Leer ¡Camino Marcial! (Novela) Capítulo 92 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
En los canales subterráneos del Ilusorio Reino de la Suprema Vacuidad.
Li Xiuwen dirigió la mirada hacia el quemador de incienso en su mente; al experimentar la extraordinaria ligereza que invadía sus extremidades, una viva satisfacción iluminó su rostro.
\[Luz Flotante de las Mil Olas: Gran Logro (1%)\]
Tras cinco meses de incansable dedicación, su técnica de movimiento alcanzaba por fin la madurez consumada del Gran Logro, restando únicamente la meta final de la Perfección.
La Luz Flotante de las Mil Olas era un juego de pies de nivel avanzado cuya dificultad emparejaba a la de «Mar Roto». Entre los veteranos consolidados del segundo piso, figuras como Chen Jia o Long'er aún estaban lejos de rozar este estrato; de los discípulos habituales, solo Ao Jiu y Lu Yu lo habían alcanzado. Y en cuanto a dominarlo en la Perfección, calculaba que únicamente Ao Jiu lo había conseguido.
Abandonó los túneles virtuales y contempló los rascacielos herrumbrosos de la ciudadela. Dio un salto suave hacia el vacío.
Una corriente de fuerza ingrávida brotó desde sus plantas. Coordinando pies y manos con pasmosa fluidez, se afianzó a un letrero de neón tambaleante y trepó hasta la segunda planta. A partir de allí, emulando a un macaco ágil de las montañas, se desplazó veloz entre tuberías ruinosas y cables de tender ropa, saltando de fachada en fachada.
Aunque distaba de los brincos titánicos de un héroe de cómic, para la angosta arquitectura de la Ciudad Amurallada le sobraba para correr por las cornisas, franquear muros y deslizarse por cualquier rincón con total soltura. Tenía la certeza de que incluso un experto del Músculo de Jiaoji, de no contar con un juego de pies refinado, las pasaría canutas para darle caza.
Frente a un coloso del Tigre y el Elefante, desde luego, la fuerza bruta pura terminaría quebrando su agilidad; pero por debajo de esa cumbre, su margen de escape era amplísimo.
Acudió virtualmente al Gimnasio Garza Nocturna para cruzar golpes contra Piernas Largas Siete. Esta vez evitó atacar: se limitó exclusivamente a esquivar. El muchacho descargó docenas de puñetazos de los cuales apenas un par rozaron sus ropas.
Tras el desafío oficial, Piernas Largas Siete había dado el salto al Músculo de Pitón, pues había frenado su avance deliberadamente solo para competir en la categoría de serpiente. En cultivo base ambos estaban a la par; la diferencia residía enteramente en el desplazamiento: en agilidad pura, Li Xiuwen le sacaba una ventaja abismal. Sin darse cuenta, aquel mocoso arrogante había dejado de ser un obstáculo.
Buscó entonces la proyección de Lu Yu: ella sí ofrecía un desafío exigente. Nada más iniciar el choque, la joven desplegó sus elásticas e incesantes Manos de Hilos Enredados de las Mil Ilusiones.
Tras perseguirse mediante esquivas, Li Xiuwen quiso calibrar la contundencia real de su compañera y chocó una palma de frente a plena potencia.
Una fuerza demoledora se transmitió a través del impacto; Li Xiuwen retrocedió a trompicones varios pasos hasta estamparse contra el muro, escupiendo un hilo de sangre.
Este golpe no pertenece al Músculo de Pitón... Esta mujer ha pisado en secreto el Músculo de Jiaoji. Menuda víbora astuta: avanzó de reino y no soltó una sola palabra.
Aun así, no sintió una alarma excesiva: aún disponía de cinco meses por delante. En cuanto él mismo alcanzara el Músculo de Jiaoji y equilibrara los reinos, incluso si Lu Yu consolidaba la cima de esa fase, apoyándose en la Técnica de la Armadura Atada y su repertorio marcial tendría recursos de sobra para imponerse. Salvo que ella lograra el salto mayúsculo al reino del Tigre y el Elefante, sus opciones de disputar la plaza de recomendación se mantenían intactas.
Y siendo Lu Yu una practicante dotada apenas de aptitudes intermedias, su probabilidad ante el Tercer Paso no pasaba del treinta por ciento: sin prepararse durante un año o dos, intentar el cruce rozaba el suicidio.
Saliendo de la escuela, Li Xiuwen contempló a lo lejos las imponentes plataformas de la Gran Arena de Kowloon y meditó:
"Habiendo pisado el Músculo de Pitón, todavía no he medido mis fuerzas en el cuadrilátero virtual para ver hasta dónde puedo llegar; es momento de comprobarlo".
Se dirigió de inmediato a la Primera Arena del plano ilusorio.
Con su poder en el Segundo Paso, el descenso de categoría fue un paseo militar: barrió a los contendientes de un solo golpe por cabeza hasta plantarse en la Segunda Arena.
En la primera tarima se midió contra un experto del Músculo de Serpiente de nivel parejo al de Zajiú, despachándolo en un puñado de asaltos.
En la segunda tarima el desenlace fue idéntico.
En la tercera tarima comenzó a notar resistencia: el adversario era un veterano de la Escuela de la Grulla Blanca en la cúspide de la serpiente, con el ímpetu marcial despierto y una técnica avanzada bien asentada. Le costó diez movimientos derribarlo.
En la cuarta tarima aguardaba un rival del Músculo de Pitón: un fornido hombre calvo de hombros anchísimos que practicaba el Boxeo de los Nueve Pliegues de la Escuela del Alambre de Hierro, una de las cuatro grandes academias ilustres.
Aquel linaje basaba todo su arsenal en golpes de puño combinados con pesados aros de acero ensartados en los antebrazos. Con cada arremetida, los aros colisionaban transfiriendo inercia acumulada, multiplicando el impacto de forma demoledora.
Al chocar de frente, la Palma de Voltear la Arena de Li Xiuwen se vio en desventaja por primera vez.
Con razón llaman al Alambre de Hierro la disciplina más implacable de la ciudadela: en la práctica combaten a puño limpio con el beneficio añadido de armas contundentes.
Viendo que el intercambio frontal no era viable, Li Xiuwen mutó su planteamiento al instante: sacando partido de su agilidad superior, planteó una batalla de desgaste. Aquella potencia destructiva exigía una carga física considerable: llevar diez kilos de acero en cada brazo pasaba factura. Tras rebasar los cien asaltos, el gigante calvo comenzó a jadear sofocado, perdiendo el compás.
Li Xiuwen cazó el descuido y descargó la Muerte de Sombras: estelas de piernas superpuestas detonaron en el aire, levantando una ráfaga blanquecina.
¡Bum!
El calvo escupió sangre con los huesos fracturados, saliendo despedido fuera de la tarima.
¡Cuarta tarima superada!
"¡A la siguiente!".
Subió a la quinta tarima.
Frente a él aguardaba un hombre corpulento de cabello rapado y complexión semejante a un arhat budista, con las palmas unidas en solemne quietud. De pronto, el coloso rompió la postura: emulando a un imponente buda dorado, una marea de puños dorados cubrió el firmamento abatiéndose sobre él.
La técnica avanzada de la Escuela de la Veneración a Buda: el Boxeo de Arhat... Con semejante despliegue debe de rozar el Gran Logro.
A cada peldaño la dificultad se dispara; los guardianes pertenecen sin excepción a las cuatro grandes escuelas ilustres.
El linaje budista gozaba de un aliento inagotable y el monje recorría ya la mitad del camino del Músculo de Pitón, superando holgadamente el cultivo de Li Xiuwen. El choque se prolongó más allá de los quinientos intercambios, alternando palmas y patadas en una pugna encarnizada.
En medio del fragor del combate, una chispa de inspiración cruzó por la mente de Li Xiuwen respecto a los secretos de «Mar Roto»:
Si aplicara la dualidad de dureza y flexibilidad de la Palma de Voltear la Arena a los filos de pierna de Mar Roto... ¿sería factible combinar ambos principios?
Tomó al fornido peleador como conejillo de indias y comenzó a probar combinaciones sobre la marcha. Hasta que, en un instante preciso, descargó una patada en apariencia blanda e inofensiva contra la cintura de su rival.
"¡Estalla!", murmuró Li Xiuwen.
La carne del adversario detonó violentamente hacia el interior: su figura salió despedida hacia atrás como un globo desinflado que pierde el aire.
Una sonrisa de genuino asombro iluminó el rostro de Li Xiuwen:
"¡Funciona! Esto bien califica como una epifanía marcial: ¿acabo de optimizar los principios de Mar Roto?".
Un discernimiento elevado permitía romper moldes con naturalidad. Mientras que para un practicante ordinario asimilar una disciplina de pierna paso a paso ya representaba una tortura, él había sido capaz de fusionar la esencia de su arte de palma dentro de los latigazos de pierna en pleno combate.
Esta técnica de pierna rígido-flexible, utilizada por sorpresa, servirá de maravilla para vencer a rivales superiores.
Avanzó hacia la sexta tarima.
Su oponente era una mujer enjuta de baja estatura que lucía una larga trenza a la espalda. Sus pupilas destilaban ferocidad homicida; a sus espaldas emergía la vaga estampa de una tigresa despiadada descendiendo de la montaña con ojos sedientos de sangre.
Músculo de Pitón en la cúspide... el linaje del Tigre Negro. Sumando la Grulla Blanca previa, aquí descansan las dos vertientes de la Escuela Tigre y Grulla.
Li Xiuwen acortó la distancia desatando un latigazo cortante hacia las costillas de la peleadora. La mujer permaneció firme como un dique de contención: cruzando ambos antebrazos frenó el impacto demoledor a cuerpo limpio, cediendo apenas medio paso atrás.
Al segundo siguiente, con la velocidad del rayo, sus dedos se arquearon como garras de felino aprisionando la rodilla de Li Xiuwen; de un salto ágil descargó un rodillazo fulminante en su bajo vientre. Una fuerza devastadora atravesó la piel para detonar en sus entrañas.
Golpear la montaña para estremecer al tigre... idéntico principio a mi fuerza rígido-flexible.
Li Xiuwen bajó la vista: la carne de su abdomen vibró en ondas concéntricas y, a través de la visión interior, vio sus órganos desplazados y fracturados. La simulación era tan hiperrealista que el dolor estuvo a punto de quebrar su consciencia. Salió despedido diez pasos por los aires, afianzando los talones al borde de la tarima gracias a su técnica de movimiento.
La mujer tampoco salió ilesa: el estallido interno le tiñó las mejillas de rojo, haciéndole toser un hilo de sangre.
Con razón dicen que la sexta tarima es el gran filtro: solo los mejores entre la cúspide de la pitón y los maestros del Músculo de Jiaoji logran franquearla.
Su Boxeo del Tigre Feroz está en el Gran Logro... ¡una técnica de exterminio temible que rivaliza con Mar Roto y goza de mayor renombre en la ciudadela!
Negándose a ceder, Li Xiuwen aprovechó su condición inmortal dentro de la ilusión para forzar varios cruces más. Apoyado en su juego de pies en el Gran Logro y su recién descubierta patada combinada aguantó veinte asaltos antes de caer derrotado fuera del cuadrilátero.
La mujer dominaba el Salto del Tigre en el Gran Logro, equiparándolo en movilidad, y su experiencia como guardiana de la arena era abrumadora. Cultivo, técnica y lectura de combate: por primera vez se topaba con un adversario que lo superaba en todas las líneas.
Esa mujer de la trenza es un jefe formidable; si logro superarla, combinando la Armadura Atada y mi patada combinada, en el mundo real tendré cartas de sobra para liquidar a un Músculo de Jiaoji recién iniciado.
Dio por concluida la sesión de la arena. Apenas comenzando el Músculo de Pitón y haber alcanzado la sexta tarima era una marca que nadie creería de contarla en voz alta.
Según sus datos, entre los pupilos del segundo piso de Sihai, Long'er descansaba en la segunda tarima, Chen Jia en la tercera y Ao Jiu en la novena. En cuanto a Lu Yu, poseyendo el Músculo de Jiaoji, debía de rondar al menos la séptima tarima.
El gran fruto de esta incursión había sido, sin duda, aquella epifanía para transformar su técnica de golpeo.
...
En el Gimnasio de Artes Marciales Sihai.
Li Xiuwen subió al segundo piso; Lu Yu charlaba con Long'er junto al ventanal.
"Hermana, ¿cuándo das el salto al Músculo de Jiaoji? En cuanto lo logres, esa plaza de recomendación será tuya sin discusión", comentó Long'er mirando de reojo a Li Xiuwen con una sonrisa de suficiencia.
Lu Yu suspiró con fingida modestia:
"Es complicado; el Músculo de Jiaoji es una barrera mayor: con mis cimientos actuales apenas rondo un setenta por ciento de éxito, tendré que prepararme unos meses más".
Li Xiuwen comenzó a estirar con rostro impasible. Lu Yu se acercó sonriendo:
"Hermano A-Wen, hoy me gustaría añadir tiempo extra a la práctica".
"Por supuesto", asintió él.
Aquellas dos interpretaban una comedia impecable para adormecer a los rivales y hacerles creer que Lu Yu no representaba una amenaza inmediata. Por desgracia para ellas, Li Xiuwen conocía hasta la marca de nacimiento que la muchacha tenía sobre el pecho izquierdo, descubierta por puro accidente al rasgarle la ropa en sus combates virtuales. Decidió seguirles el juego fingiendo ignorancia para que bajaran la guardia.
Al concluir la sesión y cobrar el extra acordado, Lu Yu preguntó con curiosidad:
"A-Wen, con tus recursos, si fueras a las Grandes Arenas alcanzarías sin duda la Segunda Arena; ¿no te animas a probar suerte?".
Li Xiuwen rio con timidez:
"Ni hablar; lo de Piernas Largas Siete fue pura chiripa: los guardianes de las arenas me superan por mucho en experiencia; no tendría opciones". Y devolvió la pregunta: "¿Por qué no va usted, hermana Lu?".
Lu Yu sonrió con pesar:
"Calculo que a lo sumo llegaría a la sexta tarima; prefiero esperar para cruzar directo a la Tercera Arena y dar la campanada en su momento".
Li Xiuwen rio de buena gana:
"Pienso exactamente lo mismo".
Esta mujer no deja de actuar; es más teatrera que yo, pensó divertido.
...
En el despacho privado de la planta baja.
Huang Sihai abrió los ojos con genuino pasmo:
"¿Tu técnica de movimiento alcanzó el Gran Logro?".
Cinco meses... semejante velocidad casi igualaba el ritmo arrollador de los Tres Prodigios en sus mejores días. ¿Cuánto potencial ocultaba aquel muchacho en sus adentros? A veces sentía que sobre la cabeza de Li Xiuwen brillaba un contador constante de perspicacia, semejante a las máquinas recreativas que traían los extranjeros.
Li Xiuwen sonrió entre dientes:
"Le ruego al maestro que me guarde el secreto".
Huang Sihai soltó una carcajada complacida:
"Ustedes no me dan descanso: todos guardándose cartas bajo la manga".
Días atrás había descubierto que Lu Yu también había pisado en secreto el Músculo de Jiaoji sin molestarse en comunicárselo a su propio maestro. El anciano tenía sus principios claros: en aquel segundo piso, los únicos discípulos en quienes podía depositar su confianza eran A-Wen y Ao Jiu. Ao Jiu era terco pero transparente; y A-Wen, aun teniendo motivos para ocultar sus progresos hacia afuera, siempre acudía a revelárselos a él, demostrando una lealtad recíproca.
Huang Sihai prosiguió con tono solemne:
"Sigue por esa senda: si logras llevar la Luz Flotante de las Mil Olas a la Perfección, despertarás la técnica secreta de nuestra escuela".
Li Xiuwen preguntó con expectación:
"¿De qué se trata, maestro?".
Huang Sihai dio un salto sutil y se posó sobre la mecha encendida de una vela de cera sin que esta sufriera la menor deformación:
"Convertir lo pesado en liviano, volviéndose sutil como una pluma: el secreto de nuestra escuela... ¡la Fuerza de Montar las Olas!".
El pecho de Li Xiuwen se agitó de asombro:
"¿Tanto poder encierra? ¿Saltar dos pisos de altura no sería problema?".
Huang Sihai rio:
"Por supuesto. Dicho de otro modo: si algún día superas el Tigre y el Elefante para hollar el plano superior, podrás valerte de esa fuerza para cruzar el estrecho marítimo corriendo sobre las aguas hasta el Estado de Sheng".
El estrecho entre ambas costas medía varios cientos de kilómetros.
"¿Correr cientos de kilómetros sobre el mar sin descanso?", soltó Li Xiuwen boquiabierto.
Huang Sihai matizó con un suspiro:
"Tampoco exageres: incluso un monstruo de alcurnia como Ye Nantian necesita apoyarse en una caña de junco para cruzar las aguas; ¿cómo ibas a hacerlo tú a pelo? Me refiero a que, apoyándote en cualquier madero flotante para recuperar el aliento y valiéndote de la resistencia física de nuestra escuela, podrías alcanzar la otra orilla sin depender de barcos comerciales".
"Entendido... la Fuerza de Montar las Olas", murmuró Li Xiuwen con profunda fascinación.
Al margen de cruzar o no el océano, dominar esa sutileza le permitiría moverse por la ciudadela como por el patio de su casa: los colosos del Tigre y el Elefante que carecieran de un juego de pies sobresaliente serían incapaces de echarle el guante.
Tras despedir a su pupilo, Huang Sihai apretó el puño con entusiasmo:
"¡Excelente, sencillamente excelente!".
Si A-Wen lograba perfeccionar la Luz Flotante de las Mil Olas antes del certamen, apoyado en la Fuerza de Montar las Olas tendría opciones reales de vencer a rivales superiores en cultivo mediante pura superioridad táctica. Aun si no lograba una plaza en la Academia, atraería la mirada de los grandes señores de la urbe, asegurándose un porvenir brillante.
Y si además completaba «Mar Roto» y consolidaba la cima del Músculo de Jiaoji... ¡abrirse paso hacia la Academia dejaría de ser un sueño imposible!
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• Novela: ¡Camino Marcial! (武道!)
• Título en inglés: Martial Dao!
• Autor: Tian Li (田隶)
• Traductor: Inmensurable
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¡Camino Marcial! (Novela)
Capítulo 93
¡Camino Marcial! (Novela) Capítulo 92
Estás leyendo el capítulo 92 de ¡Camino Marcial! (Novela), un novela. Ciudades amuralladas, fumaderos de opio, distritos rojos, casinos, tríadas, grandes detectives... Li Xiuwen transmigró a Xianghai, bajo el dominio del gobierno colonial. En este mundo, aún permanecen los vestigios del… Este capítulo tiene publicado el 9 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Camino Marcial! (Novela) tiene 107 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.