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Leer ¡Camino Marcial! (Novela) Capítulo 85 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
El tiempo siguió su curso. Li Xiuwen continuó con su rigurosa rutina de entrenamiento, aguardando la llegada del día fijado para la visita de desafío. No volvió a ingerir una sola píldora de pescado, lo que llenó de satisfacción a Huang Sihai. Esta vez, ciertamente, Li Xiuwen había grabado las advertencias en su memoria. Prescindiendo de las píldoras y apoyándose exclusivamente en el templado austero, le tomaría poco más de un mes alcanzar el Músculo de Pitón. En realidad era un ritmo envidiable, superior al de muchos practicantes dotados de aptitudes intermedias. Mediante la visión interior cotidiana, observaba con total nitidez cómo, bajo su piel, las bandas musculares entrelazadas como serpientes se volvían cada vez más nudosas y vigorosas, mostrando señales evidentes de comenzar a transmutar en pitones. Li Xiuwen echó cuentas: aún restaba medio año para el Encuentro de Cruzar el Río. Si en el tiempo restante lograba hacerse con un par de unidades de la Gran Medicina de la Inundación del Dragón, alcanzar el Músculo de Jiaoji era una posibilidad muy real. En un abrir y cerrar de ojos transcurrieron siete días. Apenas faltaban tres jornadas para la visita de desafío. ... En la Fábrica de Fideos Chenji. Con los ojos cerrados, Li Xiuwen recitaba mentalmente las fórmulas de las Tres Forjas del Crisol del Corazón. En el interior del palacio Niwan, la Píldora del Corazón giraba con parsimonia, suspendida como una estrella solitaria. Sobre su superficie, el primer trazo de nubes del dragón celestial se había condensado notablemente a simple vista. En su mente, resonó la notificación del quemador de incienso: \[El dominio de las Tres Forjas del Crisol del Corazón ha aumentado un 1%...\] Consultó el estado: \[Tres Forjas del Crisol del Corazón: Primer Nivel (7%)\] "Un incremento promedio del uno por ciento diario... ¿por qué no se siente tan difícil? ¿Será porque el primer nivel es meramente introductorio?". Li Xiuwen meditó unos instantes. El tiempo que consagraba a diario a las Tres Forjas del Crisol del Corazón era mínimo, casi como una práctica accesoria al final de la jornada. Tras pensarlo con calma, dio con una explicación: "Al igual que con el Qigong Duro, ¡en este terreno también poseo un don natural! ¡Soy un auténtico talento fuera de serie en el camino del espíritu!". No era vanagloria vacía: a la luz de los hechos, su temple y determinación marcial superaban de nacimiento a los de la gente común. Sospechaba que se debía a su condición de haber vivido dos existencias. ¿Acaso las viejas novelas de su vida pasada no aseguraban que las almas de los reencarnados poseían una naturaleza espiritual superior por definición? A lo largo de su camino había consumido incontables fármacos y, sin embargo, se mantenía firme como una roca, sin experimentar desvaríos en su carácter. Aunque los tres venenos se habían adherido a las paredes de su corazón, jamás habían logrado contaminar su lucidez mental. Al principio creyó que era una propiedad del quemador de incienso que bloqueaba las toxinas. Se equivocaba: el caldero no intervenía en ello; las impurezas habían ingresado a su organismo desde el primer día, pero su inquebrantable fuerza de voluntad había evitado que estallaran. Si él no era un prodigio, ¿quién lo era? Sea como fuere, al ritmo actual le tomaría poco más de tres meses culminar la primera forja. Para entonces, su voluntad marcial experimentaría un salto descomunal. Con un espíritu fortalecido, someter los tres venenos acumulados sería pan comido. A partir de ahí el plan estaba trazado: consumir elixires a la par que investigaba el método para purgar la toxicidad; y más adelante, cuando su cultivo alcanzara la cúspide, buscaría los legendarios tesoros capaces de transformar la estructura ósea original. ¿Acaso no formaba un circuito virtuoso perfecto? ¡Él, A-Wen, bien podía proclamarse el fundador indiscutible de la escuela de los devoradores de píldoras! ¡Rin, rin, rin! El comunicador sonó y la voz vivaz de Pequeña Corneta resonó al otro lado: "A-Wen, ¿escuché que dentro de tres días vas a la visita de desafío?". "Así es". "Por lo que le entendí a Piernas Largas Siete, parece que va a frenar su avance en el Músculo de Serpiente con la única intención de cerrarte el paso; ¡menudo rencoroso!". "No pasa nada; haré lo posible para que el joven amo se divierta", replicó Li Xiuwen con una media sonrisa. "Lo siento mucho, A-Wen". "Descuida... Por cierto, jefa, ¿no hay peleas pendientes últimamente?". "Tras la muerte de Zajiú, el Cobertizo Leigong se calmó bastante y de nuestro lado tampoco convenía seguir forzando las cosas, así que todo quedó en tregua". "¿Daoyou Ming no era el gran hermano jurado de Zajiú? ¿Se dio por vencido tan fácilmente?". "No tengo idea. Hacia afuera anunció que con Tianyi acechando la ciudadela debía priorizar el panorama general, renunciando a vengar a Zajiú por el momento". "Sabe agachar la cabeza cuando toca; esa clase de hombres son los más peligrosos". "Que haga lo que quiera. Pero si tienes ganas de liarte a golpes, en la Avenida Longjin surgió un asunto estos días". "¿De qué se trata?", inquirió Li Xiuwen con renovado interés, tentado con la idea de cruzarse con otro bandido acaudalado para sacarse un dinero extra. "De la nada apareció un peleador del Músculo de Serpiente que se hace llamar el Viejo Gorrión; anda escondido en los canales subterráneos saqueando a los vecinos. Como estuve ocupada buscando mi avance, no tuve tiempo de bajar a cazarlo". "¿Un Músculo de Serpiente? ¿Tiene respaldo detrás?". Li Xiuwen no quería repetir el enredo del Hermano Ji. "Por ahora parece que va por libre; y aunque tuviera respaldo da igual, ¡yo te cubro las espaldas! En cuanto termines la visita de desafío, ¡acompáñame a echar un vistazo!". ... En cierto fumadero de opio clandestino. El anciano a cargo de la filial del Pabellón de los Niños consumía tabaco mientras Daoyou Ming aguardaba sentado frente a él. "Viejo Mono Fantasma, ¿cuándo actuarán?". "Para liquidar a un prodigio del Músculo de Serpiente que en cualquier momento puede dar el salto al Músculo de Pitón se requiere suma cautela. Llevo un mes entero moviendo las piezas: envié a varios maleantes de base de la Banda Tong para tantear el terreno y hacer que baje la guardia... Esta vez he mandado a un peleador del Músculo de Serpiente como cebo. Siendo Pequeña Corneta la cabecilla a cargo de la Avenida Longjin, no tendrá más remedio que bajar a investigar, y allí mismo le daremos caza". "Espero que no pretendas engañarme con asesinos de pacotilla". "Pierde cuidado: para este encargo movilizaré a mi pupilo de hábito negro, Ling-Ling-Ba. Hace medio año que alcanzó el Músculo de Jiaoji; domina técnicas avanzadas de combate y juego de pies en el Gran Logro, y además cuenta con una pistola de mano como apoyo. Los expertos del Músculo de Serpiente y Pitón que ha despachado superan los diez dedos de ambas manos; cobrar la cabeza de Pequeña Corneta está garantizado al cien por cien". Con la respuesta asegurada, Daoyou Ming se retiró. Los ejecutores del Pabellón de los Niños medían su jerarquía por número de designación. Ser el octavo ejecutor en la filial del viejo era prueba suficiente de que no se trataba de un charlatán. ... Al caer la noche. En el Cobertizo Leigong, dentro del suntuoso dormitorio privado del Viejo Leigong. Daoyou Ming permanecía atado a la cama mientras el líder del cobertizo, enfundado en un ajustado atuendo de cuero y empuñando un látigo corto, desplegaba sus extravagantes juegos de alcoba. Los rumores callejeros eran ciertos: Daoyou Ming había escalado posiciones a costa de entregar sus carnes al Viejo Leigong. Tras la tormenta de excesos, Daoyou Ming reposaba recostado en su regazo cumpliendo el rol pasivo; al cultivar la Campana de Oro tenía terminantemente prohibido derramar su esencia vital masculina, so pena de romper su endurecimiento corporal. "A-Ming, ¿cómo marcha el encargo?". "Jefe, en unos días estará resuelto". "Magnífico. Espero que el mes que viene pueda contemplar al viejo Mo enterrando a su propia hija". "Jefe... sigo creyendo que matar a Pequeña Corneta entraña demasiados riesgos; si solo era para vengar a Zajiú, liquidar a cualquier Sandalia de Paja ordinaria me habría bastado para apaciguar el pecho". "Tú no entiendes nada: a quien quiero ver muerta es precisamente a ella". El Viejo Leigong esbozó una sonrisa sanguinaria mientras un brillo eléctrico centelleaba en sus pupilas. Miró a través de la ventana: sobre un poste del tendido eléctrico reposaba un cuervo negro, observándolo en absoluto silencio. "A-Ming, sal de aquí". "A la orden, jefe". Daoyou Ming se vistió y abandonó la estancia. El cuervo cruzó volando la ventana abierta; abrió el pico y regurgitó una pequeña tira de papel. Era una misiva secreta sin firma visible al pie; únicamente destacaba un grotesco emblema grabado: una deidad demoníaca de tres cabezas y seis brazos con pupilas esmeraldas que parecía taladrar al Viejo Leigong con la mirada. El líder del cobertizo murmuró entre dientes con una sonrisa cargada de dobles intenciones: "El Rey Celestial Tong... también se ha pasado a las filas de Tianyi...". ... El tiempo voló hasta situarse en la víspera de la visita de desafío. En el Ilusorio Reino de la Suprema Vacuidad. Las piernas de Li Xiuwen y Piernas Largas Siete chocaban en el aire como cuatro columnas celestiales colisionando sin cuartel, levantando densas ondas expansivas blanquecinas a cada impacto. Sus puños y palmas tampoco descansaban: el ave acuática y la ballena colosal se batían cuerpo a cuerpo, despidiendo chispas intangibles. Tras un cruce encarnizado, Li Xiuwen aterrizó sobre los adoquines cubierto de magulladuras, respirando con agitación. Frente a él, Piernas Largas Siete intentaba sostenerse en pie con el puño en alto. Al segundo siguiente, múltiples estallidos de fuerza detonaron por todo su cuerpo en una sucesión cruenta. El muchacho retrocedió tambaleante hasta desplomarse contra el muro; quedó sentado sin respiración antes de disolverse en una nube de humo. Li Xiuwen expulsó una bocanada de aire viciado: "Me ha tomado cien movimientos enteros vencerlo; antes de actualizar sus datos, lo despachaba en apenas una docena". En los últimos meses Piernas Largas Siete había progresado a pasos agigantados y su técnica avanzada también se enfocaba en las extremidades inferiores: según sus patrones, se trataba del Paso de la Hierba y el Insecto de la Escuela Garza Nocturna, una combinación de juego de pies ligero y letales patadas que emulaban a un ave cazando entre la maleza: un hueso durísimo de roer. Por fortuna, Li Xiuwen conocía sus rutinas de memoria. A igualdad de cultivo y con técnicas de nivel parejo, la balanza se inclinaba claramente a su favor: tras un centenar de asaltos virtuales, no había concedido una sola derrota. Para la cita de mañana, la victoria estaba sellada. ... Al día siguiente. En el despacho privado del Gimnasio Sihai. Huang Sihai vestía una túnica tradicional impecable y un sombrero de copa baja negro, mirándose al espejo. La tercera concubina se inclinaba retocándole el arreglo personal con una sonrisa coqueta: "Hoy el señor luce verdaderamente apuesto". Huang Sihai carraspeó: "La última vez nos barrieron el suelo en la cara; hoy toca recuperar la dignidad". La mujer preguntó en un susurro: "Señor, ¿tenemos posibilidades de ganar?". El anciano suspiró: "Es difícil... solo aspiro a no encajar una paliza tan bochornosa como la anterior". La tercera concubina comentó sonriendo: "Que mande a A-Wen contra Piernas Largas Siete no me parece muy prudente; A-Wen apenas acaba de pisar el Músculo de Serpiente, mientras que el otro lleva meses en ese nivel". Tratándose de un prodigio de aptitudes superiores y perspicacia brillante, la mujer era incapaz de concebir cómo podría imponerse A-Wen. Huang Sihai se acomodó los puños de la túnica y sentenció: "Que A-Wen se mida contra un talento de ese calibre le aportará un aprendizaje invaluable, incluso si muerde el polvo. Pretende competir en el Encuentro de Cruzar el Río del año entrante, donde los participantes son auténticas bestias; alguien como Piernas Largas Siete ni siquiera levantaría olas en ese torneo. Mi objetivo es que choque contra la realidad, comprenda la distancia que aún lo separa de ese nivel y aminore el paso para dejar de envenenarse con fármacos. En verdad, su momento ideal será la edición dentro de dos años: para entonces tendrá veintitrés años, estará en la cumbre biológica de su vitalidad y habrá alcanzado la cima del Músculo de Jiaoji. Con su entendimiento, en ese lapso podrá llevar «Mar Roto» —la técnica con mayor poder de exterminio del Segundo Paso— a la Perfección absoluta, y completar también la Luz Flotante de las Mil Olas. Aunque su vitalidad no sea la más alta del certamen, su maestría combativa será de primer orden. Solo entonces albergará esperanzas reales de meterse entre los cuatro mejores de la categoría juvenil de diecisiete a veinticinco años, obtener una plaza de cruce e ingresar a la Academia para consagrarse". La mujer comprendió al fin las profundas intenciones del anciano y suspiró: "Qué lástima de muchacho; con que hubiera tenido aptitudes intermedias, sus logros serían incalculables... En fin, con su origen humilde, estar donde está ya es tocar el cielo... Por cierto, señor, ¿cómo me veo hoy?". La concubina levantó el dobladillo del vestido, exhibiendo su esbelta silueta frente al espejo. Huang Sihai respondió con desgana: "Muy bien". "¿Mejor que la extranjera del Maestro Ye?", insistió ella. "Las extranjeras caducan rápido: ahora están llamativas, pero en cuatro días parecen verduras pasadas", rio Huang Sihai antes de salir de la estancia. ... En la planta baja del gimnasio, la delegación de seis combatientes aguardaba formada en fila. Para la categoría de la Membrana Verde y la Membrana Púrpura competirían dos novatos recién admitidos en la escuela. En la Membrana Negra representaría Liu Chun, quien llevaba dos meses en la cúspide consolidando bases para incrementar sus opciones al cruzar el paso; su Palma de Voltear la Arena descansaba en el Gran Logro, aunque lejos aún de la Perfección. En el Músculo de Serpiente: Li Xiuwen. En el Músculo de Pitón: Lu Yu. En el Músculo de Jiaoji: Ao Jiu. Los seis permanecían erguidos como estacas. Huang Sihai los barrió con la mirada y dictaminó: "Han sido elegidos uno a uno por este maestro. No diré mucho: solo les pido que no dejen en ridículo el nombre de la Escuela de la Arena Marina". ... En el Gimnasio Garza Nocturna. El Maestro Ye ocupaba un sillón señorial mientras una mujer occidental le daba un masaje en los hombros. Frente a él aguardaban seis figuras de imponente presencia marcial. El anciano bebió un sorbo de té y declaró: "Aunque nuestro Gimnasio Garza Nocturna no ostente el título de escuela ilustre, siempre les he exigido bajo los estándares más rigurosos. En el desafío anterior, salvo por Tian'er, todos brillaron con luz propia; esta vez no toleraré tropiezos semejantes". Clavó la mirada en Tian'er, quien permanecía cabizbajo en una esquina: formaba parte del sexteto y le correspondía batirse en la categoría de la Membrana Negra contra Liu Chun. El muchacho apretó los dientes: "¡Esta vez no pienso perder!". En el fondo ardía en deseos de ajustar cuentas contra Li Xiuwen, pero aquel pícaro descarado se había inflado a fármacos y, bendecido por un golpe absurdo de suerte, había alcanzado el Segundo Paso en menos de seis meses. Por inestables que fueran sus bases, él no tenía forma de medirse contra alguien de un reino superior. El Maestro Ye dirigió la vista hacia los tres peleadores del Segundo Paso, deteniéndose en Piernas Largas Siete: "A-Qi, basta con que rindas a tu nivel habitual". No ponía las manos en el fuego por las categorías de Pitón y Jiaoji, pero en el Músculo de Serpiente la contienda carecía del más mínimo suspense. Piernas Largas Siete podía haber avanzado al Músculo de Pitón días atrás, pero había frenado su avance exclusivamente para arrasar en este encuentro. Tian'er sonrió con suficiencia: "Maestro, quédese tranquilo; mandar a ese Li Xiuwen demuestra que Sihai se ha dado por vencido de antemano. ¡El hermano A-Qi tiene la victoria asegurada!". El Maestro Ye rio entre dientes: "Ciertamente: Huang Sihai sabe de sobra que en el Músculo de Serpiente nadie puede hacerle sombra a Piernas Largas Siete, así que optó por sacrificar a Li Xiuwen. Debe de haberle tomado cariño a su perspicacia y busca que se foguee frente a un prodigio; aprender una brizna de las virtudes de A-Qi le servirá para toda la vida. A fin de cuentas, un peleador ordinario jamás tendría ocasión de cruzar golpes contra un talento de esa talla. En fin, dejemos que el viejo Huang se cuelgue de nuestra fama; al fin y al cabo somos viejos conocidos". El Maestro Ye posó la taza con suficiencia al ver ingresar a dos reporteros del diario Ming Pao: los mismos que habían cubierto el desafío anterior. Una reportera con un ajustado traje de oficina sonrió: "Maestro Ye, ¿esta vez también redactamos una crónica fidedigna?". El anciano sonrió con desdén: "Totalmente fidedigna; pongan especial énfasis en los duelos del Segundo Paso. La repercusión del reportaje anterior me dejó sumamente satisfecho". Gracias a aquella crónica, Piernas Largas Siete se había ganado un nombre en la ciudadela y no pocos maestros codiciaban el talento que Ye tenía bajo su mando. "¡Déjelo en mis manos, maestro Ye; le garantizo que el renombre de su escuela llegará a todos los rincones!", aseguró la mujer comenzando a maquinar los titulares más sensacionalistas. En ese preciso instante, una voz potente y cargada de vitalidad retumbó desde las puertas del recinto: "¡El Gimnasio de Artes Marciales Sihai se presenta formalmente al desafío!". El Maestro Ye se puso en pie y soltó una carcajada estruendosa: "¡Jajaja! Maestro Huang, ¡cuánto tiempo! ¡Quién lo diría: tras tantos años en silencio, por fin se anima a venir a nuestra puerta!". Huang Sihai respondió con una sonrisa templada: "Siempre es bueno que los discípulos se fogueen en combate real; disculpe las molestias si causamos algún alboroto, maestro Ye". El viejo Ye entrecerró los ojos con ironía: "Al contrario: ¡las puertas de mi casa siempre estarán abiertas para recibirlo!". Al fin y al cabo, concluyera como concluyera el certamen, ¡todo serviría para engrandecer la gloria del Gimnasio Garza Nocturna! \----- • Novela: ¡Camino Marcial! (武道!) • Título en inglés: Martial Dao! • Autor: Tian Li (田隶) • Traductor: Inmensurable ¡No olvides dejar tu reacción y comentar para acelerar el cultivo de los siguientes capítulos! ¡Gracias por el apoyo, compañero daoísta!
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¡Camino Marcial! (Novela) Capítulo 85

Estás leyendo el capítulo 85 de ¡Camino Marcial! (Novela), un novela. Ciudades amuralladas, fumaderos de opio, distritos rojos, casinos, tríadas, grandes detectives... Li Xiuwen transmigró a Xianghai, bajo el dominio del gobierno colonial. En este mundo, aún permanecen los vestigios del… Este capítulo tiene publicado el 9 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¡Camino Marcial! (Novela) tiene 107 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.