dicho que no estaba llorando, se cubrió la cara con el brazo y se pegó al lugar donde no tenía adónde ir. ―Sé que te hice daño... ¿Qué puedo hacer para que te sientas mejor? Quiero tratarte bien. ―...¿Por qué? Incluso en esta situación, aguzó el oído, deseoso de escuchar la razón. ―Porque realmente no nos queda mucho tiempo. ―Qué... Soram se acercó aún más a Tae-un. Entonces, cuando estuvo justo frente a él, bajó la cabeza bruscamente. ―¡Qué estás haciendo! Soram se arrodilló sin dudarlo en el suelo de la entrada, uno de los lugares más sucios de la casa. Con una expresión completamente tranquila, en contraste con la de Tae-un, que estaba atónito. ―¿Esto te hará sentir mejor? Me equivoqué. ―¿Por qué eres así? ¿Por qué haces esto...? Tae-un se sentó frente a él de la misma manera. Soram se había vuelto extraño. No, el Soram que tenía delante parecía una persona completamente diferente. No podía entender por qué su relación, que había ido bien, se había transformado de la noche a la mañana. Incluso el resentimiento de los últimos días, que creía desaparecido, había resurgido. ―¿De verdad hice algo malo? ¡Basta ya! ―...¿Qué hago si lloras más? Joder, te hago llorar justo después de decidir tratarte bien durante el tiempo que me queda, sacrificando mi salud mental. De verdad que no puedo hacer nada bien. Soram puso su mano sobre el hombro de Tae-un. Fue solo un roce, pero Tae-un se sobresaltó. ―Han Tae-un, ¿qué tenía de malo lo que dije antes? ¿Qué fue lo que te molestó tanto que saliste corriendo? Ahora mismo no estoy pensando con claridad, así que tienes que explicármelo. Ciertamente, Soram ahora... todas sus palabras y acciones parecían bruscas e impulsivas. Tae-un habló, conteniendo los sollozos. ―...Dijiste que yo era un inútil. Como cazador. ―¿Ah...? ―¿Cometí algún error grave en Bukhansan? Lo corregiré... si es porque no soy de ayuda, intensificaré mi entrenamiento, así que deberías ser honesto. ―Ah. Ya veo. Así que así sonaba. Esa no era mi intención. ―¿Entonces qué era? ―Literalmente, no hagas cosas como ser cazador. Tae-un se levantó bruscamente y agarró el brazo de Soram, tirando de él para que también se levantara. ―Yo iré al laboratorio de investigación y les pediré que preparen un menú de entrenamiento. Tú ve a la oficina. Todavía no es hora de salir. Tae-un sabe que no es una persona con baja autoestima. No creció en un entorno donde se comparara particularmente con los demás, y tenía una personalidad indiferente a la que no le importaban los demás. Pero tras enamorarse de alguien, experimentó una vida entera de comparaciones y frustraciones. Desafortunadamente, la persona que le gustaba se había convertido en un héroe a los dieciocho años, era incomparablemente más fuerte que él, e incluso después de pasar medio año en la sede central, la diferencia no se había reducido en absoluto. Soram, que había estado mirando fijamente el rostro de Tae-un, abrió y cerró la boca sin responder. Las palabras que quería decir intentaban brotar, pero las reprimía una y otra vez, dejando escapar el aire. Finalmente, cerró los ojos y suspiró profundamente. ―¿Por qué pensaste así? Eres demasiado ingenuo. ―... ―En realidad no es eso. ¿Por qué iba a pensar que eres inútil solo porque eres débil...? Soram se agarró el flequillo al ver la expresión aún rígida de Tae-un. Tras fruncir el ceño durante un rato, levantó lentamente la cabeza. ―Te lo he dicho siempre. No te esfuerces. Al final, todo se vuelve inútil. Soram sujetó firmemente el brazo de Tae-un. ―Tú y yo moriremos en un plazo mínimo de 2 años, y en un plazo máximo de 3 años. Tae-un frunció el ceño, incapaz de comprender de inmediato la absurda afirmación. ―Así que deja de hacerte el héroe y haz lo que quieras ahora. Haré todo lo que pueda por ti en esta vida. ―...¿Esta vida? Tae-un distinguió muy lentamente la palabra extraña. Soram abrió la boca. Pedí un deseo. Antes de despertar, estaba sentado en un rincón de la casa, viendo en las noticias a gente luchando contra monstruos. Esa noche, mientras miraba por la ventana, encerrado en mi habitación, volví a pedir el mismo deseo. Quería convertirme en un héroe que salvara al mundo y ser amado también. Era un deseo que ahora se había vuelto imposible de cumplir para siempre. \*\*\* Le dijo a Park Jae-seon que ambos necesitaban un día más de descanso debido a las secuelas de sus lesiones. Inmediatamente les concedió permiso hasta el día siguiente. Soram y Tae-un apenas salieron de la entrada y se sentaron en el sofá. Reinaba un silencio ensordecedor, como estar dentro de una maraña de hilos negros. Soram observaba en silencio a Tae-un, quien estaba absorto en sus pensamientos. ―Dices que repetiste el tiempo. Tae-un, quien una vez había adivinado el motivo del despertar de Soram, afortunadamente no lo consideró una tontería. Simplemente murmuró: ―Así que por eso no me dijiste cómo lo sabías. ―Era soportable hasta que el número de regresiones superó la mano. La experiencia que acumulaba era más ventajosa que el hecho de que las mazmorras se volvieran más difíciles, y pensé que algún día podría salvar el mundo. Las yemas de los dedos de Soram tamborileaban sobre el sofá como el sonido de las manecillas de un reloj. ―Ahora mi cuerpo no puede controlar la habilidad acumulada a la fuerza, y mi mente, aplastada por los recuerdos del fracaso, ya no puede soportarlo. En la próxima Gran Grieta, mostraré la actuación más patética de la historia antes de morir. ―... ―Así que yo también quiero que hagas lo que quieras durante el tiempo que queda. Soram rebuscó en su bolsillo. Una piedra mágica blanca como la nieve, que había traído consigo a propósito, estaba colocada entre ellos. Era una piedra mágica capaz de leer los pensamientos de los demás. ―Es una historia increíble. Léela. Podrás ver parte de mis recuerdos. Tae-un miró la piedra mágica del tamaño de un puño, valorada en decenas de miles de millones, y luego la empujó hacia Soram. ―Creo que no tienes ninguna razón para decirme semejante mentira. Se quedó absorto en sus pensamientos por un momento, y luego preguntó. ―Pero ¿por qué vinieron a buscarme? Él director Park Jae-seon, la Jefa Kim Ga-eul. Deben haber mucha gente con la que te relacionas. ¿Acaso yo era tu amigo más cercano? ―No. No tenía amigos. Sobre todo contigo, la mayor parte del tiempo vivíamos como enemigos. ―... Eso lo hizo aún más desconcertante. ¿Por qué sigues...? ―Han Tae-un, me salvaste y moriste en la primera vida. Salvó la versión más patética de sí mismo en todas sus vidas, mientras todo su cuerpo ardía. ―Durante las repetidas regresiones, me salvabas y morías cuando estaba a punto de olvidar, e incluso cuando estábamos muy distanciados y yo te alejaba deliberadamente, volvías y morías. ¿Cuántas veces fue? Recordaba todas esas muertes, pero Soram fingió contarlas con los dedos como si estuviera confundido. Sin embargo, sus dedos se doblaron exactamente el número de veces. ―Sucede casi siempre, excepto cuando morí sin poder hacer nada, o cuando moriste mucho antes. Me estoy volviendo loco preguntándome por qué... ―... ―¿Sabes por qué hiciste eso? ―Bueno... yo tampoco estoy seguro. ―Bueno, supongo que sí. Soram tampoco esperaba respuesta cuando preguntó. ―...¿Por qué no revelaste esto a la gente? Para sobrevivir a la Gran Grieta, ¿no sería mejor que dirigieras la Sede Central de Gestión del Fenómeno de la Grieta con la información que posees, en lugar de quedarte como un simple jefe? ―Hubo exactamente una ocasión en la que revelé al mundo que había retrocedido. ―¿Una vez? ―Fue la única vez que morí en un lugar que no fuera una mazmorra. ―¿Entonces por qué me lo dices? ―Haz lo que quieras. Vende mi nombre o cuéntaselo a otros por ahí, me da igual. ―No haré eso. ―Pensé que no te importaría, pero la verdad es que no me importa. Reinó el silencio. Esto se debía a que Tae-un, quien solía tener mucho que decirle a Soram, ahora no podía abrir la boca con facilidad. Soram esperó en silencio durante cada pausa en la conversación. ―Debió de ser muy duro. Las palabras que salieron después de un largo rato fueron algo inesperadas. ―No llego al punto de necesitar el consuelo de un chico de veinte años. Porque no he logrado nada importante en todo este tiempo. ―...¿Es por el origen del deseo de convertirse en héroe que uno sigue repitiendo la vida hasta salvar el mundo? ―No estoy seguro. Por ahora es solo una suposición, y por mucho que investigué, no pude averiguar la causa de la regresión. Ni siquiera recuerdo con claridad si ese era realmente mi mayor deseo en aquel momento. Lo que sucediera a partir de ahora no importaba. Así había ordenado sus pensamientos durante los días posteriores a enfadarse con Tae-un en la habitación del hospital. ―Me gustaste demasiado en esta vida y quiero tratarte bien hasta el final. Aparte de la culpa que siento por haberte hecho despertar temprano por mi culpa, es que... no hay nadie que haya sido tan importante para mí como tú. ―... ―Así que quiero concederte cualquier deseo que tengas durante el tiempo que me queda antes de irme. ―...¿Así que por eso me dijiste antes que dejara de ser cazador y viviera cómodamente? ―Sí. Todas tus extrañas interpretaciones fueron producto de tus malentendidos. ―¿Quién no lo malinterpretaría? ―En fin, a eso me refería. Si hay algo que quieras hacer, te lo concederé sin importar qué. Soram observó la expresión de Tae-un y continuó hablando. ―En cambio, no. En realidad no es “en cambio”, pero solo tengo una petición. Espero que respondas, ya sea por buena voluntad hacia mí o por compasión. ―¿Qué es? Concederé lo que pueda, incluso sin llegar a ese extremo. ―Dime el origen de tu despertar. Soram se acercó a Tae-un casi a la distancia de un brazo. ―Después de saber que podría vivir contigo así, no creo que pueda mirarte con la cabeza fría en la próxima vida. De todos modos, tú en esta vida y tú en la próxima no se conocen. Así que, por favor, dímelo. No es difícil decirme de dónde vienes, ¿verdad? Por favor. Tae-un pareció haber comprendido el significado de lo que Soram había dicho. ―...¿Estás intentando evitar que me convierta en cazador en la próxima vida?
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Estás leyendo el capítulo 161 de Cloudless Sky (Novela), un novela. Jin Soram, el cazador mejor clasificado de la Sede Central de Gestión del Fenómeno de la Grieta de Corea del Sur, es más fuerte y más perezoso que nadie. En cuanto llega a la oficina, se mete bajo una manta y se queda… Este capítulo tiene publicado el 28 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo ACS. Cloudless Sky (Novela) tiene 181 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.