arrow_back

Leer ¡Camino Marcial! (Novela) Capítulo 9 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Huang Sihai asintió levemente con la cabeza, pareciendo bastante satisfecho con el desempeño de Li Xiuwen. Li Xiuwen apenas llevaba un día de entrenamiento y ya era capaz de percibir el dolor punzante en los puntos de acupuntura del ciclo celeste; existían esperanzas de que lograra cruzar el umbral de la iniciación en menos de medio mes. No se comparaba con Ah Chun, quien había alcanzado la iniciación en apenas tres días, pero superaba por mucho a Liu Da, quien se había unido como discípulo un mes atrás. A decir verdad, a juzgar por el examen al palpar sus huesos, la estructura ósea de Li Xiuwen no era mucho mejor que la de Liu Da. En cambio, la constitución de Ah Chun rozaba la categoría de aptitud superior. Solo cabía suponer que la estructura ósea interna de este muchacho tal vez no estuviera del todo mal. "Una lástima que empezara a aprender artes marciales tan tarde; de haber venido antes, quién sabe si habría podido desafiar al destino y cambiar su suerte", pensó el viejo Huang para sus adentros. Tras una jornada entera de entrenamiento, Li Xiuwen llegó a su límite, exhausto y con las piernas temblorosas y débiles. "Es suficiente, el cultivo por hoy termina aquí", anunció Huang Sihai. "Uf...", Li Xiuwen se desplomó pesadamente en el suelo con un golpe sordo. Con razón tanta gente, aun teniendo dinero, no se molestaba en aprender artes marciales. ¡Era un auténtico martirio! Si uno tenía dinero, buscar la manera de conseguir un arma de fuego o contratar a un practicante marcial como guardaespaldas resultaba mil veces más rentable que entrenar por su cuenta. Huang Sihai añadió: "El día que tus brazos adquieran un tenue brillo azulado, tus tendones y venas parezcan gruesas boas y tu membrana dérmica sea tan dura como el cuero de buey, de modo que los golpes de la gente ordinaria no te causen dolor, se considerará que has alcanzado la iniciación. A partir de entonces ya no te daré instrucciones personalmente; entrenarás por tu cuenta junto a los demás, compartiendo experiencias y reflexiones. El maestro te guía hasta cruzar el umbral, pero el cultivo depende de cada uno". Dicho esto, Huang Sihai dio por concluida la clase. Tumbado en el suelo, Li Xiuwen recordó que el hermano Ji encajaba a la perfección con la descripción del maestro Huang sobre "brazos con un tenue brillo azulado". Visto desde su perspectiva actual, aquello tampoco era tan formidable; apenas se trataba del nivel de iniciación. ... La noche era oscura como la tinta. Cuando las luces de las incontables viviendas iluminaban la Ciudad Amurallada, una voz resonó en la entrada: "Maestro Huang". Un joven de cabello corto y alrededor de un metro ochenta de estatura, vestido con un traje tradicional tangzhuang negro, cruzó el umbral de la escuela con paso firme y porte imponente, con la mirada rebosante de brillo. "¡Jajaja, muchacho Tianhong!", exclamó Huang Sihai con una alegría sincera, saliendo a su encuentro para recibirlo. Los alumnos también mostraron rostros de sorpresa y admiración, apresurándose a saludarlo uno tras otro: "¡Saludos al hermano mayor Xiao!". Li Xiuwen, quien apenas recuperaba las fuerzas, se puso de pie con esfuerzo para recibirlo y preguntó en voz baja: "Hermano Chen, ¿quién es este pez gordo?". El viejo Chen murmuró en voz baja: "Este es Xiao Tianhong, uno de los Tres Prodigios de Sihai. Antes era un discípulo del 'segundo piso'". "¿Segundo piso?". "Acabas de llegar, así que no lo sabes...". Tras escuchar la explicación del viejo Chen, Li Xiuwen comprendió por fin a qué se referían con el "segundo piso". Resultaba que la Escuela Sihai ocupaba el primer y el segundo piso de aquel edificio. Los recién llegados entrenaban todos en el primer piso. Solo quienes conseguían el aprecio y reconocimiento de Huang Sihai obtenían el pase para cultivar en el segundo piso. Entre los discípulos, llamaban en secreto "escuela inferior" al primer piso y "escuela superior" al segundo. Quienes entrenaban en el segundo piso eran la élite de la Escuela Sihai, y andaban todos con la barbilla en alto llenos de arrogancia. "¿Y qué ventajas tiene entrenar en el segundo piso?", preguntó Li Xiuwen. "Entrenar en el segundo piso te permite recibir una mayor instrucción directa de Huang Sihai y además te exonera de las mensualidades. En cuanto a otros beneficios ocultos, ni yo mismo los conozco; los discípulos del segundo piso son sumamente herméticos". Xiao Tianhong parecía ser una persona de trato abierto y franco, sin aires de grandeza; saludó a cada uno con amabilidad y, al notar la presencia de Li Xiuwen, le preguntó con una sonrisa: "¿Eres nuevo?". Li Xiuwen asintió: "Soy Li Xiuwen, apenas ingresé hace dos días. Mis respetos al hermano mayor Xiao". Huang Sihai comentó con una sonrisa: "Ah Wen, tu hermano mayor Xiao ingresó bajo mi tutela hace tres años y hace tiempo que concluyó su aprendizaje formal; en la actualidad cultiva en la Academia. Ni pienses en figuras como el señor Ming o el inspector Lei; si en esta vida logras alcanzar tan solo la mitad de los logros de tu hermano Xiao, será más que suficiente para honrar a tus ancestros". Li Xiuwen juntó las manos en reverencia y proclamó: "Las hazañas del hermano mayor ya habían llegado a oídos de este hermano menor; ¡mi admiración hacia usted fluye inagotable como las caudalosas aguas de un río torrencial!". Concluir el aprendizaje formal significaba que la destreza del discípulo estaba a la par de la del maestro, y que este ya no tenía nada más que enseñarle. Esto implicaba que a Xiao Tianhong le había tomado menos de tres años recorrer el camino que a Huang Sihai le costó décadas enteras; ¡era verdaderamente formidable! Xiao Tianhong soltó una carcajada sonora, le dio una palmada en el hombro a Li Xiuwen y dijo: "Aunque apenas nos conocemos hoy, tan solo por esa lisonja, ¡este hermano mayor se asegurará de respaldarte en el futuro!". "¡El hermano mayor sí que es un hombre cabal y resuelto!". Xiao Tianhong exclamó con voz potente: "¡Esta noche todos cenaremos en la casa de té! ¡Invito yo, coman hasta reventar! Maestro Huang, ¿le parece bien?". Huang Sihai hizo una pausa y rió entre dientes: "Por supuesto, mientras pagues tú". "¡Jajaja, el maestro Huang sigue siendo el mismo de siempre!". ... Durante la cena, Li Xiuwen se despachó cinco tazones de arroz uno tras otro, devorando guisos y carnes con entusiasmo; la comida gratis siempre sabía mejor. A lo largo del banquete, los discípulos no escatimaron en halagar y adular a Xiao Tianhong: "¡Qué generoso es el hermano Xiao!". Huang Sihai preguntó: "Tianhong, ¿cómo te van las cosas por la Academia?". Xiao Tianhong respondió: "Muy bien, el hermano Beiwang y la hermana Qiuxiang cuidan mucho de mí". "Aquellos que logran entrar a la Academia son los elegidos del cielo. En todos estos años, de nuestra escuela solo ustedes tres prodigios consiguieron ingresar. La competencia allí dentro es feroz; deben apoyarse mutuamente". Li Xiuwen contempló el semblante bondadoso y paternal de Huang Sihai, tan diferente de la actitud displicente que mostraba ante los alumnos del primer piso. 'Tengo que encontrar la manera de subir al segundo piso', se propuso Li Xiuwen con determinación. Solo accediendo al segundo piso recibiría una mayor dotación de recursos, lo que facilitaría su ingreso a la Academia. Conforme avanzaba la velada, Xiao Tianhong se llevó a Huang Sihai aparte para conversar en privado. Los demás alumnos terminaron de cenar y, tras despedirse, se fueron marchando. En el viejo edificio solo quedaron Xiao Tianhong y Huang Sihai, maestro y discípulo. "Muchacho Tianhong, ¿viniste esta vez porque ya cruzaste las Tres Barreras?". "Las crucé". "Cruzar las Tres Barreras a los dieciséis años... ¡superas con creces a estos viejos huesos míos! ¡Tienes auténticas posibilidades de afianzar la cúspide antes de que tu qi y tu sangre comiencen a declinar!". Huang Sihai suspiró embargado por la emoción, incapaz de disimular el orgullo y la satisfacción que brillaban en sus ojos. "Maestro Huang, ¿cómo le ha ido a usted últimamente? Después de franquear las Tres Barreras, el cultivo se vuelve verdaderamente arduo", suspiró Xiao Tianhong. Huang Sihai respondió: "Estoy a punto de entrar en la etapa de decadencia. Por ahora, a base de entrenamiento riguroso y tónicos medicinales, aún puedo arañar algún pequeño avance; sin embargo, si alrededor de los cuarenta años todavía no logro afianzar la cúspide, cuando envejezca me resultará difícil incluso mantener mi nivel actual". Xiao Tianhong tomó la mano de Huang Sihai y aseguró: "¡No se rinda, maestro Huang! Cuando logre destacar y triunfar, ¡le conseguiré los mejores tónicos medicinales!". Huang Sihai soltó una carcajada: "Con que tengas esa intención es más que suficiente; si consigues medicinas tan valiosas, será mucho mejor que las consumas tú". "Por cierto, maestro Huang, ¿qué tal el talento de Ah Wen, el que llegó este mes?". "Es muy diligente. Aunque su estructura ósea externa es común y corriente, su estructura ósea interna tal vez sea decente... Por desgracia, ya tiene demasiada edad; será muy difícil". "Entonces parece que quien tiene posibilidades de unirse a nuestro círculo y convertirse en el Cuarto Prodigio es Ah Chun". "La constitución de Ah Chun es sobresaliente, subir al segundo piso es prácticamente un hecho... pero si podrá ingresar a la Academia y erigirse como el Cuarto Prodigio, eso dependerá del destino". ... Calle Longjin, Fábrica de Fideos Chen Ji. Li Xiuwen regresó a casa y se desplomó sobre el camastro para descansar. "¿Por qué vienes cojeando?", le preguntó su tía observándolo con inquietud. "¿Te peleaste con alguien?". "No, hoy empecé formalmente con el entrenamiento y el cuerpo todavía no se acostumbra", respondió Li Xiuwen. "¿Es muy pesado?". "Muchísimo más pesado de lo que imaginaba". "Ah Wen, si no lo soportas, dímelo; no hay necesidad de forzarte". "¡No subestime la voluntad de mi Camino Marcial!". "Muchacho tonto... Apenas es el primer día; en adelante será día tras día, año tras año. Ni un superhombre lo aguantaría". "Mi desempeño en la escuela de artes marciales no está nada mal; tía, debe tener fe en mí". "Bien lo sabía yo: los de nuestra familia Li no somos poca cosa". \----- • Novela: ¡Camino Marcial! (武道!) • Título en inglés: Martial Dao! • Autor: Tian Li (田隶) • Traducción del chino al español: Inmensurable Si encuentras algún error tipográfico o inconsistencia en los términos, déjamelo saber en los comentarios.
¡Camino Marcial! (Novela)

Continúa leyendo

¡Camino Marcial! (Novela)

Capítulo 10

Siguiente Capítulo ›

¡Camino Marcial! (Novela) Capítulo 9

Estás leyendo el capítulo 9 de ¡Camino Marcial! (Novela), un novela. Ciudades amuralladas, fumaderos de opio, distritos rojos, casinos, tríadas, grandes detectives... Li Xiuwen transmigró a Xianghai, bajo el dominio del gobierno colonial. En este mundo, aún permanecen los vestigios del… Este capítulo tiene publicado el 8 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Camino Marcial! (Novela) tiene 107 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.