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Leer ¡Camino Marcial! (Novela) Capítulo 87 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
¡La Academia, siempre la Academia! Tanto las disciplinas marciales superiores como la Gran Medicina de la Inundación del Dragón y las píldoras para cruzar los pasos —los recursos medulares indispensables para el ascenso de todo artista marcial— se concentraban en manos de la Academia. Liu Chun contemplaba a Li Xiuwen, rodeado de elogios como la estrella del banquete; entremezclada con una inevitable envidia, una renovada oleada de motivación encendió su pecho. A-Wen podía gozar de una perspicacia brillante y una fortuna envidiable... pero, las cosas como son: en estructura ósea innata, seguía estando por detrás de él. Mientras entrenara con austeridad implacable y consumiera fármacos con prudencia, ¡algún día no estaría lejos de darle alcance para engrandecer juntos el renombre de la Escuela de la Arena Marina! Al margen de las rencillas pasadas, sobre la mesa los discípulos de ambas escuelas departían con entusiasmo. Grandullón, el hermano mayor del Pabellón de la Garza, se acercó a chocar su copa contra la de Li Xiuwen, sonriendo con franqueza: "Muchacho, aprecio tu temple; ¿te interesaría entrar al Cobertizo Leigong? Si te animas, te presento a mi buen amigo Daoyou Ming: su Qigong Duro es formidable, es la Sandalia de Paja más temida del Distrito Este y puede cubrirte las espaldas". Li Xiuwen declinó con cortesía: "Se lo agradezco, pero de momento no tengo intención de meterme en bandas". ¿Al Cobertizo Leigong con Daoyou Ming? ¿Acaso pretendes que entre con un candil encendido a buscar mierda en una letrina? El salón hervía en risas y brindis cruzados; solo Piernas Largas Siete permanecía en un rincón apartado, devorando los platos en silencio con la mirada ensombrecida. De tanto en tanto miraba de reojo a Li Xiuwen: jamás habría imaginado que llegaría el día en que mordería el polvo ante aquel fósil insolente de meses atrás. Repasó mentalmente el duelo decenas de veces. La conclusión fue implacable: no había cometido ningún error. Peleó a plena potencia... y aun así fue derrotado. Li Xiuwen aparentaba estar acorralado, pero encajaba y neutralizaba cada embate; y el movimiento final no era otro que «Mar Roto», la célebre técnica avanzada de pierna de la Escuela de la Arena Marina, dominada ya en el Logro Menor. Se decía que desde la partida de los Tres Prodigios, casi ningún discípulo había logrado dominarla. La comilona se prolongó durante dos horas enteras. Li Xiuwen comió hasta saciarse; tras saciar el apetito y vaciar las jarras, los comensales comenzaron a dispersarse. Al pedir la cuenta, el Maestro Ye se quedó petrificado: "¡Maldita sea! ¡¿Tres mil yuanes por un solo almuerzo?!". ¡Ese maldito Huang Sihai se había dedicado a pedir exclusivamente los manjares más caros de la carta! Limpiándose la grasa de la comisura de los labios, Huang Sihai le dio una palmada en el hombro al anfitrión: "Agradecemos la hospitalidad... Cuando guste devolvernos la visita, ¡en el Gimnasio Sihai lo esperaremos con las puertas abiertas!". ... Por la noche, en el Gimnasio Garza Nocturna. El Maestro Ye contemplaba a Piernas Largas Siete, que descargaba puñetazos contra el saco con semblante sombrío. Tras meditarlo, se acercó a consolarlo: "Probar la derrota de vez en cuando es saludable. Eres un prodigio y desde que empezaste jamás habías perdido; pero bien sabes que en este mundo siempre habrá alguien con más talento que tú. Si no perdías hoy, tarde o temprano te tocaría caer en el Encuentro de Cruzar el Río o dentro de la propia Academia; es un peaje obligatorio en el camino marcial". "Maestro, lo que no tolero... es que mi primera derrota haya sido precisamente a manos de Li Xiuwen...". Que su historial inmaculado hubiera sido mancillado por aquel sujeto le quemaba las entrañas. "Tampoco mires tan por encima del hombro a Li Xiuwen: sus aptitudes óseas externas son mediocres, pero su discernimiento actual no se queda atrás del tuyo; pelear contra gente así dentro del mismo reino siempre es un tormento. Además, al medir su vitalidad noté que apenas difería de la tuya: sospecho que el viejo Huang, desesperado por ganar este desafío, le consiguió una Gran Medicina de la Inundación del Dragón para inflarle el cultivo a la fuerza". Al escuchar aquello, el ánimo de Piernas Largas Siete mejoró notablemente. Aunque él también consumía elixires, apenas habían sido unas pocas unidades. "No te desanimes: en el corto plazo podrá ponerse por delante en alguna ocasión puntual; pero en el largo plazo, en cuanto tu cultivo le saque ventaja, quedará atrás para siempre". Dicho esto, el Maestro Ye subió las escaleras. En su fuero interno no podía evitar una punzada de arrepentimiento: un talento con semejante comprensión merecía haber sido cultivado bajo su tutela. ¡Y pensar que se lo había regalado en bandeja al viejo Huang! ... Distrito Central, en el patio residencial de la familia Mo. Pequeña Corneta relataba el combate a su padre con gestos exagerados, describiendo la derrota de Piernas Largas Siete como una auténtica humillación. El Jefe Mo sonreía en silencio: conocía de sobra las exageraciones de su hija. Aunque su hijo hubiera perdido, a lo sumo habría sido por un descuido mínimo. Piernas Largas Siete cruzó el umbral y entró en la estancia. Pequeña Corneta se cruzó de brazos con sorna: "Hermanito, ¿ya te quedó claro el calibre del protector que mantiene esta hermana?". Piernas Largas Siete bajó la cabeza y cayó de rodillas de golpe, con lágrimas de impotencia en los ojos: "¡Padre!...". El Jefe Mo frunció el ceño: "¿Una simple derrota y ya te quiebras? Cuando yo era joven y me pusieron los cuernos no me vi tan hundido: me bastó una noche para descuartizar a los dos adúlteros y echárselos a los perros". Pequeña Corneta abrió la boca, atónita: "......". El tono del viejo líder se suavizó un poco: "A-Wen es un protector que come de nuestra mesa: que sea fuerte es una magnífica noticia; demuestra que Pequeña Corneta tuvo buen ojo para reconocer el oro verdadero". "¡Exacto!", celebró ella. El Jefe Mo agitó la mano con severidad: "Si perdiste, busca la manera de devolver el golpe; déjate de lloriqueos y recupera la altanería que te caracteriza". Al ver que su padre terminaba la reprimenda, Pequeña Corneta consoló a su hermano al pasar a su lado: "Hermanito, perder contra A-Wen no es ninguna deshonra". Dicho esto, se marchó dando saltos de alegría. ... A los pocos días, la nueva edición del diario Ming Pao salió a las calles. En la Fábrica de Fideos Chenji, la tía recortaba con sumo cuidado los artículos sobre Li Xiuwen para pegarlos en la pared: "Hermano Yi, jamás imaginé que A-Wen llegaría tan lejos... Escuché que ese Piernas Largas Siete es toda una celebridad en el Distrito Este". El tío sonreía de oreja a oreja: "Así es; tengo entendido que su padre fue el Dragón a la Cabeza de Heshengtu: un linaje con los mejores recursos y talentos a su alcance". La mujer contemplaba los recortes con orgullo: "En la edición anterior apenas lo mencionaron de pasada; ¡esta vez le han dedicado columnas enteras! Ay... si mi hermano mayor siguiera con vida y viera el renombre de A-Wen, organizaría banquetes en la aldea entera para celebrarlo; esto es honrar a los ancestros". En la Peluquería Wu Jun. El hermano Jun también había fijado el periódico sobre el espejo principal. Un cliente habitual bromeó: "¿Este es aquel aprendiz tuyo, A-Wen?". Sosteniendo un cigarrillo entre los labios, Jun rio entre dientes: "El mismísimo. ¿Qué tal? Impresionante, ¿verdad? ¿Querían ver lo que significa triunfar en la vida? ¡Esto es triunfar en la vida, carajo!". Desde que A-Wen cubría su negocio, ningún maleante se atrevía a cobrarle extorsiones. El muchacho se tomaba las cosas en serio: al menor altercado, acudía de inmediato a poner orden. Con el tiempo, nadie volvió a molestarlo. Tiempo atrás intentó aumentarle la asignación y A-Wen se negó en redondo. Ese muchacho rebosa lealtad por los cuatro costados. ... En el Gimnasio de Artes Marciales Sihai. Apenas cruzó la entrada, Li Xiuwen fue rodeado por A-Zhen y Da Sha Qiang: "¡Apenas estrenado en el Músculo de Serpiente y tumbaste a Piernas Largas Siete! ¡Tanto hablar de aptitudes superiores para terminar así!". "A-Wen, no hay palabras: ¡eres una fiera!". El viejo Chen contemplaba el alboroto sonriendo desde una esquina. Huang Sihai bajó las escaleras y carraspeó: "Basta de escándalo. A-Wen, ven conmigo". En el despacho privado, el anciano extrajo un frasco de jade fino y se lo tendió: "Tómalo". "Gracias, maestro". Al destaparlo, descubrió una solitaria píldora bermellón envuelta en vetas doradas que desprendía un aroma embriagador. "¿Esto... es la legendaria Gran Medicina de la Inundación del Dragón?". Huang Sihai advirtió en un susurro: "Baja la voz; eres el único que recibe la Gran Medicina. A Liu Chun le tocaron diez píldoras refinadas de pescado, y a Ao Jiu dos mil yuanes en efectivo". Ao Jiu no consumía fármacos, por lo que el viejo le entregó el dinero directamente. Al verse beneficiado con semejante trato de favor, Li Xiuwen hizo una reverencia solemne: "¡Muchísimas gracias, maestro!". La Gran Medicina de la Inundación del Dragón no se compraba con dinero corriente y, para alguien con cierta resistencia a las píldoras comunes, su efectividad superaba con creces a diez unidades de pescado refinado. Estaba claro: para acceder a los recursos mayores, era imprescindible demostrar valía ante Huang Sihai. Antes aseguraba que era imposible de conseguir, y ahora me suelta una en la mano... Como si leyera sus pensamientos, el anciano aclaró: "Conseguir esto es un suplicio absoluto: tuve que quemar un favor personal con el Viejo Tianliang para arrancársela; apréciala como se debe". Li Xiuwen asintió dócilmente. Huang Sihai sonrió con calma: "Con este elixir deberías alcanzar el Músculo de Pitón en un par de días... Por mucho que ocultes tu presencia marcial, sé de sobra que ya habías recorrido el ochenta por ciento de la serpiente". Li Xiuwen fingió sorpresa: "Maestro, ¿no decía que ni los expertos del Tigre y el Elefante podían quebrar mi contención del aliento?". Tanto ante el Jefe Mo como ante el Maestro Ye, ninguno de los dos había sospechado que su cultivo real rozaba el de Piernas Largas Siete. Huang Sihai soltó un bufido sarcástico: "¿Pretendes hacerte el muerto de hambre conmigo? ¿Quién crees que te enseñó cada una de tus mañas? Me di cuenta desde el primer instante; simplemente preferí no ponerte en evidencia". Li Xiuwen sonrió con fingido embarazo: "El jengibre viejo siempre pica más". El anciano le palmeó el hombro: "Hiciste bien. Sigue por esa línea: en esta ciudadela solo puedes confiar plenamente en mí... ante todos los demás, mantén siempre un velo de por medio". Li Xiuwen asintió. El gesto de entregarle la Gran Medicina de la Inundación del Dragón había transformado radicalmente la imagen que tenía de Huang Sihai: si antes lo veía como un viejo avaro, ahora casi lo consideraba un padre adoptivo. "A-Wen, ¿hay alguna otra técnica que desees aprender?". Li Xiuwen lo meditó un instante y sacudió la cabeza: "Por el momento no, maestro: la Luz Flotante de las Mil Olas, el Arte del Tiburón Durmiente y Mar Roto ya me tienen desbordado". Bajo cuerda todavía cargaba con el Qigong Duro y las Tres Forjas del Crisol del Corazón: sus horas del día no daban para más. Huang Sihai asintió: "En ese caso te reservo la recompensa para más adelante... el día de mañana te transmitiré una disciplina marcial de nivel superior". En los gimnasios de la ciudadela, las artes marciales se estructuraban en tres estratos: básicas, avanzadas y superiores, correspondientes a los Tres Pasos. Prometerle una técnica superior implicaba enseñarle un arte propio del reino del Tigre y el Elefante: un privilegio vetado a los alumnos ordinarios del segundo piso, reservado en exclusiva para discípulos directos de transmisión o maestros que ya hubieran pisado ese reino. Hasta la fecha, Huang Sihai solo contaba con tres discípulos de transmisión: ¡los Tres Prodigios! "Maestro, ¿puedo refinar la medicina hoy mismo?". "Hazlo. En cuanto pises el Músculo de Pitón podrás plantearte entrar formalmente a alguna banda; hoy por hoy, solo a través de ellas se consiguen estos elixires". ... En la Fábrica de Fideos Chenji. Al regresar a casa, Li Xiuwen descubrió a un hombre y a una mujer aguardando junto a la puerta principal. Frunció el ceño con recelo y se acercó a paso firme. Su tía lo vio llegar y respiró aliviada: "Hablen con mi sobrino A-Wen; yo no puedo tomar decisiones en estos asuntos". Li Xiuwen examinó a la pareja: vestían trajes tradicionales de entrenamiento bicolores en blanco y negro, figuras esbeltas, porte distinguido y semblantes atractivos. Sobre el pecho de sus vestiduras destacaba un elegante bordado con la figura del yin y el yang, flanqueada por una grulla blanca y un tigre negro: la unión de un ave celestial auspiciosa y una fiera sanguinaria. "Permíteme presentarme: soy Lin Qing, del Gimnasio Tigre y Grulla; ella es mi hermana menor de escuela, Wang Yingzhao", saludó el joven extendiendo la mano con una sonrisa cordial. Li Xiuwen estrechó la mano y preguntó: "Hermano Lin, ¿a qué se debe la visita?". La presencia marcial del individuo no desmerecía ante la de Ao Jiu: un maestro consumado en la cima del Músculo de Jiaoji. Lin Qing sonrió: "Mi maestro presenció tu combate contra el Gimnasio Garza Nocturna; valora mucho tus condiciones y desearía invitarte a ingresar a nuestro Gimnasio Tigre y Grulla". "¿Quién es su maestro?", inquirió Li Xiuwen. Lin Qing respondió con evidente orgullo: "El gran maestro Fu Hong, del linaje del Tigre Negro dentro de nuestra escuela; en el Jianghu se le conoce comúnmente como... Ah Hong el Tigre Negro". La Escuela Tigre y Grulla agrupaba las dos grandes corrientes de la Grulla Blanca y el Tigre Negro. El corazón de Li Xiuwen dio un vuelco: el nombre de Ah Hong el Tigre Negro retumbaba con fuerza en todo el Distrito Este de la ciudadela, imponiendo más respeto que los propios líderes territoriales de las bandas. Años atrás había barrido las tres grandes arenas, superado los Tres Pasos y alcanzado el reino superior. Por norma general, los artistas marciales de la ciudadela que no lograban ingresar a la Academia rara vez alcanzaban ese plano. De no haber ingresado a la institución, los Tres Prodigios probablemente seguirían estancados en el Tercer Paso: la inmensa mayoría de los gimnasios carecía de los métodos para cruzar esa barrera. En escuelas ordinarias, aun superando al maestro, el límite final era la cima del Tigre y el Elefante. En todo el recinto amurallado, solo un puñado selecto de escuelas ilustres —Tigre y Grulla, Simio Blanco, Veneración a Buda y Alambre de Hierro— custodiaba las claves para superar los Tres Pasos. Al ver vacilar a Li Xiuwen, Lin Qing asumió que estaba tentado y añadió: "Si te interesa, mi maestro puede hablar directamente con el Maestro Huang; no tendrás necesidad de incurrir en traición formal". Wang Yingzhao intervino con una risita cantarina: "Muchacho, no lo pienses tanto: las oportunidades no tocan dos veces a la puerta. ¿Cuándo has visto a una escuela ilustre invitar por iniciativa propia a alguien con aptitudes de sirviente? Para postular a Tigre y Grulla exigimos no pasar de los dieciséis años, contar al menos con aptitudes intermedias y una perspicacia intachable... y la cuota de ingreso es altísima". Lin Qing secundó la oferta: "Al invitarte nosotros formalmente, quedarás exento de pagar la matrícula inicial; solo deberás cubrir las mensualidades regulares a partir de tu ingreso". Li Xiuwen reflexionó unos instantes y suspiró: "Les agradezco la consideración, pero el Gimnasio Sihai ha tenido grandes atenciones conmigo; me temo que no puedo aceptar". Lin Qing enarcó las cejas, sorprendido. Wang Yingzhao rio con incredulidad: "Vamos, muchacho, no seas tan cerrado: todo esto son simples negocios, ¿acaso te lo tomaste a pecho? Aunque te pases a Tigre y Grulla, el Maestro Huang no le dará mayor importancia; ha formado a legiones de alumnos a lo largo de su vida, sin contar a los Tres Prodigios". Lin Qing guardó silencio un instante y sonrió con serenidad: "Quizás desconozcas el peso real de nuestra institución. En esta ciudadela abundan los gimnasios, pero los que merecen el rango de ilustres apenas rondan la decena. ¡Y nuestro Gimnasio Tigre y Grulla encabeza las cuatro grandes escuelas ilustres por derecho propio! Contamos con dos maestros que han superado los Tres Pasos: el Venerable Grulla Sublime y Ah Hong el Tigre Negro. Expertos del Tigre y el Elefante tenemos más de una veintena. A lo largo de las últimas décadas, ciento un discípulos nuestros han ganado su pase en el Encuentro de Cruzar el Río para ingresar a la Academia: decenas de veces más que todo el historial de Sihai. Sin ir más lejos, Su Cha, el flamante campeón de la última edición del certamen, es discípulo directo de mi maestro y actualmente destaca con luz propia en la Academia. Quienes egresan de nuestras filas, incluso sin alcanzar el Tercer Paso, son codiciados por todos los líderes de las grandes bandas. Suele decirse que uno entrena para triunfar en la vida; pues bien, puedo asegurarte con total certeza que poner un pie en Tigre y Grulla es haber triunfado ya en esta ciudadela". Li Xiuwen se sumió en hondas cavilaciones. Ciertamente ignoraba que la distancia entre una escuela ilustre y los gimnasios ordinarios fuera tan abismal. La inmensa mayoría contaba apenas con un maestro del Tigre y el Elefante al frente; tener dos o tres ya imponía respeto. Que Tigre y Grulla albergara a más de veinte era una auténtica barbaridad institucional. Wang Yingzhao meditó sus palabras y aconsejó con tono suave: "Muchacho, tengo un consejo sincero que darte; tal vez suene áspero, pero ¿estarías dispuesto a escucharlo?". Li Xiuwen sonrió: "Adelante". La actitud de ambos le resultaba bastante grata: siendo miembros de una escuela de élite, no mostraban arrogancia desmedida. Ella sonrió con picardía y preguntó: "Primero respóndeme a esto: ¿aspiras a superar los Tres Pasos para pisar el reino superior, o te conformas con reinar dentro del Tigre y el Elefante como el matón de turno de un barrio de mala muerte?". \----- • Novela: ¡Camino Marcial! (武道!) • Título en inglés: Martial Dao! • Autor: Tian Li (田隶) • Traductor: Inmensurable ¡No olvides dejar tu reacción y comentar para acelerar el cultivo de los siguientes capítulos! ¡Gracias por el apoyo, compañero daoísta!
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¡Camino Marcial! (Novela) Capítulo 87

Estás leyendo el capítulo 87 de ¡Camino Marcial! (Novela), un novela. Ciudades amuralladas, fumaderos de opio, distritos rojos, casinos, tríadas, grandes detectives... Li Xiuwen transmigró a Xianghai, bajo el dominio del gobierno colonial. En este mundo, aún permanecen los vestigios del… Este capítulo tiene publicado el 9 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Camino Marcial! (Novela) tiene 107 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.