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Leer Classroom of the Elite (Novela) Capítulo 19 online gratis en español

🏴 Grupo: Koko88✍️ Traducción: Koko88
OYE, vamos a salir con Kushida-chan y otros después de clase. ¿Te apuntas? Recibí ese mensaje de texto en mitad de la clase de la tarde mientras tomaba apuntes distraídamente. Ah, ¿no se suponía que estos eran los mejores años de nuestra juventud? Era la primera vez que unos amigos me invitaban a salir después de clase. No tenía ninguna razón para negarme, pero pensé en preguntar quién iba. O sea, no me apetecía verme rodeado de gente que no conocía. Eso sería incómodo. Pronto recibí una respuesta. Vi los nombres de Ike y Yamauchi, además del de Kushida. Contándome a mí, éramos cinco. No parecía que hubiera nadie que no conociera ya. Bueno, así estaba bien. Confirmé que iría y la respuesta llegó rápida. Kushida-chan es mi objetivo, así que ¡ni se te ocurra meterte en mi camino! —Ike-sama No, no, Kushida-chan es mía. ¡Tú quédate al margen! —Yamauchi ¿Eh? ¡¿Tú también vas detrás de Kushida-chan?! Qué pasa, ¿estás buscando pelea? Sería bueno que nos lleváramos todos bien, pero los dos se pusieron a pelearse por Kushida por mensaje. Tenía ganas de salir con todos, pero ahora empezaba a pensar que iba a ser un lío. Cuando terminó la clase, salí del aula con Ike y Yamauchi. Aunque llevaba un tiempo aquí, el campus era tan grande que todavía no lo conocía muy bien. —Es raro que no hayamos podido salir con Kushida, siendo de la misma clase —dije. —Dijo que tenía que hablar con una amiga de otra clase. Kushida-chan es muy popular. —¿Crees que igual está hablando con algún chico? —murmuró Ike. —Tranquilo, Ike. Ya lo he confirmado. Está hablando con una chica —dijo Yamauchi. —Bueno, bueno. —¿En serio vais detrás de Kushida? —pregunté. —Por supuesto. Es la chica de mis sueños. Yamauchi debía de compartir esa opinión, a juzgar por cómo no paraba de asentir. —Tú estás interesado en Horikita, ¿verdad? Tengo que admitir que es muy guapa. —No, qué va. En serio. —¿No? ¿No os lanzabais miraditas a escondidas y os rozabais los dedos sin querer? Ya sabes, algo agridulce y a la vez un poco desesperante. Mientras Ike me presionaba sin descanso, una de las chicas de las que hablábamos apareció corriendo. —¡Siento llegar tarde, gracias por esperarme! —exclamó Kushida. —¡No te preocupes, Kushida-chan! Oye, espera un momento, ¿qué hacen ellos aquí? —Ike había estado saltando de emoción, pero de golpe tropezó y acabó despatarrado en el suelo. Vaya tío. —Oh, me los topé por casualidad por el camino y pensé en invitarlos. ¿No os parece bien? Kushida había traído a Hirata y a su novia — o al menos eso creía yo —, Karuizawa. También venían otras dos chicas, Matsushita y Mori, que siempre andaban con Karuizawa. —Oye, ¿no hay alguna forma de deshacernos de Hirata? —susurró Ike poniéndome el brazo por el hombro. —No creo que haya ninguna razón para echarlo —respondí. —¡Ese tío tan guapo nos va a dejar en ridículo! ¿Qué harás si a Kushida-chan acaba gustándole Hirata? ¡No podemos dejar que ese niñito bonito se quede con una chica tan mona como Kushida! —Bueno, no sé si… Oye, espera, ¿no está Hirata saliendo con Karuizawa? No te preocupes por eso. —Eh, que tenga novia no garantiza nada. No puedo relajarme. Además, cualquiera con dos dedos de frente elegiría a una angelita como Kushida-chan antes que a una fresca y facilona como Karuizawa. Ike parloteaba furioso con su saliva salpicándome la oreja, lo cual me resultaba bastante asqueroso. Y no solo la saliva; lo que decía también era bastante desagradable. Era verdad que Karuizawa era de ese estilo gyaru, con la piel bronceada y todo eso, pero era perfectamente guapa. —Oye, Ike, sabes que tampoco hay garantía de que Kushida-chan sea virgen, ¿verdad? —se unió Yamauchi a la conversación en un susurro ansioso. —B-bueno… Sí, puede que… N-no, ¡Kushida tiene que ser virgen! —dijo Ike. Siguieron con sus fantasías desquiciadas, aunque yo lo veía más como misoginia que otra cosa. De haber podido, habría preferido no tener nada que ver con todo aquello. —Eh, si os molestamos, podemos ir por separado —dijo Hirata en un tono discreto. Parecía haberse dado cuenta de nuestra conversación secreta. —N-nosotros no tenemos ningún problema, ¿verdad, Yamauchi? —S-sí. Vamos todos juntos. Cuantos más, mejor, ¿no? ¿Verdad, Ike? Hacía un momento esos dos estaban gritando que los demás “estorbaban” y que había que deshacerse de Hirata. Pero si hacían eso, Kushida podría verlos con peores ojos. Que hubiera alguna posibilidad de que ella los viera con buenos ojos en primer lugar ya era otra cuestión. —Pues claro, eso daba por hecho. ¿A qué viene que estéis los tres cuchicheando sobre nosotros? —Las palabras de Karuizawa eran del todo comprensibles, pero me molestó que me metiera en el mismo saco que a Ike y Yamauchi. —Bueno, yo lo veo así. Si incluimos a Hirata y a Karuizawa, tenemos el mismo número de chicos que de chicas. Eso significa que sería una triple cita. Ayanokouji, puede que sea tu oportunidad, ¿sabes? —¿Entonces tú te conformas con Matsushita, Yamauchi? Yo voy a hablar con Kushida-chan —dijo Ike. —¡Oye, no me tomes el pelo! ¡Yo soy el que va detrás de Kushida-chan! ¡Nos vamos a casar bajo un cerezo en flor, intercambiando votos como una promesa dulce entre amigos de la infancia! ¡Es el destino! —¡Menuda patraña! Yo llevo tiempo pensando en eso. ¡Eres un mentiroso de mucho cuidado! —¿Eh? ¡Es todo verdad, absolutamente todo! Si uno se creyera todo lo que dice Yamauchi Haruki, habría sido un jugador profesional desde niño, ojeado por expertos de todo el mundo, y competidor nacional de ping-pong. Luego, en el instituto, había sido el lanzador estrella de su equipo de béisbol y una futura promesa del deporte. Vaya hombre tan prodigioso. Aunque nada de eso estaba confirmado. Como no sabía adónde íbamos, me quedé tranquilamente en la parte de atrás del grupo. Mientras Ike y Yamauchi soñaban despiertos con Kushida, flanqueaban a Hirata por ambos lados. —Te lo pregunto directamente, Hirata. ¿Estás saliendo con Karuizawa? —preguntó Ike de golpe, para determinar si Hirata era su enemigo o no. —Eh… ¿dónde has oído eso? —respondió Hirata. Como era de esperar, parecía algo sorprendido, o incluso nervioso, ante la pregunta. —Oh, supongo que ya lo habéis adivinado, ¿verdad? Sí, estamos saliendo. Karuizawa se colgó del brazo de Hirata antes de que él pudiera decir nada. Hirata simplemente se rascó la mejilla con suavidad, como resignándose. —¡¿En serio?! ¡Qué envidia salir con una chica tan guapa como Karuizawa! —dijo Yamauchi fingiendo envidia. Uno pensaría que mentir sin ser consciente de que mientes sería fácil, pero resultaba sorprendentemente difícil. —Kushida-chan, ¿tienes novio? —Ike aprovechó para cambiar de tema hacia Kushida sin perder el ritmo. Listo el chico. —¿Yo? No, por desgracia —respondió ella. Tanto Ike como Yamauchi se alegraron visiblemente, con unas sonrisas de oreja a oreja que no podían disimular. Su alegría era evidente para todos. Aunque cabía la posibilidad de que Kushida estuviera ocultando que tenía novio, básicamente había confirmado que estaba libre. Yo también me alegré un poco al oírlo. —Oh, no, me voy a echar a llorar… —¡No llores, Yamauchi! ¡Por fin estamos casi en la cima! Su destino ya no se encontraba en la cima de una montaña insuperable, sino al final de un camino escarpado… Hirata, Karuizawa, Ike y Yamauchi rodeaban a Kushida mientras caminaban. Las bastante sosas Matsushita y Mori seguían al grupo principal por detrás, mientras yo caminaba aún más atrás, solo. —Oye, Ike. ¿Adónde vamos? —preguntó alguien. —Tampoco hace tanto desde la ceremonia de entrada, ¿no? Solo quería conocer las instalaciones del campus —respondió Ike, con cierto fastidio. Así que no había un destino claro, lo que significaba que esta experiencia algo incómoda se alargaría un buen rato… Mis desagradables expectativas cambiaron de forma inesperada. —Oye, Matsushita-san, Mori-san. ¿Qué queréis ver vosotras? Mientras Ike y Yamauchi charlaban alegremente entre ellos, Kushida se rezagó para hablar con las otras dos chicas. —¿Eh? Pues… yo quería ver el cine al menos una vez. —Sí. Como ya hemos salido de clase, a mí también me apetecería ir. —¡Ah, sí! Yo también tenía ganas, pero no había tenido ocasión. Karuizawa-san, ¿has ido a algún sitio especial en tus citas? Kushida empezó a organizarnos en tres grupos, como era de esperar de ella. Por mucho que me esforzara, yo nunca habría podido hacer algo así. Además, de vez en cuando se giraba y me sonreía dulcemente. No me lo esperaba. Intenté no hablar más de lo necesario, ya que me parecía un esfuerzo innecesario. Intenté mirar a Kushida de una manera que dejara claro que no la ignoraba. Si Kushida no supiera leer el ambiente y simplemente le gustara ser el centro de atención constante, el mensaje probablemente no le llegaría. Pero hay personas que espetan algo como: “¿Por qué no sabes leer la situación?” a un amigo que se niega a hacer karaoke, aun sabiendo que ese amigo dijo que no quería cantar. Al fin y al cabo, hay gente egocéntrica y simple que asume que, como el karaoke les divierte a ellos, a todo el mundo le encantará. Simplemente son incapaces de entender que a algunas personas no les gusta cantar. Mientras reflexionaba sobre este tema tan poco amable, el entorno había cambiado. Al parecer, nos habíamos detenido en una tienda de ropa del campus. Más concretamente, una boutique. Todo el mundo parecía haber ido ya varias veces, así que entramos sin dudarlo. Por lo general llevaba el uniforme entre semana y, como solía quedarme en el dormitorio los días libres, no había comprado ropa para salir. Había bastantes estudiantes dentro, aunque pocos de cursos superiores. La mayoría parecían ser de primero. Quizás era por ser nuevo, pero me sentía bastante fuera de lugar y nervioso en ese ambiente. Miramos varios artículos en las perchas y, después, fuimos a un café cercano. Hirata cargaba con la ropa que había comprado Karuizawa, que había costado unos 30.000 puntos. —¿Ya os habéis adaptado a esta escuela? —Al principio estaba muy perdido, pero ahora me he adaptado perfectamente. Es como vivir en un sueño. ¡No quiero graduarme nunca! —¡Ja, ja! ¡Tengo la sensación de que Ike-kun está aprovechando al máximo su estancia aquí! —Es que ojalá tuviéramos más puntos, ¿sabéis? ¿Unos 200.000 o 300.000 al mes? Entre cosméticos, ropa y demás, ya me he gastado casi todos los puntos —dijo Karuizawa. —¿No te parece una barbaridad que un estudiante de preparatoria reciba 300.000 puntos de paga mensual? —preguntó Hirata. —Bueno, si lo pones así, sí. Incluso 100.000 es una locura. Sinceramente, me da un poco de miedo. Me preocupa cómo será la vida después de graduarme si sigo gastando así mis años de preparatoria. —¿Quieres decir que perderás la percepción del valor del dinero? Sí, eso da bastante miedo, la verdad. Cada uno tenía una opinión distinta sobre la paga mensual. Karuizawa e Ike querían más puntos, mientras que Hirata y Kushida le tenían pánico a lo que pasaría cuando acabara esa vida de lujo. —¿Y tú, Ayanokouji-kun? ¿Te parece que 100.000 puntos es mucho o poco? En ese momento solo pretendía escuchar, pero Kushida preguntó por mi opinión. —Hmm, bueno, todavía no lo tengo del todo claro. No estoy seguro —respondí. —¿Qué quieres decir con eso? —Creo que entiendo lo que quieres decir, Ayanokouji-kun. Esta escuela es completamente distinta a cualquier escuela normal. Es difícil entenderlo sin conocer bien todos los detalles. —Bueno, no tiene sentido darle más vueltas. Estoy muy contento de haber entrado en esta escuela. Puedo salir y comprar lo que quiera. De hecho, ayer salí y compré ropa nueva. —Ike llevaba una vida positiva, siempre avanzando sin dudar. —Dejando de lado a Kushida-chan y Hirata, Ike, tú y Karuizawa también habéis conseguido entrar aquí. Aunque vosotros sois bastante burros, ¿no? —Tú tampoco me pareces muy listo, Yamauchi. —¿Eh? Para que lo sepas, saqué 900 puntos en el APEC. —¿Qué es el APEC? —¿Qué? ¿No lo sabes? Es un examen de inglés muy difícil. —Creo que te refieres al TOEIC, no al APEC. Kushida devolvió a Yamauchi suavemente a la realidad. APEC en realidad son las siglas de la Cooperación Económica Asia-Pacífico. —P-pero están relacionados, ¿no? —preguntó. No podían estar más lejos el uno del otro. —Bueno, el objetivo de esta escuela es formar a jóvenes que abran el camino hacia el futuro, ¿no? Así que probablemente no seleccionan a los alumnos solo por sus notas. Sinceramente, si esta escuela admitiera a la gente únicamente por exámenes estandarizados, yo no me habría presentado. —Sí, sí. Jóvenes que abren el camino hacia el futuro. Eso me describe perfectamente a mí. —Ike cruzó los brazos y asintió. A pesar de ser la institución más prestigiosa de Japón, con unas tasas de acceso a la universidad y al empleo excepcionales, esta escuela no parecía determinar los criterios de admisión mediante exámenes. Si era así, ¿cómo seleccionaba a sus alumnos? De repente me encontré curioso al respecto.
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Estás leyendo el capítulo 19 de Classroom of the Elite (Novela), un novela. Kiyotaka Ayanokouji se ha inscrito en la Preparatoria Metropolitana de Educación Avanzada, donde se dice que el 100% de los estudiantes van a la universidad o encuentran empleo. Pero termina en Clase 1-D, que está lleno… Este capítulo tiene publicado el 12 de marzo de 2026, Traducido por el grupo Koko88. Classroom of the Elite (Novela) tiene 159 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.