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Leer Cloudless Sky (Novela) Capítulo 151 online gratis en español

🏴 Grupo: ACS✍️ Traducción: ACS
Soram tenía hambre. ―¿Hay algo que quieras comer? Como si lo hubiera invocado, Tae-un preguntó. Se quedó pensativo un momento. Soram no era exigente con la comida. Pero aquello era un pueblo rural donde ni siquiera había una tienda de conveniencia, y mucho menos un supermercado. No sabía qué planeaba ofrecer Tae-un, pero la mayoría de las cosas que Soram, que solo había vivido en la ciudad, podía imaginar, probablemente no estarían disponibles. Además, la otra persona era solo un niño, a pesar de intentar aparentar madurez. Soram consideró cuidadosamente qué evitaría que el delicado adolescente respondiera: "Eso no lo tenemos en casa...". ―Me gustan las patatas. ―¿Patatas? ―También me gustan el maíz y las batatas. ―... Tae-un se rascó la cabeza y se puso de pie. Sin nada más que hacer, Soram lo siguió. Al abrir la puerta trasera que daba a la cocina, se descubrió un gran cobertizo. El espacioso lugar, parecido a un garaje, contenía dos refrigeradores viejos, algunos equipos agrícolas no identificables y cajas cubiertas de polvo. Tae-un, que conocía bien el lugar, entró y sacó maíz congelado del congelador. Luego rebuscó entre las cajas alineadas. Tras pasar varias cajas llenas de pimientos secos, encontró patatas. Finalmente, abrió un tarro y cogió un poco de sal. Los brazos de Tae-un se llenaron repentinamente con las provisiones que había conseguido. Soram lo siguió de vuelta a la casa, con la sensación de estar viendo un documental rural. Poco después de que Tae-un entrara en la cocina, Soram vio una abundante ración de patatas y maíz humeantes. Probablemente era más de lo que había comido en toda su vida anterior. ―¿No sabes cómo pelarlas? Tae-un cogió una patata y la peló con destreza, haciéndola rodar entre sus manos. Dejó un trocito en la parte inferior, lo envolvió en papel de seda para hacer un asa y se la entregó. La imagen de un muchacho de campo, robusto pero apuesto, ofreciendo con indiferencia una patata que él mismo había soplado y pelado... Sin darse cuenta de la admiración que Soram sentía por él, Tae-un agitó la patata como diciendo "date prisa y tómala". Los dientes delanteros de Soram se hundieron en la pulpa blanca de la patata. Esta se deshacía suavemente en su boca. No esperaba mucho, pero estaba más rica de lo que pensaba. Quizás por haberla comido en su lugar de origen, incluso la patata sola, sin ningún acompañamiento, tenía un sabor dulce. Para Soram, las comidas solían ser simplemente algo que hacer para terminar cuanto antes. Como solía recurrir a alimentos procesados y prácticos, hacía muchísimo tiempo que no comía alimentos en su estado natural. También se alegró de poder preservar la inocencia del muchacho de campo. Parecía que Tae-un había estado pensando en ofrecerle algún tipo de refrigerio, pero, sinceramente, ¿qué podría haber en este campo? Justo cuando estaba a punto de pelar y comer el maíz después de la patata, Tae-un rebuscó en una bolsa negra que estaba junto a la mesa del comedor. Lo que sacó fue un pastel Moncher. Tae-un abrió el paquete con un crujido y se lo comió él mismo. ―... ―...¿Quieres uno? ―¿Por qué no te comes esto? ―No me gusta. Entonces sacó un Moncher de la bolsa y lo empujó suavemente hacia Soram. Le había dado montañas de patatas y maíz, pero solo un Moncher. ―...Está bien. Lo prefiero así. El chico del campo y el chico de Seúl terminaron de comer los bocadillos que, al parecer, habían intercambiado. Cuando hubieron llenado sus estómagos lo suficiente, Tae-un preguntó. ―Oye, ¿dónde vives? Pero ahora este pequeño, aunque no tan pequeño, usaba un lenguaje informal. Resultaba más molesto porque Soram estaba acostumbrado a que Tae-un le hablara con respeto y cortesía. Sin embargo, también sería gracioso pedir respeto mutuo a un chico de 18 años. Soram simplemente relajó su discurso, al igual que Tae-un. ―No tengo hogar. ―¿Te escapaste? ―¿Escapar? Mmm, estoy en pleno proceso de mudanza. Planeo irme de casa a un dormitorio. ―¿Dónde vivías originalmente? ¿Y dónde está el dormitorio? ―Seúl. El dormitorio también está en Seúl. ―¿Entonces por qué estás aquí? ―Quería hacer algo que nunca antes había hecho. Soram dio la misma respuesta que antes. En ese sentido, esa reacción de duda tan evidente era muy reciente. Tae-un miró fijamente el rostro de Soram y luego dejó escapar un profundo suspiro. ―Tú. ―¿Sí? ―Cuando regreses a Seúl, vive con diligencia y evita cometer estafas. ―¿Estafas? ¿Qué estafas? ―Aunque te parezcas a alguien, deberías suplantar la identidad de alguien que sea posible. No tienes talento para las estafas. ―Eh... ¿entonces estás diciendo que estoy suplantando la identidad de alguien? ¿De quién? Tae-un frunció completamente el ceño. ―Estás fingiendo ser Jin Soram, quien aparece en las noticias. Oh... Esto fue un malentendido inesperado. Soram sentía que si tuviera que elegir el momento más fresco de su vida, sería ahora. Fue una reacción verdaderamente inesperada. ―Pero yo soy... ―... ―Realmente soy Jin Soram. No había nada más que decir en respuesta. Tae-un se cruzó de brazos. ―Entonces, demuéstrame tu habilidad. ―¿Habilidad? ―Jin Soram usa superpoderes y esas cosas, ¿verdad? Soram dejó el maíz y miró a su alrededor. El techo, las paredes, el tamaño de la casa. Luego bajó la mirada hacia la palma de su mano. Vaciló. Mientras intentaba usar su habilidad, las yemas de sus dedos temblaron. La niebla azul se acumulaba en su interior como una enorme botella volcada. La botella había crecido tanto como el tiempo transcurrido, y hacía tiempo que Soram había superado su límite de peso. Sobre todo con el cuerpo de un joven de dieciocho años al que acababa de regresar, el control era absolutamente imposible. ―No puedo. ―¿Por qué? ―No puedo controlarlo. Podría destruir la casa. Soram había dicho la verdad, pero Tae-un resopló como si se burlara de alguien fanfarrón. Aun así, no podía destruir la casa. ―En cambio, te hablaré del futuro. ―...¿Tú también tienes dotes de adivinación? Su expresión se volvió aún más parecida a la de alguien que está mirando a un estafador. ―Han Tae-un. Despertarás en 6 años, no, tal vez en 5 años esta vez... De todos modos, despertarás. Como un primer grado. Ahora sí que parecía que estaba viendo a alguien intentando venderle un puente. ―¿Entonces cuál es mi habilidad? ―No sé. ―¿Por qué? ―Tu habilidad era ligeramente diferente cada vez. A veces era la misma, pero curiosamente, en ocasiones variaba. ―...¿Qué significa eso? ―No sé cuál será tu habilidad esta vez, pero en cualquier caso, adquirirás la capacidad de volar por los cielos y te volverás increíblemente fuerte. ―... ―No me crees. ―La idea de que seas Jin Soram es más creíble que eso. Ambas afirmaciones eran ciertas... Sin embargo, no tenía ganas de dar más explicaciones. Tampoco le dio mucha importancia al malentendido sobre ser un estafador. ―No te voy a echar solo porque seas un estafador, así que termina de comer. ―Ah, vale. Soram volvió a coger el maíz y lo mordisqueó. Este también tenía un sabor bastante natural. Era masticable y con un toque a nuez. Al ver a Soram, la boca de Tae-un se crispó como si tuviera algo más que decir. Entonces abrió la boca. ―Quédate a pasar la noche. Los autobuses ya no funcionan, ¿cómo vas a volver a estas horas? Me deja quedarme aunque cree que soy un estafador. Soram asintió obedientemente y respondió. ―Bueno. \*\*\* Al principio, Tae-un extendió una esterilla individual junto a la cama. Había muchas mantas disponibles, ya que los niños venían a este edificio aparte cuando los familiares se reunían para las vacaciones. Pero la estera en la que sus primos se habían acomodado cómodamente parecía un poco dura. Tae-un recordó aquel cuerpo esbelto y delgado y aquel rostro de tez clara. Al final, añadió otra capa encima. No pareció haber mucha diferencia. Cuando añadió otra capa más, el aspecto mejoró un poco. En medio de todo esto, vio una manta de invierno grande y gruesa guardada en el fondo del armario. La dobló por la mitad y la colocó sobre la estera como capa final, dejando la cama muy suave y mullida. ―Guau, esto es bonito. El estafador que se hacía pasar por Jin Soram se dejó caer sobre la cama y se durmió al instante. Antes de que Tae-un pudiera apagar las luces o preguntar si la ropa de cama estaba bien, lo llamó varias veces, pero solo los hombros del chico se movían suavemente. Finalmente, Tae-un apagó las luces y volvió a acostarse en la cama. El invierno en el campo es silencioso, incluso el sonido de los insectos ha desaparecido. Hoy, se escuchaba una respiración desconocida. Esta era la mayor desviación de Tae-un en su vida: llevar a casa a un extraño y dejarlo dormir. Pero... aunque sospechoso, no parecía particularmente peligroso. Parecía demasiado ingenuo como para intentar algo. Pequeño y delgado. Y bonito... Al pensar en esto, Tae-un se incorporó bruscamente sin darse cuenta. La persona que yacía a su lado seguía durmiendo profundamente, roncando suavemente, sin inmutarse por el ruido. Esta vez, Tae-un se recostó con cuidado para no hacer ruido. Repitió el acto de abrir y cerrar los ojos en esa posición hasta que amaneció. Tae-un se puso el uniforme escolar con cara de haber pasado la noche en vela. El estafador seguía durmiendo. No dio señales de despertarse hasta que Tae-un regresó de la casa principal con arroz y guarniciones, tras haber inventado varias excusas para comer en el edificio anexo. A estas alturas, los ruidos de la lavadora y los pasos ya deberían haber sido bastante fuertes. Tin. Tae-un preparó con esmero el desayuno para la persona que había traído, mientras él mismo picoteaba las patatas frías que había preparado el día anterior. Tras terminar sus preparativos, entró en la habitación. La ropa de cama seguía levantada en el suelo, y la postura del chico no había cambiado desde que se había marchado. Dormía profundamente, acurrucado como un camarón, con la manta cubriéndole hasta las orejas. ―Jin So- Tae-un estaba a punto de extender la mano cuando de repente vaciló. Pero, si no es Jin Soram, ¿cómo debería llamarlo? ―...Ey. Al final, gritó así y sacudió el hombro del chico. ―Oye, abre los ojos un momento. ―Mmm... ―Voy a la escuela. ―El jefe Han renunció, ¿no es así? ¿De qué estás hablando? ―Son clases de refuerzo durante las vacaciones, así que volveré pronto. He preparado el desayuno, así que come cuando te despiertes. Si está frío, usa el microondas. ―Mmm. ―...¿Sabes usar el microondas? ―Lo sé... ―¿Cómo se enciende? ―Bip bip bip bip. Soram asomó solo los dedos por debajo de la manta e hizo el gesto de pulsar botones. Probablemente sí sabía cómo usarlo. ...Él comerá lo que le sirvan, ¿verdad? Aunque sea arroz frío. Pensando esto, Tae-un estaba a punto de irse, pero terminó sacando una nota adhesiva. \[Abrir la puerta, tapar ligeramente entreabierta, 1 minuto para el arroz, 30 segundos para las guarniciones\] \[1 minuto equivale a pulsar el botón de 30 segundos dos veces\] Entonces recordó que el niño ni siquiera había podido pelar patatas el día anterior. \[Al sacar los platos, envuélvete la mano con la manga\] La mesa del comedor se llenó de notas adhesivas. Por último, subió la temperatura de la caldera 5 grados por encima de la temperatura estándar, que ya estaba ajustada para alguien que no era muy friolero. Aun así, no se sentía del todo a gusto, pero tenía que irse para coger el autobús al colegio. Tae-un se giró unas cinco veces justo en la entrada antes de marcharse. Se arrepintió de haberse inscrito en las clases complementarias de vacaciones. Se había apuntado porque no quería estudiar en casa viendo clases en línea sin nada más que hacer, pero el contenido de las clases le entró por un oído y le salió por el otro. Normalmente, después de clase se quedaba en la sala de estudio individual e incluso jugaba un partido de baloncesto antes de irse a casa. Pero hoy, en cuanto terminaron las clases, Tae-un se puso la mochila y corrió no a la sala de estudio individual, sino a la puerta del colegio. Su pie golpeaba el suelo con impaciencia dentro del lento autobús del pueblo. Al bajar en la parada, como si rodara, sus pies, que habían estado caminando a zancadas por el sendero entre los arrozales, finalmente echaron a correr. El lugar donde aquel niño había estado sentado ayer pasó ante sus ojos como un relámpago. Incluso para alguien tan en forma como él, el camino entre los arrozales era largo e interminable. El frío viento invernal que le entraba en los pulmones le dejaba un sabor a pescado en la boca. Aun así, no pudo evitar correr. Corrió hacia la casa que hasta ahora solo le había parecido aburrida, jadeando. Desde el momento en que entró por la puerta principal, buscó la figura del niño. La comida que estaba en la cocina había desaparecido. Los platos también estaban limpios. Sin embargo, había bastante agua salpicada alrededor del fregadero. Y había un plato roto escondido en el cubo de la basura... Él comió. Las comisuras de los labios de Tae-un, que aún recuperaba el aliento, se crisparon. ‘¿Pero dónde está?’ Tae-un miró alrededor de la casa, que apenas había cambiado desde que se fue. Era como jugar al escondite. Aunque no había muchos lugares donde esconderse en esa casa. Debe estar aquí. Tae-un estaba de pie frente a la habitación donde él y el niño habían dormido el día anterior. Al agarrar el pomo de la puerta, su corazón latió con más fuerza. ―Hola, ya volví... La puerta se abrió y la sonrisa que asomaba en los labios de Tae-un desapareció. El lugar donde había dormido el niño estaba ahora repleto de mantas cuidadosamente dobladas y apiladas torcidamente contra la pared. El niño estafador no estaba allí.
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Estás leyendo el capítulo 151 de Cloudless Sky (Novela), un novela. Jin Soram, el cazador mejor clasificado de la Sede Central de Gestión del Fenómeno de la Grieta de Corea del Sur, es más fuerte y más perezoso que nadie. En cuanto llega a la oficina, se mete bajo una manta y se queda… Este capítulo tiene publicado el 21 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo ACS. Cloudless Sky (Novela) tiene 181 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.