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Leer Classroom of the Elite (Novela) Capítulo 102 online gratis en español

🏴 Grupo: Koko88✍️ Traducción: Koko88
Decidimos recoger ramas por los alrededores para no alejarnos demasiado del campamento base. Tras caminar un poco, los tres nos separamos para ir recogiendo ramas. —O-oye, Ayanokouji. Hay algo que quiero que quede entre nosotros —me susurró Yamauchi. Estaba a mi lado, con unas cuantas ramas en la mano. —Creo que… voy a ir a por Sakura. —¿Eh? —Quiero decir, ¿no te parece que Kushida-chan está fuera de mi alcance? Se le da genial relacionarse con la gente. Estoy pensando en dejar de tenerla como objetivo principal. Comparada con Kushida, Sakura no se maneja nada bien con los demás, o sea, como que no sabe tratar con chicos, ¿sabes? Para serte sincero, estaba pensando en ver hasta dónde podía llegar en este viaje. Creo que podría caer por un tío amable y atento. Vamos, por lo menos hasta conseguir un beso o algo así. Sí, en serio. Creo que Sakura está bastante bien. No, qué va. Sakura está genial. —¿Genial? Hasta ahora no habías pasado tiempo con Sakura. ¿No es un cambio un poco repentino? —Qué va, tío. Es que, en realidad, me arrepiento de no haberme dado cuenta antes, ¿sabes? Como es tan discreta, al principio ni me fijé en ella, pero en realidad es monísima. ¿Y encima es idol? Y además, tiene un pecho increíble. Hasta cuando se pone el chándal se le nota. Es imposible no fijarse. Empezó a frotarse las manos y a reírse entre dientes. Al parecer, aquello explicaba su repentino interés por ayudar. Estaba tratando a Sakura como plan B después de rendirse con su favorita, Kushida. No podía imaginarme a Sakura alegrándose al oír algo así. Yo había querido pensar que quizá Yamauchi había empezado a interesarse de verdad por ella. —Así que, por favor, échame una mano. Por ejemplo, déjame a solas con Sakura un rato. —Yo no diría que eso sea precisamente ayudarte… —¿Qué? Espera, no irás tú también detrás de Sakura, ¿no? ¡Con esas tetas! ¿Por qué tantos tíos veían las cosas de una forma tan simple y desagradable? No es que no entendiera sus deseos. Al fin y al cabo, los pechos de una mujer eran atractivos, y había una explicación biológica para que a los hombres les gustaran. En circunstancias normales, no me habría importado echarle una mano. Pero Sakura no era como Kushida. No estaba acostumbrada a tratar con chicos. Habría sido distinto si hubiera querido hacerse amigo suyo, pero no podía dejarla a solas con un tío que solo quería acostarse con ella. Además, si Yamauchi se venía arriba, Sakura no sabría cómo plantarle cara. —Déjalo por ahora. Te ayudaré cuando conozcas mejor a Sakura. Además, me gustaría volver y encender la hoguera mientras todavía es pronto. ¿Vale? Yamauchi dejó caer los hombros, decepcionado, pero enseguida recuperó el ánimo. —Jo, qué tieso eres. Bueno, vale. Además, tú ya tienes a Horikita, Ayanokouji. No tienes de qué preocuparte, ¿no? ¿Desde cuándo tenía yo a Horikita? —Venga, empieza a recoger ramas. Yo iré por allí. Dicho eso, me encasquetó sus ramas. Se me cayeron algunas y rodaron por el suelo. La verdad, seguía sintiéndome un poco mal por Sakura. Entre la caminata de hoy y esta excursión para recoger leña, seguramente ya estaría harta de pasar tanto tiempo conmigo, pero no era el tipo de persona que diría algo así. Al final, Sakura parecía recelar tanto de Yamauchi como de mí, y trabajó casi en completo silencio. —¿No es suficiente ya? Yo diría que con esto basta —dijo Yamauchi. Desde luego, teníamos de sobra para pasar el día. Dimos por terminado el trabajo y emprendimos el camino de vuelta al campamento. —Oye, oye, Sakura. ¿Quieres que te ayude con eso? Para una chica tiene que ser duro. Podrías hacerte daño. Yamauchi debió de tener pensado soltarle aquello desde el principio, aunque Sakura llevaba apenas la mitad de lo que cargaba yo. Supuse que quería hacerse el amable y atento. Me pregunté si la supuesta gentileza de Yamauchi destacaría más en comparación conmigo. —E-estoy bien… Pero Ayanokouji-kun lleva mucho. Me gustaría que le ayudaras a él. —¡Oooh! ¡Sakura, qué buena eres! Oye, Ayanokouji, ¿no estás siendo un poco acaparador cargando tanto tú solo? Toma, te cojo la mitad, pásamelas. Y con eso, cogió más o menos la mitad de lo que antes me había enchufado a mí. A pesar de que Sakura había rechazado su ofrecimiento, parecía que aquello también formaba parte de su estrategia para conquistarla a base de amabilidad. Yamauchi, satisfecho consigo mismo, echó a andar de muy buen humor. Mientras caminábamos, algo apareció en el sendero que teníamos delante. Había una chica sentada sola, apoyada de espaldas contra un árbol grande. No era alumna de la clase D. Cuando nos vio, levantó la vista y enseguida apartó los ojos. Como pertenecía a otra clase, podríamos haber seguido de largo sin más, pero el estado en el que se encontraba dejaba claro que aquello no era ninguna tontería. Tenía una marca roja e hinchada en la mejilla. Alguien le había dado una bofetada bastante fuerte. Cuando Yamauchi empezó a pasar de largo junto a ella, lo agarré del hombro. ![](/api/get-image/138028a0-f82d-4dcd-acb7-7ec20bd918b4.webp/chapters/false) —¿Qué? —Ah, eh… perdona. No es nada. Iba a decir algo, pero por fin él también se fijó en la chica. —Oye. ¿Qué te pasa? ¿Estás bien? —preguntó Yamauchi. —Dejadme en paz. No es nada. —No tiene pinta de ser nada. ¿Quién te ha hecho eso? ¿Llamo a un profesor? Viendo la hinchazón, era fácil darse cuenta de que le dolía bastante. —Solo es una disputa de clase. No os preocupéis —respondió la chica con una risa autodespectiva. Hablaba con voz baja y tranquila, pero era evidente que no se encontraba bien. Parecía bastante alterada. —Entonces, ¿qué vas a hacer? No podemos dejarte aquí así. Aquello no era el campus del instituto. Estábamos rodeados de selva por todas partes. En un par de horas, el sol empezaría a ponerse. Si se quedaba sola allí fuera cuando anocheciera, podría acabar muy mal. —Somos de la clase D. ¿Por qué no vienes a nuestro campamento base? Yamauchi se volvió hacia Sakura y hacia mí buscando aprobación. Los dos asentimos. —¿Eh? ¿Qué estás diciendo? No hay manera de que pueda hacer algo así. —Bueno, o sea, ¿no te parece normal ayudar a alguien que está en apuros? Parecía no querer escucharnos. Apartó la cara y guardó silencio. En la mayoría de situaciones habría sido fácil dejarla allí, pero no podíamos abandonar a una chica herida en un sitio como aquel. —Soy de la clase C. En otras palabras, vuestra enemiga. Lo entendéis, ¿no? Eso no era motivo para no ayudarla. —Pero no podemos dejarte aquí. ¿Verdad? Sakura y yo asentimos de nuevo. Aun así, la chica no parecía tener intención de moverse. Como estudiantes del mismo instituto, parecía natural y correcto ayudarnos unos a otros. Que eso fuera lo adecuado en este examen especial ya era otra cuestión muy distinta. —No podemos irnos, así que nos quedaremos aquí hasta que te levantes. Yamauchi estaba decidido. En ese caso, no nos quedaba otra que esperar. La chica no quería hablarnos; probablemente pensaba que intentábamos engañarla. —Además, en el bosque hace una humedad horrible. El calor aprieta muchísimo. Sakura, tú también tienes calor, ¿no? —Bueno, yo… estoy bien. Aunque quedarse allí plantados podía resultar bastante aburrido, desde el punto de vista de Yamauchi aquello era un sueño hecho realidad. Podía pasar tiempo con Sakura hasta que la otra chica se rindiera. Yamauchi aprovechó el tiempo a su manera, acribillando tanto a la chica como a Sakura con un montón de preguntas. Al cabo de unos diez minutos, la chica perdió la paciencia. —Sois realmente idiotas. No estáis actuando de forma lógica. Ni siquiera estáis pensando en vuestra propia clase. —Bueno, es que no podemos dejar sola a una chica que está en apuros. Yamauchi levantó el pulgar. Puede que la imagen que Sakura tenía de él estuviera mejorando, aunque no parecía prestar la menor atención a sus grandes esfuerzos. Se limitaba a mirar el bosque y el cielo. Para una chica tímida como Sakura, aquella situación inesperada seguramente resultaba incómoda. —Pero ¿de verdad os parece bien? ¿Decirme dónde está vuestro campamento base y, encima, llevarme hasta allí? —¿Eh? ¿Eso está mal? Yamauchi no entendía a qué se refería la chica. —¡No me puedo creer lo increíblemente idiota que eres! En serio, no me lo puedo creer —dijo la chica, visiblemente sorprendida. Yamauchi se quedó desconcertado. Si conocías la ubicación del campamento de alguien, podías empezar a hacerte una idea de cómo pensaban actuar a lo largo de la prueba. Podías meterte en su cabeza y anticipar su estrategia. En el caso de la clase D, revelar nuestro emplazamiento era algo de lo que preocuparse. Pero fui yo quien habló. —No te preocupes. No creo que vaya a ser un problema —dije. —¿Ves? Sí, no debería haber ningún problema. Me llamo Yamauchi Haruki. ¡Encantado! —Pareces buen tío. Pero eres idiota. —La chica parecía atónita por la espontánea presentación de Yamauchi—. Soy… Ibuki —dijo con voz clara. Se acarició suavemente la mejilla roja e hinchada. Debía de dolerle. No nos miraba a los ojos mientras hablaba. Quizá no se le daba bien el trato con los demás o algo parecido. Me fijé en que tenía un poco de tierra bajo las uñas. Si mirabas donde había estado sentada, se veían marcas en la tierra removida. —Vaya, entonces, cuando las chicas se pelean, ¿os dais bofetadas en la cara y ya está o qué? —Eso no es asunto tuyo. Déjame en paz. A pesar de sus palabras, no era como si pudiéramos hacerlo, teniendo en cuenta el dolor evidente que sentía. Parecía aguantarlo como podía, pero de vez en cuando la agonía se le reflejaba en la cara mientras se acariciaba la mejilla. Ibuki se echó una bolsa al hombro, haciendo una mueca por el esfuerzo. Al verlo, a Yamauchi se le iluminaron los ojos. —Bueno, al menos déjame llevarte la bolsa. ¿Eh? ¿Eh? Yamauchi quería exhibir su hombría delante de Sakura costase lo que costase, así que volvió a pasarme sus ramas para que se las sujetara. Todo un caballero. —No hace falta. E-eh, que no hace falta. ¡Déjalo ya! Rechazó de plano que Yamauchi le llevase la bolsa, quizá porque no quería depender de nosotros. Soltó la bolsa, que cayó y chocó contra el árbol con un golpe sordo. La incomodidad aumentó mientras Yamauchi se apresuraba a disculparse. —L-lo siento. No quería hacer nada malo. Perdóname. —No pasa nada. Es solo que todavía no confío en vosotros. Lo entendéis, ¿no? Ibuki, sin nada más que añadir, guardó silencio. Yamauchi se rindió y echó a andar. Si no pensaba cargar con la bolsa, al menos podría haber llevado aquellas ramas. Durante todo el camino de vuelta al campamento base no dejaron de clavárseme por todas partes.
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Classroom of the Elite (Novela) Capítulo 102

Estás leyendo el capítulo 102 de Classroom of the Elite (Novela), un novela. Kiyotaka Ayanokouji se ha inscrito en la Preparatoria Metropolitana de Educación Avanzada, donde se dice que el 100% de los estudiantes van a la universidad o encuentran empleo. Pero termina en Clase 1-D, que está lleno… Este capítulo tiene publicado el 28 de abril de 2026, Traducido por el grupo Koko88. Classroom of the Elite (Novela) tiene 159 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.