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Leer Cloudless Sky (Novela) Capítulo 142 online gratis en español

🏴 Grupo: ACS✍️ Traducción: ACS
Hacía frío. Un Bichón Frisé voló y le atravesó el corazón. Ayoung puso los ojos en blanco. Había estado todo el día viendo un emotivo videoblog de un refugio de animales sin decir una palabra desde que llegó al trabajo, pero el escalofrío persistía. Incluso el chiste que pensó que encajaría bien en la situación no era apropiado para decirlo. ―... Tic, tic, tic. Ese era el sonido de Soram deslizando descuidadamente las yemas de los dedos sobre el panel táctil. ―... Tadadak, dak, tadak. Era el sonido de Tae-un escribiendo en silencio el informe sobre la mazmorra a la que habían ido el día anterior. No se oía ningún otro sonido en el espacio donde reinaba la armonía del Equipo 7. Podía estar segura. Algo había ocurrido entre los dos el día anterior. Lo más probable es que se tratara de una pelea. '¡Todos cerramos la mazmorra sin problemas, así que ¿por qué demonios?!' Dado que el día anterior se había producido un grave problema en el calabozo, con heridos incluidos, era probable que hoy fuera un día atípico sin misiones. Por ello, Ayoung había llegado al trabajo con ciertas expectativas. Pensaba que pasarían el día jugando, los cuatro, incluyendo a Aila. ―Jaa... Druk. Ayoung se levantó de su asiento. Fuera lo que fuese, no era un asunto en el que tuviera que asumir la más mínima responsabilidad. ¡No tenía ninguna posibilidad de detenerlos cuando peleaban delante de ella! Las dos personas que habían estado haciendo su trabajo con rostros serios también levantaron la vista cuando Ayoung se puso de pie. ―Estaré en el Equipo 1. ―... ―... ―Si quieren que vuelva, ambos discúlpense en el chat grupal y suban una foto dándose la mano. ¡No volveré hasta entonces! Ayoung recogió sus cosas con esmero y se marchó en equipo, no huyendo. La puerta de la oficina del Equipo 7 se abrió de golpe, dejando atrás a los dos que no pudieron decir nada. Ayoung, que había caminado a paso ligero por el pasillo, entró en el Equipo 1. ―Estoy aquí. ―Oh, es Ayoung. ―Ayoung, ¿qué te trae por aquí? ¿No están todos los miembros de tu equipo aquí hoy? ―Por eso vine. Creo que los dos se pelearon. ―¿Eh? ¿Jin Soram y el jefe Han? ¿En serio? Ga-eul, que había estado saludando alegremente con la mano desde el asiento de jefa de equipo, le devolvió la pregunta. ―Sí. Seguro. No se han dirigido la palabra desde esta mañana. Ja, ja. ―Oh... Eso es inusual. Por eso nuestro Ayoung está tan molesta. Ga-eul sacó un juego de aperitivos del cajón de su escritorio y se acercó al sofá. Luego se dejó caer junto a Ayoung, que se había sentado con cara de enfado. ―¿Por qué pelearon? ―Yo tampoco lo sé. Estaban de buen humor hasta que nos despedimos después de la mazmorra de ayer. Algo debió de pasar en el dormitorio. ―¿Estaban ambos gravemente heridos? En cualquier caso, no habrían desenvainado sus espadas. ―Oh, no. No es que se hayan peleado físicamente, solo tuvieron una fuerte discusión verbal. ―¿Es eso? Se están comportando como niños pequeños. ―...¿Se supone que debo sentirme aliviada ahora que no recurrieron a las peleas a puñetazos? ―No. Sigue quejándote. ¿Por qué incomodan a nuestra Ayoung? Son adultos. ―¡Exacto! O sea, ayer hubo un incidente en el que Soram oppa se separó de mí en el calabozo. En ese momento, Tae-un oppa prácticamente destruyó todo el edificio intentando salvar a Soram oppa. Pensé que se habían vuelto muy unidos en Busan, pero no sé por qué pelearon así de la noche a la mañana. ―Ah, claro. Su trabajo en equipo durante la batalla ha mejorado muchísimo. Incluso han desarrollado técnicas combinadas que aprovechan las características de sus habilidades de vuelo. ―¿Ah, de verdad? Eso me hace sentir un poco excluida... ―¡No lo sé! En fin, no volveré hasta que digan que se han reconciliado. ―Sí. Así es. Quédate todo el tiempo que quieras. Aprovechemos esta oportunidad para cambiar de equipo. ¿Qué te parece el armonioso Equipo 1? ―Pero... Unni, tú también te peleas con Dan-ah unni a veces. ―...Que, cuando se dirige un equipo con cuidado, a veces surgen diferencias de opinión... ―¿Por qué tengo la sensación de que me han golpeado de repente cuando estaba tranquilamente en lo mío...? Kim Dan-ah, la subjefa sentada frente al asiento de Ga-eul a la derecha, levantó la cabeza. A diferencia de la inocencia fingida de ambas, los miembros del equipo que habían experimentado estar atrapados en medio como Ayoung intervinieron diciendo: ―¡Eso es! ¡Eso es! ―Madre mía, con qué esmero dirigen al equipo... peleas por no organizar los vasos, peleas al pedir aperitivos a altas horas de la noche, peleas al elaborar estrategias, ya ni siquiera contamos cuántas veces. ―Ayoung-ah, ¿podemos refugiarnos también en el Equipo 7 cuando la jefa y la subjefa peleen? ―Por supuesto. Vámonos todos y dejemos que los implicados se reconcilien. También les dije que no volveré hasta que suban una foto de ellos dándose la mano al chat grupal. ―Como era de esperar de la más lista de la sede. ¿Lo oíste? Huyamos, nosotros, los indefensos. ―Ah, ¿en serio? Ya no peleamos. ¿Por qué haces esto delante de la niña? Parecía que incluso entre los adultos del Equipo 1 había más riñas, tanto pequeñas como grandes, de lo esperado. Ayoung se sintió algo aliviada al ver esto. Todos son así. No es nada grave. Nuestros oppas inmaduros también se reconciliarán pronto, pensó. \*\*\* Mientras tanto, el ambiente gélido persistía en el lugar del que Ayoung había escapado. Ambos seguían con la boca cerrada y ni siquiera se miraban. Tras la partida de Ayoung, Soram perdió incluso la compostura que había mantenido. Irritación, mal humor y enfado se reflejaron en su rostro hasta que, finalmente, apartó bruscamente su portátil. Se dejó caer de bruces sobre el escritorio con un golpe seco, pero levantó la cabeza antes de que pasara un minuto. El tecleo del ordenador de Tae-un seguía resonando, sin importarle el alboroto. ―Oye, Han Tae-un. Tae-un solo giró la mirada para mirar a Soram. Esa visión hizo que la ira que ya bullía en el interior de Soram se intensificara aún más. ―¿No tienes nada que decir? ―¿Qué se puede decir? ―Ja. ¿Quién es el que se está poniendo a la defensiva ahora, cuando debería ser él? Sin embargo, la mirada penetrante de Soram fue ignorada, y Tae-un volvió a mirar en silencio el monitor. Sobre su aspecto, tan opaco que ni una aguja podría atravesarlo, se superpuso la imagen de ambos enfrentándose ayer por la piedra mágica. En el vestuario donde se guardaban las problemáticas piedras mágicas, los dos se miraron fijamente durante un buen rato. Especialmente Tae-un, quien abrazaba las piedras mágicas contra su pecho, se mostraba receloso con Soram, como si no fuera a devolverle ni una sola. ―¡Kuk...! Soram extendió la mano para recuperar las piedras mágicas. Sin embargo, el hecho de que Tae-un las tuviera en su poder representaba un riesgo para ambos. Tae-un, con sus habilidades selladas por las piedras mágicas, se había convertido en un ser no despierto, y Soram tampoco podía usar su fuerza adecuadamente contra un oponente así. Aun controlando sus poderes, la espalda y los hombros de Tae-un golpearon contra el armario y la pared. Sin embargo, no mostró ninguna señal de dolor y no retrocedió ni un solo paso, ocultándolo tras su rostro impasible. ―De verdad. Ja. Tras unos meses de indulgencia, había olvidado que aquel tipo era la roca más dura del mundo. Han Tae-un era una persona inflexible una vez que concluía que algo andaba mal. Soram lo sabía mejor que nadie. ...No hay remedio. ¿Debería deshacerme de todos ellos y conseguir otros nuevos? De ahora en adelante, jamás los usaré delante de Han Tae-un, y solo los usaré en casos de extrema necesidad. La razón por la que el igualmente obstinado Soram tuvo esos pensamientos de inmediato fue una sola: le disgustaba esa atmósfera incómoda. La tensión que se respiraba en su espacio privado, y las miradas fulminantes que se intercambiaban en lugar de disfrutar del dulce descanso que esperaba tras superar una mazmorra difícil. ―...Han Tae-un, está bien. Yo... Justo cuando estaba a punto de hablar primero, cambió de opinión. ¡Zas! Tae-un se quitó la chaqueta y envolvió las piedras mágicas con ella justo cuando Soram vaciló. En cuanto liberó su habilidad bloqueada, concentró luz blanca en su mano. A diferencia de él, que detestaba pelear, este lado de él demostró claramente su intención de tomar las piedras mágicas, incluso si eso significaba luchar. ―...Oye, Han Tae-un... Al ver aquello, Soram sintió que sus fuerzas se desvanecían de su cuerpo. Bastardo. Mientras murmuraba sin sentido, la mirada de Tae-un vaciló. Pronto, hasta que desapareció de delante de él, mordiéndose el labio con fuerza, Soram permaneció inmóvil en ese lugar. Tras la discusión, ninguno salió de su habitación y cada uno se fue a trabajar por su cuenta. Por eso, el "¿Qué hay que decir?", en respuesta a la pregunta "¿No tienes nada que decirme?", fue la primera vez que Soram escuchó la voz de Tae-un en horas. La ira que creía haber logrado contener a duras penas durante toda la noche volvió a aflorar. Cuando me confesó que le gustaba, me besó y me siguió hasta Busan, ¿dónde estaba esa actitud entonces? Y ahora actúa así. ―... Soram lo miró fijamente en silencio durante un largo rato. Esto fue solo una discusión. Fue un conflicto que surgió porque ninguno de los dos quería ceder. Además, para Soram, había una decepción adicional porque Tae-un había elegido las piedras mágicas en lugar de su propia decepción, y para Tae-un, probablemente... una preocupación y una ira adicionales por el hecho de que Soram hubiera estado usando en secreto las peligrosas piedras mágicas durante meses. No habían discutido con palabras hirientes como si no fueran a volver a verse jamás, y ninguno de los dos tenía intención de romper el vínculo entre sus corazones por algo así. No era un asunto de esos que deciden terminar la relación o no volver a verse nunca más. Aunque ahora mismo pudieran sentirse molestos, al final se resolvería de una forma u otra. Era simplemente ese tipo de discusión que todo el mundo tiene. Soram lo había visto muchas veces en libros y series. Sin embargo, el significado de esta discusión era diferente para Soram y Tae-un. Para Soram, la tranquila vida cotidiana que compartía con Tae-un era algo que había logrado tras desearlo y anhelarlo con todas sus fuerzas. Era él quien se sentía más agraviado por la forma en que se había visto interrumpida. ‘¿Claro, yo también cometí algunos errores, pero Han Tae-un también gritó y cometió errores, y sigue actuando de forma tan mezquina... ...¿Pero está bien su espalda, que se golpeó ayer?’ Los ojos de Soram recorrieron lentamente su figura. En ese momento, Tae-un, que había estado mirando la pantalla sin moverse, se frotó la cara con una mano. Un largo suspiro escapó de detrás de la mano que le cubría la boca. ―...Jaa. ―¡¿?! ¿Acaba de suspirar? Vaya, ¿se le nota? ¿Que está de mal humor? Soram, sin siquiera pensar en lo mucho que había estado mirando fijamente hasta ahora, giró la cabeza hacia otro lado, mostrando claramente su incredulidad.
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Estás leyendo el capítulo 142 de Cloudless Sky (Novela), un novela. Jin Soram, el cazador mejor clasificado de la Sede Central de Gestión del Fenómeno de la Grieta de Corea del Sur, es más fuerte y más perezoso que nadie. En cuanto llega a la oficina, se mete bajo una manta y se queda… Este capítulo tiene publicado el 14 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo ACS. Cloudless Sky (Novela) tiene 181 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.