Leer Classroom of the Elite (Novela) Capítulo 123 online gratis en español
🏴 Grupo: Koko88✍️ Traducción: Koko88
Solté una profunda bocanada de aire mientras permanecía de pie sobre Horikita, inconsciente. Hacía bastante tiempo que no me enfrentaba a una rival tan dura. Si hubiera estado en mejor estado físico, el combate podría haber caído de cualquier lado. Era así de fuerte.
Retomé lo que estaba haciendo y, poco después, desenterré una linterna y un transmisor inalámbrico envueltos en vinilo. De haber podido evitar usarlos, lo habría preferido.
—¿Qué…?
Justo después de sacar ambos objetos del agujero, me recorrió una sensación extraña. No sabía de dónde venía. De algún modo, aquellos objetos me parecieron ligeramente distintos a cuando los había enterrado.
—¿Será por la lluvia?
Decidí que seguramente estaba dándole demasiadas vueltas y utilicé el transmisor. Informé de mi ubicación actual al hombre que estaba esperando noticias mías y me senté a descansar. Pasó aproximadamente media hora antes de que viera el destello de una linterna. Parpadeó dos veces y luego tres. Era como código Morse.
Respondí con la misma señal usando la linterna que tenía a mis pies. La luz de guía se fue haciendo más intensa, como si ambas luces estuvieran resonando entre sí. Entonces apareció una cara irritante que no quería ver bajo ningún concepto. Ryūen.
—Eh. Buen trabajo, Ibuki. Lo has hecho bien.
—Era lo natural, ¿no?
—¿Lo natural? Si no hubieras cometido errores hasta ahora, no habría tenido que arriesgarme viniendo hasta aquí.
—No había otra opción. No contaba con que la cámara digital se rompiera.
Si la cámara digital no se hubiera roto, habría sacado una foto de la tarjeta llave y ahí habría acabado todo. Habría conseguido una prueba definitiva. Ni siquiera habría necesitado llamar a Ryūen con el transmisor. Pero, en vez de eso, me había visto obligada a asumir un riesgo enorme y quedarme con la tarjeta, lo que llevó a Horikita a descubrirme.
—Entonces, ¿dónde está la tarjeta?
—Aquí.
La saqué del bolsillo y se la entregué. Ryūen iluminó la tarjeta con la linterna y comprobó que el nombre «Horikita Suzune» estaba claramente grabado en ella.
—Ven tú también a confirmarlo. Esa era tu condición, ¿recuerdas? Tranquilo, ya es de noche y el tiempo es horrible. No debería haber nadie por aquí. Está muy bien ser prudente, pero no pierdas el tiempo.
Un hombre salió de entre las sombras. Katsuragi, de la Clase A. Desde luego, daba la impresión de ser alguien sereno y fiable, el polo opuesto de nuestro líder. Fingí mantener la calma, pero por dentro no pude evitar recordar de nuevo lo odioso que era Ryūen. Nada más empezar la prueba, me dijo que conseguiría que la Clase A colaborara con nosotros. Y, al parecer, lo había hecho. Pero ¿cómo demonios?
Katsuragi cogió la tarjeta de Horikita de manos de Ryūen y la examinó con detenimiento. En una isla desierta como esta no se podía haber fabricado una falsificación.
—Parece la auténtica —dijo.
—¿Ya estás convencido?
A pesar de que le habían mostrado una prueba concluyente, la expresión severa de Katsuragi no cambió. Había oído que era un hombre cauteloso, pero ser tan paranoico ya parecía casi una enfermedad.
—Te las has arreglado bastante bien para infiltrarte en la Clase D. ¿No sospechaban de ti?
—En circunstancias normales, sí. Pero en cuanto a mis métodos, eso es secreto profesional.
Sin darme cuenta, me froté la mejilla. Cuando comenzó nuestra operación de espionaje dentro de la Clase D, Ryūen me dio una bofetada para convertir una mentira en una verdad. Pero el dolor y el odio que sentí hacia él eran completamente reales. Naturalmente, los alumnos de la Clase D interpretaron mal la situación y pensaron que me habían pegado y expulsado de mi clase. Quizá, si no hubiera salido herida, no se habrían tragado la mentira con tanta facilidad.
—No te quedes ahí pensando eternamente. La situación está clarísima, así que toma una decisión. Ya has recorrido la mitad del camino. No hagas una estupidez como echarte atrás ahora.
—Tienes razón.
Aun así, no parecía que Katsuragi hubiera dado todavía su consentimiento. Ryūen se dio cuenta, pero en vez de molestarse, sonrió. Como si estuviera preparándose para abalanzarse sobre una presa, susurró:
—Si esto no es una acción digna, entonces ¿qué vas a hacer? ¿Sabías que la facción de Sakayanagi ha ido ganando terreno desde que empezaron a circular rumores de que, pese a todos tus esfuerzos, no lograste entrar en el consejo estudiantil? Quizá esta sea tu oportunidad, ¿no?
—Cabrón. ¿Por qué me estás diciendo esto?
—La Clase A mantiene su posición formando alianzas. Si consigues crearlas, incluso los que te han dado la espalda volverán a cobijarse bajo ti, ¿no? Aunque también puedes convertirte en mi enemigo, supongo. Si lo haces… me pregunto qué pasará.
Katsuragi no había firmado un contrato con el diablo, pero aquello era mucho más que una simple negociación. Aunque, pensándolo bien, quizá esa forma de verlo era ingenua. En el momento en que te sientas a discutir condiciones con el diablo, acabas firmando un contrato, de un modo u otro.
—Sakayanagi está ausente. Es imposible que alguien indeciso gobierne la Clase A.
—He establecido las negociaciones, tal y como prometí. Acepto tu propuesta.
Con eso, Katsuragi tendió la mano hacia Ryūen, que sonrió con descaro.
—Bien. Has tomado una decisión sensata.
—Espera, ¿qué negociación? ¿Me lo vais a explicar? —pregunté.
Eran libres de hacer lo que quisieran, pero yo tenía derecho a conocer los detalles. Si quería aspirar a la Clase A, necesitaba decidir si acercarme a Ryūen era realmente lo correcto.
—Formar una alianza. Con la Clase A.
—Yo ya me vuelvo. No quiero correr riesgos quedándome aquí más tiempo del necesario.
Katsuragi me devolvió la tarjeta y desapareció en la oscuridad.
—¿Y la negociación? ¿Qué se ha tratado? ¿Qué recibimos a cambio?
Un relámpago blanco surcó el cielo. El trueno llegó justo después, con un estruendo ensordecedor que venía desde el mar. Ryūen no parpadeó siquiera. Me explicó los detalles del acuerdo con una sonrisa espeluznante en la cara. No eran especialmente complejos, pero tampoco simples.
Aunque nuestros problemas no habían dejado de acumularse uno tras otro, hasta volver casi imposible lograr nada, la recompensa prometida era enorme. Todo estaba saliendo según el plan de Ryūen, incluido el hecho de que la mayoría de nuestros alumnos se hubieran retirado. Ninguno de nosotros había imaginado una situación como esta antes de que empezara la prueba, cuando disfrutábamos de nuestras vacaciones en el barco. Lo odiaba tanto que me daban ganas de morir, pero supuse que, después de todo, probablemente era el hombre cuyas capacidades más se acercaban a las de la Clase A. Tenía que reconocerlo.
—Pero… ¿hay alguna garantía de que Katsuragi cumpla su promesa? Podría echarse atrás.
—Por supuesto que eso ya lo tengo cubierto. No tendrá más remedio que cumplirla.
Me acerqué a Horikita y, tras limpiar con cuidado mis huellas dactilares de la tarjeta llave, volví a colocársela en la mano. Aquella chica no había podido hacer nada. A partir de ahora, lo único que podía hacer era aguantar y callar hasta el final de la prueba, sabiendo que la Clase C había descubierto que ella era la líder.
Esa chica no confiaba en nadie. Incluso después de saber que le habían robado la tarjeta llave, no había informado a sus compañeros de clase. Aunque le había abierto su corazón únicamente a Ayanokōji, él también era un solitario. Y si además teníamos en cuenta su ineptitud actual, no suponía ninguna amenaza.
Además, si aún tenía la tarjeta llave en la mano, era posible que su error todavía no se hubiera filtrado a la Clase D. Entendía su carácter hasta cierto punto. Era paciente y obstinada, del tipo de persona que no escucha las opiniones de los demás. En otras palabras, por muy doloroso que fuera algo, lo soportaría en silencio.
—Usa tu inteligencia para protegerte.
Y entonces nos internamos en silencio en el oscuro bosque.

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Classroom of the Elite (Novela) Capítulo 123
Estás leyendo el capítulo 123 de Classroom of the Elite (Novela), un novela. Kiyotaka Ayanokouji se ha inscrito en la Preparatoria Metropolitana de Educación Avanzada, donde se dice que el 100% de los estudiantes van a la universidad o encuentran empleo. Pero termina en Clase 1-D, que está lleno… Este capítulo tiene publicado el 4 de mayo de 2026, Traducido por el grupo Koko88. Classroom of the Elite (Novela) tiene 159 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.