Leer Cloudless Sky (Novela) Capítulo 152 online gratis en español
🏴 Grupo: ACS✍️ Traducción: ACS
¿Adónde fue? Definitivamente no estaba en ningún otro lugar.
Tae-un entró apresuradamente en la habitación. El chico no estaba en la cama ni en ningún rincón. Se dio la vuelta y salió. Tras recorrer la casa y el cobertizo al que habían ido el día anterior, volvió a entrar.
―...
¿Regresó al lugar donde vivía?
Era algo que podía suceder, pero no sabía por qué se sentía tan enojado. No estaba seguro de si estaba enojado con el chico por irse sin siquiera despedirse o dejar una nota, o consigo mismo por haberse ausentado.
―Jaa...
Tiró la bolsa detrás de la cama. Abrió la ventana porque la calefacción, demasiado caliente, hacía que la habitación se calentara aún más. El viento frío de la montaña enfrió rápidamente la habitación.
¿De verdad volvió con este tiempo?
Muuuuu
Una vaca mugió ruidosamente fuera de la ventana abierta. Incluso ese sonido familiar lo irritaba.
―Ugh.
En ese momento, se oyó un gemido proveniente de algún lugar.
Muuuuu
―Cierra la ventana...
―...¿Estás aquí?
―...
―¿Dónde estás?
Tae-un miró a su alrededor. Sus ojos, buscando un lugar donde alguien pudiera esconderse, finalmente se posaron en la pila de mantas apiladas de forma desordenada.
...Ahora que se fijaba bien, el espacio entre la manta inferior y el suelo estaba anormalmente elevado. Al agacharse, pudo ver los dedos de los pies de alguien debajo de la manta.
―¡Sal de ahí! ¿Qué estás haciendo?
―Tu casa es demasiado ruidosa...
Tiró de la ropa, pero el niño, lejos de salir, se tapó los oídos y se acurrucó aún más. En el instante en que Tae-un metió la mano para sacarlo, tocó el suelo, caliente hasta casi quemar, entre la caldera a máxima potencia y las mantas apiladas.
Tae-un apartó rápidamente las mantas. El chico lo miró con ojos reprochadores. Su flequillo estaba mojado como si tuviera fiebre y sus mejillas estaban rojas.
¿Y había estado llorando un poco? Tenía las comisuras de los ojos enrojecidas.
Mientras Tae-un estaba aturdido, el niño intentó volver a meterse debajo de las mantas. Tae-un lo agarró del brazo y lo sacó.
―¡¿No hace calor?!
―Esto no me quemará...
―Di algo que tenga sentido.
―No es como si fuera lava.
―¡Qué lava de repente…!
Muuuuu
―¡Aak!
Las vacas mugieron fuerte, tal vez era la hora de comer. El niño se tapó los oídos y se acurrucó.
―¿Te asusta eso...?
―...
Tae-un cerró la ventana apresuradamente. También cerró la puerta de la habitación. Mientras tanto, el chico se había vuelto a cubrir la cara con la almohada y la manta.
Hubiera sido correcto decirle a un chico grande que simplemente tuviera paciencia. ¡Caramba, tenerle miedo a simples sonidos de vaca!
Pero no sabía por qué sentía la necesidad de hacer algo más por él.
―Le-levántate.
Tae-un sacó su reproductor de MP3 y sus auriculares del bolsillo. Le quitó las manos que cubrían los oídos al chico y le puso los auriculares.
Empezó a sonar la última canción bailable con un ritmo rápido que había estado escuchando de camino a la escuela.
―No me gusta.
El chico tiró los auriculares como si los desechara y se tapó los oídos con las manos de nuevo. Tae-un no esperaba gratitud, pero esto era demasiado.
―¿Por qué?
―No me gusta esa canción. Es aburrida.
¿En serio, ponerse quisquilloso con eso en esta situación? Aunque le molestaba que su amabilidad hubiera sido rechazada, mientras las vacas seguían mugiendo ruidosamente, los perros empezaron a ladrar, haciendo que el chico se acurrucara aún más. Tae-un puso otra canción y se volvió a poner los auriculares.
―¿Qué te parece esto?
―No me gusta.
―No los saques. ¿Qué te parece esto?
―No me gusta.
―...
―Esto tampoco me gusta. No me gusta.
Ah, de verdad...
El chico que nunca había dicho nada sobre usar ropa ajena, comer patatas y maíz, o dormir en sábanas tiradas en el suelo, de repente se volvió increíblemente quisquilloso. ¿Son así todos los niños de Seúl? No paraba de reproducir los primeros 10 segundos de decenas de canciones antes de pasar a la siguiente.
Entonces empezó a sonar cierta canción. La boca que había estado repitiendo quejas se quedó en silencio. Tae-un pensó: "¿No es esta una canción que ya ha escuchado muchas veces?", pero al fin, había una canción que escuchó sin decir nada.
―...
La tensión que había acumulado en su cuerpo también se desvaneció. Ayer actuó como si lo hubiera visto todo, pero ¿acaso no es solo un niño?
Una canción terminó rápidamente.
―Repítelo.
El chico finalmente enderezó un poco su cintura encorvada. Tae-un tocó la pantalla del reproductor de MP3. La canción comenzó a sonar de nuevo desde el principio.
Cuando llegó el segundo estribillo de la canción, el niño tarareó la letra.
Aunque vuele libremente por ese cielo, no te sorprendas.
Al verlo, Tae-un dijo:
―No sabes cantar.
―...
El chico estaba a punto de fruncir el ceño, pero en lugar de eso, jugueteó con los auriculares que llevaba puestos.
\*\*\*
Han Tae-un parecía pensar que soy un estafador. Incluso me trata como a un idiota que no puede hacer nada solo.
\[Cómo encenderlo: Mantén pulsado el botón superior derecho -> Lista de reproducción -> Busca canciones con los botones de arriba y abajo\]
Junto a la nota había un reproductor de MP3 azul y unos auriculares negros con cable.
―...Probablemente no sepas que, más tarde, el cable de los auriculares desaparece y solo quedan los auriculares.
Era la época en que los teléfonos inteligentes se popularizarían, pero este reproductor de MP3 y estos auriculares no eran modelos de gama baja cuando salieron al mercado. Además, aunque heredó la casa de su tío, para un estudiante de secundaria, tener todo un edificio para él solo... Han Tae-un parecía haber crecido en un entorno más acomodado de lo esperado.
Gracias a esto, Soram se quedó aquí por tercer día consecutivo.
―¿Qué dijo esta mañana? Dijo que volvería por algo...
Él no lo entendió bien porque lo escuchó medio dormido. En fin, Han Tae-un se fue a la escuela, dejando solo en su casa a quien creía que era un estafador.
Soram yacía tendido en el suelo con los auriculares puestos. Estar tumbado en el suelo, calentado por la caldera y bañado por la luz del sol, le hacía sentir completamente ajeno al paisaje exterior, todo blanco.
La canción "Castillo Mágico", que había escuchado docenas de veces, resonaba en sus oídos.
Todo lo que veía parecía irreal. En teoría, ya debería estar en la sede central, repitiendo la misma vida por vigésima vez. Se acercaba el final donde el país colapsaría debido a la Gran Grieta y él también moriría.
―...
Soram giró su cuerpo hacia un lado y rodó de un lado a otro por el amplio y vacío suelo. Al toparse con la pared, rodó en dirección contraria. Rodaba como si el encuentro con el joven Han Tae-un lo hubiera convertido también en un niño.
Pak, pak.
Guau.
―¿Mmm...?
Se oyó un sonido lastimero a través de los auriculares. Lo que golpeaba la veranda que daba al patio era un cachorro de campo, del tamaño de medio antebrazo. Era el mismo que había venido ayer cuando Tae-un no estaba.
El cachorro era un perro blanco, completamente blanco. Al recordar a Lee Ayoung y a su perro, la mirada de Soram se tornó sombría. Incluso después de vivir varias vidas, sus sentimientos hacia Lee Ayoung solo se reducían a culpa.
Guau.
―...
Pak, pak.
Guau.
―...¿Por qué llamas a la puerta? No tengo nada que darte... Ah.
Ahora que lo pensaba, Lee Ayoung solía darle a su perra pechuga de pollo o batatas como premios además de su comida. ¿Funcionaría también con patatas?
Si hubiera tenido un teléfono inteligente, lo habría buscado de inmediato, pero Soram no tenía ninguno. Sin embargo, en la sala de estar estaba la computadora de escritorio de Tae-un.
\[patata de perro\]
\[¿Pueden los perros comer patatas?\]
\[Efectos secundarios de la patata en perros\]
Por suerte, la conclusión fue que podían comerlo. Soram extendió la mano hacia la mesa. Un tallo de niebla azul estaba a punto de ir hacia el plato, pero se detuvo. Ayer había roto uno haciendo lo mismo.
Se levantó, fue a la cocina y trajo él mismo el plato de patatas. No era diferente de una persona común y corriente que no se hubiera despertado. La acusación de ser un estafador no era del todo infundada.
Pelar la piel, servir frío, en una cantidad equivalente al 5-10% de la comida para perros, triturado.
Soram se sentó frente al cachorro a través de la ventana y peló la papa. La partió por la mitad y la machacó con una cuchara. Después de poner el puré en un plato, abrió la puerta de la terraza apenas un poco, dejó rápidamente el plato y volvió a cerrar la puerta.
―Come.
El cachorro lo olfateó, preguntándose qué era. Luego lo lamió una vez, le dio un mordisco e inmediatamente se dio la vuelta y se marchó.
Llevó la patata de vuelta al interior, sabiendo que se congelaría si la dejaba fuera.
―...¿Por qué no come?
Tras esperar un rato en aquel sitio, el cachorro regresó. Le ofreció de nuevo la patata que había traído, pero no hubo reacción. El cachorro simplemente fue y vino varias veces más, sin tocar el plato de patatas.
Pronto llegaría el momento en que las vacas comenzarían a mugir.
―Puede que haga demasiado frío para comer ahora.
Guau.
―Haz lo que quieras.
Soram dejó el plato de patatas fuera y entró en el dormitorio. Se envolvió en la manta y se cubrió la cabeza con una almohada.
Muuuuu
Todo lo demás estaba bien, pero el problema era el sonido.
A Soram le disgustaban los sonidos de los animales. Oír los sordos retumbantes le provocaba pesadillas en las que veía una enorme grieta negra dibujada en el cielo, bestias deformes que emergían de ella y cómo mataban brutalmente a los cazadores.
El origen fue claramente un trauma por haber sido dejado solo en el zoológico cuando era niño. El pequeño miedo grabado en su mente había crecido, alimentándose de los recuerdos de la Cuarta Gran Grieta.
Muuu, muuuuu
Su audición, propia de un primer grado, amplificaba hasta los sonidos más leves. La mano que presionaba la almohada temblaba. Soram subió el volumen de los auriculares al máximo.
―Huu.
Cada gesto hacia ti siempre está lleno de dificultades.
Pero siempre mantengo una firme convicción: que te salvaré de nuevo.
Jin Soram, escondido por miedo a las vacas atrapadas en un establo rural, era un regresor que había muerto 19 veces y había comenzado su vigésima vida.
Después de numerosas regresiones, finalmente lo comprendió en su última vida.
Que ya era demasiado tarde.
Recé con las manos juntas. Pidiendo valor y sabiduría infinitos.
Al repetir la misma secuencia una y otra vez, Jin Soram acumuló innumerables experiencias. Se hizo cada vez más fuerte con cada ronda. Ahora podía enfrentarse a mutantes sin necesidad de armas.
Sin embargo, llegó un punto en que el cuerpo de Soram, meramente humano, ya no pudo soportar tanto poder. A menudo perdía el control hasta el punto de ser incapaz de luchar, y su mente debilitada entraba en pánico primero.
Las mazmorras se volvieron aterradoramente más difíciles con cada ronda. Pero el único humano que equilibraba esa balanza ya no podía ser un héroe.
La Gran Grieta se fortalece, los cazadores son derrotados por ella, y cuando encuentran la muerte, vuelve a tener dieciocho años. El círculo vicioso que se repetía se había vuelto demasiado sólido como para romperse.
Quizás hubo esperanza hasta la décima vez. Pero ya era demasiado tarde, y este mundo jamás podrá volver a avanzar. Jamás.
Más allá del castillo mágico, al otro lado del pantano, lejos en la cueva oscura, puedo verte.
Ahora solo había una cosa que Soram podía hacer. Rezaba para que, cuando el mundo se hiciera añicos por completo hasta el punto de ser imposible revivirlo, cuando la balanza que creaba este bucle se inclinara, él pudiera escapar.
Porque ahora ni siquiera podía contener su propia respiración debido a la capacidad de recuperación anormalmente fuerte que había crecido junto con su poder.
\[El Castillo Mágico, 1994.\]

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Cloudless Sky (Novela)
Capítulo 153
Cloudless Sky (Novela) Capítulo 152
Estás leyendo el capítulo 152 de Cloudless Sky (Novela), un novela. Jin Soram, el cazador mejor clasificado de la Sede Central de Gestión del Fenómeno de la Grieta de Corea del Sur, es más fuerte y más perezoso que nadie. En cuanto llega a la oficina, se mete bajo una manta y se queda… Este capítulo tiene publicado el 21 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo ACS. Cloudless Sky (Novela) tiene 181 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.