Leer Classroom of the Elite (Novela) Capítulo 87 online gratis en español
🏴 Grupo: Koko88✍️ Traducción: Koko88
Sudou-kun y yo llegamos a la sala del consejo estudiantil diez minutos antes de que empezara la deliberación. Tachibana-san era la única persona que estaba allí aparte de nosotros. No había ni rastro de los demás alumnos, ni tampoco de mi hermano mayor.
—Uf, estoy de los nervios. ¿Y tú, Horikita? —preguntó Sudou.
—Yo me siento igual que siempre.
Hoy quedaría zanjado este caso. Sabía que no iba a ser fácil, sobre todo para mí. Al fin y al cabo, había afirmado que Sudou era completamente inocente. Si mi estrategia fracasaba, todo habría sido en vano. Pensé que valía la pena mantenerse firme, así que había ideado este plan durante el plazo adicional que nos concedieron.
Sin embargo, si la estrategia fallaba, lo más probable era que todo degenerara en una batalla verbal en la que no haríamos más que lanzarnos insultos. Y, al final, el resultado sería sin duda peor que el acuerdo de compromiso que se había propuesto en la audiencia anterior. Entonces Sudou-kun me odiaría. Bueno, se estaría equivocando de persona, pero aun así tendría que aceptar sus quejas, porque la apelación ante el consejo era responsabilidad mía.
Por otro lado, si Sudou-kun así lo deseaba, existía la posibilidad de llegar a un término medio con ellos. Seguramente querrían acortar su suspensión lo máximo posible. Si convertíamos eso en el eje de la discusión, quizá podríamos conseguir también una reducción de su castigo.
La reconciliación no era más que otro nombre para la derrota. Aun así, si era lo que deseaba la persona implicada, no nos quedaría más remedio.
Poco después, se abrieron las puertas de la sala del consejo estudiantil. Mi corazón empezó a latirme al doble de velocidad. Mi hermano mayor…
Las palabras se me atascaron en el pecho y no salieron.
Aunque debería haberlo entendido, sentí como si me estuvieran atacando. Me asaltaron toda clase de síntomas: temblores, nerviosismo, mareo. Pero no podía repetir los errores de ayer.
Aparté la mirada de mi hermano. Había otros adversarios a los que debía enfrentarme.
—Vaya, vaya. Veo que el chico de ayer no está aquí.
A continuación entró Sakagami-sensei, el profesor de la Clase C. Chabashira-sensei venía con él.
—¿Qué ha pasado con Ayanokouji, Horikita? —preguntó.
—No va a participar.
—¿No va a participar?
Chabashira-sensei dirigió una mirada desconcertada al asiento vacío. Parecía inquietarle su ausencia, como si, sin él, todo aquello perdiera sentido. No, no exactamente sentido, pero… Era una impresión vaga, aunque tenía la intuición de que lo que Chabashira-sensei veía era la prueba de la implicación de Ayanokouji-kun.
—Bueno, aunque no esté, el resultado será el mismo.
No quería admitirlo, pero lo dije casi como si quisiera sacudirme una sombra de encima.
—En fin, da igual. Sois vosotros quienes debéis decidir.
Ambos profesores tomaron asiento. La deliberación comenzaría en cuanto llegaran los alumnos de la Clase C. Cuando llegara ese momento, ¿cómo se desarrollaría la batalla? Bueno, eso era sencillo. Rebatiríamos lo que dijera la otra parte. Repetiríamos que estaban mintiendo, desmontaríamos esas mentiras y luego afirmaríamos que quienes decíamos la verdad éramos nosotros. Eso era todo.
Sería igual para ambos bandos. A través de las mentiras llegaríamos a la verdad. Aquello era una batalla entre verdad y mentira. Podíamos cruzar ideas una y otra vez, pero solo podía haber una solución.
Por fin llegaron los alumnos de la Clase C. Iban sudando, como si hubieran venido corriendo.
—Habéis llegado por los pelos —dijo Sakagami-sensei a sus alumnos, soltando un leve suspiro de alivio—. Bien, entonces reanudaremos la deliberación sobre este caso desde donde la dejamos ayer. Por favor, tomad asiento.
Tachibana-san indicó a los alumnos de la Clase C que se sentaran. Sin embargo, no se movieron. En vez de eso, permanecieron de pie delante de Sakagami-sensei.
—¿Podéis sentaros, por favor? —repitió Tachibana-san.
Pero los tres no se movieron.
—Eh… Sakagami-sensei.
—¿Qué ocurre?
No fui la única. Todos los presentes se dieron cuenta de que aquella situación era extraña.
—¿Sería posible no celebrar este juicio?
—¿Qué…? ¿Qué demonios quieres decir con eso?
Sakagami-sensei se puso en pie al oír aquella petición inesperada.
—¿Queréis llegar a un acuerdo? ¿O es que ya habéis hecho algo parecido?
Mi hermano mayor clavó una mirada severa en los alumnos de la Clase C. Sin embargo, los tres chicos negaron con la cabeza al mismo tiempo, indicando que no, que no querían llegar a un compromiso.
—Nos hemos dado cuenta de que, en realidad, no estábamos aportando nada útil sobre quién tenía la culpa. Nuestra denuncia fue un error. Por eso nos gustaría retirarla.
—¿Retiráis la denuncia? —dijo Chabashira-sensei con una pequeña risa. Llevaba en los labios una sonrisa fina, como si hubiera algo que le hiciera gracia.
—¿Qué tiene de gracioso, Chabashira-sensei? —A Sakagami-sensei no pareció gustarle su actitud y la miró con irritación.
—Oh, disculpe. Es solo que me ha sorprendido, porque no había previsto esto. Pensé que pasaríamos el día entero discutiendo hasta que uno de los bandos se derrumbara o hasta que pudiéramos proponer un compromiso aceptable. Sin embargo, increíblemente, acaban de decir que quieren retirar la denuncia.
—Profesores, miembros del consejo estudiantil, lamentamos haberos hecho perder el tiempo. Pero, tras pensarlo detenidamente, esta es la conclusión a la que hemos llegado los tres.
La apasionada declaración de los tres dejaba claro que su determinación era firme. Parecía que Ayanokouji-kun e Ichinose-san habían hecho un trabajo excelente. Procuré mantener una actitud serena y no dejar traslucir mi alivio.
—Seguro que no podéis aceptar esto. Vosotros no habéis hecho nada malo. Sudou-kun provocó todo esto con intimidación y violencia unilaterales. ¿Pensáis quedaros ahí sentados sin hacer nada y tragar con ello?
Como si acabara de darse cuenta de algo, Sakagami-sensei dirigió una mirada cargada de ira hacia Sudou-kun y hacia mí.
—¿Qué les habéis hecho? ¿Amenazar a mis alumnos con violencia para que retiraran la apelación?
—¿Eh? No digas tonterías. Yo no he hecho nada —respondió Sudou.
—Mis alumnos no retirarían la denuncia sin motivo. Decid la verdad. Si lo hacéis, aún podremos hacer algo al respecto.
—Sakagami-sensei… Vamos a retirar la denuncia diga usted lo que diga. Nuestra decisión no va a cambiar.
Como si fuera incapaz de comprender lo que sus propios alumnos le estaban diciendo, Sakagami-sensei bajó la cabeza y volvió a sentarse.
—Si decís que queréis retirar la denuncia, la aceptaremos. Desde luego, no es habitual cancelar una deliberación en mitad de un caso, pero puede hacerse.
Mi hermano mayor, como presidente del consejo estudiantil, trató de mantener la calma y la compostura.
—Espera. No lo entiendo. ¿Por qué demonios retiráis la denuncia así como así?
Agarré a Sudou-kun del brazo para impedir que siguiera hablando.
—¿Horikita?
—Cállate.
Por desgracia, no tenía tiempo para explicárselo, así que tiré con fuerza de su brazo y lo senté.
—Si deseáis retirar la denuncia, no tenemos intención de oponernos. La aceptamos.
Aunque podía entender la insatisfacción de Sudou-kun por haber sido llevado a juicio a causa de una mentira, si la denuncia se retiraba no habría ni vencedores ni vencidos. Esto era justo lo que habíamos estado buscando.
—Sin embargo, según el reglamento, será necesario abonar cierta cantidad de puntos para cubrir los gastos varios ocasionados durante el proceso de deliberación. ¿Alguna objeción?
Era la primera vez que oíamos hablar de algo así. Los alumnos de la Clase C pusieron mala cara, pero llegaron enseguida a una conclusión.
—Lo entendemos… Pagaremos.
—Muy bien. El proceso ha terminado. Damos por cerrada esta discusión.
Mientras esperábamos a que cayera el telón sobre aquel final tan brusco, me pregunté quién podría haber previsto un desenlace así. Mientras tanto, vi a Chabashira-sensei dedicarme una sonrisa bastante descarada.
—Sudou-kun —dije—, ya no te enfrentarás a ninguna suspensión. El instituto no te considerará un alumno problemático. Podrás participar en las actividades del club desde hoy mismo. ¿Verdad?
Miré a Chabashira-sensei para que lo confirmara.
—Por supuesto. Y lo mismo se aplica, naturalmente, a los alumnos de la Clase C. El ardor juvenil es una buena cualidad. Sin embargo, la próxima vez que se os pase por la cabeza causar problemas, deberíais recordar este incidente como ejemplo. No lo olvidéis. ¿De acuerdo?
Subrayó ese punto con firmeza para ambas partes. Sudou-kun seguía pareciendo bastante insatisfecho, pero asintió. Supuse que la alegría de poder volver a jugar al baloncesto pesaba más que su descontento.
Las acciones de Kushida-san y de Hirata-kun también tendrían su recompensa.
Sakagami-sensei se marchó lentamente con sus alumnos. En cuanto se cerró la puerta, sonó como si hubiera empezado a exigirles explicaciones. Pero eso ya no importaba. Lo más probable era que no volviéramos a tener que lidiar con apelaciones idiotas como aquella.
—Me alegro, Sudou —dijo Chabashira-sensei, con un tono casi agradecido.
—Je, je. Bueno, ¡era lo normal!
—Personalmente, creo que deberías haber sido castigado —añadió con bastante dureza.
Sus palabras cayeron sobre Sudou-kun, que todavía seguía contento por su victoria.
—La razón por la que este incidente llegó a producirse es tu comportamiento. Quién dijo la verdad y quién mintió es algo secundario. Lo importante es que no vuelvas a permitir que ocurra algo así. Lo entiendes, ¿verdad?
—Sí…
—Sin embargo, admitir tus propios fallos no es “guay”. Así que, aunque reconozcas que parte de la culpa la tiene tu forma de ser, te haces el duro. Te vuelves más fuerte. Eso está bien. Pero, si sigues actuando así, no podrás hacer amigos de verdad. Con el tiempo, hasta Horikita te abandonará. Se marchará.
—Eso… —Yo no diría exactamente que seamos amigos.
—Hay fortaleza en admitir tus errores, Sudou.
Por primera vez, Chabashira-sensei había intentado tender la mano a uno de sus alumnos como profesora tutora. Creo que Sudou-kun entendió lo que quería decirle, aunque fuera de manera inconsciente. Bajó la cabeza y se hundió en la silla.
—Lo entiendo… Si no me hubiera comportado así desde el principio, no habría pegado a esos tíos. No habría sido para tanto. En algún sitio de mi cabeza ya lo sabía.
Cuando surgió este asunto por primera vez, se había limitado a insistir en que la Clase C estaba mintiendo, y no había dicho más que eso.
—Siempre me he peleado todo lo que me daba la gana por mi propia satisfacción. Pero ahora ya no es así… Soy un alumno de la Clase D, y mis actos personales afectan a toda la clase. Ahora lo he vivido en carne propia…
Puede que Sudou-kun estuviera lidiando con una ansiedad y una presión mucho mayores de lo que yo podía ver.
—No volveré a causar problemas, sensei. Horikita.
Aquellas fueron las primeras palabras de arrepentimiento que le había oído pronunciar a Sudou-kun. Me pregunté si Chabashira-sensei estaría sorprendida. Si era así, no debería estarlo. Puede que Sudou-kun hubiera comprendido algo, pero seguía siendo Sudou-kun. Una persona no cambia en un solo día.
—No deberías hacer promesas tan a la ligera. Volverás a causar problemas dentro de nada.
—¡Tch!
Nuestra profesora, que captaba bastante bien los defectos de Sudou-kun, rechazó su promesa sin contemplaciones.
—¿Y tú qué opinas, Horikita? ¿Crees que Sudou se convertirá en un alumno modelo?
—No, no lo creo.
Estuve de acuerdo con la profesora sin la menor vacilación. Pero eso no era todo lo que tenía que decir.
—Sin embargo… hoy Sudou-kun sí ha dado un paso adelante. Ha admitido que tuvo parte de culpa. Así que estoy segura de que mañana habrá crecido un poco más.
—S-sí… —murmuró él.
—Me alegra oír eso, Sudou. Parece que Horikita todavía no te ha abandonado.
—No, ya lo he abandonado. Lo único es que no pienso dejar que siga campando a sus anchas.
—¡¿Q-qué significa eso?!
Sudou-kun se rascó la cabeza y sonrió, como si acabara de quitarse de encima algo pesado.
—Bueno, yo me voy ya. Tengo actividades del club. Nos vemos, Horikita.
Con esas palabras, Sudou-kun salió apresuradamente de la sala y se internó en el pasillo. No estaba verdaderamente arrepentido. Seguro que volvería a causarnos problemas muy pronto. Era una molestia.
—¿Puedo marcharme ya, Chabashira-sensei?
—Espera un momento. Hay algo de lo que quiero hablar contigo, Horikita. Vosotros dos salid primero.
Chabashira-sensei indicó a mi hermano mayor y a Tachibana-san que se marcharan.
Cuando se fueron, me miró con profundo interés, cruzando los brazos sobre la mesa.
—Entonces, Horikita. ¿Qué métodos usasteis?
—¿A qué se refiere?
—No intentes esquivar la pregunta. No habrían retirado la denuncia sin una razón, ¿verdad?
—Dejaré eso a su imaginación.
Habíamos fabricado una mentira porque nos habían acorralado.
—Así que es un secreto, ¿eh? Bien, entonces déjame cambiar la pregunta. ¿Quién ideó la estrategia con la que derrotasteis a la Clase C?
—¿Por qué le importa eso?
—Como Ayanokouji no está aquí, me pica un poco la curiosidad.
Desde que empezó el curso, Chabashira-sensei había estado prestando a Ayanokouji-kun una atención bastante particular. Ahora podía entenderlo un poco.
—No me gusta admitirlo, pero Ayanokouji-kun… podría tener algo excepcional.
Me sorprendí a mí misma diciendo eso, algo que bien podía interpretarse como una admisión de derrota. Sin embargo, nuestra victoria no habría sido tan contundente sin él.
—Ya veo. Así que lo reconoces, ¿eh?
—¿Le sorprende? Fue usted quien me puso junto a Ayanokouji-kun en primer lugar, Chabashira-sensei. Lo hizo porque no podía pasar por alto su potencial, ¿verdad?
—¿Su potencial, hm?
—Aunque intenta ocultar su capacidad fingiendo ser idiota, por alguna razón.
Sí, era verdaderamente incomprensible. No lograba encontrarle sentido a ese comportamiento. Lo más probable era que fuera, sencillamente, absurdo.
—Hay muchas cosas que tener en cuenta. Pero, si quieres llegar a la Clase A, te daré un consejo.
—¿Un consejo?
—Todos los alumnos de la Clase D tienen algún defecto, en mayor o menor medida. Tomando prestada una expresión que usan otros en este instituto, la Clase D es un conjunto de personas a las que podría llamarse “productos defectuosos”. Aunque tú ya lo entiendes bastante bien, ¿no es así?
—No pienso admitir que yo tenga ningún defecto. Pero sí, lo entiendo.
—Bien. Entonces, ¿cuál crees que es el defecto de Ayanokouji?
El defecto de Ayanokouji-kun… Se me vino una cosa a la cabeza de inmediato.
—Eso ya está claro. Él mismo sabe perfectamente cuál es su defecto.
—¿Ah, sí? ¿Y cuál es?
—Que “detesta las complicaciones” —respondí con seguridad.
Sin embargo, al mismo tiempo sentí una extraña incomodidad que no supe explicar.
—Que detesta las complicaciones, hm. ¿Eso es lo que percibes cuando miras a Ayanokouji?
—No… Es porque él mismo lo dijo.
Chabashira-sensei soltó un bufido y dejó escapar una pequeña risa. Después volvió a hablar, esta vez con tono firme.
—Bien, Horikita. Intentemos averiguar todo lo posible sobre ese chico llamado Ayanokouji, y cuanto antes mejor, ¿te parece? De lo contrario, será demasiado tarde. Ya da la impresión de que has caído en la trampa de Ayanokouji.
—¿Qué quiere decir?
¿Caído en su trampa? Eso era ridículo.
—¿Por qué crees que Ayanokouji sacó a propósito cincuenta puntos exactos en todo el examen de ingreso? ¿Por qué crees que te está ayudando? ¿Por qué crees que no se presenta como un alumno brillante, a pesar de tener una capacidad superior? ¿Es Ayanokouji Kiyotaka realmente alguien que “detesta las complicaciones”?
—Eso…
Si de verdad quisiera priorizar la paz y la tranquilidad, entonces ¿por qué sacar cincuenta puntos en todas las asignaturas y llamar así tanto la atención? ¿También había metido deliberadamente las narices en este incidente? Empecé a pensar que quizá debía ser observado con cuidado, como otros muchos alumnos. Tal y como había dicho Chabashira-sensei, su comportamiento no encajaba con el de alguien que “detesta las complicaciones”. Esa comprensión inconsciente debía de ser la causa de la incomodidad que había sentido antes.
—En mi opinión personal, Ayanokouji es el alumno más defectuoso de la Clase D.
—¿El más defectuoso?
—Los productos de mayor rendimiento son más difíciles de manejar. Si te equivocas al tratar con él, la clase podría quedar completamente destruida en muy poco tiempo.
—Chabashira-sensei, ¿de verdad entiende qué es exactamente lo que puede considerarse defectuoso en él?
—Llega a conocer a la persona llamada Ayanokouji. ¿Qué está pensando? ¿Desde qué punto de referencia guía sus actos? ¿Cuál es su defecto fatal? Ahí hay una respuesta, sin duda.
¿Por qué me estaba diciendo esas cosas Chabashira-sensei? Como tutora, normalmente parecía ignorar a su clase y no mostrar el menor interés por ella. Pero si alguien tan indiferente pensaba así, entonces…
Chabashira-sensei no dijo nada más.

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Classroom of the Elite (Novela)
Capítulo 88
Classroom of the Elite (Novela) Capítulo 87
Estás leyendo el capítulo 87 de Classroom of the Elite (Novela), un novela. Kiyotaka Ayanokouji se ha inscrito en la Preparatoria Metropolitana de Educación Avanzada, donde se dice que el 100% de los estudiantes van a la universidad o encuentran empleo. Pero termina en Clase 1-D, que está lleno… Este capítulo tiene publicado el 24 de abril de 2026, Traducido por el grupo Koko88. Classroom of the Elite (Novela) tiene 159 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.