Leer ¡Camino Marcial! (Novela) Capítulo 98 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
La Duodécima Señora se puso en pie y declaró:
"La cúspide de la serpiente sigue siendo la serpiente; que una serpiente devore a una pitón es una hazaña digna de quedar grabada en letras de oro: ¡demuestra que la Hermana Fo no se equivocó al imponer su criterio para nombrarte Zapato de Tela! Sin embargo, recuerdo que apenas cruzaste el Segundo Paso hace cosa de un mes; alcanzar la cima tan rápido implica que te has inflado a píldoras de pescado. A-Wen, como alguien con experiencia en esto, escucha mi consejo: frena el consumo de esas píldoras".
Li Xiuwen sonrió con tranquilidad:
"Descuide, sé muy bien lo que hago".
La mujer lo meditó un instante y añadió:
"El Viejo Tianliang ya lo dejó claro: en la redada del mes próximo, si logras apuntarte el mérito principal, recibirás una Gran Medicina como recompensa".
El júbilo iluminó el rostro de Li Xiuwen:
"¡Muchísimas gracias!".
"¿Y yo? ¿Qué hay de mí?", reclamó Pequeña Corneta señalándose el pecho.
La Duodécima Señora soltó una carcajada:
"¿Acaso me atrevería a darte elixires a ti? Si tu padre se entera, me despelleja viva. Con tu estructura ósea, lo ideal es no probar una sola medicina antes de cruzar los Tres Pasos. Una vez que superes esa barrera y tu voluntad marcial sea inquebrantable, consumir compuestos secretos con moderación no causará estragos; y cuando alcances la madurez marcial, bastará con purgar las impurezas mediante tesoros celestiales".
La mujer suspiró para sus adentros: los combatientes como A-Wen, varados en tierra de nadie, eran los más desdichados. Si arrastraran un entendimiento mediocre y un físico inútil, no tendría sentido arriesgar la salud y se limitarían a vivir al día; pero A-Wen poseía una mente brillante y bases aceptables. Esa clase de talentos apuntaban inevitablemente a cimas mayores, y para alcanzarlas no tenían más remedio que devorar píldoras de pescado.
La Duodécima Señora y Pequeña Corneta emprendieron la marcha, dejando a Li Xiuwen una pistola de mano compacta y una caja con veinte cartuchos de munición.
Sumando sus reservas, cargaba veinticinco balas: bien administradas y respaldadas por la puntería que le otorgaba el Libro de Escupir Arena, bastaban para voltear situaciones desesperadas. Incluso el corazón o la cabeza de un coloso del Tigre y el Elefante sucumbían ante un impacto certero de plomo.
En cuanto a los veinte mil yuanes del rescate, los ingresó íntegramente en las cuentas del bar para repartirlos a fin de mes, sin guardarse un solo billete bajo cuerda. A fin de cuentas, cobrar esa suma había sido posible gracias al peso institucional de Heshengtu frente a Daoyou Ming; y al día siguiente le correspondía acudir ante el Viejo Tianliang a percibir su premio oficial. Apropiarse de ese dinero a título individual habría sido un acto de torpe codicia.
...
A la mañana siguiente.
En el Gimnasio de Artes Marciales Sihai.
En el segundo piso, Chen Jia relataba el combate del día anterior gesticulando con entusiasmo desbordado.
Long'er abrió la boca de par en par, atónita:
"¿Cómo... cómo es posible? ¿Fue capaz de tumbar a Changsan?".
Lu Yu entreabrió los labios; una sombra de tensión ensombreció su mirada. Los progresos de Li Xiuwen resultaban aterradores a simple vista: tal vez en cultivo base no lograra darle alcance a tiempo, pero en maestría técnica la brecha se estrechaba por días. La segunda plaza de recomendación para la Academia comenzaba a tambalearse entre sus manos.
Ao Jiu no pudo contener el elogio:
"¿Aplicar la fuerza rígido-flexible a las técnicas de pierna?... Siempre creí que ese principio pertenecía en exclusiva al trabajo de palmas". Él mismo había incorporado esa dualidad a la Palma del Nado de la Ballena, pero ambas disciplinas compartían la misma raíz. ¿Transferirlo a las piernas? Jamás se le había pasado por la imaginación.
Huang Sihai subió las escaleras carraspeando para imponer orden:
"La fuerza rígido-flexible siempre debió aplicarse de ese modo; en eso deberían aprender de A-Wen. En su día, cuando los Tres Prodigios asimilaron sus técnicas avanzadas, integraron la esencia de la Palma de Voltear la Arena por iniciativa propia: deducir principios ajenos y unificarlos en un solo arte es la marca distintiva de un futuro gran maestro".
Por dentro, el viejo Huang rebosaba júbilo: A-Wen ya desprendía la estampa de un maestro consumado. Que hubiera derrotado a un peón como Changsan le tenía sin cuidado: sabiendo que su pupilo dominaba el Músculo de Pitón, con su agudeza táctica aplastar a un veterano callejero era pan comido. Al escuchar a Chen Jia decir que le tomó diez movimientos, el anciano sonrió para sus adentros: aquel pícaro seguía fingiendo debilidad en las bandas; de haber ido a fondo, tres asaltos le habrían sobrado.
Este muchacho se parece a mí; ¡es idéntico a este viejo!
Satisfecho, el anciano se retiró a su despacho: pensaba llamar a los Tres Prodigios para darles la buena nueva.
...
En la Academia.
Los Tres Prodigios acababan de concluir un encarnizado combate de entrenamiento.
Qiu Xiang sudaba a mares, exhibiendo cicatrices ensangrentadas sobre la piel.
Xiao Tianhong no estaba en mejor estado: cargaba con un brazo izquierdo dislocado que colgaba inerte.
En el abdomen de Chen Beiwang se abría una herida profunda que manaba sangre.
Aun así, ninguno mostraba la menor preocupación: a su nivel, mientras no mediara la amputación de una extremidad, todo se reducía a meros rasguños superficiales que sanaban con rapidez gracias a los elixires de la institución.
"Tianhong, ¿todavía añoras la vida en el Pabellón del Tigre?", bromeó Qiu Xiang secándose el sudor.
El muchacho sonrió con amargura:
"Sabía que en el Pabellón del Tigre no se prohibían los duelos a muerte, pero jamás imaginé semejante carnicería".
Chen Beiwang sentenció:
"Esto es solo el aperitivo: cada año el diez por ciento de los alumnos del pabellón termina bajo tierra; aquí cerrar filas entre nosotros es vital para sobrevivir".
Qiu Xiang coincidió:
"Esta es la verdadera Academia: jamás fue una torre de marfil. En cuanto abandonas el Pabellón Verde y expira la protección para novatos, cada recurso se disputa a sangre y fuego".
Xiao Tianhong suspiró:
"Aun así, la criba es atroz... a mi juicio, el Señor Ming está criando escorpiones en una tinaja".
Chen Beiwang reflexionó:
"Al final todo se reduce a lo mismo: sobran combatientes y escasean los recursos. El Señor Ming no necesita multitudes; busca filtrar a los genios supremos capaces de seguirle el paso. Los demás no son más que peldaños en la escalera de esos elegidos: cruel, pero real. En verdad, el sistema de la Academia es suave comparado con el de Tianyi: los reyes que sirven al Magnate Tianyi fueron forjados matándose entre sí como perros callejeros en una ley de la selva descarnada donde el menor descuido te convierte en abono".
Qiu Xiang añadió:
"Pisar el Pabellón del Tigre ya te sitúa entre los elegidos de la ciudadela. Incontables prodigios de aptitudes superiores pasan tres años en el Pabellón Verde sin lograr cruzar al reino superior, terminando expulsados hacia las bandas de Changle: hacia afuera los llaman grandes señores; por dentro no pasan de ser peones de choque".
La Academia constituía el verdadero corazón de la Ciudad Amurallada; las bandas no eran más que herramientas logísticas para mantener el orden y recaudar fondos para sus alumnos de élite. Las masas ignoraban estos secretos, creyendo que alcanzar el rango de Palo Rojo era la cima del mundo.
De pronto sonó el comunicador de Xiao Tianhong: era Huang Sihai.
"Maestro, ¿qué ocurre?".
Tras escuchar las noticias, el joven colgó con una sonrisa radiante:
"El maestro dice que A-Wen logró fusionar la fuerza rígido-flexible en su técnica avanzada por su propia cuenta...".
Qiu Xiang rio complacida:
"¡Digno de un Hijo de la Ballena Carmesí!".
Chen Beiwang meditó unos instantes y sentenció:
"Mientras A-Wen conserve la pureza de su corazón, sus logros no tendrán techo".
...
En cuestión de tres días, la noticia de que Changsan había sido molido a palos en el bar Galaxia por el recién ascendido Zapato de Tela se propagó como la pólvora por los gimnasios y territorios del Distrito Este.
El renombre de Li Xiuwen se disparó por las nubes.
En el primer piso de Sihai, A-Zhen y Da Sha Qiang no cabían en sí de gozo:
"¡Maldita sea! ¡A-Wen es una fiera! ¡Primero derriba a Piernas Largas Siete y ahora hace pedazos a Changsan!".
"¡Tanto hablar de los Cinco Tigres del Rey Guang! ¡Mi hermano A-Wen los caza como a gatitos!", alardeó Da Sha Qiang inflando el pecho.
Liu Chun se sumió en la desesperación: a pesar de sus recursos financieros, la distancia con A-Wen se volvía inalcanzable. Tras el impacto inicial optó por resignarse: competir contra aquel monstruo era cavarse su propia tumba; su verdadera victoria residía en cruzar el Segundo Paso y asegurar su plaza en el piso superior.
En la Peluquería Wu Jun.
El negocio marchaba viento en popa: con A-Wen custodiando la zona, ningún maleante osaba asomarse a cobrar extorsiones.
"Changsan...", murmuró Jun con el cigarrillo temblando en los labios. Como veterano de la ciudadela, conocía de sobra el peso de ese apodo: los Cinco Tigres del Rey Guang se habían forjado a machetazos limpios una década atrás, infundiendo pavor a cualquier novato de gimnasio. "Ese granuja de A-Wen aseguraba ser tímido y temeroso de las bandas, y resulta que asciende a Zapato de Tela en Heshengtu sin hacer ruido... con razón miraba por encima del hombro a Heyingqun".
En la Fábrica de Fideos Chenji.
Los tíos alternaban el orgullo con la zozobra: sabían que los Cinco Tigres arrastraban una fama sanguinaria y temían que Daoyou Ming desatara represalias contra el muchacho. Para su tranquilidad, Huang Sihai enviaba discípulos a rondar por la fábrica todos los días, dejando un mensaje inequívoco a las sombras: tocar a los parientes de A-Wen equivalía a declararle la guerra a un maestro consumado del reino del Tigre y el Elefante.
En el Gimnasio Garza Nocturna.
Cabeza Roja Ocho y Piernas Largas Siete guardaban un silencio espeso frente a su maestro.
Y más silencioso aún permanecía el Maestro Ye, consumido por el remordimiento: ¡haberle entregado semejante joya en bandeja de plata a Huang Sihai le quemaba el alma! A estas alturas, las aptitudes óseas le traían sin cuidado:
"Integrar la fuerza rígido-flexible dentro de Mar Roto... ¿acaso ese muchacho es un prodigio marcial absoluto?".
Piernas Largas Siete intentó disculparse con voz quebrada:
"Maestro, lo lamento... fue culpa mía...".
El anciano sacudió la cabeza con frialdad:
"No tiene que ver contigo; todos cometemos errores de cálculo. Además, que logre alcanzar el Músculo de Jiaoji sigue estando en el aire, y mucho más el Tigre y el Elefante".
Por brillante que fuera la técnica, el reino biológico mandaba: sin alcanzar el Tigre y el Elefante para superar los Tres Pasos, todo quedaría en una gloria efímera.
Cabeza Roja Ocho suspiró para sus adentros: todo el mundo sabía que lo más duro que tenía el viejo Ye era la lengua para no admitir sus equivocaciones.
...
Esa misma tarde.
Li Xiuwen subió a la planta catorce de la sede de Heshengtu, los aposentos privados del Viejo Tianliang.
Sobre un cojín de meditación, el líder respiraba pausadamente en pleno ciclo interno. Li Xiuwen aguardó con paciente quietud.
Al concluir, el patriarca abrió los párpados y sonrió con afabilidad:
"Buen trabajo. Siendo sincero contigo, cuando te conocí en casa de los Mo no te tomé en serio".
Li Xiuwen rio con modestia:
"Mis escasas dotes difícilmente llamarían la atención del gran líder".
El anciano negó con la cabeza:
"Ocultabas tus cartas, era comprensible. Ahora veo en ti a una segunda Duodécima Señora, o quizás a alguien superior". El talón de Aquiles de Heshengtu residía en la falta de un combatiente arrollador por debajo de los Palos Rojos capaz de imponer su ley en la calle como hacía Daoyou Ming; en Li Xiuwen vislumbraba esa posibilidad. "Basta de falsa humildad: los méritos se premian como corresponde; toma estas cinco piezas de Tongbao".
Depositó cinco monedas de bronce con el centro cuadrado sobre la mesa.
Li Xiuwen las recogió con una reverencia solemne:
"¡Muchísimas gracias, líder!".
"Continúa por esa senda... y mantén los ojos abiertos ante la gente de Leigong; si se atreven a enviar a alguien de rango superior a atacarte a traición, no me quedaré de brazos cruzados", advirtió el líder.
El mensaje era transparente: frente a rivales de su misma categoría marcial, le correspondía resolver los pleitos por su propia cuenta como parte de su forja obligatoria.
Para Li Xiuwen era más que suficiente: respaldado por la Técnica de la Armadura Atada y su juego de pies en el Gran Logro, por debajo del reino del Tigre y el Elefante tenía garantías de sobra para salvar el pellejo. Y con la fábrica de fideos bajo la custodia de su maestro, sus espaldas estaban bien cubiertas. Quien viniera a buscar camorra terminaría lisiado. En cuanto a Changsan, sus heridas tardarían al menos un año en cerrar; para entonces, aquel hombre no pasaría de ser una hormiga insignificante a sus ojos.
...
En el despacho privado del bar Galaxia.
Li Xiuwen sopesó la pequeña bolsa de tela:
"Diez monedas de Tongbao... con diez más podré canjear la Gran Medicina de la Inundación del Dragón".
"En este mundo, ganar recursos exige jugarse el cuello; por fortuna cuento con cartas de sobra para frenar las represalias de Daoyou Ming; cualquier otra Sandalia de Paja no se habría atrevido a tocar a Changsan".
Apartó las cavilaciones y retomó su disciplina diaria. En las últimas sesiones, el Ilusorio Reino de la Suprema Vacuidad había incorporado la sede de Heshengtu a su mapa virtual junto a una legión de Sandalias de Paja simuladas: en sus ratos libres cruzaba golpes contra ellos para memorizar los estilos de sus supuestos camaradas. En el bajo mundo, las traiciones por la espalda eran más letales que los ataques frontales del enemigo.
...
En el Cobertizo Leigong.
En la azotea del edificio se congregaban Daoyou Ming, el Viejo Leigong y los otros dos Palos Rojos de la banda: Mano del Rayo Púrpura y Pequeña Loto Fénix.
"Daoyou Ming, esta vez fuiste demasiado impulsivo; no puedes culpar a nadie más", reprendió el Viejo Leigong con severidad.
Daoyou Ming masculló entre dientes:
"Solo pretendía coordinar la jugada con el topo de He Sheng; ¿cómo iba a imaginar que ese desgraciado llegaría cuando Changsan ya estaba medio muerto?".
Pequeña Loto Fénix intervino con tono conciliador:
"Jefe, Daoyou Ming obró de buena fe; nadie esperaba que un peleador insignificante del Músculo de Serpiente fuera capaz de quebrar a Changsan".
Mano del Rayo Púrpura frunció el ceño:
"Ese tal Li Xiuwen... ¿de dónde salió? Jamás había escuchado su nombre".
Daoyou Ming explicó:
"Lleva seis meses entrenando en Sihai y alcanzó el Segundo Paso inflando su vitalidad con píldoras de pescado. Lo peligroso no es su físico: posee una perspicacia superior a la de muchos prodigios, dominando técnicas letales con las que abatió a Piernas Largas Siete y despedazó a Changsan".
Mano del Rayo Púrpura advirtió con gravedad:
"Un problema serio: si ese muchacho sigue creciendo, se convertirá en una Sandalia de Paja tan temible como tú".
Pequeña Loto Fénix se humedeció los labios escarlatas con una sonrisa siniestra:
"¿Qué disponemos? ¿Lo eliminamos?".
El Viejo Leigong sacudió la cabeza:
"Hacerlo en este momento señalaría directamente a Leigong; si la división central interviene, rodarán cabezas".
Daoyou Ming meditó unos segundos y sentenció con voz gélida:
"Dejemos que las aguas se calmen... luego tomaremos un cuchillo prestado para segar su vida".
"¿Te refieres al Pabellón de los Niños? Ya fallaron estrepitosamente al intentar cazar a Pequeña Corneta", recordó el líder.
Mano del Rayo Púrpura intervino:
"Aparte de ellos, nadie más se atrevería a aceptar el encargo; lo primordial es que nuestras propias manos no se manchen de sangre".
Pequeña Loto Fénix asintió:
"Trato hecho. Si Heshengtu suma a su propio Daoyou Ming, por debajo de los Palos Rojos perderemos el control del distrito".
El Viejo Leigong suspiró:
"Ciertamente: la Duodécima Señora sigue conservando su filo intacto, y sumarle a ese Li Xiuwen nos complicará las cosas".
Una sonrisa despiadada asomó a las comisuras de Daoyou Ming.
Gracias a los informes confidenciales facilitados por He Sheng, sabía que el mes próximo se presentaría una oportunidad de oro: si las piezas encajaban, liquidaría a Pequeña Corneta y a Li Xiuwen de un solo golpe... ¡y se adjudicaría el desmantelamiento del bastión de Tianyi para reclamar el mérito supremo ante la división central!
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• Novela: ¡Camino Marcial! (武道!)
• Título en inglés: Martial Dao!
• Autor: Tian Li (田隶)
• Traductor: Inmensurable
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¡Camino Marcial! (Novela)
Capítulo 99
¡Camino Marcial! (Novela) Capítulo 98
Estás leyendo el capítulo 98 de ¡Camino Marcial! (Novela), un novela. Ciudades amuralladas, fumaderos de opio, distritos rojos, casinos, tríadas, grandes detectives... Li Xiuwen transmigró a Xianghai, bajo el dominio del gobierno colonial. En este mundo, aún permanecen los vestigios del… Este capítulo tiene publicado el 9 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Camino Marcial! (Novela) tiene 107 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.