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Leer Cloudless Sky (Novela) Capítulo 148 online gratis en español

🏴 Grupo: ACS✍️ Traducción: ACS
―Entonces, ¿qué hay de Han Tae-un... Guk! ¡Pueok! ¡Kwang! La patada de Tae-un barrió a la persona que tenía delante. El oponente fue empujado hacia atrás y se estrelló contra la pared. ―Intenta ponerme una mano encima. Ven y te mataré. En las sienes, la mandíbula y el dorso de las manos atadas a la espalda de Tae-un se marcaban venas azules. Parecía extremadamente enfadado. ―Kuuh, ah, ¿qué? ¿De verdad usaste una piedra mágica? ¡Me dolió un montón! ¡Aak! ¡Kwang! Tae-un pateó la silla con fuerza. La silla salió disparada, golpeando las espinillas de quienes se acercaban. Aun con su habilidad sellada, su fuerza bruta, producto de su tamaño y sus largas piernas, era suficiente para amenazar a sus oponentes. Vaya... Deberían haber reclutado a Han Tae-un para algo en la Sede Central de Gestión del Fenómeno de la Grieta, incluso si no hubiera despertado. ―Soram-ah. ―¿Eh? ―Podemos resistir. Así que, por favor, no utilicen la piedra mágica. ―...Dije que lo entendí. Tendría que mantener en secreto que había intentado rascarse un poco, pero que no podía hacerlo solo. Tras derribar a dos de ellos, los secuestradores se limitaron a mantenerse alerta y no intentaron acercarse. Probablemente pensaron que no era necesario someterlos por la fuerza, ya que eran como ratas en una trampa. ―...Eh, pero ¿no dijeron que no los mataríamos directamente...? Solo el torso, dijeron. Es solo una amenaza, ¿no? El hombre de la gorra miró a la persona que dijo eso como si fuera ridículo. ―¿De qué tonterías estás hablando? ¿Acaso esperabas que volvieran con vida por su cuenta después de que los entregáramos? ―¿Quieres decir que es real? ―¿Crees que nos dieron esas costosas piedras mágicas solo para mandar a estos tipos de viaje gratis al extranjero? Esas rojas que llevas cuestan cientos de millones cada una. ―No, ja, no, pase lo que pase, ¡matarlos directamente no tiene sentido...! El empleado se revolvió el pelo con energía. Una mirada inquieta se dirigió hacia Soram y Tae-un. ―Todos, hablemos de esto. Esto no parece correcto. ¡Salga bien o mal, estamos todos jodidos! ―Eso... ahora que lo mencionan, no me importa si mueren después de que los entreguemos, pero que les cortemos la garganta aquí es un poco... Aprovechando el momento, Tae-un se acercó a Soram. Tiró de la cuerda que unía a Soram con la silla, pero no se soltó solo con eso. ―Solo tienes que sacar la piedra mágica. ―Creo que provocará una herida. ―¿No es mejor usarlo una vez que no usarlo nunca? ―No. De ninguna manera. Encontraré la forma de ganar más tiempo. Su actitud hacia la piedra mágica era inflexible. ―Lo prometiste, Soram-ah. ―... La voz persuasiva hizo que bajara los hombros encorvados. La presencia de Han Tae-un a su lado, incluso en esta situación, le infundió seguridad y le hizo creer que de alguna manera se encontraría una solución. ―Está bien... ―murmuró Soram con enfado. Y frente a ellos, las voces se oían cada vez más fuertes. ―¡Absolutamente no puedo hacer eso! ―Esos cabrones nos han visto a todos. ¿Vamos a dejarlos ir así como así? ―¡Mátenlos, simplemente mátenlos! ¡Hemos llegado hasta aquí! ―¡Oh, ¿ese bastardo es realmente un fracasado? ¡Un momento! ―¡Ja, no debí haberme involucrado cuando dijeron que estaba relacionado con cazadores...! Ah, espera un momento. Entre ellos, solo dos personas defendían con vehemencia la idea de "matar a Jin Soram y Han Tae-un". El cerebro de la operación y el soldado frustrado por no haber podido someter a Han Tae-un. ―Ahora que lo pienso... tú, que trajiste las piedras mágicas del cliente o lo que sea, y tú, que informaste de que los cazadores habían acudido al ejército y los enviaron aquí. En este momento, ustedes dos son los únicos que han hecho algo abiertamente. ―...Así es. Si lo piensas bien, no hemos hecho nada, ¿verdad? En cierto modo, también nos han estafado. ―Eh, eh... ―Me desentiendo de todo esto y me marcho. No voy a subirme a un barco que se hunde. Hagan lo que quieran con el resto. ―Yo también... ―Ya que parece que el barco se está hundiendo, ¿deberíamos huir? ¡Tung! En ese momento, el hombre de la gorra pateó el suelo con fuerza. ―Esto es un desastre. Joder, no hay lealtad alguna. ―¿Qué lealtad? Si tan solo nos lo hubieras dicho correctamente desde el principio. ―¿Acaso hay alguna forma de revertir todo este revuelo? Entonces, unámonos y miremos solo hacia adelante. Metió la mano dentro de la chaqueta. Soram miraba en dirección a los secuestradores, pero no vio el momento en que la mano volvió a aparecer. ―¡Mierda, ¿qué-qué es eso? Clic. Al mismo tiempo que el grito del secuestrador y el misterioso sonido mecánico, Tae-un se interpuso rápidamente. Sus miradas se cruzaron, muy abiertas. Soram percibió el cobarde alivio reflejado en la mirada de Tae-un. ¡¡¡Bang!!! La sombra que se proyectaba sobre sus cabezas se sacudió. ―...¿Eh? Los pies de Tae-un perdieron el equilibrio y tantearon el suelo precariamente. En ese momento, Soram reconoció tardíamente el olor a pólvora. ¡¡¡Bang!!! Se oyó otro disparo. El corpulento cuerpo volvió a temblar. Soram, que había perdido la agudeza visual propia de un primer grado, no vio el momento en que Tae-un recibió el disparo. Sin embargo, la camisa teñida de rojo quedó grabada vívidamente en su memoria. ―Vaya, vaya. Los cazadores son diferentes, sin duda. Tae-un no emitió ni un solo gemido, igual que antes. Sin embargo, su cuerpo, que había permanecido inestable, ahora se desmoronaba lentamente. Las últimas fuerzas de Tae-un las usó para dar un paso hacia Soram y desplomarse sobre él. Sus hombros quedaron envueltos en brazos, y el peso de su torso cayó sobre Soram. Han Tae-un protegió a Soram con su cuerpo hasta el final. Su cabeza, pálida como el hielo, se apoyó contra el corazón de Soram y exhaló respiraciones intermitentes. ―¿De verdad lo mataste? ¿A Han Tae-un? ¡Oye, maldito loco! La mujer vestida de empleada gritó mientras retrocedía. Al igual que ella, otros secuestradores también gritaron: “¡¿Por qué llevas una pistola?!” y corrieron hacia la salida. ¡Bang! ¡Bang! ―¡Aak! ―¡Uwaak! Se efectuaron dos disparos hacia la puerta. El hombre sonrió, agitando el cañón caliente del arma. ―¿Adónde vas? ¡Ahora no tienes otro lugar adonde ir que mi barco! ―¡Estás loco! ¡Loco! ―Estamos jodidos de todas formas. Ya no podemos vivir en Corea. ¿No sería mejor al menos coger algo de dinero e irnos? ―No, cálmate. Baja esa pistola y hablemos... ―¿Qué piensas hacer? Incluso si dejamos ir a Jin Soram ahora, ¿crees que dejarán en paz a los que mataron a Han Tae-un? ¿Y crees que los que me dieron este trabajo se quedarán de brazos cruzados si huimos sin terminarlo como es debido? Los secuestradores intercambiaron voces fuertes. Sin embargo, esos sonidos se dispersaron antes de llegar a Soram. ―... Soram aún no podía comprender la situación de Tae-un, que se había desplomado encima de él. Tae-un no decía nada. Su cuerpo no se movía. La sangre que goteaba de su cuerpo caído empapaba la ropa de Soram. Han Tae-un. Ha-Han Tae-un. Tae-un-ah. Solo después de que sus labios se movieran en silencio durante un largo rato, las palabras finalmente se convirtieron en sonido. ―Oye, Han Tae-un. Soram murmuró algo sin sentido. Tae-un, con los párpados entreabiertos, no respondió. Incluso su respiración, apenas audible en su oído, se fue desvaneciendo poco a poco. Sin embargo, sus anchos hombros seguían estando frente a Soram. Si Soram bajaba un poco la cabeza, podría protegerlo por completo. ―Han Tae-un... Era como estar en un castillo de arena que se derrumbaba, sin sentir nada bajo sus pies. Tras comprender la situación, lo primero que sintió fue una profunda sensación de inutilidad. La misma escena que se había repetido en todas sus vidas, aquello que tanto deseaba evitar en esta, volvió a aparecer ante sus ojos. ―¿Incumpliste la promesa... en menos de una hora? ―¡No hay tiempo! ¡Vamos, aparten a Han Tae-un y agarren a Jin Soram! ―¡Aak! ¡Mierda, guarda el arma! Dije que sí, voy... ¿Por qué demonios sucedió esto? Su mente, ya debilitada, no podía llegar a ninguna conclusión. Que al final se repitió la misma situación a pesar de su desesperada negativa. Que, una vez más, una persona justa y obediente había caído no en un campo de batalla contra mutantes, sino a manos de los humanos a los que había salvado. ―Han Tae-un. Tae-un-ah. No podía entender la razón en absoluto. ―¿Por qué, por qué no respondes? Su cuerpo atado comenzó a temblar. El rostro de Tae-un, apoyado en él, tembló al mismo tiempo. ―Te dije que no lo hicieras. Tantas veces. Esta vez, la última vez, te seguí diciéndo que no lo hicieras. No te pongas delante de mí. No me salves. ¡¿Por qué otra vez...?! Las palabras que intentaban brotar eran demasiado grandes, pero al no haber nadie que las escuchara, se le quedaron atascadas en la garganta. Una arcada seca surgió de su interior fuertemente congestionado. Los secuestradores se acercaron por detrás de Tae-un. Soram tiró de las cuerdas hasta que se le clavaron en la piel, pero fue inútil. Mientras tanto, la respiración de Tae-un se hacía cada vez más débil. No, Han Tae-un. No. Tras anhelar vivir con Han Tae-un, Soram comenzó a enterrar, uno a uno, los recuerdos de sus vidas pasadas. Era difícil, pues eran demasiado densos y dolorosos, pero con diligencia creó huecos en su mente para ocultarlos. Cubrió el terreno irregular y accidentado con nuevos recuerdos de estar juntos. ¡No! La pesadilla no había desaparecido, sino que permanecía latente justo debajo de la delgada superficie. Las manos que se acercaban apartaron a Tae-un de encima de Soram. El calor intenso desapareció repentinamente de su cuerpo. Soram terminó viendo el rostro de Tae-un, con la cabeza gacha, de frente. ―¡...! En ese instante, todo en su mente se tambaleó de nuevo. Lo primero que afloró fue el recuerdo de su primera vida. Han Tae-un, quien lo abrazó mientras él se resistía obstinadamente en la Tercera Gran Grieta, estaba cubierto de lava por todo el cuerpo. 'Jefe Jin...' ¡Ah, ah...! Entonces, el Han Tae-un de su segunda vida lo apartó y fue rodeado por mutantes. El Han Tae-un de su tercera vida tosió sangre con el estómago perforado. ¡No, no! ¡Por favor! Se mordió el interior de la boca con fuerza para ahuyentar las fantasías que le atormentaban. Y cuando abrió los ojos, el Han Tae-un de la realidad agonizaba, abatido a tiros. Más vívidamente que cualquier pesadilla. ―¡Aaaaargh! ¡Ah, aaaah! Un grito pálido brotó desde el interior. ―¿Qué le pasa a este cabrón? ―¡Suéltenlo, hijos de puta! ¡No lo toquen! ¡Los mataré a todos! ¡Han Tae-un! La silla vibró violentamente y la cuerda se le clavaba en las muñecas, atadas a la espalda. ―¡Quédate quieto, cabrón! ¡La orden de matarte y enviarte de vuelta se debe a que te has hecho famoso por todo el alboroto y los problemas que has causado! ―Probablemente no se arrepienta de nada después de haber vivido como le ha dado la gana, sintiéndose tan engreído todo este tiempo. ―Mientras se comen los salarios pagados con nuestros impuestos. Tres personas agarraron a Soram, intentando justificarlo de alguna manera. Le presionaron los hombros con fuerza contra la silla, y alguien le estranguló el cuello con el brazo. ―¡Kuh, hup...! Quien se acercó, sintiéndose incómodo, incluso presionó con fuerza la piedra mágica contra su rostro. La mirada de Soram, aunque inyectada en sangre, seguía fija en Tae-un. Tae-un fue arrojado al suelo no muy lejos de allí. Los dos brazos que anhelaba que lo abrazaran y lo consolaran cuando terminara esta aterradora situación yacían indefensos en el suelo. ―Han Tae-un. Respóndeme. ―Ha Tae-u, kek, Ha, Tae-u... Con las vías respiratorias obstruidas, la voz amortiguada pronunció el nombre del otro. Sin recibir respuesta, su visión se fue nublando gradualmente. Han Tae-un, esto es culpa tuya. Esperé porque no quería pelear contigo otra vez, porque quería oírte decir que había sido paciente. Creyendo en tus palabras de que todo estaría bien. Tú fuiste quien rompió la promesa. Así que no puedes enfadarte conmigo por esto. Sus ojos marrones se desviaron hacia abajo. El caído Tae-un, los humanos que habían venido a traicionar a los cazadores y el infierno construido en un lugar que se creía hermoso quedaron fuera de su vista. Lo único que quedaba en sus ojos era el rubor que le tocaba la mejilla. ―Ahora, ¿qué debería hacer, eh...?! Puuk. Soram dejó caer la cabeza con fuerza hacia el borde de la piedra mágica. Su mejilla quedó desgarrada y la piedra mágica se le incrustó en el interior. ―¡Mierda, qué! ¡¿Qué está haciendo?! Sangre de color rojo oscuro brotaba de la carne desgarrada. La mitad de su rostro estaba cubierta de sangre. La persona cuyas manos estaban empapadas en sangre retrocedió horrorizada. ―Autolesionarse y armar un escándalo... Eh, ¿qué es esto? Ssssk― ―...¿Agua? Ondas azules comenzaron a surgir del suelo, en el espacio donde antes no había nada. Envolvieron a Han Tae-un, que yacía en el suelo, y poco a poco llenaron el entorno. Más precisamente, era una niebla azul que se extendía lo suficiente como para parecer olas. La niebla cubrió instantáneamente todo el piso del puesto de guardia. ―¡Esta es la habilidad de Jin Soram! ¡Esta cosa azul! ―¡¿Dónde está la piedra mágica?! ¡Agarra a ese bastardo ahora mismo! ¡Déjalo inconsciente! El hombre que llegó corriendo, haciendo temblar el suelo, alzó un cuchillo para atacar a Soram. Sin embargo, antes de que el cuchillo pudiera alcanzarlo, la cuerda que sujetaba el cuerpo de Soram se soltó. El brazo que sostenía el cuchillo quedó atrapado en la mano de Soram. Con un crujido, un grito escapó de la boca del adversario. ―¡¡¡Kyaaaah!!! ―¡Hiiiek...! Las personas que rápidamente comprendieron la situación corrieron hacia la puerta. Y en el momento en que intentaron agarrar el pomo de la puerta. ―¡Aak! ¡Hu, huaak...! Un avión que apareció de repente les arañó profundamente el dorso de las manos. Y se quedó parado frente a la puerta, como si la estuviera custodiando. Ahora la situación había dado un giro completo.
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Cloudless Sky (Novela) Capítulo 148

Estás leyendo el capítulo 148 de Cloudless Sky (Novela), un novela. Jin Soram, el cazador mejor clasificado de la Sede Central de Gestión del Fenómeno de la Grieta de Corea del Sur, es más fuerte y más perezoso que nadie. En cuanto llega a la oficina, se mete bajo una manta y se queda… Este capítulo tiene publicado el 18 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo ACS. Cloudless Sky (Novela) tiene 181 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.