Leer Classroom of the Elite (Novela) Capítulo 125 online gratis en español
🏴 Grupo: Koko88✍️ Traducción: Koko88
7 de agosto. Por fin había llegado el momento de que nuestra breve estancia en la isla desierta llegara a su fin. El pequeño consuelo que nos quedaba era que no habíamos pasado esos días luchando desesperadamente por sobrevivir. Al menos… ¿nos lo habíamos pasado medianamente bien? Sin embargo, seguía sin haber rastro de Mashima-sensei ni de los demás, incluso cuando la prueba terminó hacia el mediodía.
—Ahora estamos haciendo el recuento de los resultados del examen. Esperad un momento, por favor. Si queréis, podéis usar la zona de descanso o tomar algo.
Tras el anuncio, los alumnos se agruparon y se dirigieron hacia la zona de descanso. Bajo las tiendas provisionales habían preparado mesas y sillas para que pudiéramos acomodarnos. No había señales de que Kouenji, Horikita o los demás alumnos retirados estuvieran esperando en el crucero. Sudou, como siempre junto a Ike y Yamauchi, alzó la vista hacia el barco.
—Ayanokouji. Tú te llevas bastante bien con Horikita, ¿no? ¿Qué hay realmente entre vosotros?
No sonaba enfadado ni molesto. Más bien, parecía que lo preguntaba porque de verdad quería saberlo.
—No hay nada entre nosotros. Solo somos amigos. Ni más ni menos.
—Pues aun así te tengo envidia. Yo ni siquiera soy amigo suyo todavía.
Sudou sonó un poco frustrado.
—Pero esta vez Horikita te ha reconocido un poco, ¿no?
No había causado problemas. Al contrario, había actuado por el bien de la clase: intentó salvar a Horikita y tomó la iniciativa al ponerse a pescar.
—Eso espero. Después de todo, todavía no me llama por mi nombre de pila.
—Buen trabajo a los dos. Gracias por todo lo que hicisteis esta semana. De verdad nos salvasteis.
Hirata apareció dándonos las gracias. Llevaba dos vasos de papel y me entregó uno. El tacto frío me refrescó la palma. Luego le dio el otro a Sudou.
—Soy yo quien debería darte las gracias. Me cubriste, al rarito de la clase. Y también tapaste lo de mi retraso al pasar lista y lo de que Horikita se retirara.
—Cuando oí la razón, no podía culparte. Además, Horikita-san nos dio una información muy importante.
—¿Te crees lo que dijo?
—No es el tipo de persona que habla a la ligera. Por eso tú te llevas bien con ella, ¿no?
Este tío era capaz de proteger a un aliado incluso si eso implicaba poner en riesgo su reputación intachable.
—Mentiría si dijera que no había ningún riesgo, pero tenía que ayudar a Horikita-san.
Hirata añadió en voz baja:
—Eso hacen los amigos.
Parecía quedar un leve rastro de la sonrisa que vi ayer. Sudou inclinó la cabeza, confundido, como si no entendiera de qué estábamos hablando.
—Espera, ¿qué has dicho? ¿De qué estáis hablando?
—Creo que lo entenderás muy pronto. En cualquier caso, la Clase C es de verdad extraña… Juegan en otra liga.
Como la mayoría de los alumnos de la Clase C se habían retirado el segundo día del examen, allí no quedaba nadie. No vi por ninguna parte a Ibuki en la playa, como si también se hubiera retirado. Lo que sí vi fue una escena bastante insólita: Ryuuen estaba solo, como el único alumno que quedaba de la Clase C.
—¿Por qué está…? Entonces, ¿Ryuuen-kun no se retiró?
Mientras Hirata y yo intentábamos entender la situación, Ryuuen se giró hacia nosotros, como si hubiera notado nuestras miradas. Luego fue acercándose despacio, como si estuviera pensando en algo. La tensión empezó a palparse en el ambiente.
—Vaya, pero si están aquí los lameculos. ¿Qué ha sido de Suzune? —dijo Ryuuen al acercarse, vaso de papel en mano, ignorando por completo la presencia de Hirata.
En cuanto Sudou oyó salir el nombre de «Suzune» de los labios de Ryuuen, se le marcaron las venas de la frente y le lanzó una mirada asesina.
—Sé que vas detrás del culo de Suzune. Antes estuvimos juntos, ¿sabes?
Ryuuen, tras vaciar el contenido del vaso, lo aplastó sin cuidado y lo lanzó a mis pies.
—Tíralo por mí.
Sudou pisoteó el vaso y le dio una patada con todas sus fuerzas.
—Menuda tontería acabas de decir. ¿Eh? Recoge tu propia basura, imbécil.
—Pero recoger basura parece el trabajo perfecto para otra basura.
Ryuuen no mostró el menor interés, en contraste con Sudou, que estaba a punto de estallar.
—Cálmate, Sudou-kun. Toma, ya lo tiro yo.
Mientras Hirata recogía apresuradamente el vaso, Sudou chasqueó la lengua y dio una patada a la arena. Ryuuen apartó la vista, como si le aburriéramos. Tenía el torso sucio, y los pantalones y la chaqueta del chándal estaban cubiertos de mugre. Resultaba impensable verle así, sobre todo teniendo en cuenta lo mucho que se había quejado de lo mucho que detestaba esforzarse.
—Pensé que te habías retirado, Ryuuen-kun.
—¿Y tú quién eres? Más importante aún, ¿dónde está Suzune? Llevo tiempo soñando con apretarle el culo.
Era la segunda vez que decía «Suzune». Sumado a su forma tan soez de hablar, ya era demasiado. Sudou se acercó a Ryuuen y lo agarró del cuello del uniforme.
—¿Qué estás haciendo?
Ryuuen no dio muestra alguna de agitarse. Sostuvo sin problemas la intensa mirada de Sudou.
—Como vuelvas a decir otra estupidez, te mato —gruñó Sudou.
—¿Eh? ¿Qué te pasa? ¿Te emocionas tú solo o qué?
La situación estaba a punto de acabar a puñetazos, así que Hirata se interpuso y apartó a Sudou de Ryuuen.
—Horikita-san se retiró ayer. No está aquí.
—¿Retirarse? ¿Suzune? No parece el tipo de chica que haría eso.
—Eso es porque…
Justo entonces oímos el clic de un megáfono al encenderse.
Mashima-sensei apareció en la playa. Los alumnos de primero intentaron formar fila a toda prisa, pero Mashima-sensei les hizo un gesto con las manos para que se detuvieran.
—No hace falta. No nos importa que sigáis descansando. La prueba ya ha terminado. A partir de ahora hemos entrado en la parte del viaje correspondiente a las vacaciones de verano, así que podéis relajaros un poco.
Aunque lo dijera así, era natural que los alumnos siguieran tensos. Todas las conversaciones se apagaron en un instante.
—A lo largo de esta última semana, nosotros, vuestros profesores, hemos observado de cerca vuestro esfuerzo en esta prueba especial. Hubo alumnos que afrontaron el desafío con honestidad, de frente. También hubo alumnos que idearon estrategias para superar el examen. Han pasado muchas cosas, pero en conjunto los resultados han sido excelentes. Buen trabajo.
Los alumnos parecieron aliviados al recibir unos elogios tan directos de parte de Mashima-sensei. Daba la impresión de que por fin todos empezaban a creer que la prueba de una semana había terminado de verdad.
—Bien, iré al grano. Voy a anunciar los resultados de esta prueba especial.
Probablemente no había ni una sola persona, ni siquiera nuestro profesor tutor, que hubiera visto ya esos resultados.
—No aceptaremos preguntas sobre los resultados. Ninguna excepción. Queremos que aceptéis los resultados que se os han dado, los analicéis y los aprovechéis de cara al próximo examen. Es lo que hay. No os pongáis histéricos por unos resultados. Hay que aceptar la realidad, ¿entendido?
—Eso deberíamos decíroslo nosotros a los de la Clase C. Habéis gastado todos vuestros puntos, ¿no? No me hagáis reír.
Sudou se burló del comportamiento temerario de la Clase C.
—Nos quedan 125 puntos. Creo que estaremos perfectamente —dijo Hirata.
Lo dijo con bastante orgullo, probablemente molesto por la provocación de Ryuuen.
Ryuuen respondió haciendo un gesto como si estuviera vomitando.
—Ja. Me dais envidia, pececillos. Qué fácil os conformáis con tan pocos puntos…
—Da igual lo que digas. La Clase C va a seguir en cero.
—Je, je, je. No te precipites. Es cierto que gastamos los 300 puntos. Pero… ¿ya has olvidado las reglas adicionales de esta prueba?
—¿Así que vas a desenmascarar al líder de una clase?
—Exacto. Lo escribí en el papel, ¿no? El nombre del líder de la Clase D.
Hirata y yo intentamos no mostrar ninguna emoción, pero Sudou se quedó helado.
—Además, los de la A y la B escribieron lo mismo. ¿Sabes lo que significa eso? —dijo Ryuuen.
—Espera un momento. ¿De qué estás hablando? ¡S-Si dices la verdad, entonces…!
Entonces la Clase D recibiría una penalización y perderíamos 100 puntos.
La voz de Mashima-sensei resonó a través del megáfono.
—Ahora anunciaremos la clasificación. La clase en último lugar es… la Clase C, con cero puntos.
—¡Bwah, ja, ja, ja! ¡Eh, mirad eso! ¡Al final sí que tenéis cero puntos!
En cuanto Sudou oyó los resultados, se llevó la mano al estómago y se echó a reír con burla.
—¿Cero?
Ryuuen no parecía entender qué estaba ocurriendo. Mashima-sensei continuó con los anuncios en tono impasible.
—En tercer lugar está la Clase A, con 120 puntos. En segundo lugar, la Clase B, con 140 puntos.
Estalló un murmullo general. Nadie esperaba ni esa clasificación ni esas puntuaciones.
—Y después, la Clase D…
Por un instante, los movimientos de Mashima-sensei se tensaron. Sin embargo, enseguida retomó la palabra.
—…ha quedado en primer lugar, con 225 puntos. Con esto concluye el anuncio.
Todos los alumnos de la Clase D, salvo Hirata, probablemente estaban más confundidos que nadie. E incluso Hirata, que era el único que conocía la verdad, apenas podía creerlo. Lucía una sonrisa radiante.
—¡¿Qué significa esto, Katsuragi?!
Ese tipo de voces resonaron de un extremo al otro de la zona de descanso. Los alumnos de la Clase A rodearon a Katsuragi.
—Aquí hay algo raro… ¿Qué significa esto? —murmuró.
—¡Yujuu! ¡Lo conseguimos! ¡Toma ya!
Mientras Sudou gritaba de alegría, todos los alumnos de la Clase D se reunieron.
—¡Eh, eh, eh! ¿Qué está pasando? ¡Eh! ¡Eh!
Ike, desbordado a partes iguales por la emoción y la confusión, le pidió explicaciones a Hirata.
—Os lo explicaré todo. Bueno, Ryuuen-kun, si nos disculpas.
Con esas últimas palabras, Hirata echó a andar hacia el barco junto a Ike y Sudou. Sudou le dedicó a Ryuuen un corte de mangas mientras sacaba la lengua. Ryuuen no pudo hacer otra cosa que contemplarlos en silencio.
El examen había terminado, y los alumnos de primero se dispersaron. El barco iba a zarpar dentro de dos horas y, aunque éramos libres de bañarnos en el mar, también podíamos subir al crucero. Yo subí a bordo.
—Hola, señoras y señores. ¿Qué tal vuestra semana en la isla desierta?
Kouenji, en la cubierta del barco con una bebida en la mano, saludó a la Clase D.
—¡Serás cabrón, Kouenji! Perdimos treinta puntos por tu culpa. Sabes perfectamente de qué hablo, ¿verdad?
—Cálmate, pequeño Ike. Estaba indispuesto y me encontraba descansando. No tuve elección.
Tenía la piel tersa y brillante, así que era fácil ver que se había pasado la semana tomando el sol. Además, su aspecto rebosante de salud hacía que sus palabras resultaran de lo más poco creíbles. Mientras los chicos unían fuerzas para gritarle todos a la vez, apareció Horikita. Seguía pálida y aún no tenía buen aspecto. Los alumnos advirtieron su presencia y, como era natural, se agruparon a su alrededor.
—S-Suzune. ¿Ya te encuentras mejor?
Sudou se trabó un poco, pero se acercó a Horikita y la llamó por su nombre de pila, tal y como había estado ensayando.
—No estoy demasiado mal. No puedo decir que me haya recuperado del todo. Más que nada, retirarme fue un gran error por mi parte.
—No te preocupes por eso.
Horikita aceptó con bastante naturalidad que la llamara por su nombre. Fue inesperado.
—Por cierto, Sudou-kun. No vayas llamándome por mi nombre de pila sin permiso. ¿Entendido?
—S-s-sí.
O no. Sudou no pudo oponer resistencia. Lo único que pudo hacer fue asentir.
—Pero… ¿qué ha pasado? ¿Por qué la Clase D ha quedado en primer lugar?
Habían descubierto la identidad de nuestro líder, así que hice que Horikita se retirara. Echando cuentas, eso debería habernos dejado peligrosamente cerca de los cero puntos.
—E-eso. ¿Qué ha pasado, Hirata? ¡No lo entiendo en absoluto! —preguntó Karuizawa.
Antes de que Hirata pudiera responder, había algo que debía resolverse primero.
—Bueno, Karuizawa-san, creo que antes deberías hablar con Horikita-san, ¿no te parece?
Karuizawa se acercó a Horikita.
—Horikita-san, ¿tienes un momento? —preguntó.
—Sí. Tenemos algo de lo que hablar, ¿verdad?
Horikita, al ver que Karuizawa asentía, cerró los ojos. Estaba pensando en el robo de la ropa interior, y en cómo había acusado a Karuizawa de gastar puntos egoístamente, cuando en realidad habían descubierto su propia identidad como líder y además se había retirado. Ahora no le quedaba otra que tragarse el orgullo.
—Lo siento.
Karuizawa lo dijo de forma algo brusca, pero con sinceridad.
—Ibuki-san robó mi ropa interior. Ayanokouji-kun nos lo contó todo.
—¿Eh?
Horikita se había preparado para recibir reproches, así que se quedó desconcertada al oír una disculpa.
—Horikita-san, cuando descubriste que Ibuki era la culpable, ella intentó huir porque la interrogaste, ¿verdad? Por eso acabaste desplomándote y poniéndote mala…
Horikita se giró de golpe hacia mí, impactada por las palabras de Karuizawa. Por alguna razón, me sentí bastante incómodo y aparté la mirada.
—Primero me lo contó Hirata-kun. Me dijo que averiguaste quiénes eran los líderes de la Clase A y la C. Por eso teníamos tantos puntos. Así que yo… siento todo lo que te dije.
Karuizawa volvió enseguida junto al resto de chicas.
—Espera un momento. Yo… ¿Has dicho que averigüé quiénes eran los líderes? Pero yo me retiré…
—No hace falta que seas modesta, Horikita-san. Ganamos porque tus respuestas eran completamente correctas.
Las dudas parecían agolparse en la cabeza de Horikita. Daba la impresión de que los misteriosos resultados del examen tenían sentido para todos menos para ella.
—Espera. Ayanokouji-kun, ¿qué has…?
Horikita me llamó en medio de toda aquella alegría y confusión.
Sin embargo, al haberse convertido en la pieza clave de nuestra victoria, ya estaba rodeada por un gran número de compañeros de clase.
—¡Horikita-san, has estado increíble! ¡Eres un genio de verdad, lo sabías?!
—¡Cuando oí que te habías retirado pensé que se acababa todo, pero al final salió bien!
—¡E-esperad un segundo!
La acribillaron a preguntas tanto chicos como chicas. Yo junté las manos en silencio y recé por su seguridad mientras me retiraba. Uf. Menos mal que todo había salido así. Nuestra clase había quedado primera y Horikita había ganado popularidad. Con la compostura natural que tenía, seguramente sabría manejarlo sin problemas. Como quería evitar verme arrastrado por la euforia general, fui a mi habitación a descansar.
Pero al alejarme, me encontré una vez más frente a la diosa de la muerte.
—¿Puedo hablar un momento contigo?
—No estoy muy sociable ahora mismo. ¿Puedo negarme, Chabashira-sensei?
—Si de verdad no quieres, puedo empezar a hablar aquí mismo. No te importará que nos quedemos fuera, ¿verdad?
—Hace calor, así que le agradecería que fuera breve.
Había caminado hasta el otro lado del barco, así que Chabashira-sensei tomó la delantera. Encontramos un lugar donde no había nadie y el silencio era total antes de empezar a hablar.
—¿Puedo dar por hecho que, por ahora, está satisfecha? —pregunté.
—Sí. Primero quiero decirte que lo has hecho de maravilla. Sinceramente, estoy impresionada.
—Entonces dígame una cosa. ¿Es verdad? ¿De verdad exigió que me expulsaran del centro?
Chabashira-sensei se apoyó en la barandilla y alzó la vista al cielo.
—¿Tienes alguna base para afirmar que la historia es cierta?
—Sé bastantes cosas sobre usted. ¿No será esa la razón principal? Los demás profesores no conocen sus verdaderas capacidades. Pero yo no tengo ninguna duda.
Yo sí las tenía. Era cierto que llamé la atención por el examen de acceso, pero no debería haber sido algo que todos los profesores supieran en detalle. Y, aun así, toda aquella cadena de acontecimientos era bastante extraña. Chabashira-sensei había dicho que aquel hombre se puso en contacto directamente con la escuela. Tal y como pensaba, esta persona estaba ocultando algo.
—Estoy segura de que conoces ese famoso mito de las alas de Ícaro.
—¿Por qué saca eso ahora? —pregunté.
—Ícaro escapó de la torre en la que estaba encerrado para alcanzar la libertad. Sin embargo, no lo consiguió únicamente gracias a sus propias capacidades. Fue porque su padre, Dédalo, construyó unas alas y le indicó que volara. No voló por voluntad propia. ¿No te parece que se parece mucho a la situación en la que te encuentras ahora?
—No lo entiendo.
—Ese hombre… no, tu padre, dijo esto: «Tarde o temprano, Kiyotaka perseguirá de buen grado el medio de su propia expulsión del colegio». Estás recibiendo con los brazos abiertos tu propio final, igual que Ícaro cayó al mar y murió después de que sus alas ardieran por haber volado demasiado cerca del sol.
Las alas de Ícaro, ¿eh?
—Entonces, ¿qué piensas hacer? —preguntó ella.
—Eso debería saberlo usted, sensei. Ícaro no atiende a las advertencias de Dédalo.
Aunque sus alas se quemaran, Ícaro siguió volando tan alto como pudo en busca de su libertad.

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Classroom of the Elite (Novela)
Capítulo 126
Classroom of the Elite (Novela) Capítulo 125
Estás leyendo el capítulo 125 de Classroom of the Elite (Novela), un novela. Kiyotaka Ayanokouji se ha inscrito en la Preparatoria Metropolitana de Educación Avanzada, donde se dice que el 100% de los estudiantes van a la universidad o encuentran empleo. Pero termina en Clase 1-D, que está lleno… Este capítulo tiene publicado el 5 de mayo de 2026, Traducido por el grupo Koko88. Classroom of the Elite (Novela) tiene 159 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.