arrow_back

Leer ¡Camino Marcial! (Novela) Capítulo 93 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Frente a las puertas del gimnasio, Pequeña Corneta permanecía con los brazos cruzados sobre el pecho, barriendo los alrededores con la mirada. A su lado aguardaba Buda Cabeza de León con expresión pétrea. "Hermana Fo, ¿no habías dicho antes que no querías a A-Wen?", preguntó la muchacha. Buda Cabeza de León respondió con voz desapasionada: "En aquel momento ignoraba que su perspicacia fuera tan sobresaliente; fue falta de visión por mi parte". "Menos mal que lo reconoces", soltó la joven. La mujer le acarició la coronilla rubia y añadió: "Quédate tranquila: que A-Wen sirva como Sandalia de Paja en Heshengtu y que sea tu protector privado son dos asuntos completamente distintos; no pienso interferir". Tras una breve pausa, inquirió: "¿Cómo se te ocurrió tomarlo como protector en su día? En aquel entonces apenas era un practicante corriente de la Membrana Negra". Pequeña Corneta sonrió de oreja a oreja: "Porque tengo buen ojo: ¡desde el primer día supe que A-Wen era un talento de florecimiento tardío!". Li Xiuwen cruzó el umbral. Al toparse con la imponente silueta afro de Buda Cabeza de León, frenó el paso: "¿Qué trae a la gran jefa por nuestro humilde gimnasio?". La mujer guardó silencio unos segundos antes de sonreír: "Preguntas lo que ya sabes de sobra". Pequeña Corneta intervino de inmediato: "A-Wen, entra a Heshengtu como Sandalia de Paja; a partir de hoy, ¡la Hermana Fo y yo te cubriremos las espaldas!". Li Xiuwen lo tenía previsto: era cuestión de tiempo que Heshengtu llamara a su puerta. Tras meditarlo un instante, preguntó: "¿Podría conocer las condiciones de antemano?". Buda Cabeza de León explicó: "En Heshengtu, el rango de Sandalia de Paja se divide en tres categorías: Sandalia de Paja ordinaria, Zapato de Tela y Palo Rojo en Reserva. Por norma general, los practicantes del Músculo de Serpiente y del Músculo de Pitón común se encuadran como Sandalias de Paja ordinarias. Aquellos veteranos que acumulan grandes méritos en la cúspide de la pitón, o los talentos excepcionales de la talla de Pequeña Corneta, ascienden directamente a Zapato de Tela al pisar el Músculo de Pitón. En teoría, alguien recién llegado al Segundo Paso debería empezar desde el escalón más bajo. Sin embargo, en atención a tu brillante perspicacia, hablé personalmente con el Dragón a la Cabeza para concederte una excepción: entrarás directamente como Zapato de Tela. Tu asignación fija mensual será de tres mil yuanes, a lo que se sumarán los dividendos de los locales bajo tu custodia. Entre unas cosas y otras, rondarás los cinco mil yuanes al mes: el triple de lo que percibe una Sandalia de Paja ordinaria. Y eso es solo el beneficio monetario básico. Al ostentar este rango, obtienes el derecho formal de cumplir misiones para ganar la moneda interna de la organización: el Tongbao de Changle, el recurso más cotizado para los artistas marciales de la ciudadela". Pequeña Corneta acotó sonriendo: "Muchacho guapo, esa es la divisa oficial que circula dentro de todas las bandas bajo la enseña de Changle; con ella puedes canjear tesoros de primer orden en la sede central: la Torre Changle". A Li Xiuwen solo le interesaba un detalle: "En esa Torre Changle... ¿se puede canjear la Gran Medicina de la Inundación del Dragón?". La muchacha asintió con entusiasmo: "Manuales marciales secretos, la Gran Medicina de la Inundación del Dragón, elixires para cruzar los pasos mayores, carne de bestias exóticas y peces milagrosos... hasta tesoros que ni te imaginas". El pensamiento de Li Xiuwen voló de inmediato hacia la enfermedad de su tío: si en la Torre Changle existían sustancias como el Ganoderma de Carne Misteriosa, ¡no tendría que esperar hasta conseguir un pase a la Academia para curarlo! Juntó ambos puños con reverencia y sentenció: "Agradezco a la Hermana Fo por la consideración; ¡acepto unirme a Heshengtu!". Buda Cabeza de León asintió: "Pequeña Corneta, llévalo a la sede para la ceremonia de investidura". La muchacha pasó un brazo sobre el hombro de Li Xiuwen con total familiaridad y ambos abandonaron el gimnasio entre risas. Caminando con paso cansino a sus espaldas, Buda Cabeza de León no pudo evitar una honda reflexión. Recordaba con nitidez cuando, seis meses atrás, acudió junto al Hermano Faisán a reclutar novatos a Sihai: solo se fijaron en A-Zhen, Da Sha Qiang y Liu Chun, sin prestar la menor atención a Li Xiuwen. Tiempo después, tras el duelo contra Tian'er de Garza Nocturna donde el chico exhibió su agudeza táctica, mandó a Pequeña Corneta a tentarlo con el rango de soldado raso Cuarenta y Nueve; mas el muchacho, encontrándose apenas en la Membrana Púrpura, miró el puesto por encima del hombro y rechazó la oferta. Desde aquel día no volvió a cruzarle por la mente: salvo los prodigios dotados de aptitudes superiores, los combatientes corrientes no merecían que una mujer de su jerarquía perdiera el tiempo. Ella aún era joven y albergaba ambiciones de hollar un plano marcial superior. Sin embargo, jamás previó que aquel descarte derrotaría a Piernas Largas Siete, una de las promesas más aclamadas del Distrito Este. Siendo hijo del viejo Jefe Mo, aquel muchacho combinaba una estructura ósea privilegiada con una perspicacia notable y una consagración absoluta al combate en la cúspide de la serpiente; ni muchos expertos recién llegados al Músculo de Pitón habrían salido airosos frente a él. Que Li Xiuwen lo hubiera doblegado demostraba que, aun mediando la suerte, su poder distaba de ser ordinario. Por esa razón decidió acudir en persona, guardando las formas para atraerlo a sus filas. Poco importaba si en el futuro alcanzaba o no el reino del Tigre y el Elefante: mientras lograra pisar el Músculo de Jiaoji, apoyándose en su maestría técnica tenía opciones reales de transformarse en una Sandalia de Paja invencible, al nivel del mismísimo Daoyou Ming. ... En la bulliciosa Calle Hesheng del Distrito Este. Bajo la mole imponente de un viejo bloque de catorce plantas cubierto de anuncios, Li Xiuwen contemplaba el hervidero humano que desfilaba entre bares, salones de baile y salas de juego clandestinas. Pequeña Corneta sonrió: "A-Wen, es tu primera vez aquí, ¿verdad?". Él asintió en silencio. Como el cuartel general de una de las grandes ramas de Changle, aquel territorio concentraba a una legión de fieras del bajo mundo; nadie en su sano juicio se paseaba por allí sin motivo. Quienes operaban en las bandas distaban de ser almas caritativas. De no haber necesitado la Gran Medicina de la Inundación del Dragón para acelerar su avance hacia el Músculo de Jiaoji, habría preferido ganarse la vida como instructor modesto en cualquier gimnasio antes que mancharse las manos en Heshengtu. En la planta baja del edificio se desplegaba la sala de entrenamiento de los miembros de base, acondicionada también para celebrar las ceremonias oficiales de juramento. A ambos costados se alineaban armeros repletos de armas blancas tradicionales: sables, lanzas, espadas, alabardas, hachas y ganchos. Al fondo presidía un altar solemne presidido por una imponente estatua del Santo Marcial, envuelta en túnicas solemnes y con semblante justiciero. Flanqueando la imagen descansaban dos esculturas doradas: un dragón verde a la izquierda y un tigre blanco a la derecha, postrados ante un pebetero de bronce de tres palmos de altura. Sobre las cenizas bermellón del quemador no ardía incienso: descansaban dos espadas ceremoniales clavadas de punta. Una espada negra con caracteres grabados: ¡Venerable Maestro del Dragón y el Tigre, Exterminador de Demonios!. Una espada blanca con su correspondiente leyenda: ¡Rey Brillante Diamante, Domador de Dragones y Tigres!. Li Xiuwen permanecía arrodillado sobre el suelo, ataviado con un cinto de tela roja, un pañuelo bermellón ceñido a la cabeza y una vara de incienso encendida sostenida entre ambas manos. A su izquierda y a su derecha aguardaban otros dos peleadores en idéntica postura: por la presencia que desprendían, ambos pertenecían al Segundo Paso y compartían la ceremonia de ascenso. Pequeña Corneta aguardaba de pie a un lado con inusual compostura, sin atreverse a mostrar su habitual insolencia en semejante recinto. Frente al altar descansaban tres sillones señoriales. En el centro tomaba asiento un hombre corpulento de tez pálida y sonrisa afable como un buda sonriente: el Viejo Tianliang. A sus costados se apostaban Buda Cabeza de León y el Hermano Faisán: el Dragón a la Cabeza y los dos grandes Palos Rojos de Heshengtu, sentados con porte mayestático. Un anciano de cabellos canos sostenía un tomo encuadernado al estilo antiguo: era el Maestro del Incienso del clan, una figura de rango honorífico equivalente a un Palo Rojo. No obstante, al limitarse exclusivamente a oficiar ritos y registros rituales sin mando militar, su cultivo apenas raspaba el Segundo Paso y su influencia real superaba por poco a la de una Sandalia de Paja veterana. En un estrado lateral se disponían doce sillas ocupadas por los jerarcas inmediatos: Palos Rojos en Reserva y Abanicos de Papel Blanco. Las Sandalias de Paja ordinarias debían permanecer de pie en los márgenes de la sala. El anciano comenzó a recitar con cadencia solemne el origen fundacional de Changle: la hermandad había sido forjada en las postrimerías de la dinastía Daqian por un gran maestro marcial conocido como el Venerable Maestro del Dragón y el Tigre, bajo el nombre original de la Sociedad del Dragón y el Tigre. Su propósito primordial era unificar a los expertos del Jianghu para derrocar a la decadente monarquía y contener las agresiones extranjeras. Con la posterior instauración del Gran Estado de Sheng, la sociedad se disolvió formalmente y una facción de sus miembros emigró a Xianghai, fundando Changle en el corazón de la Ciudad Amurallada bajo el liderazgo de su segundo patriarca: el Rey Brillante Diamante, conocido hoy por todos como el "Señor Ming". De pronto, el anciano clavó la vista en los tres aspirantes postrados en el suelo e interrogó al primero con voz cavernosa: "¡He Sheng! ¡¿Amas a tus hermanos de juramento o a las mujeres?!". A la izquierda de Li Xiuwen, un hombre de mandíbula cuadrada y cejas pobladas respondió con una sonrisa firme: "¡A mis hermanos, por supuesto!". "¡¿Amas a tus hermanos o al oro?!", insistió el anciano. "¡A mis hermanos!", bramó He Sheng. "¡Si un hermano cae en batalla, cuál es tu deber!", inquirió el oficiante. "¡Recoger sus restos! ¡Tratar a sus padres como a los míos propios con devoción filial, y velar por el sustento de su esposa e hijos como si fueran mi propia sangre!", juró el hombre. "¡Conoces los tres grandes tabúes del Jianghu!", apremió el viejo. "¡Seducir a la esposa del hermano, traicionar a la hermandad y conspirar con el enemigo exterior! ¡Si alguna vez quebranto estos mandamientos, que el Santo Marcial en las alturas me fulmine con el castigo del cielo y de la tierra!", sentenció He Sheng con la voz encendida. A continuación, el Maestro del Incienso sometió a Li Xiuwen a un interrogatorio idéntico. Habiendo repasado las respuestas protocolarias de antemano, el muchacho respondió con natural soltura sin titubear un ápice. En el fondo, aquellos juramentos solo buscaban garantizar la lealtad básica de los integrantes: mientras no mediara la traición abierta, nadie pedía cuentas imposibles. Y para los verdaderos colosos del mundo marcial, tales formalismos carecían de peso vinculante. A la derecha de Li Xiuwen aguardaba Jia Ren, un individuo de nariz aguileña y cejas finas. Concluido el interrogatorio de los tres, el anciano los guió ante la imagen del Santo Marcial para sellar los tradicionales Doce Votos de Sangre. Semejantes códigos morales ataban a los hombres de honor, pero resultaban papel mojado frente a traidores y topos: en cada banda clandestina pululaban infiltrados de organizaciones rivales viviendo a cuerpo de rey sin que los rayos divinos hicieran mella en sus carnes. Consumado el rito, el Viejo Tianliang tomó de manos del anciano tres pares de calzado confeccionados artesanalmente: dos pares de zapatos de tela y un par de sandalias de paja. Le entregó las sandalias a Jia Ren sonriendo con afabilidad: "Calzando estas sandalias te consagras como hermano de Heshengtu; si tu hogar sufre calamidades en el futuro, ¡la hermandad entera cerrará filas para respaldarte!". "¡Agradezco al líder!", exclamó Jia Ren visiblemente conmovido, calzándose las sandalias en el acto. Acto seguido, el patriarca extendió un par de zapatos de tela hacia Li Xiuwen con una sonrisa amplia: "Tiempo atrás nuestros ojos no supieron apreciar tu valía y te dispensamos un trato deslucido; calzando estos zapatos, pasas a formar parte de nuestra propia familia". Li Xiuwen tomó el calzado y se lo colocó en los pies: "¡Muchas gracias al líder!". A su lado, el entrecejo de He Sheng se frunció en un espasmo casi imperceptible. No esperaba que aquel jovencito, cuya presencia apenas denotaba la fase tardía del Músculo de Serpiente, recibiera el rango de Zapato de Tela directamente. Él llevaba una década dejándose la piel en Heshengtu, escalando paso a paso desde el Paso de la Membrana hasta alcanzar la cúspide del Músculo de Pitón para ganarse ese estatus: ¿en qué demonios pensaba el Viejo Tianliang? ¿Acaso posee aptitudes superiores?... ¿O guarda parentesco de sangre con alguno de los Palos Rojos? Incapaz de comprender la decisión, He Sheng tomó su par de zapatos de tela y se inclinó hasta tocar el suelo con la frente: "¡Agradezco al líder! ¡No tengo con qué pagar semejante honor, salvo entregar mi sangre entera al servicio de Heshengtu!". El Viejo Tianliang dictaminó: "Buda Cabeza de León, acompaña a los tres a recorrer las instalaciones para que se familiaricen con la casa; luego llévalos a la sede central a tramitar sus placas de registro oficial". La mujer asintió: "Entendido; déjamelo a mí". En cuanto los tres recién ascendidos abandonaron la sala, los jerarcas de Heshengtu rompieron el silencio en un murmullo de protestas contenidas. Un veterano maestro del Músculo de Jiaoji alzó la voz: "Líder, ese tal Li Xiuwen arrastra aptitudes de sirviente; por mucha perspicacia que posea, otorgarle el rango de Zapato de Tela nada más entrar generará resentimiento interno: no se puede premiar con semejante desequilibrio". Otros respaldaron la queja al instante: "Tiene razón: el Zapato de Tela ostenta un peso enorme dentro de la jerarquía; habitualmente se reserva a expertos de la pitón con méritos de guerra acumulados". "A mi juicio ha sido una medida precipitada: convendría haberlo probado primero como Sandalia de Paja ordinaria para calibrar su lealtad antes de otorgarle honores". El Viejo Tianliang soltó una carcajada tranquila: "Haber doblegado a Piernas Largas Siete es mérito de sobra... Si más adelante no da la talla, bastará con retirarle el nombramiento". Siendo sincero consigo mismo, el propio líder sentía que los acontecimientos le habían enmendado la plana. Cuando vio a Li Xiuwen por primera vez en la residencia de los Mo lo tomó por un simple peleador inflado a fármacos, vistoso pero frágil; mas el desenlace del desafío contra Garza Nocturna lo había dejado boquiabierto: que un novato de la serpiente derribara limpiamente a un prodigio asentado en la cima de ese mismo reino era una proeza incontestable. Por eso, cuando Buda Cabeza de León planteó el ascenso, no titubeó en dar el visto bueno: si la apuesta salía redonda, Heshengtu sumaría a su propio Daoyou Ming a las filas. Alcanzar o no el reino del Tigre y el Elefante le tenía sin cuidado: en los choques territoriales entre bandas, los colosos de ese rango rara vez bajaban al barro; la verdadera vanguardia que conquistaba calles eran las Sandalias de Paja invencibles. Con una perspicacia afilada y técnicas devastadoras, bastaba y sobraba. Varios veteranos continuaron mascullando descontento por ver a un recién llegado equipararse a sus posiciones de un plumazo; mas con la decisión avalada por los tres Palos Rojos, no les quedaba más remedio que tragarse la frustración. ... Distrito Central. Nueve imponentes bloques de estilo tradicional se alzaban entrelazados mediante pasarelas aéreas cubiertas: la sede central de Changle, el núcleo administrativo que gobernaba las cuatro grandes divisiones territoriales y todas las bandas amparadas bajo su enseña. Buda Cabeza de León guió a los tres novatos hasta el departamento del Abanico de Papel Blanco para tramitar sus placas identificativas y se retiró de inmediato. Li Xiuwen contempló la tablilla de madera pulida que descansaba en su palma; sobre ella se leía su nombre trazado en tinta bermellón junto a su asignación orgánica: «Heshengtu, Zapato de Tela: Li Xiuwen». Extrajo del bolsillo cinco monedas doradas de diseño tradicional con el centro cuadrado, en cuyo anverso rezaba la inscripción: «Tongbao de Changle». Era la dotación de bienvenida: un Zapato de Tela recibía cinco piezas, una Sandalia de Paja dos, y un soldado raso apenas una. "Hermano Li, me llamo He Sheng; ¿te apetece dar una vuelta por la Torre Changle? Siendo nuevo por aquí, imagino que aún no la conoces", propuso el hombre de mandíbula cuadrada con una sonrisa afable. "Me parece magnífico; tenía pensado visitarla", aceptó Li Xiuwen. Jia Ren se sumó de inmediato: "Hermano Sheng, yo también me apunto". Mientras caminaban, Jia Ren comentó admirado: "Hermano Wen, menuda fiera estás hecho: tumbar a Piernas Largas Siete no está al alcance de cualquiera". Li Xiuwen respondió con modestia: "Fue pura fortuna". He Sheng rio entre dientes: "La suerte también cuenta como parte de la fuerza; el Viejo Tianliang debió de ver que traes buena estrella y por eso te otorgó el Zapato de Tela, para usarte de amuleto del clan". El tono sonaba a broma distendida, pero Li Xiuwen captó al vuelo una innegable estela de resentimiento. Era comprensible: sin haber servido un solo día en Heshengtu, aquel nombramiento directo lo colocaba al mismo nivel jerárquico que Pequeña Corneta y que veteranos de la cúspide de la pitón como He Sheng; las envidias internas eran inevitables. Llegaron frente a uno de los edificios del complejo, sobre cuyo dintel colgaba un letrero que rezaba: «Torre Changle». Junto al umbral descansaban dos ancianos con las piernas cruzadas tomando té y charlando plácidamente: uno vestía túnica negra y lucía una cabellera blanca como la nieve; el otro vestía de blanco impoluto y presentaba una tez oscura y curtida. "¿De qué cuadrilla vienen?", preguntó el viejo de pelo blanco abriendo los párpados con desgana. Los tres presentaron sus tablillas identificativas. El anciano examinó los sellos y dictaminó con voz monótona: "Los miembros de base solo tienen permitido recorrer la primera planta. Las Sandalias de Paja ordinarias pueden subir a la segunda planta; los Zapatos de Tela y Palos Rojos en Reserva tienen acceso a la tercera planta. De la cuarta en adelante, el paso queda reservado en exclusiva para los Palos Rojos consolidados". Los tres asintieron con reverencia y cruzaron el umbral bajo la mirada penetrante de los guardianes. Una vez en el interior, He Sheng dejó escapar un suspiro de alivio y susurró: "Esos dos son los patriarcas fundacionales de la sede central, conocidos como los Dos Ancianos Blanco y Negro. Incluso los líderes de las cuatro grandes divisiones deben inclinarse con respeto al verlos: gozan de un estatus reverencial dentro de Changle. Se cuenta que hace varias décadas ya eran maestros consumados que habían pisado el reino superior...". \----- • Novela: ¡Camino Marcial! (武道!) • Título en inglés: Martial Dao! • Autor: Tian Li (田隶) • Traductor: Inmensurable ☯️ ¡Compañero(a) daoísta, deja tu reacción y comentario para ayudar a acelerar el cultivo de los próximos capítulos! ¡Tu apoyo es nuestra energía espiritual! ¡Que tu Gran Dao prospere! 🙏
¡Camino Marcial! (Novela)

Continúa leyendo

¡Camino Marcial! (Novela)

Capítulo 94

Siguiente Capítulo ›

¡Camino Marcial! (Novela) Capítulo 93

Estás leyendo el capítulo 93 de ¡Camino Marcial! (Novela), un novela. Ciudades amuralladas, fumaderos de opio, distritos rojos, casinos, tríadas, grandes detectives... Li Xiuwen transmigró a Xianghai, bajo el dominio del gobierno colonial. En este mundo, aún permanecen los vestigios del… Este capítulo tiene publicado el 9 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Camino Marcial! (Novela) tiene 107 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.