Leer ¡Camino Marcial! (Novela) Capítulo 99 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
El sol y la luna se alternaban; el tiempo volaba.
En un abrir y cerrar de ojos transcurrieron diez días desde que Changsan y su gente fueron a reventar el bar Galaxia Impresión.
La buena noticia era que Li Xiuwen por fin podía cultivar en absoluta tranquilidad, pues nadie se atrevía a armar altercados en su local.
La mala noticia era que, sin camorristas buscando problemas, como custodio tampoco tenía ocasión de ganar piezas adicionales de Tongbao.
Mientras aguardaba la operación de la Duodécima Señora, Li Xiuwen acudió a la primera planta de la sede de Heshengtu.
Allí un anciano custodiaba una pizarra de tiza, descansando con los ojos entornados en una breve cabezada.
Li Xiuwen examinó los avisos; en la pizarra se registraban las misiones internas emitidas recientemente por el clan:
«El club nocturno Estrellas necesita una Sandalia de Paja para custodia fija, dividendo mensual de dos mil yuanes, requiere presencia presencial obligatoria...».
«El hermano Kun cultiva Qigong Duro y solicita a un muchacho versado en la materia para sesiones de golpeo corporal, mil yuanes de gratificación mensual...».
«El Pabellón Buwu busca un instructor marcial para guiar a los nuevos reclutas, asignación mensual de dos mil yuanes, con bonificaciones extra si surgen promesas destacadas...».
"La paga no está mal, pero no reportan ni una sola moneda de Tongbao".
Tras leer el tablón, Li Xiuwen suspiró reconociendo el incalculable valor de la Gran Medicina de la Inundación del Dragón. Una Sandalia de Paja ordinaria podía dejarse la piel durante dos o tres años sin reunir méritos para canjear un solo grano. Claro estaba: si ese elixir estuviera al alcance de cualquiera, los expertos del Músculo de Jiaoji y del reino del Tigre y el Elefante perderían todo prestigio; sobre una base multitudinaria, siempre surgían afortunados capaces de soportar las toxinas y superar los pasos.
Cuando Li Xiuwen se disponía a marcharse, un subordinado se acercó tiza en mano y trazó un encargo recién emitido:
«En el territorio de Heshengtu merodea una 'rata' de la Banda Tong por los canales subterráneos; se hace llamar el Matancero, presunto cultivo en el Músculo de Serpiente. Recompensa por abatirlo: una pieza de Tongbao; vivo: el doble».
"Rata" era el mote despectivo que las bandas de la ciudadela aplicaban a la gente de la Banda Tong; purgar a sus miembros solía llamarse "operación de desratización".
"¿Una misión pagada en Tongbao?". Los ojos de Li Xiuwen brillaron y avanzó de inmediato.
Al mismo tiempo, otra figura se aproximó a grandes zancadas, clavando una mirada codiciosa en el flamante aviso.
Li Xiuwen desvió la vista: era un hombre fibroso de ojos rasgados y afilados. El individuo sonrió:
"A-Wen, ¿tú también piensas tomar este encargo?".
Habiéndose familiarizado con las Sandalias de Paja de Heshengtu en los últimos días, Li Xiuwen lo reconoció: se llamaba Hong Tianzhen, un subordinado del Hermano Faisán consolidado en el Músculo de Pitón.
En el seno de Heshengtu operaban tres grandes corrientes internas: la mayor encabezada por el Viejo Tianliang, flanqueada por las facciones de Buda Cabeza de León y el Hermano Faisán. Li Xiuwen se adscribía al bando de Buda Cabeza de León. Aunque no llegaban a la traición abierta, competían con firmeza entre sí con el beneplácito del patriarca: en el bajo mundo, cada recurso se arrancaba con los puños.
Li Xiuwen sonrió:
"Hermano Hong, acabo de llegar y ando corto de fondos; necesito este trabajo con urgencia".
Hong Tianzhen suspiró:
"Si fuera una tarea cualquiera te la cedería con gusto, A-Wen... pero tratándose de una recompensa en Tongbao, no puedo dar un paso atrás".
Ambos se sostuvieron la mirada. El anciano que cabeceaba abrió los párpados; sus ojos despidieron un brillo penetrante antes de soltar entre risas:
"Basta de cháchara: suban a la lona; quien gane se queda con el encargo".
El viejo miró a las demás Sandalias de Paja congregadas y preguntó:
"¿Hay alguien más que pretenda esta misión? Quien la quiera, que suba a pelear".
Los presentes, situados en el Músculo de Serpiente ordinario, sacudieron la cabeza a toda prisa.
Por un lado estaba Li Xiuwen, quien días atrás clavó a Changsan con tres cuchillos y le sostuvo la mirada a Daoyou Ming.
Por el otro estaba un veterano del Músculo de Pitón que, aun sin ostentar el rango de Zapato de Tela, cargaba con años de veteranía y contactos en el clan.
Las noticias volaban en la sede. En un santiamén, el rumor de la disputa se propagó y una multitud acudió a la sala de entrenamiento de la primera planta para presenciar el duelo.
Entre los curiosos, He Sheng observaba desde un rincón con los ojos entornados. La vez anterior llegó tarde y se perdió el desenlace contra Changsan; esta vez comprobaría de primera mano qué armas guardaba aquel novato.
Hong Tianzhen rio confiado:
"A-Wen, sé de sobra que venciste a Changsan; lo que ignoras es que Changsan también mordió el polvo frente a mí en su día".
Li Xiuwen se limitó a sonreír, haciendo un gesto con los dedos:
"Adelante, hermano Hong".
Hong Tianzhen soltó una carcajada y desplegó su guardia: a sus espaldas pareció condensarse la sombra de un tigre negro enseñando los colmillos, merodeando majestuoso entre riscos boscosos.
El linaje del Tigre Negro... el Boxeo del Tigre Feroz..., tomó nota mental Li Xiuwen.
"¡Exacto! Sé que tu entendimiento es notable; pero la Escuela de la Arena Marina es una tradición respetable y nada más: ¡¿cómo pretendes compararla con una escuela ilustre?!".
Hong Tianzhen se lanzó al frente como una fiera que escapa de la jaula; sus dos puños cortaron el aire levantando el polvo del suelo en un vendaval oscuro que barrió directo hacia su rival.
Li Xiuwen permaneció firme como un peñasco. En cuanto el atacante recortó la distancia, la vitalidad que mantenía contenida detonó de golpe:
¡La imponente presencia del Músculo de Pitón estalló en el salón!
"¡¿Alcanzaste el Músculo de Pitón?!", gritó Hong Tianzhen con el rostro desencajado.
Ya era tarde: la palma de Li Xiuwen desvió ambos puños a un costado; la fuerza ingrávida lo catapultó en un giro aéreo para situarse a la espalda de su oponente.
Sus piernas cobraron velocidad desdoblándose en sombras superpuestas; un latigazo cortante se estrelló contra los omóplatos de Hong Tianzhen.
Evitó recurrir a la fuerza rígido-flexible, pues de calibrar mal la potencia interna podía arrancarle la vida a un compañero. Sin embargo, canalizar el noventa por ciento del Músculo de Pitón combinado con «Mar Roto» rozando el Gran Logro bastaba de sobra para zanjar el pleito.
¡Plaf!
Hong Tianzhen salió despedido como un saco de arena, estrellándose de espaldas contra los armeros de madera.
¡Una sola patada: Hong Tianzhen mordió el polvo!
Li Xiuwen aterrizó con suavidad, recogió la pierna y expulsó una bocanada de aire viciado:
"Este torpe servidor alcanzó el Músculo de Pitón ayer mismo... Hermano Hong: las artes marciales no entienden de jerarquías de escuela; todo depende de quien las ejecuta".
Habían transcurrido dos meses enteros desde que cruzó formalmente el Segundo Paso, y en la senda de la pitón recorría casi el cuarenta por ciento del trayecto. Habiéndose ganado la enemistad abierta de Daoyou Ming, ocultar ese nivel carecía de sentido: exhibir el Músculo de Pitón le otorgaba un peso indiscutible dentro de la banda.
"¡Imposible!... ¿Cuánto tiempo llevas en el Músculo de Serpiente?", balbuceó Hong Tianzhen con incredulidad.
Li Xiuwen sonrió:
"Nada es imposible: devorar píldoras resuelve muchos cuellos de botella".
Hong Tianzhen forzó una sonrisa amarga y admitió:
"Ciertamente juegas con fuego; me declaro vencido".
"Quienes caminamos sobre el filo de la navaja solo miramos el presente; en ese caso, acepto el encargo con humildad", concluyó Li Xiuwen tomando la misión formalmente.
Los miembros congregados rompieron a aplaudir con entusiasmo:
"¡Grande, hermano Wen!".
"¿Apenas ocho meses entrenando y ya pisa el Músculo de Pitón? ¿Acaso posee aptitudes superiores?".
"Dicen que son intermedias...".
"¡Si yo tuviera semejante pegada, que me maten las píldoras de pescado si hace falta!".
Pequeña Corneta se acercó dando saltitos, le pasó el brazo por los hombros y celebró:
"¡Vaya con el muchacho guapo! ¡Alcanzaste la pitón en silencio! ¿Qué manjares te has tragado?".
"Nada fuera de lo común: inflarme a píldoras de pescado", bromeó él.
La muchacha alternó la alegría con la preocupación:
"Ándate con cuidado: si te llega a pasar algo grave, me voy a poner a llorar".
Li Xiuwen se dio una palmada en el pecho:
"Tranquila: con mi determinación marcial, los venenos no tienen margen para hacerme sombra por ahora".
Ella alzó el pulgar:
"¡Eres un coloso! ¡Confío en ti!".
En una esquina de la sala, He Sheng inhaló una honda bocanada de aire antes de darse media vuelta y marcharse con el semblante ensombrecido.
...
Siguiendo las instrucciones del anciano de la pizarra, Li Xiuwen subió a la planta trece para entrevistarse con la emisora del encargo: Buda Cabeza de León.
"Hermana Fo, en la ficha no figura el callejón exacto donde opera el Matancero", consultó Li Xiuwen.
La líder permanecía junto a la ventana, observando a He Sheng alejarse por el patio; respondió con calma:
"No se indica por escrito para evitar filtraciones de topos a las filas enemigas. En estas misiones de cacería externa, la ubicación solo la manejamos los tres Palos Rojos y la Duodécima Señora; nadie más tiene acceso, o terminarían emboscados en la calle".
Li Xiuwen comprendió al instante: el juego de las infiltraciones era moneda corriente entre las bandas.
Buda Cabeza de León continuó:
"Días atrás, cuando apenas asumías el control del bar, la mayoría de los nuestros ni siquiera estaban al tanto y la gente de Leigong ya se presentó a apretarte las tuercas buscando una presa blanda".
"¿Sospechas de un topo en nuestras filas?".
La mujer sacudió la cabeza:
"Cualquier precaución es poca en este negocio".
Li Xiuwen suspiró:
"Perteneciendo todos a Changle, ¿el Señor Ming tolera semejante carnicería interna?".
Buda Cabeza de León replicó:
"El Señor Ming es un hombre, no una deidad: su cultivo roza las cumbres celestiales, pero eso no significa que dedique sus horas a gobernar cada rincón de un nido de alimañas. A su nivel, las rencillas entre nuestras bandas son juegos de chiquillos: mientras no rebasen los límites ni toquen a los civiles, no moverá un dedo. Es la forma de mantener viva la ferocidad de los combatientes; si todos viviéramos cobijados bajo su sombra, la comodidad pudriría las filas y, al llegar la hora de una guerra real, no quedaría nadie capaz de empuñar un arma".
Aquella explicación coincidía con las deducciones de Li Xiuwen: los choques internos contaban con el beneplácito implícito del patriarca supremo. Que Tianyi estuviera carcomiendo los cimientos de la ciudadela sin una respuesta tajante de su parte admitía dos lecturas: o bien el Señor Ming había sufrido una desviación interna o yacía convaleciente sin poder atender los asuntos públicos, o bien albergaba una seguridad tan absoluta en su poder que aprovechaba el caos para forzar a las piezas de Tianyi a asomar la cabeza antes de exterminarlas.
Fuese cual fuese la verdad, a un peón de choque como él no le correspondía preocuparse: su cometido era acumular fuerza en silencio.
Buda Cabeza de León concluyó:
"No nos toca anticipar catástrofes ajenas; cumplamos con lo nuestro arrancándole pedazos de carne al Cobertizo Leigong cada vez que podamos. El Matancero se oculta en los canales bajo el Callejón Baiyun; los informes lo sitúan en la cúspide de la serpiente, aunque podría ocultar su aliento marcial. Habiendo pisado el Músculo de Pitón, tienes la faena asegurada".
Tras agradecer los datos, Li Xiuwen se retiró.
La mujer contempló su marcha murmurando con una leve sonrisa:
"Aptitudes de sirviente y alcanzando la pitón a semejante velocidad... curioso espécimen".
...
En el Cobertizo Leigong.
Daoyou Ming, Martillo de Cobre y Leopardo Dorado rodeaban una mesa baja; en la cama contigua, Changsan yacía cubierto de vendajes y conectado a un suero medicinal, bramando entre dientes con los ojos inyectados en sangre:
"¡Hermano Ming, tienes que cobrarte esa deuda! Me dejó lisiado; este año no podré dar un solo golpe...".
A su edad, semejante parón equivalía a arruinar su carrera marcial para siempre: el cuerpo devoraba vitalidad para sanar los tejidos y, clavado a la cama, los métodos de templado quedaban suspendidos; sin alcanzar la estabilidad permanente de la vitalidad, el cultivo retrocedía de forma implacable. Alcanzar el Músculo de Jiaoji era un sueño roto.
Daoyou Ming dio una calada a su puro y sentenció:
"Changsan, batallaste a mi lado durante años; aunque hayas quedado maltrecho, jamás te dejaré tirado en la cuneta. Pero ve quitándote la idea de buscar venganza por tu cuenta: acabo de recibir la noticia de que Li Xiuwen alcanzó formalmente el Músculo de Pitón ayer; jamás podrías hacerle sombra".
Changsan escupió un hilo de sangre de pura rabia:
"¡¿Ese... ese mediocre con aptitudes bajas ya pisa la pitón?!".
Martillo de Cobre suspiró:
"Buena fortuna, los venenos bajo control y una determinación de hierro: a base de inflarse a píldoras de pescado es factible lograrlo".
Leopardo Dorado intervino con voz gélida:
"Quédate tranquilo: nos cobraremos esa cuenta; por el Cobertizo Leigong y por ti... ¡Li Xiuwen tiene que morir!".
...
En las cloacas del Callejón Baiyun.
Un combatiente obeso de barriga cervecera devoraba un trozo de carne grasienta con la boca reluciente de manteca.
El Matancero: un cabecilla menor de la Banda Tong asentado en la cúspide del Músculo de Serpiente que dominaba una técnica esgrimística familiar de cuchillos dobles: La verdadera interpretación de Paoding. Llevada al Logro Menor, el filo de sus hojas le había permitido rebanarle el gaznate a más de un experto del Músculo de Pitón.
Tras saciar el apetito se apartó a orinar contra el muro. De pronto advirtió que todos sus subordinados yacían inmóviles sobre el cieno: cada uno presentaba la garganta perforada por algún dardo silencioso, con las carótidas destrozadas en un charco escarlata.
Desde la entrada del túnel emergió una figura con la máscara de Pai Gow; al abrir la boca, tres estelas gélidas salieron disparadas como proyectiles a quemarropa.
¡Clang, clang, clang!
El Matancero desenvainó dos cuchillos de carnicero de su cinto; las hojas aletearon como mariposas de acero desviando los proyectiles en una cascada de chispas.
Excelente manejo de armas, pensó Li Xiuwen en guardia: era la primera vez que se topaba con un adversario que dominaba un método formal de armas blancas.
"¡Menuda puntería con los proyectiles!", exclamó el gordo con el rostro desencajado; de haber intentado bloquear con las palmas desnudas, ya tendría los brazos perforados.
Tomando la iniciativa, arremetió con sus dos hojas desplegando un oleaje continuo de tajos que cortaban el aire sin descanso.
Li Xiuwen evitó el choque frontal: poseyendo la coraza de la Técnica de la Armadura Atada, no veía necesidad de poner a prueba la resistencia de su piel contra hojas afiladas. Activando su técnica de movimiento, bailó sobre las puntas de los cuchillos haciendo que cada embate del gordo mordiera el vacío.
"¿Por qué demonios vienes a atacarme?", gritó el Matancero intuyendo su inferioridad, retrocediendo a la par que lanzaba estocadas de cobertura.
Li Xiuwen guardó silencio sepulcral y acortó la distancia en línea recta como un caballo desbocado, negándose a esquivar la trayectoria del acero.
"¡Tú te lo has buscado!", rugió el gordo con una mueca salvaje. "¡Frente a mis cuchillos, hasta un Músculo de Pitón a mano desnuda es carne de picadero!".
Los métodos de combate con armas blancas eran una rareza cotizada; creer que podían frenarse a cuerpo limpio era una insensatez mortal.
Las dos hojas descendieron en un torrente de plata resplandeciente.
Li Xiuwen ejecutó una apertura frontal: las líneas místicas de su piel destellaron bajo las mangas y sus antebrazos frenaron las hojas en seco.
¡Chispas al rojo vivo rasgaron la penumbra entre chirridos metálicos!
Bajo la tela rasgada asomaron densas hileras de aros de acero oscuro cubriendo sus extremidades.
"¡¿La Escuela del Alambre de Hierro?!", gritó el Matancero aterrado. El boxeo de esa escuela era temido por la solidez de sus brazaletes de metal, capaces de interceptar el filo de cualquier hoja.
En una fracción de segundo, Li Xiuwen giró sobre su eje y descargó una patada demoledora directo al rostro del Matancero: la potencia liberada cayó con la fuerza de un diluvio torrencial.
¡Bum!
El cuerpo obeso salió disparado por los aires para estamparse contra el muro de piedra; los huesos de su torso crujieron en pedazos mientras los dos cuchillos de carnicero caían de sus manos inertes.
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• Novela: ¡Camino Marcial! (武道!)
• Título en inglés: Martial Dao!
• Autor: Tian Li (田隶)
• Traductor: Inmensurable
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¡Camino Marcial! (Novela) Capítulo 99
Estás leyendo el capítulo 99 de ¡Camino Marcial! (Novela), un novela. Ciudades amuralladas, fumaderos de opio, distritos rojos, casinos, tríadas, grandes detectives... Li Xiuwen transmigró a Xianghai, bajo el dominio del gobierno colonial. En este mundo, aún permanecen los vestigios del… Este capítulo tiene publicado el 9 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Camino Marcial! (Novela) tiene 107 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.