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Leer Classroom of the Elite (Novela) Capítulo 103 online gratis en español

🏴 Grupo: Koko88✍️ Traducción: Koko88
Recogimos las ramas y volvimos al campamento. Como era de otra clase, Ibuki no quería causar problemas, así que se sentó un poco apartada. Le habría sido imposible integrarse con naturalidad, así que agradecimos su franqueza. Mientras se quedara a la vista, probablemente no causaría ningún problema. Por desgracia, Hirata no estaba. Eso significaba que Yamauchi, Sakura y yo tendríamos que encargarnos de encender la hoguera. No podríamos ponernos a hacerlo ya de noche, así que teníamos que darnos prisa. —Dejadlo en mis manos. Os enseñaré una forma fácil de hacerlo. Yamauchi sacó una caja de cerillas que Hirata le había dado y se agachó delante del montón de ramas. Cogió una cerilla y frotó rápidamente la punta contra la tira áspera. Se oyeron varios chasquidos secos, pero la cerilla no prendió. —Joder, esto es más difícil de lo que parece… Sakura se quedó a su lado mirándolo. Yamauchi intentaba hacerse el interesante, pero para alguien que no estaba acostumbrado a usar cerillas, probablemente no sería tan fácil. Aun así, siguió frotando una y otra vez, hasta que de pronto se encendió. —¡Oh, oh, ahí está! ¡Ya está! Por fin. Presa del pánico, Yamauchi acercó la cerilla al montón de ramas. Pero solo salió un poco de humo, y por más que esperamos, no parecía que el fuego fuera a prender. —¿Eh? —A lo mejor hay que prender primero las ramas con más cuidado. Tal como está ahora, parece imposible. —Vale, lo intentaré así la próxima vez. Ah, joder, esta también ha fallado. ¿Qué pasa, que estas cerillas salen defectuosas o qué? Nos estaba costando tanto encender fuego con una sola cerilla que empezábamos a preguntarnos si seríamos capaces de prender la hoguera siquiera. Yamauchi se estaba frustrando cada vez más, y empezó a frotar las cerillas con más fuerza contra la tira. Como resultado, rompió varias. —Como siga cagándola, vamos a tener un problema. A los pies de Yamauchi había ya tres cerillas partidas. Intentó serenarse. —No pasa nada, no pasa nada. Va a salir bien. Aún quedan más. Abrió la caja de cerillas y me la enseñó. Parecía ligera, pero todavía quedaban unas veinte o más. Aun así, si seguíamos a ese ritmo, quizá nos quedáramos sin ellas antes de que terminara la semana. —¡Vale! ¡Esta vez sí que sí! Encendió la cerilla con cuidado y la acercó despacio a una rama. Aunque daba la impresión de que el fuego se esforzaba desesperadamente por prender, no llegó a desarrollarse como él quería. Al final solo humeó un poco más, levantando más humo. —¡¿Pero qué coño?! ¿Qué estoy haciendo mal? Voy a preguntárselo a la profe. Yamauchi había querido lucirse delante de Sakura, pero aquello ya había pasado a mejor vida. Se puso a buscar a Chabashira-sensei con bastante desesperación. Tendría que haber pensado las cosas un poco antes de ponerse a probar a ciegas, la verdad. Yo me agaché y removí las ramas. —¿Por qué no prende? Sakura se acuclilló a mi lado y miró las ramas chamuscadas con expresión desconcertada. —Pensaba que, como son de madera, arderían con facilidad, pero supongo que el fuego es más débil de lo que imaginaba al principio —dije. No pareció entender del todo a qué me refería, así que inclinó un poco la cabeza, extrañada. —Bueno, cuando ves hogueras en las películas, suelen salir ramas grandes, ¿no? Por eso recogimos estas. Pero a lo mejor no se puede encender fuego con ramas tan gruesas. Separé algunas ramas, partí una fina y se la enseñé. —Creo que la próxima vez deberíamos colocar ramas de este tamaño. Además, muchas están húmedas. Intentar encender fuego con madera húmeda era propio de un novato. Aunque Yamauchi hubiera gastado decenas de cerillas, probablemente el fuego no se habría extendido. —Nos va a tocar trabajar un poco más, pero creo que deberíamos volver al bosque a buscar ramas finas y secas, y hojas que ardan con facilidad. —¿Eh? ¿Qué hacéis ahí? Ike, que había ido a nadar, regresó justo cuando estábamos pasando por aquel proceso de prueba y error. —Estamos intentando encender la hoguera. Pero no está saliendo muy bien. Nos está costando bastante. —¿Una hoguera? A ver, con estas ramas tan gordas no va a prender. Hay que empezar con ramas pequeñas, ¿sabéis? Las que habéis traído son demasiado grandes. Y además muchas están húmedas. ¡Así no hay nada que hacer! —Ah, pero, Ayanokouji-kun… Interrumpí a Sakura justo cuando iba a salir en mi defensa. —Ya veo. Si no te importa, ¿podrías decirnos cómo hacerlo? —Jo, supongo que no me dejáis elección, ¿eh? Vale, os voy a dar una pequeña lección. Esperad un segundo, voy a coger algunas cosas que sirvan por aquí cerca. Ike dejó la bolsa del bañador en el suelo y se internó en el bosque. Volvió poco después. Había recogido un buen número de ramas de distintos tamaños, desde finas hasta medianas. También había juntado un montón de hojas secas. —He traído unas ramas bastante buenas. Creo que con esto podremos apañarnos. Dicho eso, cogió la caja de cerillas que Yamauchi había dejado en el suelo y prendió rápidamente las hojas secas. En cuanto estas empezaron a arder, añadió algunas ramitas finas. Luego, vigilando bien el fuego, fue incorporando ramas cada vez más gruesas poco a poco. En un abrir y cerrar de ojos, la llama se convirtió en una hoguera de verdad. —Y con eso bastaría. —Es increíble. Estoy impresionado. Alguien con experiencia de verdad en acampadas está en otro nivel. —No es para tanto. Encender una hoguera, digo. Una vez sabes cómo hacerlo, cualquiera puede. Como en la clase D había muy pocos alumnos con esa clase de experiencia, Ike se estaba volviendo una pieza clave para nuestro éxito. —¡Ah, joder! ¡La profe no me ha dicho ni mu!… ¿Eh? ¡Oye! ¿¡Cómo es que la hoguera ya está encendida!? Yamauchi había vuelto y se quedó boquiabierto al ver una hoguera tan bien montada. Quizá le fastidiaba no haber podido lucirse, porque enseguida se puso a protestar. Decidí dejarle a Ike y a Yamauchi todo lo relacionado con la hoguera y me marché. —E-eh, Ayanokouji-kun… Aunque ya te habías dado cuenta, ¿te parecía bien no decirles nada? —preguntó Sakura. —No sabía si estaba en lo cierto o no, así que tampoco habría servido de mucho. Además, reforzar a Ike y dejar clara su utilidad será más beneficioso para la clase. Puede que estuviera soltando un discurso innecesario, pero simplemente dije lo que pensaba. Sakura me miró de una forma un poco particular, como si mis palabras la hubieran conmovido. Por alguna razón, me sentí ridículamente avergonzado. —Perdona. Estoy un poco cansado, así que voy a descansar. Gracias, Sakura. Me alejé un poco del campamento. Chabashira-sensei, que estaba preparando una tienda individual para ella sola no muy lejos de allí, se me quedó mirando fijamente. Fingí no darme cuenta.
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Classroom of the Elite (Novela) Capítulo 103

Estás leyendo el capítulo 103 de Classroom of the Elite (Novela), un novela. Kiyotaka Ayanokouji se ha inscrito en la Preparatoria Metropolitana de Educación Avanzada, donde se dice que el 100% de los estudiantes van a la universidad o encuentran empleo. Pero termina en Clase 1-D, que está lleno… Este capítulo tiene publicado el 28 de abril de 2026, Traducido por el grupo Koko88. Classroom of the Elite (Novela) tiene 159 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.