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Leer Cloudless Sky (Novela) Capítulo 120 online gratis en español

🏴 Grupo: ACS✍️ Traducción: ACS
\*\*\* 4:00 de la madrugada, 16 horas después del brote en la mazmorra. Los cazadores entraron en edificios cercanos para descansar. Sin siquiera energía para discutir sobre allanamiento de morada o lo que fuera, tuvieron que entrar inmediatamente en algún lugar y apoyar sus cuerpos contra un punto blando. El edificio al que entraron Soram y Tae-un era una empresa de diez pisos. El pasillo, en plena madrugada y sin nadie alrededor, estaba desierto. Intentaron encender las luces por si acaso, pero no funcionaron. Aún sin iluminación, la luz roja que entraba por las ventanas que daban al mar iluminaba intensamente el interior. ―Ah, ahí está. Dentro del almacén abierto, se veían decenas de botellas grandes de agua para los dispensadores. En una situación en la que ni el tanque de agua en el techo ni las tuberías subterráneas eran fiables debido a la dispersión de ceniza volcánica, esta era la opción más segura. Lo primero que hicieron las dos personas que encontraron agua fue tragarse los analgésicos que les habían dado. Ambos tragaron una gran cantidad de analgésicos de una vez, suficiente para llenar sus palmas cóncavas. Solo entonces la sensación de estar en una bola de fuego desapareció un poco. Tae-un abrió unas cuantas botellas de agua más y dijo: ―Ve tú primero. ―Bueno. Soram se quitó los zapatos y los calcetines y los arrojó lejos, luego se puso de pie. Tae-un alzó la botella de agua sobre él y la vertió lentamente. Su cabello, su rostro, su camisa manchada de sangre y sus pantalones quedaron empapados. A medida que la sangre coagulada en su cuerpo se disolvía lo suficiente como para poder quitarse la ropa, el suelo del pasillo se empapó con agua negra y cenicienta. ―Creo que ya está hecho. Tras cerrar el grifo, Soram cogió unas tijeras que encontró cerca y empezó a cortar la camisa de abajo hacia arriba. Había zonas donde la tela se había pegado a la piel junto con las quemaduras, así que no podía quitársela como de costumbre. Tae-un, que lo había estado observando mientras movía las muñecas de diversas maneras para evitar las heridas, cogió las tijeras y terminó de cortar la ropa. Cuando las tijeras alcanzaron el cuello, la camisa se abrió hacia un lado. Era difícil encontrar un solo rincón sin quemaduras en el cuerpo, que había estado expuesto a la lava todo el día en el campo de batalla de la Gran Grieta. También presentaba bastantes cortes y hematomas. Las tijeras se movieron hacia el brazo izquierdo, produciendo un crujido. Era una zona con una quemadura bastante extensa. Incluso por encima de la chaqueta, la piel muerta y ennegrecida era claramente visible. Ambos se encontraban en un estado que requería atención médica inmediata, pero los centros médicos del lugar ya estaban saturados de cazadores con heridas graves, como extremidades derretidas o sepultados por la lava. Sin embargo, ante la incertidumbre de cuándo y qué podría ocurrir, los dos, que se encontraban entre los pocos cazadores de primer grado, tampoco podían desplazarse lejos para recibir tratamiento. Finalmente, tuvieron que curarse mutuamente las heridas con los suministros disponibles. ―Ay. Me duele. ―Ah, lo siento. ―No hay necesidad de disculparse... Tae-un vertió más agua sobre la herida y le quitó la ropa con mayor cuidado. Su expresión era tan sombría como la piel quemada al ver las heridas. Sin embargo, a diferencia de su vida cotidiana, ahora no podía lamentarse por que el otro se hubiese lastimado tanto. Tras quitarle por completo la parte superior a Soram, se arrodilló en el suelo pegajoso y cortó los pantalones desde abajo. A medida que iba cortando la ropa, evitando las zonas heridas, las pantorrillas, las rodillas y los muslos quedaron al descubierto. ―Lo haré desde aquí. ―Bueno. ―No puedes espiarme. ―Voy a mirar. ―¿Eh? Estaba a punto de burlarse de él, llamándolo mojigato, pero cuando levantó la cabeza, Tae-un estaba mirando fijamente a Soram sin pestañear. ―Vaya, me estás mirando descaradamente, sabiendo que me quitaré hasta la ropa interior. ―Es natural tener curiosidad por saber cuánto te duele. ―No puedo decir que no me duela mucho, pero probablemente sea similar a lo que sientes tú. Tras realizarle un pequeño corte en la pierna opuesta, sacó la menos herida. Entonces, cuando se quitó por completo, incluso la ropa interior, la mirada de Tae-un, que había fingido ser tranquila, se volvió rígida de repente. ―Si vas a mirar gratis, échame agua encima una vez más. ―...Bueno. Soram quedó empapado de agua una vez más, y después de lavarse todo el cuerpo, se puso solo la ropa interior y se envolvió en una toalla grande que le habían dado. ―Ahora es tu turno. Soram levantó la botella de agua para hacer lo mismo con Tae-un. En ese momento, se dio cuenta. No se podía lograr el mismo ángulo con el que Tae-un le había vertido agua sobre la cabeza antes. ―¿Te agachas para que te ayude? ―...Estoy bien. Con un gesto de Soram, una silla de la oficina salió volando. Soram se subió a ella y le echó agua en la cabeza a Tae-un. Al igual que antes, ambos se quedaron sin palabras en cuanto vieron los cuerpos heridos del otro. Tae-un tenía quemaduras menos extensas que Soram, pero presentaba numerosas heridas profundas que se habían ennegrecido. Soram y Tae-un se aplicaron medicinas y vendajes, luego se pusieron ropa nueva idéntica a la que acababan de cortar y quitarse. La vestimenta, que había vuelto a ser como cuando se pararon por primera vez frente a la Gran Grieta, parecía indicarles que debían luchar sin cesar. No podían descansar en el pasillo, así que buscaron un lugar adecuado y entraron en un despacho privado con sofá. Tae-un despejó la mesa del centro del sofá en forma de L y extendió toallas limpias sobre los sofás de la izquierda y la derecha, a modo de cama improvisada. Mientras tanto, Soram se sentó en el escritorio y miró por el gran ventanal. El mar completamente rojo y los edificios derrumbados frente a él se veían a través de la ventana. Viéndolo así, parecía una escena de película, pero les hizo comprender que la situación real era un horror mucho más vívido que cualquier película. La batalla continuaba fuera de la ventana. Tanques que habían llegado tarde con apoyo de fuego se enfrentaban a los mutantes de lava desde detrás del muro construido con edificios. Cuando llegara la mañana y cambiara la dirección de las olas, y la lava se abalanzara sin piedad, tendrían que retirarse. Pero, por ahora, bastaba con ganar algo de tiempo. Y unos cuantos cazadores que habían pospuesto su turno luchaban con armas entre los tanques. Tae-un apartó la silla del escritorio donde estaba sentado Soram y se sentó. El dueño del asiento debió de tener mucha prisa al evacuar, ya que dejó todo atrás, incluyendo su teléfono móvil y su cartera. ―Soram-ah. ―Sí. Se desabrochó la manga con disimulo y se la remangó, luego extendió el brazo junto con un rotulador que encontró sobre el escritorio. ―Hechízame. Soram, que estaba a punto de preguntar qué tipo de hechizo era, recordó haber escrito el grupo sanguíneo de Bukhansan tiempo atrás. Una sonrisa asomó en la comisura de sus labios. ―Esta vez no servirá de nada. Si nos encontramos en una situación en la que tengan que sacarnos de la barricada, el problema no será la sala de urgencias, sino... Mmm. Soram no dijo nada más. Tae-un no era tan tonto como para no darse cuenta de lo que siguió. ―Entonces escribe lo que quieras. Incluso puedes hacer garabatos. ―¿Por qué? ―Lo necesito. ―...Innecesariamente. Mientras decía eso, Soram tomó el bolígrafo. Poco después, se produjo un efecto mágico en el brazo de Tae-un, acompañado de un chasquido. Cachorro de oso feo. ―No tienes nada que mostrar más que tu cara y tu cuerpo, y ahora están todos ennegrecidos, así que eres feo. ―...Al ver que me da la fuerza de voluntad para lastimarme menos y recuperarme rápidamente, supongo que realmente es un hechizo. ―Si tú también quieres hacerlo, adelante. Soram le entregó el bolígrafo, se remangó la camisa con decisión y extendió el brazo. Como si fuera una sugerencia inesperada, Tae-un no pudo apartar el bolígrafo de inmediato. ―¿Qué estás haciendo? Date prisa. ―Espera un minuto. Déjame pensar. ―Si no te das prisa, se habrá acabado. Mientras Soram intentaba bajarse la manga, Tae-un dijo que lo había conseguido y puso la punta del bolígrafo en su brazo. Lo que el hombre corpulento dejó tras inclinarse y pensar detenidamente fue… Un único corazón, muy pequeño. ―... ―... Soram se cubrió el corazón con la palma de la otra mano. No es que lo apreciara, pero su ceño fruncido mostraba que lo cubría porque no quería verlo. ―Espeluznante... ―Es, es un hechizo. ―¡¿Qué clase de hechizo es este?! ―No lo borres. Cuando Tae-un agarró a Soram, que intentaba frotarse el brazo con fuerza, y forcejeó, se escuchó una señal a través de los auriculares que se habían quitado y colocado uno al lado del otro. \- Actualmente, los mutantes de lava se encuentran en un punto muerto en el primer complejo de apartamentos. Además, las características descubiertas de los mutantes son… A continuación, se explicó hasta qué altura máxima podía alcanzar la lava y que, cuanto más se asemejara a la forma humana, más aterradora resultaría, pero menor sería la defensa. Soram y Tae-un solo giraron la cabeza hacia los auriculares y escucharon la información. Tras finalizar la explicación, hubo un breve silencio, y luego una voz continuó. \- Hoy, las bajas civiles son 16 personas que no evacuaron y se escondieron, 2 personas que fueron a trasladar barcos de pesca, un total de 18 personas. Y las bajas entre los cazadores son… A continuación, se mencionaban los nombres de algunos equipos y miembros de la filial de Busan. Se oía el lamento de alguien que gritaba "¡Aaaah!" no muy lejos del edificio. En total, ocho cazadores habían fallecido durante el día. \- A continuación, los cazadores que han caído en estado crítico y no pueden luchar son el veterano Jeong Jun-gyu, de segundo grado del Equipo 1 de la Sucursal de Busan, y el líder del equipo Do Jong-chan, de primer grado del Equipo 2… Ah. Se mencionó un nombre que Soram conocía. Luego, le siguieron otros que recordaba vagamente. Entre los enviados desde la sede central, también había personas en estado crítico. ―... \- Todos han trabajado duro. Quedan tres horas antes de que suban las olas de nuevo, así que descansen bien. El último mensaje de ánimo provino de la voz del director de la sucursal. Con ello, finalizó la transmisión radiofónica. La mayoría de los muertos y heridos graves eran aquellos que se habían adelantado a los demás y habían luchado con mayor valentía para proteger la tierra de Busan. Lo mismo ocurrió con el líder del equipo, Do Jong-chan, quien se enfureció momentáneamente al oír las palabras "¿La Gran Grieta es manejable, verdad?" y, sin pensarlo dos veces, dio un consejo antes de pasar de largo. El arrepentimiento por haber tenido un mejor desenlace si hubiera actuado de otra manera en aquel momento le oprimía lentamente el pecho. Aunque intentaba convencerse de que no había nada más que pudiera haber hecho en esa situación, la pesada carga que sentía en el corazón no desaparecía. ―¿Qué ocurre? ―Nada. Vamos a dormir. Dijeron que nos quedan tres horas, así que deberíamos dormir aunque sea un ratito. Bajó del escritorio y se dirigió hacia la cama que Tae-un había preparado juntando los sofás. Finalmente, dirigió su mirada hacia la ventana. ―Es como el fuego del infierno. ―... Tae-un, que siguió su mirada por la ventana, también tenía el rostro enrojecido. Era una escena que evocaba claramente el fuego del infierno. Soram se dejó caer en el sofá y cerró los ojos. ―Supongo que realmente odio la situación actual. Tengo sueño. Por primera vez en mucho tiempo... El sueño llega como si se accionara un interruptor en la mente cuando uno quiere huir. La cortina negra que no había aparecido en un tiempo se cernía sobre su mente. Tae-un, que se había sentado a su lado, le tomó el hombro a Soram y lo hizo recostarse con la cabeza sobre su regazo. ―¿Qué pasa contigo? ―Creo que necesito que el analgésico haga más efecto para poder dormirme. Duerme tú primero. Preguntar si dolía mucho en ese momento sería inútil. Y por un instante, Soram sintió un dolor punzante, mayor que el que ya sentía en el cuerpo. Una mano vendada le echó la manta sobre el hombro. ¿Por qué tenemos que sufrir así? Aunque luchamos con todas nuestras fuerzas, el paisaje que se veía a través de la ventana seguía siendo rojo. El dolor se transformó en tristeza y resentimiento, atormentándole la garganta. ―¿Cuál fue la grieta y el poder para el que hemos nacido? ―No sé nada sobre la grieta, pero el despertar se produce por deseos sinceros, ¿verdad? ―...Así es. Lo deseaba fervientemente. En aquel entonces... Le dieron unas palmaditas en el hombro cubierto con la manta. ―Dijiste que tenías sueño. Te duele mucho la garganta. Deja de hablar y duerme. ―Tenía sueño, pero de repente ya no lo tengo porque me dijiste que durmiera. Fue una respuesta descarada. Una mano áspera cubrió los ojos de Soram. Las pestañas revolotearon contra la palma de Tae-un. ―Si no duermes, te lo preguntaré. ―¿Qué? ―¿Sabías que algo importante iba a suceder en Busan? ―... La voz que se escuchó era como si reprimiera desesperadamente alguna emoción.
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Estás leyendo el capítulo 120 de Cloudless Sky (Novela), un novela. Jin Soram, el cazador mejor clasificado de la Sede Central de Gestión del Fenómeno de la Grieta de Corea del Sur, es más fuerte y más perezoso que nadie. En cuanto llega a la oficina, se mete bajo una manta y se queda… Este capítulo tiene publicado el 24 de agosto de 2026, Traducido por el grupo ACS. Cloudless Sky (Novela) tiene 181 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.