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Leer ¡Camino Marcial! (Novela) Capítulo 86 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
En el Gimnasio Garza Nocturna. Al captar por el rabillo del ojo a los dos reporteros del diario Ming Pao, el párpado de Huang Sihai dio un leve espasmo; esbozó una sonrisa forzada y preguntó: "¿El Maestro Ye volvió a tirar la casa por la ventana contratando a la prensa?". ¡Maldito viejo astuto!, maldijo Huang Sihai para sus adentros. Habían acordado formalmente que esta visita de desafío se llevaría a cabo con total discreción, pero el muy sinvergüenza no había tardado nada en convocar a los sabuesos de los periódicos. El Maestro Ye rio con fingida generosidad: "Maestro Huang, una visita de desafío entre escuelas jamás puede ser discreta; ¡tiene que ser a bombo y platillo! Sabiendo lo que le duele rascarse el bolsillo para pagar la cobertura mediática, me tomé la libertad de costearlo todo de mi propia cuenta; no hay de qué". ¡Que te den por el culo!, pensó Huang Sihai tragándose la bilis. Aquel viejo zorro solo quería darse pisto y utilizar el encuentro, exactamente igual que la última vez, para encumbrar la reputación de Garza Nocturna y hacerle propaganda a Piernas Largas Siete. Con sonrisas impostadas y maldiciones silenciosas cruzándose en el aire, ambos maestros completaron los saludos ceremoniales de rigor. Huang Sihai tomó asiento en el sillón señorial, observando impasible a la alineación de seis contendientes del bando rival. En el duelo de Liu Chun contra Tian'er, salvo catástrofe imprevista, la victoria debía ser para los suyos. Ao Jiu, frente a "Grandullón", el discípulo estrella del Pabellón de la Garza, también tenía el triunfo asegurado. En la cita anterior, Ao Jiu había aplastado a su rival con una ventaja abrumadora, salvándole la honra a la escuela. Con ello, de los seis asaltos ya contaban con dos victorias prácticamente en el bolsillo. De los cuatro combates restantes, con arrancar un solo triunfo lograrían empatar tres a tres, cumpliendo con creces el objetivo del día. Esa Lu Yu, por mucho que sea una arribista descarada que intenta socavar a mis discípulos para reclutarlos a su clan, posee un talento y un entendimiento indiscutibles; confío en que se lleve un punto. En cuanto a A-Wen... si la suerte se pone de su parte y Piernas Largas Siete comete un error, quizás encontrando una brecha y martilleando con Mar Roto tenga alguna opción remota de ganar... ¡aunque las probabilidades son ínfimas! Concluidas las reverencias, los pupilos del primer piso y los del Pabellón del Pino abrieron la lona. Las dos primeras rondas carecieron del menor misterio: el Gimnasio Sihai mordió el polvo en ambas. Aunque Huang Sihai había endurecido los estándares de admisión, en la profundidad de banquillo del primer piso todavía se quedaba corto frente a la estructura de Garza Nocturna. En el tercer asalto se midieron Liu Chun y Tian'er, mientras A-Zhen y Da Sha Qiang animaban a voz en cuello desde la grada. El viejo Chen contemplaba la lona con una sonrisa de experto: "Hermano Li, creo que Liu Chun se lo lleva". Li Xiuwen arqueó una ceja, sorprendido: "Si ni siquiera has cruzado la Membrana Verde, ¿cómo eres capaz de verlo?". El anciano rio entre dientes: "Los años no pasan en balde: de tanto ver peleas clandestinas y apostar en la arena, uno termina pillándole el truco al asunto". Li Xiuwen lo tenía meridianamente claro: Liu Chun no podía perder. Tal como anticipó, Liu Chun despachó el pleito con pasmosa comodidad, derribando a Tian'er en apenas diez movimientos. Tian'er bajó de la tarima arrastrando los pies, cabizbajo y derrotado, mientras Liu Chun descendía rebosante de orgullo, sintiendo que por fin recuperaba los galones de mando. Huang Sihai respiró aliviado y lo felicitó: "Bien hecho, Liu Chun; has hecho honor a tu condición de hermano mayor del primer piso". Liu Chun se acercó a Li Xiuwen con una sonrisa exultante: "Hermano A-Wen, ahora te toca a ti. Ganes o pierdas, hoy tu nombre sonará en toda la ciudadela". ¡El rival de A-Wen no era otro que el prodigio Piernas Largas Siete! Ganar sería una gesta legendaria. Y perder, ¡una derrota más que honrosa! Li Xiuwen subió a la tarima con paso firme. Desde abajo resonaron los vítores desgañitados de A-Zhen y Da Sha Qiang, a los que se sumó el grito agudo de Pequeña Corneta: "¡A-Wen, revienta a ese maldito de Piernas Largas Siete!". Con el rostro rígido como una tabla, Piernas Largas Siete subió al cuadrilátero fulminando con la mirada a su hermana. Desde que eliminó a sus protectores en la prueba familiar, la muchacha no le había dado tregua: hasta cucarachas vivas le había metido en la ropa interior. ¡Una auténtica víbora! El Maestro Ye hizo una seña a la reportera del Ming Pao. La mujer alzó la voz de inmediato con un tono sensacionalista: "¡A continuación, la joven promesa de la Ciudad Amurallada, el púgil aclamado por tener las piernas más veloces y los puños más demoledores de Garza Nocturna, maestro supremo del puño y la pierna: ¡Piernas Largas... Siete! Su adversario es la revelación emergente del Gimnasio Sihai, Li Xiuwen. ¿Quién de los dos prevalecerá sobre la lona?". "¡Piernas Largas Siete! ¡Piernas Largas Siete!". El clamor de los discípulos locales retumbó en las paredes como un trueno. "¡A-Wen! ¡A-Wen!". Los gritos de A-Zhen, Da Sha Qiang y Pequeña Corneta sonaban insignificantes frente al estruendo rival. Long'er miraba a los discípulos de abajo torciendo el gesto: cualquiera con ojos en la cara sabía que Piernas Largas Siete tenía la victoria asegurada. Aquel joven poseía una vitalidad imponente; sus bandas musculares estaban en plena transición de serpiente a pitón, gruesas y alargadas. Gritar de ese modo solo hacía que Sihai pareciera un hatajo de ilusos. Ao Jiu observaba con los brazos cruzados sobre el pecho: valoraba la perspicacia de A-Wen, pero vencer a Piernas Largas Siete rozaba el terreno de lo imposible. Los prodigios dotados de aptitudes superiores rara vez arrastraban puntos débiles. Sobre la tarima, Li Xiuwen juntó los puños: "De la Escuela de la Arena Marina: Li Xiuwen". Piernas Largas Siete le hizo una seña con los dedos, esbozando una sonrisa arrogante: "Ataca tú primero; esta vez no pienso contenerme". Li Xiuwen dio un paso al frente; su anatomía se tensó como la cuerda de un arco y se disparó en seco. Su ancha palma descendió al compás de su inercia, combinando dureza y tenacidad en un juego constante de engaño y contundencia. Habiendo aprendido la lección, Piernas Largas Siete evitó el choque frontal: desplazándose como un saltamontes entre la maleza, flotó en el aire con quiebres vertiginosos. Li Xiuwen activó la Luz Flotante de las Mil Olas, sosteniéndose sobre una corriente ingrávida que lo mantuvo pegado a los talones de su adversario sin ceder un milímetro. En un parpadeo intercambiaron diez movimientos. El choque de puños y palmas dibujó estelas difusas que chasquearon en el aire a un ritmo imperceptible para los ojos profanos. "¡¿Li Xiuwen ha sido capaz de aguantar diez asaltos?! ¡Qué consideración y elegancia la del joven Piernas Largas Siete al contenerse!", gritó la reportera a pleno pulmón. El Maestro Ye asintió complacido: su pupilo había madurado, aprendiendo a aflojar la mano para no humillar en exceso al viejo Huang. Huang Sihai mantenía la respiración contenida; sabiendo que el desenlace estaba prácticamente sellado, no podía evitar albergar una brizna de esperanza: Aunque A-Wen esté a la defensiva, su instinto combativo es infinitamente más afilado que el de Piernas Largas Siete: sortea el peligro con naturalidad y encuentra fisuras constantemente. ¡En tiempos remotos habría sido un general militar temible sobre el campo de batalla! El resto de los espectadores contenía el aliento; algunos incluso cruzaban los dedos por una sorpresa, pues bajo cuerda no pocos habían apostado dinero al combate. Sobre el cuadrilátero, las dos siluetas evocaban a un ave acuática surcando pantanos frente a un tiburón enfurecido hendiendo el oleaje. Entre ráfagas y vendavales, rebasaron el centenar de movimientos. "Uf... uf...". Piernas Largas Siete jadeaba visiblemente sofocado, contemplando con incredulidad a ese Li Xiuwen que parecía estar siempre al borde del abismo pero jamás terminaba de caer. Comenzaba a dudar de sus propios sentidos: juraba que en diez movimientos despacharía el combate, y aunque llevaba la iniciativa, era incapaz de quebrar la última línea defensiva. Su técnica de movimiento está a un paso del Gran Logro... es más escurridizo que yo. Su palma fluye con una soltura aterradora, como si con esas manos desnudas hubiera segado cientos de vidas. No puedo alargar más esto: la Escuela de la Arena Marina destaca por su resistencia física; si paso de los cien asaltos, mi energía decaerá y la pegada perderá eficacia. Piernas Largas Siete soltó un alarido agudo y desató su movimiento insignia en la Perfección: ¡el Millar de Aves al Vuelo! Una marea asfixiante de puñetazos estalló en el aire como una bandada de garzas espantadas, generando ondas concéntricas de choque. Lejos de recular, Li Xiuwen bajó el centro de gravedad y, semejante a una polilla lanzándose hacia la hoguera, ¡se zambulló de cabeza en la telaraña de golpes! Con el corazón de los presentes en un puño, esquivó por milímetros cada puño demoledor antes de empujar ambas palmas hacia el firmamento: ¡La ballena gigante traga el mar, mutando sin cesar! Una fuerza titánica detonó a bocajarro. Piernas Largas Siete replegó los puños para bloquear, retrocediendo a trompicones con todo el cuerpo estremecido mientras intentaba disipar la inercia. Haciendo girar los talones, barrió el suelo en un contraataque feroz: su pierna izquierda buscó la base de Li Xiuwen mientras la derecha se alzaba vertical como un pilar que asciende para partirlo en dos. "¡Li Xiuwen! Quería guardar apariencias por el Maestro Huang, pero tú lo has buscado... ¡prepárate para contemplar el verdadero secreto del Paso de la Hierba y el Insecto!". ¡Segunda postura: Quebrar la Rama! Ambas piernas se cerraron como una tenaza de tijera dispuesta a partir el torso de Li Xiuwen por la mitad. Canalizando el ochenta por ciento de su poder, Li Xiuwen soltó un rugido sordo: sus palmas frenaron en seco las piernas en tijera de su rival y, propulsado por la fuerza ingrávida, su cuerpo se elevó en un torbellino aéreo desatando un latigazo horizontal: ¡Segundo nivel de Mar Roto: Muerte de Sombras! ¡Bum! Una onda expansiva blanquecina estalló sobre el cuadrilátero, barriendo hacia las gradas. La tercera concubina reaccionó al vuelo y se sujetó el vestido contra las piernas. La mujer occidental del Maestro Ye, carente de reflejos marciales, no llegó a tiempo: su falda se levantó por los aires, obligándola a cubrirse sonrojada de pura vergüenza. Entre el polvo en suspensión, todos abrieron los ojos de par en par hacia el cuadrilátero. Li Xiuwen, con la respiración entrecortada, tosía violentamente arrodillado sobre una pierna; en un descuido escupió un hilo de sangre sobre los adoquines: "Cof, cof... qué... golpe...". ¿Y Piernas Largas Siete? ¿Dónde estaba? Las miradas recorrieron la sala con urgencia. Descubrieron a Piernas Largas Siete incrustado contra el muro del salón ancestral; se deslizaba pesadamente hacia el suelo echando espuma blanca por la boca, mirando a Li Xiuwen con ojos extraviados antes de desplomarse. Cojando ostensiblemente de una pierna, Li Xiuwen se puso en pie. Juntó los puños hacia los maestros y el público antes de volverse hacia Piernas Largas Siete con los labios manchados de sangre, sonriendo con modestia: "Te descuidaste... parece que este humilde servidor... ha vencido por la mínima". ... En la platea, la reportera del Ming Pao se acomodó las gafas, paralizada de pura incomodidad, mirando de reojo al Maestro Ye. Al haber sido contratada por él, publicar la crónica dependía por entero de la orden del anciano. El Maestro Ye lucía exactamente igual a una garza pasmada en medio de un estanque de lotos. Piernas Largas Siete: con medio pie dentro del Músculo de Pitón, el Boxeo del Ave Acuática en la Perfección, el ímpetu del Ave Acuática despierto y el Paso de la Hierba y el Insecto en el Logro Menor... En la categoría de la serpiente era, sobre el papel, invencible. Y sin embargo, acababa de morder el polvo de la manera más rotunda. "Maestro Ye... ¿qué disponemos?", preguntó la periodista con cautela. El Maestro Ye clavó la mirada en Huang Sihai. Huang Sihai sonrió con total desapego: "Fueron periodistas contratados por ti; a mí me da igual: no me interesan las vanidades". El viejo Ye miró a su pupilo derribado; comprendiendo que a aquel muchacho le hacía falta un golpe de humildad para templar el carácter, sentenció entre dientes: "Publiquen con apego a los hechos". Delante de tantos testigos, un maestro consumado del Tercer Paso no podía rebajarse a hacer trampas. La mujer reflexionó un segundo, llamó a su asistente aparte y le susurró al oído en el pasillo: "Pon que fue un combate parejo; di que Piernas Largas Siete se descuidó sin tiempo a esquivar y que, por pura mala fortuna, quedó apenas un peldaño por detrás de Li Xiuwen". ... Dentro del gimnasio, la contienda siguió su curso, aunque el Maestro Ye ya había perdido el apetito por la gloria. Huang Sihai rebosaba satisfacción: sumaban dos victorias, y con Lu Yu y Ao Jiu en liza, podían alcanzar las cuatro. El triunfo de A-Wen sobre Piernas Largas Siete era una auténtica campanada: en una casa de apuestas habría mandado a legiones enteras a arrojarse desde las azoteas. La alegría del viejo Huang no duró mucho: Lu Yu fue barrida de la tarima de una patada por su rival, quedando desconcertada en el suelo. Finalmente subió Ao Jiu frente a "Grandullón", el discípulo insignia del Pabellón de la Garza. Dos moles humanas colisionaron en un intercambio feroz que hizo vibrar el cemento del pavimento, amenazando con demoler el viejo edificio. Li Xiuwen comprobó una vez más la contundencia de Ao Jiu: poco o nada tenía que envidiarle al mismísimo Daoyou Ming; la escuela de la disciplina austera forjaba bases inquebrantables. Ao Jiu selló la victoria. La visita de desafío concluyó con un empate rotundo: tres a tres. Huang Sihai se levantó con una sonrisa cordial: "Agradecemos la hospitalidad, Maestro Ye; no hace falta que nos acompañe a la salida". Aunque amargado por dentro, el Maestro Ye forzó la cortesía: "¡Ni hablar! He reservado un banquete en el Restaurante Songhe; ¡los agasajaré con los mejores manjares de la tierra y el mar!". Los ojos de Huang Sihai brillaron con picardía: "Aceptar una invitación siempre es muestra de respeto; desafiar a otras escuelas puede esperar a mañana". ¡Maldito viejo agarrado!, escupió el Maestro Ye para sus adentros; solo lo decía por pura cortesía protocolaria y el otro se lo tomaba al pie de la letra. Huang Sihai se volvió hacia los suyos con una sonrisa radiante: "¡La cuenta de hoy corre íntegramente por cuenta del Maestro Ye; coman hasta saciarse!". ... En el Restaurante Songhe. En el reservado principal, los integrantes de ambas escuelas compartían viandas y alzaban copas. Li Xiuwen, la gran sorpresa de la jornada, concentraba todas las miradas. Lu Yu se acercó con su copa en la mano, sonriendo afable: "Hermano A-Wen, ¡brindo por tu desempeño!". Long'er la seguía con evidente incomodidad, balbuceando con la copa en alto: "Yo... yo también brindo". Nadie rechaza una mano tendida; Li Xiuwen se puso en pie, sostuvo su copa con ambas manos y correspondió al saludo: "Muchas gracias, hermana Lu". Lu Yu suspiró: "Cometí un error garrafal; de haber contado con tu instinto táctico jamás habría caído... Si tienes tiempo libre, te agradecería que me des unas lecciones de combate real; pagaré por tus servicios". Li Xiuwen pensaba declinar, pero al escuchar la palabra pagar, sonrió de inmediato: "Trato hecho". Ahora mismo necesitaba ingresos adicionales por cualquier vía; asesorar a Lu Yu en combate de vez en cuando no le restaría demasiado tiempo. Long'er, tras cumplir con el brindis de mala gana, huyó a refugiarse a su asiento: apenas diez días atrás había intentado arrebatarle el puesto asumiendo que el chico no daba la talla, y recordarlo le encendía las mejillas de pura vergüenza. Chen Jia se acercó riendo de oreja a oreja: "¡Qué bárbaro eres, A-Wen! Sabía que tenías madera, pero jamás imaginé semejante paliza; a este paso me vas a dejar atrás en cuatro días". Li Xiuwen rio con modestia: "Exageras, hermano Chen; Piernas Largas Siete se descuidó y aproveché el hueco". "Déjate de rodeos. ¿Cuánto tiempo llevas con Mar Roto?", insistió Chen Jia. "Cosa de un mes", respondió Li Xiuwen. Chen Jia enmudeció. Tras una pausa amarga, soltó: "¡Maldita sea! ¡A mí me tomó tres meses enteros! ¿Acaso tu cabeza vale por tres de las mías?". Pues la verdad es que sí, pensó Li Xiuwen divertido. De pronto, Ao Jiu se acercó con paso pesado, entonado por el licor, y esbozó una inusual sonrisa: "Muchacho, lo has hecho de maravilla". Por primera vez reconocía a A-Wen de corazón: al margen de las píldoras que hubiera tomado, tumbar a Piernas Largas Siete de ese modo demostraba que tenía madera de verdad. "El mérito es de usted, hermano mayor; seguro que en breve cruza al reino del Tigre y el Elefante, ¿verdad?", preguntó Li Xiuwen. Ao Jiu sonrió con pesar: "A fin de cuentas solo poseo aptitudes intermedias; si he llegado hasta aquí ha sido a base de pura disciplina. Pero al buscar el Tigre y el Elefante, las probabilidades apenas rozan el treinta por ciento". "¿No ha conseguido una medicina de cruce, hermano?", indagó Li Xiuwen. Ao Jiu devoró un codillo de cerdo y suspiró: "Esa clase de elixires no circulan en el mercado libre; apenas gotea alguno desde la Academia dePascuas a Ramos: ni con montañas de dinero se consiguen". \----- • Novela: ¡Camino Marcial! (武道!) • Título en inglés: Martial Dao! • Autor: Tian Li (田隶) • Traductor: Inmensurable ¡No olvides dejar tu reacción y comentar para acelerar el cultivo de los siguientes capítulos! ¡Gracias por el apoyo, compañero daoísta!
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Estás leyendo el capítulo 86 de ¡Camino Marcial! (Novela), un novela. Ciudades amuralladas, fumaderos de opio, distritos rojos, casinos, tríadas, grandes detectives... Li Xiuwen transmigró a Xianghai, bajo el dominio del gobierno colonial. En este mundo, aún permanecen los vestigios del… Este capítulo tiene publicado el 9 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Camino Marcial! (Novela) tiene 107 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.