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Leer Classroom of the Elite (Novela) Capítulo 98 online gratis en español

🏴 Grupo: Koko88✍️ Traducción: Koko88
Nos adentramos desde la playa hacia un bosque gigantesco. Uno de los chicos parecía visiblemente inquieto. —¿De verdad está bien que entremos ahí? Podemos perdernos de verdad. No se ve nada hacia dentro. Precisamente por eso existían la norma del pase de lista y el botón de emergencia instalado en nuestros relojes. Teníamos que cooperar. Si no trabajábamos juntos, probablemente acabaríamos entrando en pánico y gastando los puntos como si cayeran del cielo. —Vaya, Karuizawa-san. Hirata-kun es increíble, ¿verdad? Se hace cargo de todo lo que le viene encima, aunque no le guste. —Ya ves. Los demás chicos son un desastre, así que lo mejor es dejarlo todo en manos de Hirata-kun, ¿no? Hirata, todavía cargando con la tienda, caminaba por delante del grupo de Karuizawa, que lo miraba con admiración. Por cierto, yo también estaba ayudando a transportar el equipaje. Además, llevaba el váter improvisado de cartón plegable. Había decidido que, si no ayudaba ahora, luego podrían encasquetarme más trabajo. De momento, quería dar la impresión de que estaba colaborando antes de que nadie pudiera decir nada. Horikita, apartada del resto de las chicas, seguía al grupo con calma desde atrás. De vez en cuando parecía que fuera a detenerse, pero enseguida reanudaba la marcha. Reduje un poco el paso hasta ponerme a su altura. —¿No estás de muy buen humor? —pregunté. —Si soy sincera, estoy deprimida. Este tipo de cosas no van conmigo. La vida en una isla me parece algo primitivo y, para colmo, no puedo estar sola. Participar con entusiasmo en una actividad de grupo quedaba muy fuera del alcance de Horikita. Pensé que estaría bien que hiciera un esfuerzo por encajar, pero decirle eso no serviría de nada. Así que lo dejé correr. —Oye, puede que lo que me dijiste antes acabe siendo verdad. Horikita mostró una ligera expresión divertida. —Es probable que esta prueba quede fuera del alcance de mis capacidades académicas. Había determinado que Ike-kun y Sudou-kun serían un estorbo, pero han sido ellos quienes han tomado la iniciativa de salir a buscar cosas. Yo no he podido hacer nada, porque me he quedado dándole vueltas a qué acción debía tomar. Si hubieran empezado a moverse antes, probablemente ya habrían encontrado algo útil. —Puede ser. Pero, más importante aún… ¿estás bien? —¿Qué quieres decir? Me lanzó una mirada afilada. Yo respondí enseguida con un «Nada» y aparté la vista. Mientras hablaba con Horikita, sentí que alguien me observaba a la espalda. Al girarme, vi a Sakura, que caminaba muy atrás. En cuanto se dio cuenta de que me había vuelto, se puso nerviosa y apartó la mirada. —¿Qué pasa? —preguntó Horikita. —Nada. Quizá me estaba metiendo donde no me llamaban. Volví a mirar al frente. —Me pregunto qué harán las demás clases. Me intrigan sus movimientos. Si las Clases A y B pretenden conseguir tantos puntos como puedan, nosotros también tendremos que prepararnos. No podemos permitir que la diferencia siga aumentando. Horikita tenía una expresión seria. En ese sentido, su determinación era extraordinaria. En aquel momento, ya nos separaba de las otras clases una gran distancia basada únicamente en el rendimiento académico. Para Horikita, que aspiraba a alcanzar la Clase A, esta era una batalla que no podía permitirse perder. —Apuntar a lo más alto es duro —dije. —Pensé que lo que dijo Chabashira-sensei en aquel momento era una broma, pero ¿de verdad no tienes ningún interés en ascender? —preguntó Horikita. Probablemente Chabashira-sensei había comentado algo de eso cuando Horikita y yo coincidimos con ella en la sala de orientación. —Tampoco es nada raro, ¿no? No es que Ike y los demás estén obsesionados con llegar a la Clase A ni nada por el estilo. Si nos aumentaran la paga mensual, yo ya sería feliz. Y con un poco de suerte, hasta podríamos llegar a la Clase A. No podía hablar de las verdaderas intenciones de otros, como Hirata o Karuizawa. —La gente viene a este instituto para aprovechar los privilegios que ofrece. Más que molesta, Horikita parecía desconcertada. Se suponía que, al matricularnos, el acceso a universidades de élite y las salidas laborales estaban garantizados. Muchos estudiantes habían venido aquí esperando precisamente eso. —¿Por qué elegiste este instituto? —me preguntó. —Bueno, ¿no puedo decir simplemente lo mismo? Que vine para aprovechar sin vergüenza los privilegios que ofrecía el centro. —Ya veo. Esta vez sonó claramente insatisfecha y me lanzó una mirada de reojo cortante. Yo pensaba que Horikita se había matriculado aquí para estudiar en el mismo instituto que su hermano mayor. No aspiraba a la Clase A por sí misma, sino porque buscaba el reconocimiento de su hermano. Su ambición era distinta a la de casi todos los demás. —No sienta bien que alguien meta las narices en tu pasado —dijo, cortándome el paso. Yo tenía intención de seguir profundizando, pero parecía haber entendido al instante mis verdaderas intenciones. Intentaba comprender mi propio pasado, o mejor dicho, el pasado de esa persona, analizando y desmenuzando a la gente a fondo. —Te diré una cosa: la información la filtró Chabashira-sensei. No me malinterpretes, ¿de acuerdo? Además, seguimos sin ser amigos. No lo olvides. —No te preocupes. Tampoco es que yo esté pensando precisamente en la amistad. Poco después, Hirata y los demás se detuvieron. —Si paramos aquí, el follaje bloqueará la luz del sol y no parece que tengamos que preocuparnos de que nadie nos oiga. Algunos chicos empezaron a unirse entre sí y no tardaron en aparecer opiniones que chocaban con las de Hirata. —Nosotros también deberíamos movernos, en vez de dejarlo todo en manos de Ike y los demás. ¿No creéis? Si otra clase se hace con alguno de los puntos importantes, la diferencia de puntos se ampliará. —Sí, tienes razón. Tenemos que movernos cuanto antes, pero tampoco es buena idea ignorar nuestros problemas y dispersarnos sin más. Antes de nada, tenemos que resolver el asunto del váter. —Por eso mismo digo que usemos el váter que nos han dado. Yukimura miró con hostilidad hacia el grupo de las chicas. —Lo he pensado bien y creo que deberíamos instalar primero un váter —dijo Hirata con firmeza. Parecía que por fin había dejado de dejarse arrastrar. —No puedes decidirlo tú solo. Ike también tenía una opinión. —Instalar un váter puede ser un gasto necesario. Para empezar, tenemos un solo váter improvisado para una clase de más de treinta alumnos que no está acostumbrada a usar algo así. Me pregunto de verdad si podremos turnarnos sin problemas. —Eso… si lo usamos bien… —No es realista. Tenemos que considerar el peor de los casos. Si cada uno tardara tres minutos en ir al baño, tardaríamos más de hora y media en pasar todos. ¿Crees de verdad que eso puede funcionar? —Eso no tiene sentido. No todo el mundo va a necesitar ir al baño a la vez. El instituto nos ha dado un solo váter porque era algo realista. Deberíamos poder organizarnos y turnarnos bien, ¿no? —Yo no lo creo. Desde el principio pensé que sería imposible arreglárselas con un solo váter. Si lo razonamos, creo que aquí no se trata tanto de evitar gastar puntos a toda costa, sino de gastar los puntos con eficacia. Deberías saberlo, Yukimura-kun. Lo más probable es que las otras clases hayan llegado a la misma conclusión. Por mucho que fuéramos a gastar los puntos, aquel era un punto crítico para decidir si ganaríamos o perderíamos. Todo el equipo que nos habían entregado parecía insuficiente. Al darnos una tienda en la que solo podía dormir aproximadamente la mitad de la clase y una linterna pequeña, los profesores parecían estar sugiriendo claramente que tendríamos que gastar puntos. —Eso no dejan de ser suposiciones tuyas. Además, si las demás clases sí instalan váteres, nosotros iremos veinte puntos por delante solo por no hacerlo. Precisamente por eso no deberíamos instalar ninguno. —Tienes razón en eso, pero es poco probable que aguantar con un váter defectuoso juegue a nuestro favor. Solo añadirá estrés y ansiedad innecesarios. También me preocupa la higiene. Si lo miramos objetivamente, deberíamos instalar al menos uno. Parecía que, después de tomarse un tiempo para serenarse, Hirata había llegado a una conclusión sólida. No estaba diciendo aquello por provocar discusión; estaba convencido de que al final lograría que aceptaran su idea. —Creo que así las chicas estarán más tranquilas. Ni siquiera Yukimura pudo negar el razonamiento impecable de Hirata. Hirata entendía el deseo de conservar nuestros puntos, pero también había deducido las desventajas de depender de un solo váter. La verdad era que habíamos recibido tanta información de golpe que todos habían pasado por alto cosas bastante evidentes. Yukimura, incapaz de soportar que lo miraran en silencio, acabó cediendo. —Está bien. En ese caso, instalemos un váter. Al final, Yukimura había perdido. Shinohara, el grupo de Karuizawa e incluso Horikita parecían aliviadas. —Profesora. Si queremos instalar un baño portátil, ¿podemos elegir dónde colocarlo? —Mientras no sea un terreno imposible, puede ponerse en cualquier parte. También es posible moverlo después de instalarlo, pero llevaría tiempo. Pesa cien kilos o más, así que requiere bastante trabajo. Con uno de los problemas resuelto, Hirata soltó un suspiro de alivio. —Lo siguiente. Ya hemos oído varias opiniones, pero creo que necesitamos explorar la zona y decidir dónde estará nuestro campamento base. El lugar donde nos asentemos influirá en cómo gastaremos nuestros puntos. Era evidente que Hirata estaba intentando cortar de raíz otra discusión antes de que empezara. Pedimos voluntarios, pero apenas conseguimos a nadie. Al final, solo se ofrecieron dos chicos. La mayoría no estaba dispuesta a internarse en un bosque tan extenso. Era lo normal. —Me pregunto si entre nosotros habrá alguien con auténticas habilidades de supervivencia —dijo Hirata, aferrándose a una pequeña esperanza. Según los clichés del manga, en situaciones así siempre había una persona en la que podías confiar. Hirata examinó a nuestros compañeros, pero nadie parecía dispuesto a dar un paso al frente. Entonces, el Profesor, que hasta ese momento había permanecido observando en silencio, levantó la mano. —Desde pequeño, mi padre me entrenó en un conjunto especial de habilidades. Me enseñó a sobrevivir incluso solo en la jungla… es exactamente así como describiría al tipo de personaje que hace falta en una situación como esta. Todo el mundo lo abucheó. El Profesor se puso nervioso y pidió perdón, pero ya era demasiado tarde. Todos lo odiábamos. —E-esto… si no os importa, iré yo. Kushida se ofreció como voluntaria. De repente, a los chicos se les iluminaron los ojos, pese a que antes se habían negado a participar. Los que hasta entonces se mostraban reticentes dieron un paso al frente y empezaron a ofrecerse también, diciendo cosas como «¡Yo también, yo también!». Algunos quizá lo hicieron por buena voluntad hacia Kushida, mientras que otros tal vez se sintieran avergonzados de que una chica hubiese tomado la iniciativa antes que ellos. Yo levanté la mano cuando Hirata empezó a contar a los participantes. —Vale, así que somos once, ¿eh? Si se apuntara uno más, podríamos formar cuatro equipos —dijo Horikita. —¿Tú también vas? —le pregunté. —Yo tengo que quedarme aquí. Pero es raro verte tan participativo. —Bueno, si no tienes ningún papel dentro de la clase, te quedas fuera. Justo entonces, alguien levantó la mano con bastante timidez. Cuando Hirata la vio, sonrió aliviado. —Gracias, Sakura-san. Con eso ya somos doce. Vamos a dividirnos en cuatro equipos de tres personas. Ahora es la una y media. Independientemente de lo que encontréis, quiero que todos volváis aquí a las tres. Con eso, los doce voluntarios comenzaron a agruparse según sus preferencias. En un abrir y cerrar de ojos, yo me convertí en uno de los descartes. —E-encantada de verte otra vez, Ayanokouji-kun —dijo Sakura, a la que también habían dejado de lado. Y entonces… —Sin duda, el sol resulta de lo más revitalizante. Mi cuerpo necesita energía. Kouenji Rokusuke. Aquel tipo de verdad iba a unirse al grupo de búsqueda. Por suerte, me había tocado un espíritu libre y una chica callada. Con esos dos, podría moverme sin demasiadas complicaciones.
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Classroom of the Elite (Novela) Capítulo 98

Estás leyendo el capítulo 98 de Classroom of the Elite (Novela), un novela. Kiyotaka Ayanokouji se ha inscrito en la Preparatoria Metropolitana de Educación Avanzada, donde se dice que el 100% de los estudiantes van a la universidad o encuentran empleo. Pero termina en Clase 1-D, que está lleno… Este capítulo tiene publicado el 27 de abril de 2026, Traducido por el grupo Koko88. Classroom of the Elite (Novela) tiene 159 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.