Leer Classroom of the Elite (Novela) Capítulo 100 online gratis en español
🏴 Grupo: Koko88✍️ Traducción: Koko88
Las cosas empezaron a moverse cuando regresamos junto a Hirata y los demás, que no habían conseguido ningún resultado. El trío de idiotas estaba sorprendentemente animado y le hablaba a Hirata con bastante entusiasmo sobre algo.
—¡Un río, un río! ¡Qué pasada! ¡Y por allí había instalado algún tipo de mecanismo! ¡Podría ser el aparato para reclamar el derecho de posesión o algo así! Está a solo diez minutos andando desde aquí, ¡así que vamos deprisa!
Parecía que el grupo de Ike había encontrado algo importante, y quería vigilarlo para que otra clase no les arrebatara el punto.
—Esto es enorme. Si conseguimos asegurar el río, nuestra situación podría mejorar muchísimo.
Parecía que ya habíamos decidido la ubicación del campamento base. Claro que dependería del terreno y del entorno, pero probablemente aquel iba a ser nuestro primer paso de verdad.
—Pero todavía hay dos equipos que no han vuelto. Alguien debería esperarlos, ¿no?
Faltaba poco para las tres. Si no habían regresado a la hora acordada, había bastantes probabilidades de que se hubieran perdido por el bosque.
—Lo siento, Hirata. Kouenji tampoco ha vuelto. Nos separamos.
—Ah, Kouenji-kun volvió hace un rato. Se fue a nadar.
Así que no se había perdido; simplemente se había escabullido por su cuenta. Debería haberme lo esperado.
—¿Os separasteis? ¿No ibas tú al frente? —preguntó Horikita con un suspiro, mientras todos empezaban a dirigirse hacia el río.
—No puedo controlar a ese tío. Eso ya lo sabes.
¿Había intentado provocar problemas? Kouenji había salido disparado a toda velocidad, como si ya conociera perfectamente el bosque.
—Ya veo. No se le pueden reprochar sus capacidades, aunque no pueda decirse lo mismo de su personalidad.
—Igual que a ti.
—¿Has dicho algo? —gruñó.
—N-no, no he dicho nada.
Nuestra clase estaba plagada de problemas de personalidad, yo incluido. Pobre Hirata.
—¿Qué?
Horikita se giró de repente y miró detrás de ella, clavando la vista en Sakura.
—¿Eh?
—¿Me estabas mirando hace un momento? —preguntó Horikita.
—¡N-no-no-no estaba mirando nada!
Sakura, nerviosa, salió corriendo para poner distancia entre nosotras.
—No la asustes así. Puedes llegar a ser un monstruo, Horikita.
—¿Entonces debería dejar que fisgonee y saque conclusiones equivocadas por su cuenta?
—¡Ahí está! ¡Hemos encontrado el punto! ¡Es increíble!
Por fin llegamos al lugar que Ike había señalado. En la cueva, el mecanismo estaba empotrado en la pared, pero aquí, junto a la orilla del río, el aparato estaba instalado sobre una roca colocada de forma artificial. Hirata y su equipo empezaron a montar las tiendas y a dejar el resto del material necesario cerca del río.
—Vale. El agua es preciosa, hay sombra que tapa el sol y el terreno es llano. Este puede ser el sitio ideal para montar aquí nuestro campamento base. ¡Increíble, Ike-kun! —dijo Hirata.
—Je, je, je. Ya lo sé, ¿verdad?
El río tenía unos diez metros de ancho y el agua fluía con suavidad. Era impresionante. A su alrededor había bosque espeso y caminos de arena, pero aquel lugar parecía casi acondicionado. Dudaba mucho que fuese tan perfecto de manera natural. Lo más probable era que el instituto lo hubiera preparado con ese fin.
—Entonces, ¿cómo demostramos que esto ahora es nuestro?
El río era bastante ancho y seguía su curso cuesta abajo durante un buen tramo. A primera vista, nuestro pedazo de terreno llano quedaba rodeado de árboles por todas partes. Puede que no hubiera otro lugar tan favorable como aquel, pero también daba la impresión de ser una entrada natural a la zona. Quizá, siguiendo el río, cualquiera pudiera llegar allí. ¿O acaso usar el río era un privilegio reservado únicamente a quienes ocuparan ese punto?
Algo me preocupó, así que avancé un poco río arriba, hacia la parte donde empezaba de nuevo el bosque. Horikita me siguió por alguna razón.
—Parece que el instituto también conoce bien esta zona. Da la impresión de que el río solo puede usarlo la clase que ocupe este punto.
En mitad del sendero, había un cartel sujeto a un árbol. En él se indicaba que el río formaba parte de un punto designado y que su uso sin autorización estaba prohibido. Después de echar un vistazo rápido alrededor, volvimos con los demás.
—Entonces, si convertimos este lugar en nuestro campamento base, el problema es decidir si lo ocupamos o no.
—¡Pero si ya hemos decidido que será este! ¡Si no elegimos este punto, entonces qué hacemos!
—Tenemos otras opciones. Si reclamamos este sitio, las ventajas son obvias; para empezar, podríamos monopolizar el río. Además, podemos ganar algunos puntos manteniendo esta zona. Sin embargo, eso exige renovarlo cada ocho horas y, como solo el líder designado puede hacerlo, será un problema serio si alguien lo ve. Todavía no sabemos si puede haber alguien vigilándonos.
Estábamos rodeados de bosque por todas partes. Si hubiera un espía escondido entre la maleza, no tendríamos forma de notarlo.
—Mmm… entonces, si nos ocultamos bien y nos protegemos, ¿no bastaría con eso? Podemos mantener rodeada la zona.
Aunque había riesgos, Ike tenía razón. Si establecíamos el campamento base en aquella área, no sería fácil localizarnos con exactitud. Y si otra clase nos arrebataba el punto, nos resultaría imposible usar el río. Tanto chicos como chicas parecían estar de acuerdo con Ike. Creo que Hirata quería asentir desde el principio, pero, como siempre intentaba mantenerse neutral, había querido escuchar muchas opiniones antes.
Era cierto que obtener el derecho de posesión exclusiva era un arma de doble filo, con riesgos y beneficios. Sin embargo, igual que había hecho la Clase A al ocupar la cueva, también era posible que la clase actuara unida para protegerse. No hacía falta decir que las Clases B y C seguramente habrían hecho lo mismo. En otras palabras, era un riesgo asumible.
—Vale. Entonces, la siguiente pregunta es: ¿quién será el líder?
Más que decidir si ocuparíamos el lugar o no, la cuestión clave era el líder. Un error ahí podría ser fatal. Como nadie quería asumir un papel con una responsabilidad tan importante, Kushida pidió a todos que formaran un círculo.
—He estado pensando en varias cosas. Y tengo que decir que, nos guste o no, Hirata-san y Karuizawa-san destacan demasiado. Pero un líder no sirve de nada si no tiene sentido de la responsabilidad, ¿verdad? Creo que Horikita-san cumple con eso. ¿Qué pensáis?
Horikita tenía cara de no haber esperado semejante propuesta, aunque su expresión no cambió. Yo ya había pensado que quizá ella fuera la opción menos arriesgada, precisamente porque estaba tan desesperada por llegar a la Clase A. Ese detalle era importante.
Observé en silencio la reacción de los demás.
—Estoy de acuerdo con Kushida-san. Es decir, yo también creo que Horikita-san sería una buena líder. Si a Horikita-san le parece bien, creo que sería buena idea dejarlo en sus manos. ¿Qué opináis? —dijo Hirata.
Con todas las miradas clavadas en ella, no parecía que Horikita fuera a negarse.
—Pero tú no quieres hacerlo, ¿verdad? No la forcéis. Yo puedo hacerlo en su lugar.
Sudou dio un paso al frente, como si quisiera proteger la voluntad de Horikita. Sin embargo, casi como si las palabras de Sudou la hubieran empujado a ello, Horikita aceptó la decisión con calma.
—Entendido. Acepto.
Personalmente, me alivió que alguien como Sudou o Ike no fuera el líder. Hirata fue enseguida junto a Chabashira-sensei para comunicarle el nombre de Horikita. Poco después regresó con una tarjeta y se la entregó a Horikita. Teniendo en cuenta la posibilidad de que alguien nos estuviera observando, hicimos que todo el mundo tocara el dispositivo sin activarlo. Era una forma de camuflar al líder, para que un espía no pudiera saber quién era.
—¡Vale, entonces ya hemos solucionado lo del baño y lo del agua para beber! ¿No? —dijo Ike, con los ojos brillando mientras fantaseaba con ahorrar puntos.
—¿Eh? ¿Beber del río? ¿Te has vuelto loco?
Al parecer, Ike pretendía usar aquel río para todo. Pero Shinohara y las demás chicas no parecían estar de acuerdo, y miraban el agua con asco.
—Bueno, para bañarse estaría genial, pero… ¿para beber?
—¿Qué demonios os pasa? No hay ningún problema. El agua está limpia y pura, ¿no? —dijo Ike.
—Bueno, sí. Desde luego parece que se puede beber, pero…
Shinohara tiró de la manga de Hirata, pidiéndole a su campeón que las defendiera frente al afán ahorrador de Ike.
—Oye, Hirata-kun. ¿De verdad está bien? Lo normal no es beber agua de un río, ¿verdad?
Varias chicas, claramente intranquilas, se reunieron alrededor de Hirata para pedirle consejo. Negaban con la cabeza como si quisieran dejar claro que aquello era impensable.
—Yo no creo que podamos beber de eso.
Ike, visiblemente frustrado, acabó explotando.
—¿En serio? Pero mirad qué agua más apetecible. Mirad cómo corre. ¡Es como agua de manantial totalmente natural!
Aunque el agua no se veía turbia ni sucia, no solo las chicas dudaban. Los chicos también parecían inseguros.
—¿Qué os pasa, de verdad? Después de todo el esfuerzo que hemos hecho para encontrar este río, no hay ninguna razón para no usarlo.
—Pues bébetela tú primero, a modo de prueba.
—¿Eh? Vale, pues ya está…
Presionado, Ike recogió agua con las manos y se la llevó a la boca.
—¡Ah! Uf, está helada. ¡Qué bien entra! ¡Está de puta madre!
—Vale, eso me ha quitado todavía más las ganas. Ni de broma, ni de broma. No pienso beber eso. ¡Qué asco!
—¿¡Eh!? ¡Pero si tú eras la que me ha dicho que la probara, Shinohara!
—¡Ni hablar! Ugh, los bárbaros como tú son justo los que más odio, ¡de verdad!
—¿Pero qué coño?
Los dos se miraron con tanta hostilidad que parecía que fueran a saltar chispas en cualquier momento.
—Dicen que del odio al amor hay un paso. ¿Creéis que eso también se aplica a estos dos?
—No… la verdad es que aquí no tiene ninguna pinta.
Una vez resuelto el tema del váter, el siguiente problema era el agua potable. Incluso con el río delante, no parecía que todo estuviera ya solucionado.
—De momento dejemos el tema del agua para después. Si seguís discutiendo, solo será peor —dijo Hirata, desesperado por mantener la paz.
Era probable que nuestros problemas se agravaran si lo dejábamos estar, pero nadie parecía dispuesto a oponerse a Hirata. O eso pensé, hasta que cierto individuo se metió en la conversación.
—Shinohara, deja de quejarte. Tenemos que cooperar en esta prueba.
Aquello vino de boca del principal alborotador de nuestra clase: Sudou, que la reprendió con un tono inusualmente calmado.
—Oh, no me hagas reír. ¿Cooperar? Tiene gracia que eso lo digas tú, Sudou-kun.
Shinohara se echó a reír, llevándose la mano al estómago como si le doliera. Era normal que se burlara de él. Desde que había entrado en el instituto, Sudou no había hecho más que causarle problemas a la clase. Desde luego, no era precisamente un ejemplo de cooperación, aunque por razones distintas a las de Horikita. Y parecía que él mismo era consciente de ello.
—Ya sé que he dado problemas a la clase. Precisamente por eso lo digo. Si sigues enfrentándote a la gente por chorradas, al final eso te va a acabar mordiendo… ya sabes dónde.
—Eso lo dices porque tú tampoco quieres gastar puntos, Sudou-kun.
—Nadie ha dicho eso. Oye, Kanji, tranquilízate un poco. Si de repente te dijeran que bebieras agua del río, tú también pondrías pegas, ¿no? Yo las pondría. Escucha, si hervimos el agua, se esterilizará, ¿verdad? Pues de momento, ¿por qué no probamos con eso?
—¿Hervirla? Esto no es un experimento de química. ¡Deja de soltar sugerencias tan sensatas cuando nadie lo espera!
Shinohara se estaba mostrando bastante agresiva con Sudou, como si estuviera dispuesta a plantar cara a cualquiera que la sacara de quicio. Cuando la tensión volvió a aumentar, Hirata trató una vez más de calmar a todo el mundo.
—Vamos a separarnos un poco durante un rato. Aún tenemos tiempo. No hace falta decidirlo todo con prisas.
Al oír esas palabras, Shinohara se calló y se apartó. Poco después, Hirata fue a ver a Chabashira-sensei para pedir el baño portátil. Ike, incapaz de contener su enfado con Shinohara, se limitaba a morderse el labio con frustración.
—¡Joder! ¿Qué demonios le pasa a Shinohara? Es como si ni siquiera quisiera intentarlo.
Molesto, Ike lanzó una piedra plana sobre el río haciéndola rebotar. Dio cinco o seis saltos antes de golpear sin esfuerzo la otra orilla. Incluso siendo casualidad, el lanzamiento había sido bonito. Si lo intentara yo, probablemente no me saldría ni de lejos así.
—Oye, se te dan sorprendentemente bien las cosas de aire libre.
—¿Mmm? Ah, bueno, tampoco diría tanto. Es solo que, cuando era pequeño, iba bastante de acampada con mi familia. No tengo ningún problema con beber agua del río. Con solo verla ya sé si la fuente es limpia.
Ike sonaba sincero, no fanfarrón.
—Entonces, ¿no habría sido buena idea contar desde el principio que tenías experiencia acampando? Si te hubieras ganado la confianza de la gente, quizá las cosas habrían ido mejor.
Uno tenía que explicar por qué hacía lo que hacía. Sobre todo cuando no era algo que pudiera verse a simple vista, como una nota de examen.
—Si hubiera estado en los scouts, tendría derecho a presumir. Pero haber ido de acampada sin más no es como para fardar. Aunque lo hubiera dicho, tampoco habría servido de nada.
Parecía bastante desanimado después de que las chicas lo hubieran criticado con tanta dureza. Para alguien como Ike, que normalmente solo se preocupaba por gustarles a las chicas, eso tenía que haber dolido. Aun así, si hubiera gestionado el asunto de otra manera, quizá el resultado habría sido distinto.
Pero entonces… Ike dijo algo poco habitual.
—Parece que para todos es la primera vez que acampan de verdad. Yo pensé que al menos todos tendrían un poco de experiencia. Supongo que lo que he dicho antes ha sido un poco exagerado.
Se había dado cuenta de que se había equivocado. Era la primera vez que Ike expresaba arrepentimiento.
—Perdona. Tengo que pensar cómo arreglar esto. Voy a darme un baño en el río.
Ike se puso en pie y me dio la espalda. Pensé que, por ahora, aquello probablemente era lo mejor. El calor seguramente le había nublado un poco la cabeza, y buscar por los alrededores debía de haberlo dejado agotado.
—Ayanokouji-kun. ¿Puedes ir detrás de él?
—¿Eh? ¿Por qué?
Horikita se había colocado a mi lado. En cuanto Ike se fue, habló.
—Es posible que sus conocimientos nos resulten útiles. Puede acabar siendo una pieza importante para la Clase D. Además de saber de actividades al aire libre, parece orientarse bastante bien en el bosque. Y, dado que Kouenji-kun es prácticamente inútil, la clase necesitará a Ike para empujarla hacia delante.
—¿Tú no crees que podrías convencerlo por ti misma?
—¿Yo? ¿Convencerlo? ¿Tú crees que puedo?
Sonaba desconcertada, casi como si no pudiera creer que yo hubiera sugerido semejante cosa.
Aunque me estaba pidiendo con toda la cara que hiciera algo que ella no podía… tenía razón. Lo cierto es que las habilidades sociales de Horikita estaban bastante por debajo de las de una persona normal.
—Te lo pido porque sé que yo no puedo hacerlo. ¿Puedo contar contigo?
—Bueno, sí, supongo. ¿No tienes a nadie más en quien apoyarte aparte de mí?
Aunque yo tampoco fuera especialmente bueno en esto, desde luego era mejor que no tener ninguna opción.
—Supongo que debe de ser bastante relajante ser alguien poco fiable y mediocre, ¿no te parece, Ayanokouji-kun?
Increíble que pudiera pedir un favor con tanta tranquilidad mientras seguía siendo tan condescendiente.
—Hablaré con él, pero el momento lo decido yo.
—Bien. De todos modos, tampoco estoy del todo segura de que ahora sea el mejor momento.
Lo dejamos ahí, con mi aceptación y la sensación de que ya no teníamos nada más que decirnos. Me pregunté si aquella semana le enseñaría a Horikita lo difícil que era vivir como una ermitaña. Sola, era impresionante… pero solo cuando estaba sola.
En un entorno académico, podía seguir avanzando en silencio hacia la cima sin depender de nadie. Pero esta prueba demostraba que había cosas que uno no podía hacer por sí solo. Probablemente era la primera vez que Horikita se sentía impotente. Seguramente por eso había empezado a apoyarse tan pronto en mí, incluso en una etapa tan temprana.
Si no tenías amigos, no tenías con quién hablar. Y sin comunicación no podía haber cooperación ni confianza. En una situación como esta, una chica brillante en lo académico resultaba menos útil que un alumno normal.
—Seguro que el instituto también tuvo eso en cuenta —murmuré.
Aquella semana pondría a prueba los límites de Horikita Suzune y mostraría su peor cara. El instituto había hecho imposible su manera de vivir en aislamiento.

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Classroom of the Elite (Novela)
Capítulo 101
Classroom of the Elite (Novela) Capítulo 100
Estás leyendo el capítulo 100 de Classroom of the Elite (Novela), un novela. Kiyotaka Ayanokouji se ha inscrito en la Preparatoria Metropolitana de Educación Avanzada, donde se dice que el 100% de los estudiantes van a la universidad o encuentran empleo. Pero termina en Clase 1-D, que está lleno… Este capítulo tiene publicado el 28 de abril de 2026, Traducido por el grupo Koko88. Classroom of the Elite (Novela) tiene 159 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.