Leer Campos de Oro (Novela) Capítulo 402 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Zhu Junyang estaba furioso. Jamás había entrado en la habitación de su niña, y sin embargo, esos malditos bastardos estaban roncando allí, tumbados en la cama kang donde ella solía dormir. ¡Eso no podía estar bien! ¡Esos bastardos debían morir inmediatamente!
En consecuencia, toda la sala llena de piratas de Wokou fue enviada a recibir al Rey del Infierno en sus sueños con la ayuda de Zhu Junyang y el Comandante Zheng.
La habitación de Yu Xiaocao había quedado completamente destrozada por los piratas. Sus mejores prendas habían sido llevadas a bordo de su barco para su posterior traslado a tierra firme. Aunque no pudieran venderlas, podrían dárselas a sus propias mujeres. En cuanto a la ropa vieja de Yu Xiaocao y Xiaolian, la habían tirado sin miramientos al suelo.
Sus trajes de baño estaban arrinconados en una esquina de la habitación. Zhu Junyang tardó un rato en encontrarlos. Jamás imaginó que la primera vez que entrara en la habitación de su hija sería en semejantes circunstancias. Observó el desorden y sintió un repentino deseo de clavar su espada en los cadáveres de esos piratas.
Sin embargo, tras pensarlo un poco, decidió no dejarse llevar por ese impulso. ¿Cómo podría la niña vivir en esa habitación teñida de sangre? Y todos esos piratas muertos... debían eliminarlos para evitar que Xiaocao tuviera reparos en vivir allí en el futuro. En ese mismo instante, se le ocurrió que, una vez erradicados todos los piratas, sacaría dinero para que la antigua residencia de la familia Yu fuera completamente renovada. No sería cómodo para su pequeña vivir en un lugar donde la gente había muerto.
Los siete u ocho cadáveres de piratas que yacían en la habitación este habían sido retirados por Zhu Junyang y el Comandante Zheng y arrojados al bosque cercano para que las bestias se los llevaran. Dentro del bosque, Yu Xiaocao se puso su traje de baño de piel de tiburón y luego los cuatro se escabulleron bajo la luz de la luna hacia la playa.
Para llegar al océano, tenía que atravesar toda la aldea. Al ver que la gran mayoría de las casas y viviendas habían quedado reducidas a cenizas, Yu Xiaocao sintió una rabia incontenible. ¡Esos bastardos eran realmente malvados! Robar las pertenencias de los aldeanos era una cosa, pero ¿qué sentido tenía quemar sus hogares? También se alegró de que todos los aldeanos hubieran huido. De otro modo, ¡esos crueles y despiadados bastardos no les habrían mostrado ninguna piedad! La desoladora escena ante ella reafirmó aún más su deseo de sabotear todos los barcos piratas esa misma noche.
En una zona oscura y apartada del arrecife, Yu Xiaocao se deslizó con facilidad hacia el océano y pareció fundirse con el agua. Era como si se hubiera transformado en un adorable delfín, nadando velozmente en el mar. Zhu Junyang no pudo alcanzarla ni siquiera intentándolo, y solo pudo mirarla fijamente mientras se alejaba cada vez más hasta convertirse en un punto negro borroso en la distancia.
“¿No habíamos quedado en que te quedarías cerca de mí? ¡Qué rápido olvidas tus promesas!” Zhu Junyang no pudo desahogar su ira en ese momento. Por suerte, Yu Hai nadaba bien y se mantuvo cerca de Xiaocao en el agua. Solo entonces el príncipe sintió que su ansiedad disminuía.
Una vez que llegaron al fondo del barco de los piratas Wokou, padre e hija, como ostras, se aferraron tenazmente al casco. Con cinceles en mano, comenzaron a picar el casco con fuerza.
[Pequeña Piedra Divina, ¿estás ahí?] Intentar dañar el casco del barco bajo el agua era una tarea realmente ardua. Yu Xiaocao no tuvo más remedio que buscar ayuda externa.
[No me hables, esta piedra divina no tiene mucha energía y actualmente estoy en pleno proceso de cultivo...] La pequeña piedra divina pensó que había contribuido personalmente mucho a los eventos anteriores, así que decidió usar esto como excusa para no ayudar en el futuro cercano.
¡Qué tontería! Me ayudaste mucho la última vez y lograste salvar muchas vidas en los muelles de Tanggu y en la aldea de Dongshan. ¡Seguro que recuperaste mucha energía con esas hazañas, así que es muy probable que tu cultivo haya aumentado enormemente y que tu energía se haya restaurado! ¡Deja de poner excusas y empieza a ayudar ya! Sería más sorprendente que Yu Xiaocao creyera las palabras de la piedra mentirosa.
Cada vez le resultaba más difícil engañar a su amo. La pequeña piedra divina puso los ojos en blanco. Sin embargo, Xiaocao no se equivocaba. En ese momento, la pequeña piedra divina había acumulado mucha energía y las ataduras que la sujetaban se habían aflojado de nuevo. Con su cultivo aumentado, ahora podía formar un cuerpo material ¡y hablar!
Esta vez, su capacidad para tomar forma física no era como antes, cuando solo podía transformarse en un gatito. Cuando quisiera, podía adoptar la forma de un niño de entre tres y cuatro años, e incluso hacer que la gente a su alrededor lo oyera hablar. Esto ya era una gran mejora. Estaba seguro de que, pronto, recuperaría todo su poder, rompería sus cadenas y viajaría a los cielos, dejando atrás aquel lugar maldito. Por fin podría regresar junto a la Diosa Nuwa...
Aceptó su destino y canalizó energía espiritual hacia el brazo de Xiaocao. De repente, Yu Xiaocao adquirió una fuerza sobrenatural en el brazo que sostenía el cincel, y el daño que infligía al casco aumentó. Tras unos cuantos empujones más, se abrió un enorme boquete en el fondo del barco. El agua del océano entró a raudales y el agujero se hizo cada vez más grande. El barco comenzó a hundirse lentamente...
Los piratas de Wokou, que custodiaban el barco, enseguida se percataron de que algo andaba mal. Se oían sus charlas y algunos bajaron a tapar el agujero mientras otros vigilaban por la borda. Los otros tres no eran como Xiaocao, que llevaba una pequeña piedra divina para respirar bajo el agua. Al poco tiempo, uno de los piratas avistó a Zhu Junyang nadando.
“¡El enemigo ataca! ¡Hay gente en el agua atacando los barcos!”, gritaron los piratas a bordo. Acto seguido, se oyeron algunos chapoteos. Una docena de piratas, expertos nadadores, se abalanzaron sobre ellos para rodearlos.
Si hubieran estado en tierra firme, esa docena de piratas no habría podido hacer mucho contra el Príncipe Yang. Sin embargo, en el agua, Zhu Junyang era como un tigre al que le habían arrancado los colmillos y no podía ofrecer verdadera resistencia. Yu Xiaocao nadó hacia él y lo jaló del brazo para llevarlo hacia otro barco. Yu Hai hizo lo mismo con el Comandante Zheng para ayudarlo a nadar. Naturalmente, con otra persona arrastrándolos, su velocidad en el agua disminuyó. Los piratas que los perseguían poco a poco los alcanzaron.
En ese momento, un grupo de pequeños delfines nadó hacia ellos y los empujó con la cabeza a través del agua. Entre ellos estaba Xiaobu, el pequeño delfín que era el mejor amigo de Xiaocao. Al parecer, cada vez que Xiaocao entraba al agua, emitía una señal inconfundible de energía espiritual que se extendía por toda la superficie. Xiaobu la percibía enseguida y siempre nadaba hacia ella para encontrarse.
Con la ayuda de los pequeños delfines, la velocidad de los cuatro aumentó de nuevo. Lograron evadir a los piratas en el agua y dañar los cascos de los demás barcos que los piratas de Wokou habían traído. El número de piratas en el agua aumentaba constantemente y se hacía cada vez más difícil evitarlos. Zhu Junyang y el comandante Zheng se toparon con algunos y resultaron heridos.
En ese momento, otro grupo de piratas se acercaba nadando. Yu Xiaocao le hizo una seña a su padre, indicándole que llevara al malherido Comandante Zheng de vuelta a tierra. Ella, por su parte, se aferró al lomo del pequeño delfín y se dirigió sigilosamente hacia uno de los piratas de Wokou. Yu Hai estaba tan preocupado que casi se le saltaban las lágrimas. Era una situación muy peligrosa y su hija no sabía pelear. Si los piratas la descubrían, ¡estaría perdida!
Sin embargo, en ese momento sostenía al comandante Zheng, quien había perdido el conocimiento. Si no lo llevaba a tierra para que recibiera tratamiento, el comandante de los guardaespaldas probablemente perecería allí mismo. Yu Hai no podía abandonar a un herido, así que solo le quedó nadar hacia la orilla con el corazón en un puño.
A Zhu Junyang casi se le salen los ojos de las órbitas al ver sus acciones. Esta Yu Xiaocao era demasiado desobediente. ¿Acaso era momento de jugar? Si no tenía cuidado, acabaría perdiendo la vida... Sin embargo, a pesar de su preocupación, ya no tenía escapatoria. Estaba forcejeando con dos piratas y no podía zafarse de su agarre. Como parte de su atención estaba puesta en esa muchacha, Xiaocao, no tuvo cuidado y uno de los piratas lo apuñaló en la pierna. La sangre fresca tiñó el agua a su alrededor y comenzó a extenderse por el océano.
Tal vez fue porque el pequeño delfín nadaba fuera del campo de visión del pirata, pero a Xiaocao le resultó muy fácil acercarse sigilosamente. El cincel en su mano brilló con una luz fría. Si alguien observaba con atención, podría distinguir un tenue tono dorado en la herramienta. El cincel, fortalecido con el poder espiritual de la pequeña piedra divina, ya no era un arma común.
Cuando se encontraba a un metro del desprevenido pirata Wokou, saltó del lomo del pequeño delfín y nadó silenciosamente hacia él. El cincel en su mano brilló y lo clavó en el costado izquierdo del pirata, donde se encontraba el corazón. Se deslizó dentro del pirata como si la persona frente a ella no estuviera hecha de carne y hueso, sino de tofu. La herramienta se incrustó profundamente en el pirata antes de salir. Sangre oscura brotó de su cuerpo. El pirata ni siquiera tuvo oportunidad de resistirse antes de hundirse en las profundidades del océano.
Era la primera vez en sus dos vidas que mataba a un ser humano. Yu Xiaocao no tuvo tiempo de sentir miedo ni ninguna otra emoción cuando otro pirata comenzó a nadar hacia ella. Rápidamente volvió a subirse al lomo del pequeño delfín y pidió a la criatura que la alejara lo más posible. Con la ayuda de la pequeña piedra divina, el delfín salió disparado como una flecha hacia el agua. En un instante, ambos nadaron una gran distancia.
Tras dar una vuelta por la zona, Yu Xiaocao regresó, pues no estaba convencida de que las habilidades acuáticas del joven príncipe fueran suficientes. Vio que estaba enredado con dos piratas y no tenía oportunidad de salir a la superficie a respirar. Probablemente, esos piratas intentaban mantenerlo bajo el agua para ahogarlo en el océano.
En realidad, Zhu Junyang sentía que el pecho le iba a estallar por falta de aire. Sus movimientos se fueron ralentizando y las heridas en su cuerpo se agravaron. Sentía que ese día llegaría su fin. El único pesar que sentía era no tener la oportunidad de casarse con Yu Xiaocao y que ella se convirtiera en su esposa. Suspiró... quizá su destino era pasar la vida solo, la desgracia de todos...
Sintió que su mente comenzaba a oscurecerse mientras burbujas brotaban de su boca. A medida que su cuerpo se volvía más y más pesado, una fuerza pareció elevarlo. No estaba seguro de si era una ilusión o real. Cuando ya no pudo contener la respiración, ¡lo que inhaló no era agua de mar, sino aire fresco!
Yu Xiaocao atacó a uno de los piratas que asediaban al joven príncipe y luego se sumergió para rescatar a Zhu Junyang, que se ahogaba. Después, ordenó al delfín que nadara hacia otro pirata. Xiaobu, con un corazón que parecía estar conectado al de ella, nadó hacia ellos para llevárselos a ambos. Escapó velozmente con ellos. No había alimentado al pequeño delfín con agua de piedra mística en vano.
Zhu Junyang, que ya podía respirar, recobró gradualmente la consciencia. Al abrir los ojos, vio el delicado y bonito rostro de Yu Xiaocao. Su expresión era bastante seria y sus grandes ojos parecían reflejar preocupación. ¿Estaría preocupada por él? Zhu Junyang no pudo evitar preguntárselo.
Inesperadamente, Xiaocao lo miró y sus ojos se encontraron con los de él. Al ver que estaba despierto, la niña pareció suspirar aliviada y luego lo fulminó con la mirada. Zhu Junyang le dedicó una sonrisa deslumbrante y parecía haber olvidado por completo el dolor de sus heridas.
Estaba tan cerca de su pequeña que podía sentir el calor que emanaba de ella. Además, parecía que su cuerpo desprendía ese aroma tan particular de doncella... ¿Eh? Al parecer, no estaba soñando, ¡realmente podía respirar bajo el agua! Acercó su nariz a la de Xiaocao e inhaló profundamente. Olía tan bien. Era un aroma que podía purificar el alma y no pudo evitar desear olerlo más.
“¿Eres un perro?” La respiración de Zhu Junyang le hizo cosquillas en la nuca a Yu Xiaocao. Xiaocao no pudo soportarlo más. Si ese tipo no hubiera estado herido, lo habría apartado hace rato.

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Estás leyendo el capítulo 402 de Campos de Oro (Novela), un novela. Transmigró al cuerpo de una niña de un pueblo pesquero. Su padre es honesto y tontamente filial, mientras que su madre es débil y enferma. Además, sus hermanos son aún niños pequeños. Su padre era el mejor pescador del… Este capítulo tiene publicado el 11 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Campos de Oro (Novela) tiene 744 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.