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Leer Classroom of the Elite (Novela) Capítulo 86 online gratis en español

🏴 Grupo: Koko88✍️ Traducción: Koko88
Los datos de seguimiento de mi teléfono señalaban la entrada de la tienda de electrónica. Sin dejarse desanimar, Ichinose había salido corriendo detrás de mí y se mantenía pegada a mi lado. Cuando nos acercamos a nuestro destino, estaba tan sin aliento que tuve que detenerme para recuperar el aire. Por precaución, le hice una señal a Ichinose para que guardara silencio. —¡Por favor, no vuelvas a contactar conmigo! —¿Por qué dices algo así? Eres mi tesoro… Desde la primera vez que te vi en una revista, me enamoré de ti. Cuando volví a encontrarte aquí, sentí que era el destino. Te quiero… ¡No puedo dejar de sentir esto por ti! —Para… ¡Por favor, para ya! —gritó Sakura. Sacó algo de su bolso. Cartas. Parecían decenas… no, cientos. Me pregunté cuántas le habría enviado aquel hombre. —¿Cómo sabes mi número de habitación? ¿Por qué sigues mandándome estas cosas? —¿Por qué? Claro que sé tu número de habitación y te envío cartas. Es porque nuestros corazones están conectados. Seguramente Sakura había estado sufriendo desde que empezó en este instituto. Aquel fan conocía su identidad, y ella había tenido que soportar su atención día tras día. Pero Sakura ya había llegado a su límite y, gracias al valor que había encontrado, pensaba romper con todo aquello. Había decidido liberarse de él aquí y ahora. Ahora entendía la determinación que había mostrado. —Por favor, para ya. Me estás molestando. Arrojó el fajo de cartas al suelo, rechazando el amor no correspondido de aquel hombre. —¿Por qué…? ¿Por qué harías algo así? ¡Después de que te escribiera todos mis sentimientos! —¡N-no te acerques más! El hombre acortó la distancia entre él y Sakura. Caminaba con una intensidad que hacía pensar que estaba a punto de abalanzarse sobre ella. Le agarró el brazo y la empujó contra la persiana bajada de la tienda. —Ahora te demostraré cuánto te quiero… Si lo hago, lo entenderás, Sakura. —¡No, suéltame! Ichinose me tiró de la manga. Evidentemente, ya no podíamos seguir quedándonos de brazos cruzados. Había querido esperar hasta pillarlo con algo definitivo, pero parecía que ya no teníamos elección. Cogí a Ichinose del brazo y salimos pavoneándonos como una pareja de macarras. Mientras pasábamos a su lado, hicimos fotos con el móvil, dejando que sonara una ráfaga de clics. —Ah, mira, ¡los hemos pillado! ¡Ese viejo está haciendo algo muy feo! —¡¿Eh?! Sakura se quedó completamente atónita al oírme hablar con aquel tono de delincuente que no me pegaba en absoluto. Era una vergüenza tremenda, pero tuve que aguantarlo. —Uy, esto ya lo estoy viendo: «Adulto acosa a una estudiante de instituto». Mañana será un escándalo enorme. —¡N-no! ¡No es eso! ¡Te equivocas! —Mmm, pues no parece que nos equivoquemos. ¿A que sí? La verdad es que tiene toda la pinta, ¿no crees? Ichinose intentó seguirme la corriente, pero el tono le salió bastante cruel. El hombre, ya alterado, soltó a toda prisa a Sakura. Pero nosotros ya teníamos las cámaras preparadas. —¿Que nos equivocamos? No lo creo. Anda, ¡mira cuántas cartas! Qué asco. ¿Eres un acosador o qué? Se tapó la nariz mientras recogía las cartas, como si estuviera cogiendo los calcetines de otra persona. Las levantó por una esquina, usando solo el índice y el pulgar. —Te equivocas. Es solo que… sí, eso. Me dijo que quería que alguien le enseñara a usar una cámara digital, así que le dije que se la enseñaría en privado. Eso es todo. —Ajá. Me acerqué al hombre y lo arrinconé contra la persiana. —Mi novia y yo lo hemos visto todo. Por eso hemos hecho fotos. Si vuelves a acercarte a esa chica o le mandas una sola carta repugnante más, te vamos a desenmascarar. ¿Entendido? —Ja, ja, ja, ja. ¿Pero de qué estás hablando? Yo no… no sé de qué me hablas. —¿Que no sabes de qué te hablo? No te vas a escurrir de esta, viejo. Como vuelvas a ponerle una mano encima o siquiera te quedes embobado mirando a esta idol, se te acabó. Te voy a dar una paliza de la hostia. ¿Entendido? —¡Iih! Cuando perdió por completo las ganas de plantar cara, le di deliberadamente la oportunidad de salir corriendo. —¡A-adiós! ¡No volveré a hacerlo nunca más! El dependiente se metió a toda prisa dentro de la tienda para alejarse de nosotros. Una vez desapareció aquello que la aterraba, Sakura pareció quedarse sin fuerzas de golpe. Daba la impresión de que iba a desplomarse en cualquier momento, así que me apresuré a sujetarla por los brazos para sostenerla. —Lo has hecho muy bien. Le había soltado muchos sermones, pero ahora probablemente ya no hacían falta. Había intentado acabar ella sola con el sufrimiento que llevaba arrastrando. Tenía que pensar también en sus sentimientos. —Ayanokouji…-kun. ¿Por qué estás aquí? —Me alegro muchísimo de haber intercambiado antes la información de contacto contigo. Saqué el móvil, cuya pantalla mostraba la ubicación de Sakura. —Supongo que al final no valgo para nada… No he podido hacer nada yo sola. —Eso no es verdad. Has estado genial cuando has tirado las cartas al suelo. Señalé el caos de papeles de colores esparcidos por todas partes. —Oye, oye. ¿Quién es esa persona misteriosa que has mencionado? ¿Una idol? —Ichinose dejó caer al suelo una de las asquerosas cartas mientras ladeaba la cabeza, confusa. —Eso es… Aunque no quería ocultarle nada a Ichinose, me daba reparo hablar sin el permiso de Sakura. Sin embargo, Sakura sostuvo mi mirada y asintió ligeramente. —Sakura fue una idol cuando iba a secundaria. Su nombre artístico era Shizuku. —¡¿Eh?! ¡¿Una idol?! ¡Eso es increíble! ¡Es una celebridad! ¡Uy, dame la mano, dame la mano! —Ichinose rebosaba una emoción casi infantil. —Pero nunca salí en la tele ni nada… —¡Aun así, es increíble! Yo nunca me he planteado ser idol ni nada por el estilo. Eso no lo sabía yo. Pensaba que Ichinose tenía cara y cuerpo para ello… No, más bien pensaba que tenía las cualidades necesarias. —¿Cuándo te diste cuenta, Ayanokouji-kun? —preguntó Sakura. —Hace un rato. Lo siento. Algunos más de la clase también se dieron cuenta. Como tarde o temprano iba a enterarse, decidí decírselo sin más. —Pero creo que, en cierto modo, me alegro… Me estaba costando seguir mintiendo. Si toda esta situación le había dado a Sakura la oportunidad de quitarse por fin la máscara, entonces podía considerarse algo bueno. —En cualquier caso, has sido demasiado valiente. Si hubiera pasado algo, habría tenido que intervenir. —Ja, ja… Sí, probablemente tengas razón. Tenía muchísimo miedo. La chica que el día anterior había llorado abiertamente delante de mí ahora se reía de una forma bastante extraña. Reía mientras parecía estar a punto de echarse a llorar otra vez. —Ayanokouji-kun… No me mires con esos ojos tan raros. —¿Ojos raros? —Nada, no es nada. Sakura no lo aclaró, pero en su rostro había una sonrisa levemente feliz. —¿Crees que todos se darían cuenta si fuera a clase sin gafas y me cambiara el peinado? —Creo que existe la posibilidad de que en el instituto cunda un poco el pánico cuando se den cuenta… pero sí, creo que irá bien. De pronto me imaginé a una chica preciosa, con un montón de gente agolpándose para verla. Tenía una personalidad dulce y un atractivo capaz de hacer que los chicos se reunieran a su alrededor casi por instinto. —Guau… ¡Eres monísima! ¡Sin gafas das una impresión completamente distinta! Parecía que Ichinose había buscado a Shizuku en el móvil. Estaba entusiasmada con lo que había encontrado. Puede que el incidente de Sudou hubiera puesto en peligro a nuestra clase y dejado al descubierto nuestra falta de unidad, pero al menos le había dado a Sakura la oportunidad de crecer. Tal vez, al final, todo hubiera valido la pena. Espera. Yo no era precisamente el tipo de persona que pensaba así. O más bien, quizá debería decir que ni siquiera sabía qué clase de persona era en realidad. ¿Era ese mi verdadero yo? Me sentí un poco confundido. —Lo siento. Por haberme quedado callada tanto tiempo. —No es algo por lo que tengas que disculparte. Ni siquiera hace falta que hablemos de ello. Pero creo que ahora ya tenemos una relación en la que sí podemos hablar de estas cosas. Si estás sufriendo o te sientes perdida, puedes hablar conmigo. Y también deberías consultar con Horikita y con Kushida. A mi espalda, Ichinose se dejó caer de forma exagerada a propósito. —Así que le dices «puedes hablar conmigo». Me pregunto qué querrás decir con eso. No tuve respuesta para aquello. —Vale. Lo entiendo —murmuró Sakura. —Ah, yo también ayudaré. Aunque no la conocía demasiado, Ichinose le dedicó una sonrisa a Sakura. —Soy Ichinose, de la Clase B. Encantada de conocerte, Sakura-san. Sakura dudó un poco, pero acabó estrechando la mano que Ichinose le tendía. —Por cierto, ¿no querías decirme algo hace un rato en el edificio especial? —pregunté, recordando nuestra conversación de antes. —Ah, sí, es verdad. Había algo importante de lo que quería hablar contigo. Ichinose se tomó un momento para recuperar el aliento y luego adoptó una expresión seria. —Probablemente no debería estar diciendo esto ahora mismo, pero… hubo alguien moviendo los hilos detrás de todo el incidente de Sudou. —¿Moviendo los hilos? Como Ichinose parecía tan terriblemente seria, no pensé que se tratara de una simple intuición. —La verdad es que antes ya hubo un problema entre alumnos de la Clase B y de la Clase C. Pero en aquella ocasión el instituto no intervino. El que lo organizó todo fue alguien llamado Ryuuen-kun. —¿Ryuuen? No me suena. —Eso es porque todavía no ha tenido ninguna razón para mostrarse. No hay motivo para que lo conozcas. Ichinose, que siempre parecía tan luminosa, ahora tenía un aire sombrío y severo. —De todos los alumnos de primero, soy la que más cautela tiene con él. Creo que hizo que Sudou-kun pareciera un mentiroso y provocó el conflicto con la Clase B. Todo esto ha sido obra suya. No duda en hacer daño a otros por su propio beneficio. Es un rival temible. —Cuando la Clase B tuvo problemas, ¿conseguisteis resolverlo de forma pacífica? —Más o menos, sí. Aunque, si lo miras como si fuera un juego, no sabría decir si gané o perdí… En cualquier caso, creo que esta vez, como lo que ideó era más fácil de ver, he empezado a entender mejor cómo funciona este instituto. Deberíais tener cuidado. No sabía quién era ese tal Ryuuen, pero sin duda se trataba de un oponente muy peligroso. Alguien capaz de diseñar estrategias despiadadas que podían llevarnos a la expulsión si fallábamos en un solo paso. —Así que, si alguna vez pasa algo, puedes venir a pedirme ayuda. Habla conmigo cuando lo necesites. —Sí. Lo tendré en cuenta.
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Classroom of the Elite (Novela) Capítulo 86

Estás leyendo el capítulo 86 de Classroom of the Elite (Novela), un novela. Kiyotaka Ayanokouji se ha inscrito en la Preparatoria Metropolitana de Educación Avanzada, donde se dice que el 100% de los estudiantes van a la universidad o encuentran empleo. Pero termina en Clase 1-D, que está lleno… Este capítulo tiene publicado el 24 de abril de 2026, Traducido por el grupo Koko88. Classroom of the Elite (Novela) tiene 159 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.